Ni Little Nicky ni High School DxD me pertenecen, pertenecen a sus respectivos autores. Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

TRYNDAMER95: XDDD

SAMUROCK Y PENTAGRAMA 2.0: me alegra que te guste esta adaptación y te haga reir XDDD

Guest: gracias tio. Bueno, respecto a eso, cada quien con sus gustos :)

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.


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Capítulo 4:

VERDAD VERDADERA


Rias y Akeno caminaban hacia la estación de la policía.

-¿Estas segura, tía?

-Estoy nerviosa. Quiero potar.

Siguieron hasta llegar a la puerta, donde varios policías charlaban entre ellos.

-Oye figura, sabemos dónde encontrar al Issei ese. – les dijo Akeno.

Nada más mencionar esas palabras, los policías las cogieron y empujaron hacia adentro, guiándolas hasta el despacho del mandamás. Nada más atravesar la puerta se dio cuenta de que ciertamente en ese lugar habitaba el Mal. Había botellas de alcohol por todas partes y las mujeres iban vestidas ligeritas de ropas.

-¿Qué pasa jefe? – saludó Rias.

-¿Tenéis lo que busco?

-¿Tiene usted lo que buscamos? – El jefe de policía hizo un gesto y le dieron un gran maletín - ¡Joder que guay!

-El resto os lo daré cuando tenga a Issei. – dijo el jefe.

-Nos parece bien. Ah, una cosa os voy a decir. Ese Issei, no es un tipo normal.

-¿A qué te refieres?

-Puede que sea el hijo de Satán. – respondió Akeno.

El despacho se quedó en silencio unos segundos, hasta que el jefe de policía empezó a carcajearse, contagiando a todos la risa. Incluso Rias y Akeno empezaron a reírse. Entonces el jefe se puso de pie, agarró por el cuello a ambas y las levantó del suelo.

-Pues tendré que ir con mucho cuidado. – Murmuró con voz fría - ¿Dónde está?

Dicho esto las soltó. Pero, para su sorpresa, ambas se levantaron, cogieron sus manos y se las pusieron nuevamente en la garganta.

-Joder como mola.

-Hágalo otra vez.

XXXXX

Luego de llegar al acuerdo con el jefe de policía, ambas guiaron a estos a la Estación Gran Central, hasta la parada de metro por donde llegaba Issei a la Tierra. Una vez llegaron, los policías alumbraron la zona oscura, enfocando a Kiba y Kuroka.

-Supongo que el hijo de Satán comprenderá esta putadita. – comentó Rias.

-¡Sacadlos de ahí! – ordenó el jefe.

Entonces varios policías bajaron a las vías y cogieron a Kiba y Kuroka. Cuando los subieron a la plataforma el jefe comentó.

-¿Qué es esto? ¿Una miau-miau y su amante gay? ¿Cómo lo hacéis, chicos?

-Oh, cállese. – masculló Kiba.

Los policías caminaron hacia las escaleras que daban acceso a la primera planta, pero el jefe no avanzó tanto.

-¡Lleváoslos a las celdas! ¡Cerrad todos los accesos! ¡Que nadie entre ni salga! – Dicho esto se volvió hacia ambas mujeres, deteniéndolas – Ei, ¿queréis ver algo chulo? – sonrió ladinamente.

-Por supuesto.

El jefe se alejó unos pasos, estiró sus brazos y entonces se metió un dedo en la nariz, pero, para sorpresa de ambas, fue metiendo poco a poco los demás dedos, la mano y el brazo.

-Joder, está buscando petróleo.

-Wow, vaya pedazo de moco.

Cuando estaba a punto de meter también el codo, el humano empezó a sacar el brazo. En su mano llevaba agarrada una bota. Ambos empezaron a aplaudir y a reírse al ver a Vali salir de la nariz. El humano cayó desmallado al suelo.

-Bueno, ¿a qué hora viene mi hermano? – preguntó entonces serio Vali.

-A las doce… - respondió Akeno mirando el reloj, el cual marcaba las doce y cinco – y pico.

-Oye fenómeno, aunque no seas el jefe de verdad nos darás el resto de la pasta, ¿no tío? – le preguntó Rias.

-¿Sabéis lo que os voy a dar? Una tortura indescriptible administrada por los demonios durante toda la eternidad. – amenazó con una sonrisa malvada.

-Pero nos quedamos con la pasta, ¿no? – volvió a preguntar Rias como si nada.

-Claro. Por qué no. – murmuró con una mueca, apartando al dúo.

Avanzó hasta el límite de la plataforma, abriendo un kit-kata, esperando paciente la llegada de su hermano menor. Durante aproximadamente cinco minutos los tres esperaron en completo silencio. Rias y Akeno se miraban de reojo de vez en cuando.

-je, que bueno esta esto.

Una voz femenina llamó la atención del trio. Una vagabunda se acercó al dúo femenino con una botella en una bolsa.

-Oíd guapas, ¿queréis hacéroslo conmigo? Vamos, no seáis malas.

-No gracias, pero nos quedamos con la priva. – dijo Akeno mientras le quitaba la botella.

-¡Eh, ladronas! ¡Cerdas!

-¡Ah, quita de aquí! ¡Lárgate! – le gritó Rias mientras le empujaba y daba una patada en el culo.

-Pse. Imbécil. – murmuró Akeno.

Vali rodó los ojos y volvió a mirar la salida del Infierno. No le interesa en lo más mínimo esas dos idiotas.

-Hum. Pippermint tía.

Ante la mención de la bebida, Vali dejó de comer.

-Hum. Pippermint. Que rico está.

Ante la segunda mención dejó caer la golosina y caminó como hipnotizado hacia el dúo.

-¿Quieres un trago? – le ofreció Akeno.

Vali cogió la botella con una sonrisa.

-Venga colega. Brinda por los quince millones de pavos. – le dijo Rias.

-Por la profanación de la Tierra y a corrupción de los humanos. – dijo Vali elevando la botella.

-Lo que tú digas, barrigas.

-Salud.

Estaba a punto de darle un sorbo, hasta que se dio cuenta de un detalle importante. Fijándose en ambas mujeres, que le hacían gesto para que bebiera, Vali pudo darse cuenta de que Rias estaba sudando, pero Akeno seguía fresca como una lechuga. Al notar su mirada, ambas se pusieron nerviosas.

-Hace mucho calor aquí abajo. ¿Cómo puedes estar tan fresca? – le preguntó a Akeno.

-Ah… pues… la cerveza baja la temperatura corporal. Lo leí en… ¡una revista de cerveza!

Con una sonrisa divertida, Vali dio una vuelta sobre ambas.

-Este líquido me apagará la sed… me refrescará.

-Por supuesto. – dijo Rias.

Entonces se puso frente a Akeno y sacó la petaca de Issei de la bolsa.

-O puede que me atrape dentro para toda la eternidad. – dijo con voz dura.

-P-para nada.

-Oh hermanito. Te echaba de menos. ¡Sal a saludar! – dijo mientras se daba la vuelta.

-No soy Issei. – dijo Akeno con la voz de Issei.

-Te ordeno que salgas hermano. – esta vez Vali usó sus poderes para obligar al tercer hijo de Lucifer salir.

Entonces Akeno empezó a temblar. Desde la distancia, la vagabunda que resultaba ser Asia, veía nerviosa como se desarrollaba todo. Fue en ese momento cuando Rias se fijó en que por las piernas de Akeno bajaba un líquido y que su vieja amiga estaba jadeando muy sonrojada.

Sus jadeos empezaron a ser más intensos cuando un par de piernas asomaron por debajo de su falda. Rias veía todo con los ojos abiertos. Unos segundos después Akeno daba un grito de extremo placer y caía desmallada con una sonrisa.

Entonces Issei se irguió, mirando a su hermano.

-Hola.

-Así que por eso usaba falda. – Dijo Rias - ¡Tienes que hacer eso conmigo! ¡Mírala, parece que hubiera tenido el orgasmo más intenso de su vida!

-Duerme. – le ordenó Vali con sus poderes.

-Pues vale.

Y la pelirroja también cayó desmayada. Entonces Vali se fijó en la petaca, viendo a su hermano en el fondo de esta.

-Ah, hola Sairaorg.

-¡Déjate de mierdas y sácame de aquí!

-¿Sabes? En el nuevo Infierno solo hace falta un Satán.

-¡Eres un hijo de…!

Cerrando la petaca, Vali volvió a fijar su mirada en Issei.

-Pero, ahora que caigo, Sairaorg necesitará compañía ahí dentro. – Le tiró la petaca a Issei – Metete en la petaca.

XXXXX

En alguna otra parte, no muy lejos, Kiba y Kuroka seguían siendo escoltados por los policías. Fue entonces que Kuroka actuó. Era su turno. Se acercó a una esquina, indicando que tenía que hacer una cosita.

-Esperad. La gatita tiene que mear. – dijo uno de los policías.

Pero entonces, para su sorpresa, una especie de humo o gas salió de ella, envolviendo rápidamente la zona. Los policías empezaron a toser con fuerza. Aprovecho ese momento para liberarse y salir corriendo.

-¡Corre Kuroka! ¡Corre! – le gritaba Kiba mientras detenía a cualquier policía que intentara ir tras ella.

XXXXX

-No puedes hacerme beber esto Vali. – dijo Issei con convicción.

-Claro que puedo. – extendió su mano hacia el lugar donde estaba Asia y la atrajo hasta si, sujetándola del cuello – Oh, pero si es una de tus amigas. – Sonrió al quitarle la capucha - ¡Bebe o morirá! ¡Y ella sí que no volverá del lugar al que la voy a mandar!

-¡Sueleaba cobarde! ¡Esto es entre tú y yo! – le gritó Issei preocupado por la rubia.

Vali sonrió aún más al escuchar el pitido que producía el metro cuando se acercaba a una parada.

-Ah, oigo un tren que viene. – dijo mientras se acercaba más y más al límite de la plataforma.

-¡Déjala en paz Vali!

-Pues bebe.

-Vale, beberé, pero no le hagas daño.

-¡No lo hagas Ise! – le gritó Asia.

-Tengo que hacerlo.

Poco a poco se llevó la petaca a los labios pero, cuando estaba a punto de ser absorbido al interior de la petaca, alguien apareció. Kuroka le enseñó el trasero a Vali, elevando su cola y, para sorpresa de todos los presentes, una flecha salió disparada, clavándose en la pantorrilla de Vali.

-¡Arg! – la mirada que le dirigió este a Kuroka era de odio puro.

-Tsk. Eh, tranquilito que a mí también me ha dolido. – dijo Kuroka mientras se tumbaba en el suelo.

Aprovechando la distracción, Asia le mordió con fuerza en la mano, consiguiendo liberarse, pero se tropezaron y cayeron a las vías.

-¡Asia! – exclamó Issei mientras corría a las vías, saltando.

Cogió a Asia y la separó de Vali. Luego la lanzo a la plataforma. Entonces Vali agarró a su hermano.

-¡Nos vemos en el Infierno! – exclamó antes de que ambos fueran atropellados por el metro.

-¡Ise! – exclamó Asia aterrada por lo que acababa de presenciar.

-Tranquila. No le ha pasado nada. Recuerda que es el hijo del Diablo. – le recordó Kuroka desde lejos.

XXXXX

En el Infierno, más precisamente en el salón del Trono, todos observaban a Sirzechs… o lo que quedaba de él. Del gran y poderoso Sirzechs Lucifer ahora solo quedaban los brazos y la boca.

-Mira el lado bueno hijo. Puedes nadar, tocar la armónica y… eh… estrangular a alguien. – intentaba consolarle Rizevim.

-¡Llevadme a mi cuarto, quiero estar solo! – exclamaba lo que quedaba de Sirzechs.

-Si dejas el Trono cualquiera de tus hijos podría arrebatarte el Sillón del Poder. – le advirtió Grayfia.

-Oh mierda.

Entonces escucharon murmullos de asombro. Ambos volvieron sus vistas, encontrándose con que Vali atravesaba velozmente la sala del Trono.

-Eh, buenas noticias. Vali ha vuelto. – informó la mujer.

-¿Y me voy a poner bien? – Vali se detuvo justo frente a su padre – Hola.

-¿Dónde está Issei? – exigió saber Vali.

-Ha venido con Sairaorg y contigo, ¿no? – le preguntó Grayfia.

-He atravesado la Entrada solo.

-Lo lamento señor. Falsa alarma.

Tanto ella como Sirzechs se lamentaron por el suceso.

-¡¿Queréis dejar de jugar conmigo y decirme que es lo que se propone mi hermano?! – exigió saber.

XXXXX

Issei volvió a abrir los ojos luego del nuevo atropello. Para su desgracia, ya se había acostumbrado a que lo atropellara todo tipo de vehículo. Pero entonces vio algo que le descolocó.

Un inmenso y hermoso cielo azul igualito al de la Tierra. Pero en el Infierno el cielo no era azul. Cuando se incorporó pudo comprobar que no solo el cielo era distinto, sino que TODO a su alrededor era distinto.

Estaba sentado sobre hierba verde y fresca. Un suave viento soplaba de ninguna parte y las flores abonaban como si estuviera en medio de un campo en plena primavera. Se puso de pie y siguió observando. Unas extrañas esferas de luz flotaban como burbujas en el aire. Cerca de él había un hermoso lago de agua cristalina y un edificio del mármol más blanco que existía. También, en el horizonte, había un inmenso arcoíris multicolor.

Se rascó el trasero sin entender dónde demonios estaba. Fue entonces que se dio cuenta que no llevaba su típica ropa. Ahora llevaba unos zapatos, pantalones de traje y camisa blancos. Todo blanco. Pero al menos llevaba la petaca encima. Eso era un alivio.

-"Hum. No me termina de convencer esto" – pensó con el ceño fruncido – "Definitivamente no estoy en el Infierno. Pero entonces, ¿ande cojones estoy?" – Miró nuevamente para todos lados y comprobó que solo estaba aquel edificio – "Bueno, pues veamos si hay alguien aquí."

Con un nuevo objetivo se encaminó hacia aquel edificio. De vez en cuando echaba mirada a sus lados, esperando ver algo más extraño aún. Una vez llegó al edificio, la puerta se abrió por sí sola, permitiéndole el acceso.

Con paso dubitativo entró en la estancia. El lugar parecía sacado de la imaginación de los niños pequeños… por lo menos los que imaginan cosas, como dirían algunos, lindas, bonitas, hermosas, etc.

Una enorme sala con varios pilares y una gran bóveda en el techo y un par de escaleras de caracol. Varias macetas e instrumentos decoraban la sala. Al frente y ambos lados había más salas del mismo tamaño, en apariencia. Era sorprendente, pues afuera no parecía que fuera ni la mitad de grande.

Fue entonces que su mirada captó tres figuras. Estaban sentadas en dos sofás. Frente a ambos sofás había una especie de mesa, pero parecía estar llena de agua.

Bueno, las tres mujeres estaban, sin duda alguna, muy buenas. Pero sobre todo una de ellas. La más hermosa a ojos de Issei era bastante alta, tenía el cabello dorado, largo y ondulado. Dos hermosos ojos azules como esmeralda le miraban con gran ilusión y alegría. Pero lo que le llamó la atención fue el escultural cuerpo y el enorme par de melones que tenía. Se llamaba Gabriel.

Otra de las mujeres presentes tenía el cabello largo, castaño y atado en dos coletas. Sus ojos eran de un tono morado, los cuales observaban divertida. Su cuerpo también era impresionante, aunque no tanto como el de la rubia. Su nombre era Irina.

La tercera tenía el cabello corto de color azul claro con un mechón verde a altura de la frente y ojos color café. Al contrario que las otras dos, ella parecía ser más seria a pesar de tener una leve sonrisa. Su cuerpo era parecido al de la castaña, pero más tonificado. Su nombre era Xenovia.

Cuando el trio femenino vio entrar a Issei, susurraron entre ellas, se pusieron de pie, metieron sus manos en la extraña fuente y sacaron un cartel en el cual decía 'Bienvenido Ise', cosa que causo aún más confusión en el castaño. ¿Cómo sabían ellas que iba a llegar? ¡Ni siquiera él lo sabía!

-¡Bienvenido Ise! ¡Estoy súper contenta de que estés aquí! – exclamó la más voluptuosa con gran alegría.

-¡Súper, súper! – gritó la castaña.

-En serio lo están. – dijo menos efusiva la peli azul.

-Em… ya… vale. Esto, ¿podéis decirme como se llega al Palacio Negro? Tengo que ver a mi padre. – pidió amablemente.

Las tres se miraron con una sonrisa mientras la rubia se acercaba hasta él.

-¿Te importa si te pregunto algo? ¿Qué sabes de tu mamá? – le preguntó mientras enlazaba su brazo con el de Issei.

-Mi madre… - se puso a pensar un rato mientras era guiado hasta los sofás – Mis hermanos dicen que era una cabra montesa. No sé nada más.

-¿Una cabra? – la mujer le miró con total asombro y ofendida – Osea que horror. – Las otras dos mujeres se sentaron nuevamente en su sofá mientras la rubia le indicaba que se sentara a su lado – No Ise, no era una cabra. – le dijo recobrando su tono anterior.

-¿No era una cabra? – Issei no se lo podía creer.

-¡Era un ángel!

Durante varios segundos, el hijo del Diablo no sabía ni que decir ni que pensar. ¿Cómo demonios iba a ser su madre un ángel?

-¿Un ángel? No. Imposible. Además, ¿cómo sabes tú quien es mi madre? – exigió saber con el ceño fruncido.

La peli azul hizo una mueca y un gesto para levantarse, pero la castaña se lo impidió, aun sonriente.

-Por qué Ise… yo soy tu madre. – confesó con el rostro serio.

-No. Eso no puede ser. ¡Es imposible!

-Mira en tu corazón. Sabes que es verdad.

-¡Nooooo!

Las otras dos mujeres miraban la mala imitación de la épica escena de Star Wars V.

-¡Oye, no es malo que tu madre, osea yo, sea un ángel!

-Lo siento, pero esto me ha recordado cierta peli. – Se disculpó – Pero, si eres mi madre, ¿cómo es que no eres vieja?

-Los ángeles no envejecen, hijo.

-¡Osea acabas de llamarle hijo! – gritó Irina extasiada mientras se levantaba.

-¡Osea no me lo puedo creer!

Ambas se abrazaron y empezaron a reírse y dar saltitos. La peli azul se les acabó uniendo. Issei, por su parte, intentaba digerir la nueva verdad… que la mujer frente a él era su madre… un ángel. ¡Y había pensado en como seria si la empotrara contra la pared! ¡Joder, se sentía enfermo!

Agitando violentamente la cabeza, volvió a fijarse en su madre. Dejando atrás la escena incestuosa, ahora nacía en el un nuevo sentimiento. Nunca había tenido una madre y se preguntaba cómo serían las cosas a partir de ese momento.

Fue en ese preciso momento cuando una hermosa mujer de largos cabellos plateados entró por la puerta con un disco de tocadiscos en su mano.

-Gabriel, Xenovia, Irina, es hora de la clase de mambo.

-Oh, lo lamento Ross. Es que tengo visita. – se puso al lado de Issei, abrazándole – Este es mi hijo Ise.

-Hola. – saludo Ross.

-Hola.

-¿Sabes bailar el mambo?

-Me temo que no.

-Mueve tu cucú, mueve cucú. – empezó a cantar mientras movía las caderas, marchándose por la puerta.

-Hasta luego Ross.

-Mueve tu cucú, ¡Yeah!

XXXXX

Mientras, en el Infierno, Vali estaba al límite de su paciencia. Tenía demasiadas dudas en su cabeza respecto a su hermano.

-Nadie te va a decir nada, Vali. – habló Sirzechs.

-¡Ya estoy harto! – gritó furioso mientras avanzaba hacia Saji Cara-teta. Le agarró del cuello y le hizo inclinarse – A lo mejor un buen pellizquito le suelta la lengua. – sonrió colmilludamente mientras apretaba uno de sus pezones.

-¡No! ¡Nooooo! ¡Dueleeeee!

-¡Jajajaja! ¡Esto me pone cachondo! – exclamó divertido Rizevim.

-¡Suéltale Vali! – exclamó Grayfia intentando detenerle.

Pero, para su desgracia, Vali era más fuerte que ella. Usando sus poderes, obligó a Grayfia a golpearse con toda su fuerza a sí misma, quedándose inconsciente.

-¡Esta bien, está bien, hablaré! – gritaba Saji adolorido - ¡Si te sientas en el Trono con tu padre tan débil…!

-¡Cara-teta, NO! – gritó Sirzechs.

-¡Puedes reclamar todo el poder para ti!

Una vez que dijo lo que necesitaba saber, Vali lanzó a Saji escalones abajo, sonriendo victorioso.

-¿En serio? – avanzó hacia el Trono, pero Rizevim, serio como pocas veces, se le interpuso.

-Como fundador del infierno te ordeno que no toques el Trono. - Sin muchos miramientos, le agarró de la cabeza y le tiró – Joder, ya no me respetan ni en mi casa. – murmuró.

Con el camino totalmente libre, Vali cogió lo que quedaba de su padre y lo tiró al suelo para luego sentarse lentamente. Nada más hacerlo el Trono empezó a temblar y el fuego del Infierno bulló como hacia milenios que no lo hacía.

Con la sonrisa de victoria en su rostro, Vali pudo notar como le salían dos cuernos en la cabeza. Ahora él era el Rey del Infierno, Señor del Mal.

XXXXX

Mientras en el Infierno se liaba la gorda, Issei tenía una charla alegre con su madre.

-¿Y dónde conociste a papá? – preguntó luego de saludar a un grupo de ángeles de la sala contigua.

-Hum. Fue hace mucho, pero creo que fue en una fiesta del Infierno y el Cielo.

-"Y yo que pensaba que se odiaban a muerte… ¡y resulta que hace fiestas juntos!"

-Me acuerdo de aquella noche. Te tomaste cuatro daiquiris. – dijo Irina.

-Al principio no me hizo tilín. – confesó Gabriel.

-Era un creído. – comentó Xenovia con el ceño fruncido.

-Pero era divertidísimo. Y no me gusta admitirlo… pero tenía un cuerpazo. – las tres se rieron mientras el pobre castaño se ponía algo incómodo.

-"No creo que necesite tantas explicaciones. ¡Por favor, que no sean tan detalladas!"

Entonces escuchó los ladridos de un perro. Mirando a todos lados buscando al perro, vio de reojo que su madre cogía un teléfono móvil.

-Sí, aquí también los tenemos hijo. ¿Diga? Hola Griselda. Si, está aquí. No sé si está bueno. Es mi hijo, pervertida. Te llamo luego. – Y colgó – Era mi amiga Griselda. Dice que hola.

-Dile hola de mi parte la próxima vez.

-Ya le mandaré luego un WhatsApp.

-¿Sabes una cosa Ise? Hemos visto cómo has salvado a tu amiga. – le dijo Irina, confundiendo a Issei.

-Ha sido muy valiente. He de admitirlo. – asintió Xenovia cruzándose de brazos.

-Exacto. Por eso has venido al Cielo en vez de ir al Infierno. El auto sacrificio te trae aquí directamente. Estoy muy orgullosa de ti, hijo. – abrazó cariñosamente mientras le acariciaba la cabeza.

-Oh, ya veo. ¿Y cómo me habéis visto? – preguntó Issei luego del abrazo.

-Vemos todo lo que pasa en la Tierra. – Tocó el agua de la mesa y esta mostró un capítulo de una serie – Oh, me encanta esa serie.

-Entonces, ¿me habéis observado todo el tiempo?

-Si. Incluso cuando te violaban repetidas veces y tú ni te enterabas. – respondió Xenovia.

Al darse cuenta de lo que había dicho se llevó la mano a la boca… demasiado tarde.

-¡Xenovia! – exclamaron Gabriel e Irina.

-Lo lamento.

-¿C-como que violación? ¡¿Cuándo demonios me han violado?!

-Pues…

-¡Y vosotras lo habéis visto! – señaló a las tres.

-Lo lamentamos. – se disculparon.

-Oh, joder. Esto es horrible. Mi madre ha visto como me violaban. – Murmuraba horrorizado - ¿Quién y cuándo?

Gabriel volvió a tocar el agua, mostrándole a Issei la respuesta. Para asombro del castaño, pudo ver perfectamente todas las veces. La transformación de Kuroka y como le violaba todas las noches, y la noche anterior, después del concierto de Ozzy, cuando cayó desmayado en la cama de Rias y ambas aprovecharon para violarlo otras tantas veces.

-Me siento usado. – murmuró.

Gabriel le acaricio la espalda, hasta que de repente la imagen del espejo de agua cambió, mostrando los informativos de New York.

-*Esto es un avance informativo. Hace unos momentos, un enorme trozo de lo que parece ser el infierno, ha empezado a surgir de debajo de Central Park*

-¡!

Los cuatro se miraron preocupados.

-*Lejos de sentirse aterrados, muchos neoyorkinos han ido hasta el lugar y lo han convertido en una auténtica fiesta. Y ahora un último apunte… se la pego a mi marido con el hombre del tiempo* - sonrió ladinamente.

-Enséñanos Central Park. – le dijo Xenovia a Gabriel.

Tocando nuevamente el espejo, este cambió, mostrando el enorme parque de la ciudad. Aquello aterrorizó a las ángeles. Hogueras por todos lados, algunos incendios, gente emborrachándose y drogándose hasta las trancas, peleándose, etc. pero lo más aterrador fue ver como la cima del Castillo Negro atravesaba el suelo y se elevaba unas decenas de metros.

Los demonios escalaban hasta la superficie, manteniendo a los humanos lejos del Castillo Negro. Issei se alarmó aún más al ver a Vali en el Trono, riéndose como un descosido.

-¡Ese es el Trono de mi padre! ¡¿Cómo está él?! – exclamó Issei.

-Veamos.

Tocando el espejo de agua, se mostró el interior de la sala del Trono. Grayfia, Saji Cara-teta y la copia barata de Chewbacca miraban lo único que quedaba del anterior Rey del Mal… su boca.

-*He sido un buen Diablo, ¿verdad?* - preguntaba Sirzechs.

-*Por supuesto / el mejor*

XXXXX

En la Tierra, no muy lejos del Trono de Lucifer, colgados de calzoncillos, Rias, Akeno, Kiba, Asia y Kuroka observaban el magma ardiente que había justo debajo de ellos.

-Como caigamos ahí abajo morimos fijo. - comentó Akeno.

-Estoy acojonado chicas. Tengo los huevos tan de corbata que ni los siento. - dijo Kiba.

-En momentos como este estoy agradecida con ser mujer. - murmuró Kuroka.

-¡Bienvenidos esta maravillosa noche! – Anuncio Vali - ¡Me alegra ver que habéis decidido uniros a la fiesta! – Los vítores de los humanos era música para sus oídos - ¡Da gusto veros a todos aquí! ¡Estoy muy orgulloso de vosotros aunque la tengáis así de pequeña! – usando el pulgar y el índice, les mostró la distancia minúscula. A pesar del obvio insulto, los vítores volvieron a escucharse en toda la zona - ¡Os comportáis como si no hubiera ni Cielo ni Infierno! – esta vez se levantó - ¡Pues tengo noticas para vosotros! – todos se callaron ante esas palabras. Haciendo un leve gesto e manos, Vali se convirtió en el cura de la iglesia gótica - ¡Sí que hay un Infierno!

-¡¿EEEEEHHHHH?!

-¡Y es a donde vais a ir todos cuando muráis! Que será dentro de… - miró el reloj de una torre cercana – unos quince minutos.

Dulio, que se encontraba entre toda la muchedumbre, gritó.

-¡Joder, sí que vamos a moriiiiir!

Y el pánico inundó los corazones de todos los humanos presentes. Los demonios que habían salido del infierno les cerraron el paso a cal y canto. Para su desgracia, Dulio siguió corriendo… hacia una de las tantas hogueras que había en el parque.

-No se vosotras, pero creo que esto se ha descontrolado un poco, ¿no? – murmuró Rias.

XXXXX

En el Cielo, Issei miraba horrorizado todo lo que estaba sucediendo.

-Tengo que ayudarles. Tengo que ayudar a papá. Tengo que ayudar a todo el mundo. – murmuraba.

XXXXX

-Cuando den las doce mi padre quedará totalmente deteriorado y todas vueltas almas… ¡me pertenecerán! ¡Pronto veréis cosas más horribles de las que os podáis imaginar!

Fue entonces cuando su mirada captó algo horrible. Hizo una mueca de asco al ver a cierto travesti vestido con diminuta ropa interior femenina haciendo un baile que provocaba arcadas.

-Bueno, puede que tan horribles no… pero bastante malas.

Todos a su alrededor se alejaban de Gasper.

-¡Y mientras esperamos, para que disfrutéis, os presento a un buen hombre! ¡Con todos ustedes, el señor Henry Winkler!

El mencionado apareció junto al Trono, avanzando hasta donde pudiera ser visto por los presentes.

-¡Buenas noches New York! – los vítores hacia su persona no tardaron en oírse.

-¡Cubierto de abejas! – gritó de pronto Vali con una gran sonrisa.

Para desgracia del señor Henry, cientos de abejas aparecieron de repente, envolviéndolo, picándole con saña. Los gritos de dolor y horror del hombre aterrorizaron nuevamente a los humanos.

XXXXX

-¿Cómo coño voy a ganar? ¡Vali es más listo y fuerte que yo! – gritó enojado consigo mismo mientras se alejaba unos pasos.

-Más listo si, más fuerte… también. – admitió Gabriel.

-Muchas gracias madre. – sonrió sarcástico.

-La verdad es la verdad hijo. Pero tú tienes algo que él no tiene.

-¿Un pepino como un pino?

-No. Eso no. – Sonrió divertida – Tu luz interior. Tus poderes de ángel. Y puedes usarlos. Es el mayor poder de todos.

-¿En serio?

-Obviamente. Eres mitad ángel. Además, Dios dice que si te encuentras en serios apuros, puedes usar esto.

Y de repente una pequeña esfera de brillante luz blanca apareció en las manos de Gabriel, la cual se la pasó a Issei.

-Je, parece una esfera de discoteca. ¿Y esto que es?

-Ahí hijo, pues no tengo ni idea. Pero Dios dice que cuando llegue el momento sabrás que hacer con él.

-Que listo es Dios. – murmuró Irina.

-Es listísimo. – asintió Xenovia.

Entonces Gabriel abrazó a Issei, el cual le devolvió el abrazo.

-Ay, mi pequeño.

-Mamá, mándame a la Gran Manzana… ¡que la voy a liar mu parda!

-Ya estas allí. – Dicho esto empezó a retroceder hasta ponerse junto a Irina y Xenovia – Adiós Ise. Nos volveremos a ver.

-Adiós mami.

-¡Adiós Ise! ¡Patéales el trasero!

-Machácalos.

-Lo hare chicas.

Y dicho esto, Issei desapareció en un flash de luz.