"Perdiendo el control"
Capítulo 4. Conviviendo con el enemigo y una noticia
El día abrió con un resplandeciente Sol, fui testigo de ello porque no dormí en toda la noche, el hecho de que Darien Chiba llegaría ese día por la mañana, me puso nerviosa, porque en primera, él y yo nos conocíamos a medias, yo tuve que ir una vez a su oficina a entrevistarlo, pero para esos tiempos no tenía idea de que él fuera el medio hermano de Zafiro, y tampoco sabía quién era su padre, Diamante Black, y en segunda, porque le odiaba más que a nada en el mundo, él había sido el causante de la muerte de Zafiro, él y sus estúpidos ambición y orgullo, y ahora tendría que estar conviviendo felizmente con él, porque vivía en su casa; pero mi tercer y última razón para estar nerviosa, era que tenía que fingir que no sabía nada de él, y tratarlo como al esposo de mi mejor amiga, y no sabía si sería capaz de actuar correctamente en frente de Rei.
– Srta. Tsukino, la Sra. Chiba la está esperando en la sala – dijo Etsuko al momento en que yo salí de mi habitación, la tarde se me había ido reflexionando y pensando qué pasaría en la cena.
– Gracias, Etsuko – y yo me dirigí sin protestar, porque me había dado cuenta que era imposible convencerla de llamarme Serena, y así fui bajando lentamente las escaleras, al mismo tiempo en que me preparaba para soportar todo lo que se avecinaba.
– Aquí estás, ya era hora Sere – me dijo con una muy alegre sonrisa para mi gusto Rei, y es que, de verdad, deseaba que no se le borrara al término del día.
– No me molestes, Rei – dije con un fingido puchero y más por costumbre que por seguirle el juego
– Bueno, como sea, en cualquier momento llegará Darien, será mejor que me ayudes a revisar todos los preparativos – dijo al mismo tiempo que sacaba una pequeña libreta, con una lista escrita en ella.
– Rei, de verdad, ¿no quieres cenar a solas con tu esposo? Digo, hace tanto tiempo que no se ven, y no me gustaría arruinar un momento así… – intenté como por vigésima novena vez en el día, pero el resultado fue el mismo
– Serena, por última vez, te dije que no arruinarás nada, de verdad, créeme que es mejor que te quedes presente – dijo con una sonrisa cansada, que me dejó con mucha intriga y haciéndome entender que por nada del mundo, Rei cenaría a solas con su marido
– Está bien, es sólo que no sé, estaría fuera de lugar… – pero fui interrumpida en ese momento por el timbre de la casa, un mayordomo abrió la puerta y en seguida entró Darien, no había cambiado en lo más mínimo, seguía igual que cuando había ido a su oficina, cabello negro azabache despeinado de una manera específica, sus facciones finas y definidas, enmarcando esos profundos ojos azules, ahora que lo recuerdo, me habían hipnotizado la primera vez que los observé, eran tan profundos y retadores, que otro en mi lugar se hubiera intimidado, pero eso no me sucedió, lo único que hice fue devolverle ese mismo gesto con mi mirada, justo como en ese momento ocurrió.
– Darien, bienvenido a casa – dijo Rei en un tono muy formal, al mismo tiempo que le daba un ligero beso en los labios, como si no quisiera tocarlos
– Gracias, el viaje fue muy largo – contestó él en el mismo tono de ella, cosa que me sorprendió, pero preferí no decir nada
– Te presento a Serena Tsukino, una gran periodista y una de mis mejores amigas, y éste es Darien Chiba, mi tan famoso esposo que al fin conoces, Sere – nos presentó Rei, y yo estiré mi mano, la cual Darien estrechó con demasiada fuerza
– Es un placer conocerte, eres muy famosa entre mi esposa y sus amigas, pero creo yo haberte visto en algún otro lado – dijo al mismo tiempo que se ponía una mano en la barbilla, pensativamente
– Igualmente, y sí, te entrevisté hace tiempo, en los comienzos de mi carrera – dije forzando las palabras y una sonrisa en mi rostro
– ¿Qué les parece, si vamos al comedor? – dijo Rei con una sonrisa de autosuficiencia, como a un niño que le acaban de dar un juguete nuevo
– Por supuesto – dijo Darien, al momento que la tomó de la mano y así nos encaminamos al comedor
La cena pasó tranquila, y hasta cierto punto de una manera extraña, porque Darien y Rei, se comportaban como simples amigos, que se habían vuelto a ver después de años de no hacerlo, no lo sé, pero eso me intrigó hasta lo más profundo de mi ser, y fue cuando pregunté:
– Y, ¿por qué no me cuentan su historia de amor? – dije tratando de sonar soñada y poco interesada
– No creo que eso sea apropiado en este momento Serena – me contestó Rei, como si hubiera preguntado por qué no hay que hablar de sexo frente a los niños, y eso me dejó sumamente sorprendida, no es como si en este país estuviéramos acostumbrados a hablar o demostrar nuestro cariño hacia los demás, pero eso era una exageración, y creo que mi sorpresa se reflejó en mi rostro, porque Darien miró con reproche a Rei
– Pues verás, nos hemos conocido desde niños, y nuestros padres siempre han sido amigos, así que era algo predecible – explicó brevemente Darien, con una sonrisa algo fingida, a decir vedad
– Oh, ya veo – dije cerrando el tema, y es que tendrían que haberle visto la cara a Rei, era como si hubiera tocado un tema sumamente delicado para ella, como si odiara el hecho de estar casada con Darien
Y hablando de trivialidades y cosas burdas fue como terminamos de cenar, a altas horas de la madrugada, y aproveché esto para retirarme del lugar, no soportaba estar en la misma habitación que ese maldito, bueno, no es como si no lo soportara realmente, tenía que hacerlo por Rei, y al parecer, lo soportaba más que ella porque, a resumidas cuentas, se había dedicado a ignorarlo y a comentarme uno que otro detalle del tema de interés. Para ser sincera, ese matrimonio era extraño, y no lo sé, los días que no estuvo Darien presente, Rei parecía extrañarlo demasiado, pero era como si su llegada le hubiera sentado mal, y en realidad, jamás hubiera deseado su regreso. Pero bueno, yo no era quien, para dar consejos maritales, como si mi vida amorosa fuera perfecta, así que decidí tomar una ducha, para calmar mi nerviosismo de la estresante cena, y si algo tengo que agregar, es que soy una excelente actriz, porque fingí todos mis gestos de alegría o entusiasmo en el momento adecuado, y con el mismo nivel de intensidad. Termine de ducharme y me metí a la cama, a descansar, porque de ahora en adelante, Darien Chiba, sería un residente más de ésta casa, que al parecer, ya me estaba quedando pequeña.
Los días en la casa Chiba pasaban de manera lenta, en especial porque yo decidí pasar la mayor parte de ellos encerrada en mi habitación, "desempacando" o simplemente evitando a Darien, pero si había algo que se me escapó por completo y que, por primera vez lo agradecía, era la cena pendiente con mi padre, mi madre me había llamado un lunes por la mañana para decirme dónde sería nuestra reunión, en el restaurante *Princess*, como si prefiriera otro, y en pocas horas lo vería, mi padre, en realidad yo lo amaba como a nada en el mundo, pero era su severidad y frialdad las que hacían que estuviera distanciada gradualmente de él, y él también había sido una de las razones para irme del país a los 18 años; pero ésa vez sería diferente, él quería hablar exclusivamente del negocio familiar: los hoteles *Sweet Moonlight*, los número uno en excelencia, el consorcio más grande de todo Japón, y que, según el contador, se encontraba en números rojos, y es que, a decir verdad, eran algo anticuados para la era de globalización actual, así que las brillantes ideas de mi padre, habían sido: a) asociarse con alguna otra cadena de nivel similar, b) dejar el negocio en manos de su única y pequeña hija periodista, razón por la cual lo estaba esperando en su restaurante preferido, o al menos eso creía.
– Buenas noches, hija – dijo mi padre en su ya familiar tono formal
– ¡Hola, papá! – exclamé al verlo después de tanto tiempo alejados, y para mi sorpresa, él me correspondió, aunque sólo fue momentáneamente, ya que pronto se recompuso y volvió a su faceta de frialdad y egocentrismo, muy conocida para mí, pero no por eso la odiaba menos.
– Bien, ¿cómo has estado? – me preguntó como quien pregunta qué tal ha estado el clima, pero realmente no me molestó, tal vez 3 años atrás lo hubiera hecho, pero no es ese momento, que estaba acostumbrada a su indiferencia para con todos.
– Pues, las cosas me han marchado bastante bien, bueno, a excepción del pequeño desmayo que sufrí hace dos semanas, pero de ahí en fuera todo ha estado perfectamente – contesté en un tono demasiado "de negocios", pero no había otra forma de hablar con mi padre.
– Serena, me preocupa mucho ése asunto – dijo haciendo una pausa dramática, y casi me lo creo, pero continuó – pero supongo que tú estás al pendiente de tu salud, y además ya no eres una niña pequeña que tenga que cuidar de todo, ¿verdad? – finalizó con una sonrisa algo falsa
– Efectivamente padre, y no es por ser grosera ni nada, pero la verdad tengo muchas cosas pendientes, todavía – dije en un tono algo cortante
– Lo sé, y te entiendo, yo también tengo muchas cosas más importantes que hacer, así que iré directo al punto – y esperó a que yo dijera algo, creo – bueno, James se ha puesto en contacto conmigo, porque ha descubierto algo muy importante, pero me dijo que no me lo podía decir por mail, así que nos veremos en el "Lexington Queen" a las 6 de la tarde, ¿de acuerdo? – asentí con un nudo en la garganta, no tenía idea de qué podría haber descubierto James Windsor, el investigador inglés que contratamos para investigar la verdadera causa de muerte de Zafiro, pero tenía muy claro que debía ser algo realmente importante para querer vernos en persona. Pero no seguí divagando, y traté de disfrutar el resto de la velada junto a mi padre, aunque no pude, en parte por él, y en parte porque la noticia me había sentado fatal, yo no podía controlar tantas situaciones al mismo tiempo: tenía que encontrar un empleo, y pronto, soportar a Darien en casa, irme a hacer los estudios que cancelé hace una semana, tolerar lo suficiente a mi padre, y a todo eso súmale tener que prepararme para recibir una noticia importante de James, no podía, ¡eso ya era demasiado! Pero, no tenía otra opción, y comencé a preguntarme si realmente había sido buena idea regresar a Japón…
Sailor Moon, no me pertenece.
¡Hola! Jaja, bueno pues después de unos cuantos meses, creo ¡he vuelto! No sé, si alguien siga leyendo este fic, pero bueno, yo cumplo las promesas, tarde pero las cumplo, sé que es un capítulo demasiado corto, pero no se me ocurrió una mejor manera de escribirlo, sé que hay muchas dudas por resolver, pero eso vendrá después.
serena ramos: Una mega disculpa! Me demore bastante con este cap, pero es que tengo tantas cosas en la cabez, que bueno, mmm, bueno creo que en este cap, aclaro mas o menos, qué es Zafiro de Darien, el por qué Serena lo odia, bueno esa es otra historia, pero espero te haya gustado el cap, Saludos!
PrIncEsS MoOn-LigHt: Bueno, tienes muchas dudas! jaja, no es cierto, pues muchas gracias por el apoyo y espero recuerdes la existencia de este fic, Saludos!
Neo Reyna Serenity: Sorry! Bueno creo que a ti, te debo muchas disculpas, y es que no me he comunicado contigo, ni actualizé, ni he pasado por tu historia, ni nada de nada, espero entiendas que en serio se me fue la inspiración para este fic, no sé que me pasó, pero creo que la he recuperado, al menos un poco, y espero la leas, y te guste, aunque realmente no avanzé mucho, Saludos!
princess-serena-stukino-any-17: Pues muchas gracias por leer mi fic, y no te precupes, creo que quedó claro que yo entiendo muy bien el concepto cerrado del tiempo, y gracias por agregarme a tus autores favoritos, cuidate y Saludos!
sandy-serena: Jeje, soy mala! Jaja, no pues la verdad, creo que no aclaré ninguna de tus dudas, pero es que este cap, también es un paso importante en la historia, espero que lo entiendas, bueno todos, y no me anden regañando como en otro fic que estoy haciendo, bueno en fin, espero te guste el cap, y sigas leyendo después de mil años luz, Saludos!
