Epilogo ( Parte 1)

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Tan solo dos meses habían pasado desde que ambos descubrieron la identidad del otro, Marinette con pose pensativa se dejo caer en su cama, Adrien, sentado frente al escritorio de la chica la observo. Habia algo que los preocupaba a ambos, puesto que los ataques habían parado repentinamente, y Volpina había regresado a Italia con la intención de investigar por su cuenta antes de regresar y hacer equipo con ellos.

-Sigo sin entender todo esto Adrien, ¿Porque Hawkmoth se detendría de un momento a otro?, no es...-

-Marinette, el sabe quien eres. Probablemente este planeando algo.- La mirada del rubio se oscureció.

Curiosamente Gabriel Agreste había salido de viaje, urgentemente, pues recibió una noticia. Adrien pregunto a su padre el porque se iría, sin embargo,este se había limitado a abrazarlo con fuerza, y sonriendole sinceramente salio del living para prepararse. Simplemente se habia ido, sin decir a donde, o el porque.


Pero muy lejos de aquel lugar, en la frontera Rusa se encontraba el señor Agreste con pose pensativa. Dejo los documentos en el escritorio frente a el y dirijo su vista hacia Natalie.

-Ya la han encontrado señor, Se encuentra en el internado Slovag a cuarenta minutos de aqui. Sin embargo, me informaron que no guarda recuerdos a su vida antes de entrar al territorio ruso.- Natalie acomodo sus gafas y observo la tabla con información en sus manos, se la tendió a Gabriel y este sonrió con un leve brillo en la mirada.

-Por fin, después de tanto tiempo, al fin te encontré mi dulce gorrión- Susurro el rubio mientras observaba la fotografía de su esposa.

Tras la desaparición de su esposa hace tantos años, Gabriel había decidido darle tiempo a su mujer, pues antes de lo ocurrido habían discutido sobre el futuro de su hijo, Rosalie no deseaba heredar tal carga a su hijo, ella no quería que Adrien fuese un portador, pero Gabriel deseaba volver fuerte a su hijo, y su esposa, deseaba retirarse. Aquello había provocado una acalorada y furiosa discusión, Finalizada por una rubia mujer enojada que había decidido salir hecha furia de la mansion, y un hombre rubio con pose dura y despreocupada. El conocía lo temperamental que era su mujer, pero era dulce y muy sabia, solo debía pensar las cosas con claridad. Sin embargo ella no regreso, y con ello la desesperación comenzó a carcomer el corazón de Gabriel, ¿Le había abandonado?, acaso... ¿Ya no lo amaba?. No había dejado absolutamente nada que le diese una razón del porque desapareció, y se preocupo. Comenzó a movilizar una investigación para encontrarla, pero los meses pasaron, sin respuesta, los años caían sobre sus hombros, y en un momento de desesperación, decidió utilizar su kwami para traerla devuelta, a pesar del costo que llevaría.

Tras el primer año de lucha con Ladybug y Chat Noir, se dio cuanta que aquello era bastante complicado, pero al saber la identidad de ladybug comenzó a trazar un plan. Pero aquello cambio en el momento que vio a la chica entrar a su casa de la mano con su hijo, Adrien, sosteniendo una sonrisa tímida había presentado a Marinette como su novia. Y aquello cayo como balde de agua fria sobre Gabriel. Su hijo era Chat Noir. ¿Como no lo pudo ver antes?.

Regresando a la realidad, Gabriel salio de sus pensamientos con un solo objetivo en mente. Recuperar a su esposa.

Al llegar al internado un abrumador sentimiento le asalto, llenándolo de dudas, su Kwami observándolo triste bajo su saco blanquecino notaba la tempestad en la mirada de su portador. Y a lo lejos, frente a un pequeño jardín de amapolas la observo sentada, junto a dos niños, el corazon le dio un vuelco y tratando de no asustarla se acerco a ella.

-Rosalie...-

La rubia volteo su mirada hacia Gabriel y un sonrojo se apodero de sus mejillas.

-S-señor... la oficina de la directora esta por aquel pasillo...- Tartamudeo la rubia, pensando que aquel apuesto hombre había llegado con la intención de hablar con la directora tras quizás, algún problema con su hijo o hija internado en aquel lugar.

-No es por eso que he venido, quisiera mostrarte algo.- Gabriel tomo sutilmente la mano de su mujer y se alejo unos cuantos pasos con ella, Saco una antigua fotografía de su saco y la tendió a la rubia. Ella le observo dudosa, pero al ver la fotografía con atención, su mirada se nublo repentinamente, sin saber porque. Asustada por su propia reacción involuntaria levanto su vista hacia el rubio frente a ella tratando de pedir una explicación con la mirada. Gabriel suspiro.

-Finalmente tras varios años pude encontrarte. Me tienen al tanto de que, no recuerdas nada de tu pasado. Pero, Rosalie escúchame atentamente, sin miedo.- La voz de Gabriel causaba estragos en el estomago de la rubia, ella le invito a seguir hablando con la mirada.- Veras... En esa fotografía, estas tu, nuestro hijo Adrien y Yo.-

Ella abrió los ojos de sobremanera.

-Hijo...- Un sonrojo asalto su rostro y se desmayo

El rostro de Gabriel era un poema, con su mujer en brazos comenzó a buscar la enfermería de aquel lugar.