Mal Comediante

No sabía si con el tiempo Adrien se habría vuelto comediante, aunque si así fuera, ese no se veía como su tipo de profesión. Por otro lado Chat-Noir era muy intrépido.

Ésas palabras eran demasiado surrealistas para ella.

– ¿Esto es una broma? – soltó impactada y de forma lineal.

Adrien estaba orgulloso de su confesión, pero al ver a Marinette tan confundida sus ánimos bajaron. Su sonrisa se bajó un poco, movió su mirada, y caminó hasta pararse delante de ella. Sentía tambores dentro de él que resonaban y causaban resonancias haciendo temblar su cuerpo. Eso se llama: Nervios.

Chat-Noir lo hubiera hecho mejor. Se dijo así mismo.

Marinette empezaba a comprender, al mismo tiempo se prguntava si el clima había cambiado, tenía más calor y sentía más humedad pegostosa en su piel. Eso se llama: Nervios, también. Tal vez un poco más incómodos.

Ella abrió un poco la boca, sus labios desnudos y su lengua hicieron un paso de danza. Intentó hablar, sin embargo, nada salió de su boca. Pasaron al rededor de unos minutos hasta que finalmente reaccionó.

Soltó un gritillo agudo, su cara totalmente roja y desorbitada mientras se agarraba fuertemente de su silla.

Andien solo podía verla tartamudear y sonrío. Esa escena era totalmente natural y escolar, no podía negar que le encanta la expresión facial de la chica.

– Me alegra que también te guste. – Respondió él seguro sin ningún rastro de timidez. Chat-Noir se había ido. Adrien era real. Chat-Noir era Adrien...pero más real. Más realista. Más común.