¡Hola chiquillos! Adivinen quién se dignó a hacer acto de presencia por aquí después de meses xD

Disclaimer: Ni los personajes (excepto Ocs), ni música o juegos que salgan aquí me pertenecen, solo me pertenece la historia.

[-hi- diálogo

-hi- pensamiento en su mayoría]

Pido disculpas si la escritura es algo floja, hice lo mejor que pude pero este capítulo en opinión propia no me convence. Notas y respuestas a reviews anónimos abajo :)

¡Que tengan buena lectura!

Capítulo 4

Conversaciones

Movimiento, música y pasos. Sus ojos cerrados disfrutaban de la melodía mientras sus pies iban al ritmo, siento tan consciente de su entorno como tampoco lo era, no veía nada, pero se sabía estar en una pista de baile con alguien a su lado. Poco después sintió unas manos juntándose con las suyas y una paz lo invadió cuando comenzó a ser guiado en toda la canción.

Una voz diciendo algo en su oído, tan familiar como irreconocible.

Luego vino otra voz, más alegre y misteriosa como si conociera el futuro, que le nombró algo que no entendió a la primera. Iba a pedir una explicación cuando-

¡CRASH!

Judai despertó y se paró de golpe en su cama, de inmediato dirigiendo alterado su mirada hacia el origen del ruido. Kuriboh, su gato, había votado del escritorio el vaso de leche que se había llevado anoche para dormirse más rápido. El minino maulló con lo que parecía culpa y saltó hacia él para pedir cariño y perdón.

—Está bien, yo limpio—Dijo mientras cumplía la petición, no muy seguro de que el animal entendiera aunque le gustara pensar que sí.

Se levantó para empezar lo prometido. No recordaba su sueño, e intentó recordarlo sin éxito por lo que al final se decidió por pensar en otra cosa. Cosa que fue el enigma que le había dejado cierta personita.

"Ustedes se complementan"

Eso era lo que había dicho Fubuki, y Judai no podía dejar de pensar en eso. Él no tenía mucha idea a qué se refería y tampoco el otro se lo había explicado. ¿Complementarse? ¿Con Johan? ¿Cómo era eso?

Esa mañana de miércoles mientras desayunaba frunció los labios ante la idea. Seguro se refería al baile que ambos habían hecho frente a todas esas personas esa tarde de diversión, sin embargo no parecía ser el caso.

Cuando minutos después se le acabó el cereal pensó que sería mejor preguntárselo directamente en la escuela así tuviera que insistirle un poco …o mucho, bueno, admitiéndolo él no era alguien muy paciente y Fubuki tampoco alguien que gustara de guardarse demasiado la cosas. Vería y comprobaría la resistencia del mayor de los Tenjoin, era un buen plan... y el único que tenía.

Plan que no haría si no llegaba a la escuela, cosa por la cual vio en el reloj colgado en la pared.

7:52

Muy tarde. Tardísimo.

Suceso que no era extraño. Simples cosas que siempre le pasaban.

Tomó aire. Se despejó la cabeza. Y se aclaró la garganta.

Era hora de correr.

Y rápido.

—¡Mamá me voy! —Exclamó mientras dejaba la loza usada en el lavaplatos a la velocidad de la luz antes de agarrar su mochila y correr hacia la puerta.

—Otra vez tarde, ¡que te vaya bien! Suerte con las clases de baile—Le respondió gritando su madre, Chiyoko, desde la otra habitación, y aunque Judai no podía verla sabía que tenía una sonrisa en su rostro que decía "eres irremediable"

Pero era su niño irremediable. Pensó Chiyoko con dulzura acercándose a su ventana para esperar ver a su hijo correr.

El castaño no alcanzó a responderle antes de cerrar la puerta, para luego darse cuenta de la energía que le recorrió cuando la referencia a las clases de baile fue dada. En verdad quería ir esa tarde y demostrar que algo había aprendido.

Pero no había tiempo para pensar en eso ya que debía llegar en 8 minutos a carrera a su colegio.

—¡Adiós mamá, saluda a papá por mí cuando despierte! —Gritó por última vez antes de partir.


Al final sí llegó tarde, le dieron tarea extra, Sho lo miró preocupado y Asuka lo regañó con la mirada pero el humor optimista que siempre tenía no se esfumó en toda la jornada. Ni siquiera cuando le fue imposible encontrar a Fubuki en la primera mitad del día, sin embargo "el que busca siempre encuentra", por lo que su esfuerzo dio frutos a la hora del almuerzo en el patio de comida (siempre tan lleno de gente) cuando vio la conocida cabellera castaña del mayor en una mesa junto a Ryo.

—Con que aquí estaban— Se dijo para sí mismo, segundos antes de esquivar a alguien que iba corriendo con su bandeja de comida.

No obstante la sonrisa en el hermano de Asuka parecía desaparecida. De hecho, ambos chicos parecían estar en una conversación seria. Ryo tenía el ceño fruncido en enojo y ¿fastidio? mientras Fubuki parecía exasperado y herido. Y eso lo desalentó y extrañó demasiado.

¿Era prudente seguir con su plan?

A metros de distancia Judai detuvo su andar sin atreverse a avanzar quedándose en medio de una multitud de estudiantes hambrientos. Había pasado mucho para evitar a los demás del grupo ya que siempre almorzaban juntos, así que no se extrañaría que lo estuvieran buscando siendo que él se había casi tragado su comida (y no con mucho estilo) antes de despedirse. Lo menos que quería en esos momentos era ser encontrado cuando deseaba una conversación a solas, y estar en medio del patio de comida quieto como roca no era ser discreto.

Tan enfrascado en sus pensamientos apenas se dio cuenta que Ryo, con expresión bastante cabreada, se terminó yendo dejando al otro castaño solo, solo minutos después de que él llegara a presenciar la escena. Judai se estremeció un poco al ver la mirada hosca en el mayor de los Marufuji.

Sin embargo no pudo reflexionar mucho sobre eso, Fubuki había reparado en su presencia y su sonrisa volvió a su cara automáticamente para después hacerle señas para que se acercara. Apretó sus labios, pues esa sonrisa no era real. No obstante obedeció. Se acercó a paso no muy relajado y se sentó en el asiento donde antes había estado el peli-azul.

—¿Qué haces ahí Judai? —Comenzó a decir Fubuki—Qué bueno que la multitud no te aplastó, siempre es tan difícil encontrar puesto a estas horas que-

—¿Qué pasó entre Ryo y tú? —Preguntó impulsivamente Judai en cambio, atragantándose casi de inmediato y tapándose la boca con ambas manos en signo de culpa.

¡¿Cómo podía preguntar eso?!

Por fortuna Fubuki no pareció enojarse sino divertirse por su curiosidad, y comenzó a hacer diseños con su dedo sobre la blanca mesa de plástico.

—Hay algunas cosas algo rotas entre nosotros… —Sus ojos se entrecerraron en un tono de dolor casi perfectamente oculto. Luego volvió a sonreír—Ya lo arreglaremos, riñas sin sentido, solo eso. Solo te pido que no se lo cuentes a los demás, por favor. —Pidió amable con toques de seriedad en su voz que Judai conocía bien. Lo usaba cuando necesitaba en serio que algo se cumpliera.

—Claro Fubuki—Un poco de la tensión en los hombros del Tenjoin se salió y este sonrió alegre.

—¡Gracias! Por cierto, ¿me buscabas para algo?

—¿Cómo puedes darme una sonrisa cuando hace un segundo tus ojos mostraban dolor?

Definitivamente debía de dejar de decir cosas sin pensar. Judai abrió sus ojos de par en par al ver la mirada perpleja del mayor. Sintió culpa y arrepentimiento. El mayor se irguió más en su silla, del mismo material que la mesa, y agachó un poco la cabeza, culpable. Judai empezó a tratar de disculparse casi con desespero. Nunca había querido hacer daño. Y nunca a alguien que siempre lo aconsejaba.

—Lo siento, en serio no-

—No, perdóname tu Judai. —Interrumpió Fubuki, alzando su mirada. —No fui sincero. Pero es mi forma de no derrumbarme, así que por favor no preguntes más, te lo pido. Es algo que solo yo puedo arreglar.

El castaño menor solo pudo cabecear con lentitud, un silencio amenazando con instalarse entre ellos. No sabía ni qué hacer ni cómo actuar.

—Lo siento—Volvió a decir, esta vez susurrando.

—Por favor tampoco te sientas culpable—Pidió el otro esta vez sonriendo con sinceridad, luego de suspirar y relajarse—¿Hay algo que quieras contarme? —Comentó casual y alentador. Intuía que Judai lo había estado buscando mucho, así que lo más probable es que tenía algo que preguntar, algo que tampoco era muy difícil de adivinar. Mentalmente se rió travieso. ¡Cómo le encantaban las situaciones así!

Mientras tanto, el nombrado estaba en un debate mental; con toda la conversación que habían tenido tal vez no sería el momento, podía mentirle y decirle que todo estaba bien o…

El castaño bicolor suspiró después de un minuto, rindiéndose. Había algo en la mirada del otro que le dio confianza, y podía ser que le sería de ayuda conversar todo aquello, así como también al otro le serviría desviar su cabeza de las cosas que le aquejaban.

—¿Cómo te lo digo? Por un sorteo que se ganaron mis padres debo aprender vals inglés y tomo clases de baile con el chico que viste ayer.

El mayor de los Tenjoin pareció sorprendido, ¿Así que eso era? Se puso en una pose como de detective bastante divertida— Bien, eso me explica por qué parecían tan cercanos.

—¿Cercanos? —Quiso saber Judai, extrañado— Pero si apenas nos conocemos desde el domingo…

—Había algo en sus miradas Judai—Dijo Fubuki con una sonrisa misteriosa—Y mi instinto no falla. Todavía no pasa lo que creo va a pasar pero seguro sucederá pronto, ¡te lo apuesto!

—¿Qué va a pasar? —Preguntó ansioso. ¡Sería mucho más fácil si Fubuki se lo decía de una!

Desafortunadamente el otro solo meneó un dedo en modo reprobatorio.

—No,no.

Y para peor empezó a sonar la campana. Era sabido por todos que el tiempo que les daban para almorzar era poco, pero ¿tan rápido había pasado la hora? Se había tardado demasiado en encontrar a Fubuki.

—Esto no es justo.—Reclamó Judai haciendo un puchero.

—Si te arruino el final será peor~

El castaño menor hizo una mueca y esperó hasta que el mayor de los Tenjoin se parara antes que él también hiciera lo mismo. No había obtenido lo que había querido, eso era más claro que el agua, y sin embargo había averiguado que en el grupo había una situación de tensión que amenazaba mucho. Si bien antes Fubuki y Ryo habían tenido sus diferencias, nunca se habían dirigido miradas como las que él vio, eran los mejores amigos, era casi imposible pensar que algo pudiera ocurrir entre ellos y era un amargo sabor en la boca saber que las cosas no estaban bien. Y como Fubuki le había dejado en claro que no quería que interviniera se decidió a mínimo estar siempre disponible para él, e iba a hacérselo saber cada vez que pudiera.

A paso rápido que iba acorde al ritmo de Fubuki ambos fueron juntos hasta tomar caminos distintos por los pasillos blancos de la escuela, su siguiente clase antes de salir era inglés, y realmente no quería enojar a la profesora por más que ella fuera amable. Trató de pensar en un recuerdo o evento feliz para no andar cabizbajo, y de inmediato a su mente llegó el hecho de que era miércoles y que debía ir a sus clases de baile. Volvería a ver a su profesor, Johan, o mejor dicho ahora amigo, ese título le quedaba mejor en su cabeza.

Cuando estuvo a punto de entrar al aula Judai recordó la sensación que sintió cuando Johan y él habían bailado juntos la tarde anterior. Se había sentido increíble. Y esperaba repetirlo esa tarde a pesar de que se suponía que ese día la mayoría del tiempo estarían con su interrogación de la ficha, dada por el peliverde para que aprendiera los orígenes del vals. La verdad era que se la había aprendido la noche anterior con ánimo, pues había disfrutado esa tarde y estaba con ganas de aprender algo nuevo que viniera de mano de su instructor.

Era como un deseo de no querer fallar.


Fin del horario escolar. Salón Dragón Arcoíris.

—Has llegado justo a tiempo—Lo recibió Johan en la entrada de su salón casi sorprendido.

Judai se fingió ofendido y se ahogó un jadeó de cansancio por la corrida que se había dado—¡Hey!

¡Podía llegar temprano si se lo proponía! ...A veces.

El peli verde rio y le dio la pasada—Entra, tenemos mucho que hacer. Puedes dejar tu mochila llena de carbón con forma de libros en esa esquina.

—Yo diría que son ladrillos…—Comentó el castaño dejando su bolso en el lugar indicado, admirando cómo todo estaba tan, tan divinamente limpio, ¿era su idea o el piso de madera resplandecía? ¿Johan había hecho limpieza?—Oye, ¿Iremos al mismo lugar de antes para hacer la interrogación de la ficha que me diste?— Preguntó en cambio, dándose la vuelta para ver a su instructor de vals sonreír. Te mostraré que sí aprendí, pensó él orgulloso.

Johan lo pensó un poco antes de responder, apoyándose en la pared y de paso arreglándose un poco su camisa blanca con bordes verdes, acción que Judai no pudo evitar ver y seguir el camino de la mano del mayor. Tal como otras veces el de ojos verdes usaba ropa cómoda pero adecuada para bailar, mientras que él hizo lo mismo ese día, prefiriendo usar una camiseta negra con jeans azules y zapatillas simples.

—¿Qué estamos esperando? —Preguntó ansioso, mientras daba vueltas por el lugar, localizando la radio que había visto desde el primer día.

—Me sorprende que estés tan entusiasmado—Respondió Johan sin realmente contestarle—¿Tendrá algo que ver con el día de ayer? —a Judai se le subió el calor a la cara y volteó la cabeza con disimulo esperando a que el otro terminara— Ah, bueno, supongo que no es importante—El instructor avanzó hasta estar a su lado, poniendo su mano en su hombro logrando que el menor lo mirara—Me alegra que vengas con ánimos y ganas. —Le dijo solo para que él escuchara, dedicándole una linda sonrisa que complementada con sus cálidos ojos verdes hicieron que Judai se avergonzara.

Y si antes Judai apenas si se había sonrojado ahora era definitivo. Estaba rojo.

Se sentía agradable pero era estúpido. Johan era su profesor y ya.

El castaño se sacudió la cabeza mentalmente. Había algo en esos ojos verdes que le gustaba, no lo hacían sentir incómodo como había sido cuando conectó miradas con Jun o medio intimidado como se sintió con el profesor Cronos. ¡Pero tal vez seguro que eso no era extraño! Le gustaban mucho los ojos color miel de Asuka, por ejemplo, y los celestes de Sho también tenían lo suyo. Pero en ellos no veía lo que tenían los que ahora observaba; los verde esmeraldas eran como un imán.

La vida era extraña.

—Instructor llamando a estudiante.

Judai salió de las nubes.

—¿Qué?

Johan ladeó la cabeza al ver la expresión perdida en el joven— Te estaba hablando.

—E-Eso imagino— El castaño dio una pequeña sonrisa que el otro inexplicablemente se quedó mirando. Por fortuna, él mismo se dio cuenta de lo que estaba haciendo y ambos se pusieron distancia, cada uno por su lado. Irremediablemente avergonzados sin explicación. Bueno, la explicación estaba, Judai pensaba que él mismo estaba exagerando y dejándose llevar por series de la televisión mientras que Johan comenzaba a pensar que el ya nombrado estaba pescando un resfriado por lo que trataba de recordar dónde había dejado los remedios.

—¿Te sientes bien? —Preguntó. No quería forzar a alguien que necesitaba descanso, y a su parecer siempre era mejor prevenir.

—Sí, no te preocupes—Respondió Judai encogiéndose de hombros, auto-gritándose en su mente: Dios mío, Judai, ¡respira!— ¿Qué haremos hoy? —Dijo para desviar a un tema más amplio.

Lo cual hizo que en la cabeza del mayor sonara un 'Click' seguido de un pensamiento expresado en voz alta:

—¡Es cierto, es cierto! —Sobresaltó al otro, y, cuan liebre partió a buscar corriendo unos papeles que estaban en una habitación cercana, yendo y volviendo en tiempo record. —¡Lo había olvidado! —Agitó los papeles.

El castaño, desde su puesto en medio de la habitación estaba anonadado. Con los ojos de par en par en una pose estática.

Johan empezó su explicación hablando muy rápido.

—Me he puesto a pensar que tal vez debamos acelerar las clases de aprendizaje ya que sólo tengo 4 sesiones más para enseñarte el vals, y si le agregamos las prácticas… Iba a interrogarte sobre la ficha que te di pero veo que no hay tiempo, así que vamos con lo práctico ahora. Cambio de planes. —Dijo intentando sonar tan optimista que Judai casi se convence.

Casi.

—Me aprendí la guía en vano.

El peli verde hizo una expresión de vergüenza, mientras Judai lo miraba fijo con una cara que decía 'Podrías haberte dado cuenta del tiempo antes'

—Jeje, mis disculpas.

—Ajá.

—En serio lo siento.

—Ajá.

—¿Me perdonas?

—Ajá.

Johan ladeó la cabeza, mientras que Judai luchaba por mantener la pocker face

—¿Por el fin de los tiempos?

—Ajá.

—¿Seguro?

—…¿Ajá?

Ambos sostuvieron mirada antes de volver a reír, sin querer armando un juego entre ellos. Descubrieron que era fácil dejarse llevar.

—En verdad lo siento—Terminó por decir el mayor nuevamente al finalizar su risa. —Pero me parece excelente que te la hayas aprendido, en serio.— Siempre era agradable tener alumnos comprometidos, y más si eran como el joven frente a él...

El castaño ocultó la satisfacción de escuchar aquello y en cambio fue a otro tema— ¿Entonces hoy iremos a los pasos básicos?

—Sí—Asintió el peliverde. —Bastante sencillo, veremos posturas y tiempos. ¿Me puedes decir qué compás usaremos?

— ¾—Respondió Judai recitando lo que decía la guía. Esa era una pregunta sencilla y de las primeras cosas que se había aprendido.

Johan sonrió— O sea…

—¿Contaremos del uno al tres… mientras ehh, bailamos?

—Excelente,—Afirmó — y como debes saber, no hay pausas en este baile en lo que respecta a compás, como en la salsa. —Complementó, viendo que el otro estaba atento— Ahora dame tu mano.

Por lo que parecieron minutos pero que en realidad fueron segundos el tiempo se detuvo para Judai.

—¿Qué?

—Me has oído. —Johan le tendió la mano y él la tomó, sin saber qué hacer a continuación. Su mano estaba tibia, al igual que la suya. De pronto recordó algo

—Mi hora de confesar que en la guía no decía nada de la postura correcta…

El peli verde le guiñó— Eso es porque lo enseño yo. Vamos.

Acto seguido, lo acercó más así mismo y a su lado izquierdo elevó sus manos entrelazadas hasta la altura de sus hombros, mientras que su mano derecha se colocó en el omóplato del castaño, el cual nunca antes había compartido una posición así con alguien. Era algo completamente nuevo.

—En esta ocasión seré el líder. Recuerda, espalda erguida y rodillas sin bloquear—Señaló Johan, Judai esforzándose por cumplirlas. —Ahora, seguiremos el compás, como yo guío trata de seguir mis pasos. El primer tiempo siempre es el más fuerte, el segundo y el tercero más débiles.

—¿S-Sin música? —Dijo el menor ¿Y si se equivocaba?

El mayor asintió—Necesito que te acostumbres a los pasos básicos primero.

Johan se movió a la derecha suavemente, acarreando a Judai consigo.

—Un…dos…tres. —Contaba. Se movieron poco a poco, sin embargo, el castaño estaba demasiado tieso y a veces se equivocaba hacia qué lado ir, lo que dificultaba a su vez el movimiento de su instructor.

El joven de 17 años no podía evitar pensar que Johan lo estaba sosteniendo muy firme, y la cercanía lo estaba empezando a volver nervioso. No podía concentrarse, lo intentaba, pero no podía. No estuvo consciente de la realidad hasta que sintió pisar algo

—Auch

Había pisado a Johan.

—¡Lo siento! —Se disculpó, tratando de separarse inútilmente, pues el mayor no se lo permitió.

—Sigamos—Lo tranquilizó él sin perder la sonrisa. —Relájate, el otro día te dije que sintieras la música, ahora te pido que sientas el ritmo que te voy pasando. Cierra los ojos Judai…

Obedientemente el nombrado hizo caso, dudoso al principio. Y el baile siguió, Johan comenzó a moverse otra vez, y la firmeza con que lo sostenía aumentó.

"Relájate"

Lo guió en dirección y velocidad sin dejar de contar el compás.

—Un, dos…tres. Un…dos, tres. Otra vez.

Judai no sabía dónde pisaba, pero de alguna forma sabía que era seguro.

—Un…dos, tres…un, dos tres…

El nerviosismo se fue.

De pronto se hizo más consciente de su entorno. Solo siguió la corriente y se sintió… libre. No supo cuánto tiempo pasó desde entonces, apretó más su mano en la del mayor buscando más comodidad apenas notando que la cara del otro se acercaba a la suya. Y sin esperarlo su mano derecha, que estaba a la altura de sus hombros, entrelazada con la izquierda de Johan, se elevó más y lo invitó a darse una vuelta. La hizo y se sintió ligero.

Y sin embargo el baile se acabó de inmediato, obligándolo a abrir los ojos sin encontrarse con la mirada del otro, pues este ya se había separado.

—¿Terminó la cl-

—¿Tienes algún e-mail? —Interrumpió Johan antes de que él pudiera decir algo más. Dándose vuelta pero evitando mirarlo a los ojos, sonaba alegre pero ocultaba algo— Para mandarte melodías y que así avancemos más rápido. —También parecía tenso. Judai iba a preguntar sobre su actitud, no obstante el recuerdo de Fubuki diciéndole que no se metiera en sus asuntos lo detuvo ¿le pasaría lo mismo a Johan? Pero si antes había estado tan bien…


Cuando Judai iba camino a casa, iba mirando en su celular el mail que había grabado en la memoria. Había disfrutado mucho la clase y realmente quería repetir la experiencia, recordaba con especial memoria el giro que había hecho mientras tenía los ojos cerrados.

Se detuvo en mitad de la vereda y sin importarle que otras personas lo vieran (y tampoco es que le importara en circunstancias normales) dio un giro rápido, para después reírse de sí mismo.

-Fin del capítulo-

Y he aquí cómo esta persona que es muy lenta para escribir ha publicado un nuevo capítulo, ¡al menos al fin esos dos tórtolos bailaron! (cofSinMúsicaCofYJudaiTropezandoCof)

He calculado que serán más o menos 10 capítulos, como mucho 12. Así que aún queda ehhh, mucho, me doy cuenta que apenas sí he avanzado la historia pero trataré de pensar positivo y me daré ánimos para no dejarla en el olvido :D Por casi último, el próximo capítulo desde un punto de vista cercano a Johan, demasiado Judai hasta ahora :9 Yendo a otro punto (again), ya salí del colegio este viernes pasado (el 18) así que tendré más tiempo para escribir.

¡Gracias a todas las personitas que comentaron y también a las que siguen leyendo este fic! *Les da dulces de regalo de navidad* (yei!)

Psdt: Como siempre, cualquier dato extra que quieran compartirme sobre vals inglés o bailes en general, sería muy bien bienvenido :) ¿alguien aquí que haya ido a alguna academia? ¿Cómo enseñan las cosas los profesores?

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Respuestas a anónimos (porque estoy casi segura que a los que tienen cuenta les respondí por interno):

Kathe: Acepto totalmente la culpa de mi demora xD soy una lenta lenteja con este fic, pero espero este capítulo haya salido decente, jajjajaja, ¡gracias por comentar! y sobre el jugo de manzana, ¿quién no ama el jugo de manzana? ¡Judai no podía no pedirlo!

Guest: Sí, todavía vivo y me doy de vez en cuando unas vueltas por aquí n_n Gracias por comentar y no te preocupes, trataré con todo para que este fic no quede en el olvido, i promise :)

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Y hasta aquí llega la actualización de hoy, comenten si quieren hacerme saber qué les pareció (en mi caso, a mí no me convenció xD) ¡Bye y unas muy muy muy felices fiestas! ¡Y obviamente un gran año nuevo! :)