Capítulo IV

Dean decidió que lo mejor que podía hacer era continuar con el caso, para no pensar en lo que había sucedido con Sam… no era la primera vez que peleaban… pero nunca había terminado de ese modo. Dean se dirigió nuevamente hacia la casa de Liz, es verdad que su padre estaba convencido que había algo extraño en aquella casa, pero no era sólo eso, su instinto también se lo confirmaba. Logan abrió la puerta "¡Dean!, ¿qué haces por aquí?"

Dean : "vine para conocer mejor a nuestros primos... ¿dónde está tu madre?"

Logan : "fue a comprar, regresará en unos minutos… normalmente yo no debería permitir entrar a nadie cuando ella no está en casa... pero estoy seguro que en tu caso sí puedo..."

Dean : "Gracias, eres un muchacho muy amable… ¿Mickey está contigo?

Logan : "está jugando con los autitos... yo debo ocuparme de él cuando mi mamá no está... es mi trabajo como hermano mayor..."

Dean : "si, conozco bien esa tarea…. Yo también soy un hermano mayor…"

En ese momento Mickey corrió hacia ellos.

Mike: "¿qué haces aquí? preguntó a Dean.

Logan: "¡Mike, no hagas preguntas impertinentes…!"

Mickey : "mi pregunta no es impertinente"

Dean : "si, en efecto, así es… tu pregunta es en realidad una muy buena pregunta…. Sabes, Mike debes tener cuidado con las personas que se acercan a ti… nunca bajes la guardia…"

Mickey : "es lo que me dice siempre Logan..."

Dean : "tienes un hermano mayor muy sabio..."

Dean pensó que sería agradable seguir conversando con los niños, pero también recordó que el tiempo era lo que apremiaba y él necesitaba hallar respuestas antes de que Liz regresara.

"Hey, niños, ¿por qué no hacemos un juegos? Vosotros os escondéis y yo os busco. Pero, atención… ¡no debéis salir del escondite hasta que yo os haya encontrado! – dijo Dean y los niños corrieron inmediatamente a esconderse.

"Por lo que parece, no funciona sólo con Sam este sistema" – pensó y riendo subió al piso superior.

Dean volvió a observar el cuadro. Había sido colocado nuevamente en su lugar. El vidrio ya no estaba, pero Dean notó que los niños, en la foto, estaban recubiertos con un líquido rojizo.

"no me gusta para nada" pensó Dean "Sammy, has elegido un momento perfecto para irte"

Poco después se oyó un grito proveniente de la planta baja. Dean voló escaleras abajo y halló a Logan llorando.

Dean : "¿qué ha sucedido?"

Logan : "¡Mike ha desaparecido!"

Dean : "claro que desapareció, estáis jugando a las escondidas…"

Logan : "¡No!, nos escondimos juntos, y luego él ha desaparecido, se ha desvanecido, como se ve en los dibujitos animados..."

Logan comenzó a llorar nuevamente, pero de desesperación porque no había sido capaz de proteger a su hermano….y esto era más fuerte que el deseo de parecer un hombrecito.

Dean : "está bien, cálmate… ¿lo has buscado bien?"

Logan : "Si, pero no he podido hallarlo..."

Dean : "¿en toda la casa?"

Logan : "No lo he buscado arriba..."

Dean : "entonces vamos..."

Los dos oyeron un grito proveniente del ático.

Dean : "hay alguien arriba… vamos a ver…"

Dean pensó que lo primero era hacer salir a Logan de la casa. No sabía lo que hallaría en el piso superior y no quería arriesgar la vida del muchacho. Así que se dirigió a Logan, con serenidad "Logan, ¿por qué no esperas afuera mientras yo busco a Michael? Estoy seguro de que conoces a algún amigo que vive por aquí cerca."

Logan asintió y salió de la casa luego de haber susurrado a Dean "hazme saber cuando hayas encontrado a mi hermano..."

Apenas el niño salió fuera, Dean sacó su pistola cargada con balas de sal y subió las escaleras. Pocos segundos después, estaba en la cima de las escaleras. Su atención fue captada por una mancha roja que se extendía a simple vista sobre la alfombra. La mancha se hallaba exactamente donde estaba el cuadro. Éste estaba sangrando y las siluetas de las personas que allí se veían, ahora estaban confusas.

Dean se detuvo cerca de una puerta, el sonido provenía de allí dentro. Desde afuera no se lograba captar cuál era el origen del sonido, parecía alguien rasguñando una pared… así que Dean, con un puntapiés abrió la puerta y lo que vio lo inmovilizó...