4º-Resaca

A la mañana siguiente, Ron se despertó por un fuerte dolor de cabeza y porque un rayo de sol le caía en la cara, molestándolo. Aún no abría los ojos. Se sentía pésimo; en la boca tenía un muy fuerte sabor y olor a alcohol. No recordaba nada de lo que había pasado para llegar a eso. Pero nada de nada. Entonces, decidió abrir los ojos para levantarse e ir a tomar una poción para curar su dolor de cabeza. Estaba en su cama, miró a su lado dulcemente como si una sombra invisible lo obligara a ver... pero algo lo devolvió de golpe a la realidad...

¡¿Acostado con Hermione en la misma cama y semi vestido?!. Claro, si uno puede llamar vestido a una sabana naranja de los Chudley Cannons que lo cubría su humanidad y su desnudez. Le costó no caerse de la cama por la sorpresa.

Hermione, por otra parte, dormía radiantemente a su lado, abrazada a su cuerpo y con su cabeza en su tórax. Hermione, al igual que él, sólo la tapaba la sábana y estaba más despeinada que de costumbre. Unos rayos de sol provenientes de la ventana bañaban su dulce expresión pacífica.

Ron estaba asustado. ¿Qué, por las barbas de Merlín, habían hecho?. Lo único que recordaba era que habían estado festejando el cumpleaños de Harry y luego... nada. Todo de su cabeza había desaparecido y el dolor de cabeza se propagaba cada vez más. Sin embargo, ya se lo imaginaba...

-Hermione-la llamó Ron, preocupado por lo que habían hecho, moviéndole el hombro-, Hermione...

-¿Mmm?-correspondió la chica con los ojos cerrados, somnolienta y dulcemente.

-Hermione, despierta-dijo Ron, aterrorizado. Cada vez que lo pensaba, iba asumiendo más lo que ocasionaron, pero no lo podía creer.-Hermione, por favor, despierta...

Ella abrió los ojos y miró a Ron. Luego miró el cuarto donde estaba, lleno de los posters naranjas móviles (los de jugadores de Quidditch) de Ron que los miraba sorprendidos; también pudo ver la ropa que los dos habían usado la noche anterior esparcida por el suelo. Soltó a Ron de inmediato y se alejó con la sabana de los Cannons tapándose, horrorizada.

-¿Qué pasó?-preguntó asustada.

-No sé-contestó Ron, levantándose de la cama y tapándose con la frazada naranja para que Hermione no estuviera más aterrada. Al levantarse, sintió un potente mareo, producto del fuerte dolor de cabeza-. No me acuerdo de nada...

-Yo tampoco recuerdo...-pero ella se paró en seco y vomitó a un costado. Al levantar su cabeza de vuelta, Ron pudo notar que era un color indefinido entre verde (por lo mal que se sentía), roja (la vergüenza) y blanca (por lo espantada). A Ron le recordó la bandera de Italia.

-Creo que bebimos mucho anoche-declaró Ron, buscando ropa limpia en su ropero para bañarse, escapando a la mirada penetrante castaña que lo contemplaba muy asustada.

-Eso es más que obvio-respondió Hermione, roja y tono desalentado-. ¿Te duele la cabeza?-preguntó para desviar un poco sus pensamientos, pero no lo lograba para nada.

-Sí-confesó Ron, acalorado. Al igual que ella, no quería hablar del tema, pero tarde ó temprano tendría que hacerlo-, mucho.

-Debimos estar muy borrachos para que pasase algo así- apuntó Hermione, aún asustada y colorada, sin poder contener sus pensamientos y volviendo a clavar la mirada en su novio-. Aquí... en la casa de tus padres... no lo puedo creer...

-Yo tampoco-comentó Ron, al igual que ella, rojo y blanco (afortunadamente, no verde), sin mirarla aún. Cambió de tema abruptamente:-. ¿Crees que Harry y Ginny estén enojados?

-No sé si ellos saben algo... de lo que hicimos-respondió ella, evitando los ojos azules del chico, que ahora la miraban. Mientras que le daba un dolor de cabeza por el alcohol tomado.

-Será mejor que nos bañemos y hablamos sobre esto con más tranquilidad luego-opinó Ron, intranquilo, mirando a otro lado.

-Sí... tienes razón-Hermione agarró su ropa desde todos los rincones de la habitación y con la sábana bien puesta salió de la habitación apresuradamente, provocándole más dolor.

Cuando se aseguró que Hermione se había ido, tomó su varita de su mesita de noche y susurró con desanimo: "fregoteo"; el vomito desapareció inmediatamente así como la cama se ordenó sola. Se sentía totalmente desdichado; él esperaba que Hermione lo perdonara... pero también esperaba que la chica se perdonara a sí misma, una tarea nada fácil... porque primero debía aceptar ese suceso antes de hablar con él...

Por primera vez en su vida, Ron entendió a Hermione. Ella ahora necesitaba pensar... y él una buena ducha. Tomó sus cosas, se dirigió al baño (que no estaba usando Hermione) y comenzó a bañarse. Sin embargo, nada pudo hacer el agua caliente para devolverle a Ron sus recuerdos.

Pensando mientras se vestía, decidió no ver a Hermione hasta la noche para que los dos tuvieran tiempo para asumir los acontecimientos...

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Ya bañado, vestido y todavía con dolor de cabeza, ya un poco más leve, Ron bajó al comedor de la madriguera a desayunar. Ahí en la mesa se encontraba Harry, pero no estaba desayunando.

-Buenos días-saludó Ron con alegría falsa.

-Hola Ron-respondió Harry con monotonía, parecía impaciente y un poco enfadado.

-¿Has visto a mis padres?-preguntó Ron, tratando de evadir un enojo de Harry; pues sabía lo que se le venía.

-Fueron a trabajar-contestó Harry, cortante.

-¿Sucede algo?-inquirió Ron, pero conocía muy bien a Harry para saber que una bomba estaba a punto de estallarle en la cara.

-Sí, Ronald-manifestó Harry. Ron no lo veía bueno; Harry, sus hermanos, sus padres y Hermione sólo lo llamaban por su nombre completo cuando estaban enojados. Además, por lo general, Harry no lo hacía; era Hermione la que lo usaba más que siquiera su madre-. ¿Dónde estaban metidos anoche? Se suponía que debían volver con nosotros en el autobús... Nos volvimos monos buscándolos y nos preocupamos mucho...

-Escucha-dijo Ron, mientras sus orejas se volvían de color carmín por la vergüenza-, anoche con Hermione nos... eeehhh... emborrachamos... bastante... y bueno... este nosotros... emm... tomamos de todo y bueno... yo y ella... nos... eh... tú sabes...

-¿Qué?-preguntó Harry, incrédulo, pero entendiendo perfectamente lo que su amigo quería decir. NO podía creer que la prefecta perfecta de Hogwarts, Hermione Granger, se emborrachará de tal manera.

-Sí, bueno-corroboró Ron, preocupado y rojo como un tomate-, deja que te cuente...

Ron se sentó en la mesa y le contó todo a Harry: cómo habían empezado a beber de todo, que después de que él fuera a bailar con Ginny ellos también lo habían hecho, pero medio (medio es una manera de decir) borrachos y que no recordaba nada más hasta que esa mañana se había despertado en su cama con Hermione y que estaban como Dios los trajo al mundo.

-¿No tienes idea de los que has hecho?-preguntó Harry, sorprendido-. Bueno, déjame decirte, amigo, que dejas muy poco a la imaginación-agregó luego de que Ron negara con la cabeza.

-Lo sé-dijo Ron, apenado.

-¿Hablaste con Hermione sobre esto?-inquirió Harry.

-Aún no-explicó Ron, luego cambió su tono triste y apenado por uno muy preocupado y asustado-. ¡Harry, yo no sé qué hacer! ¡Yo no quería que nuestra...-le costó, pero salieron las palabras:- nuestra PRIMERA vez juntos sea así! ¡Los dos borrachos! ¡No lo puedo creer! Ella no querrá que estemos juntos después de todo esto... Ni siquiera me miraba cuando se despertó... ¡Me odia, Harry! ¡Hermione me odia!.

Acto seguido, se agarró la cabeza con las dos manos, desesperado por pensar en hecho de Hermione lo odiara. Pero para él no era sólo un pensamiento; era un hecho.

-No te preocupes, Ron. No creo que te odie-le aconsejó Harry en tono tranquilizante, poniéndole una mano en el hombro en señal de apoyo-. Seguro entenderá...

-Sí, sí-dijo Ron, un poco más calmado y agradecido-. Gracias, Harry—luego de un rato de silencio, levantó su cara y agregó:-. Ahora, tú cuéntame qué pasó en la fiesta, ¿te gustó?

-Sí, mucho-repuso Harry, feliz-. La única parte fea fue cuando Lavender apareció vomitando en medio de la pista de baile alrededor de las tres de la mañana... no fue lindo eso... nos ensucio... entre todos la sacamos y la llevamos a su casa... Seamus dijo que la iba a cuidar...-Harry rió maliciosamente con Ron (este con una risa más distante) y luego agregó con un tono de tontez innata:-los demás consiguieron citas allí, excepto Ginny y yo... Fue una fiesta muy linda... muy linda...

-Potter-enunció Ron viendo la expresión de ensueño de Harry al hablar de Ginny (como la de Luna Lovegood), con falso enojo-, ¿qué pasó entre mi hermana y tú? ¿Y que era lindo? ¿Mi hermana ó la fiesta?

-Bueno... yo... ella...-tartamudeó Harry, poniéndose colorado.

-¿Se besaron?-preguntó Ron, sin poder creer que su amigo se pusiera rojo por un beso cuando él había hecho otra cosa peor con su novia y apenas se había puesto rojo (otra manera de decir). Esta pregunta le recordó la que años atrás, cuando a su amigo le gustaba la buscadora de Ravenclaw, Cho Chang. Sintió que una brecha de tiempo (mezclada con la melancolía) dividía lo que había pasado en su vida años antes (cuando sólo tenía problemas, como seguir arañas y esas cosas) y los acontecimientos que lo invadían ahora. Pero no sabía el porqué de ese sentimiento...

-Sí...-aseguró Harry, aún rojo, volviendo a poner la misma expresión y volviendo a Ron a la realidad, quien se hallaba enfrascado en sus pensamientos- esta vez le pedí que fuera mi novia, ¿tú qué piensas?-agregó, mirando, inseguro, a Ron.

-Eso está muy bien, cuñado-dijo Ron, sonriendo y felicitando a Harry. Y después agregó:-. Siempre supe que serías para ella.

Después Ron y Harry siguieron desayunando (en realidad, sólo Ron). Ron esperó a que Hermione bajara, pero ella no lo hizo en todo el día. Cuando Ginny despertó, Ron y Harry la mandaron a hablar con Hermione, pero no le contaron nada sobre lo que había pasado. Luego de estar hablando durante tres horas con la castaña, Ginny bajó diciendo que no la molesten por un tiempo. Por lo tanto, los tres pasaron el día en los jardines de la casa jugando Quidditch, pero la cabeza de Ron seguía adentro (tal vez por eso le hicieron más goles que en su primer partido en Hogwarts como guardián y eso ya es decir mucho), ya que Ginny y Harry se daban algún que otro besito ocasional y eso lo incomodaba, ya que la persona que más quería estaba asumiendo las cosas.

Ya hacia la noche cuando los señores Weasley ya habían vuelto hacía rato (la señora Weasley ya estaba preparando la cena, curiosamente para cinco, y el señor Weasley miraba El Profeta, ceñudo), Ron subió a la habitación de Hermione y tocó la puerta. Debía hablar con ella sí ó sí.

-¿Hermione?-llamó suavemente.

Respuesta: nada. Llamó nuevamente. Nada. Otra vez. Nada. Habrá intentado unas once veces (mínimo), antes de entrar por la fuerza a la habitación.

-¿Hermione?-preguntó al ver que no había nadie allí. La buscó con la mirada y no la encontró. Pero si una nota arriba de la cama. Reconoció la caligrafía de Hermione al instante

1º de Agosto, La Madriguera.

Querido Ron:

Sé que irme de esta manera de tu casa no es una forma madura de hacer las cosas, pero otra cosa no se me ocurrió. Tus padres ya saben que me fui, al igual que Ginny y supongo que Harry también lo debe saber porque le dije a Ginny que se lo diga.

La razón por la que fui, es el hecho que no te puedo mirar a la cara (a tus ojos celestes cielo) por lo que hemos hecho. Yo no quería que fuese de esta manera ni mucho menos. Y supongo que tú tampoco querías que fuese de esta manera.

Ginny me ha dicho que querías hablar conmigo, pero así como no estoy lista para verte, no estoy lista para hablar, como sabrás. Tu hermana ya sabe lo que pasó y supongo que Harry también debe saber, pero no los metas entre nosotros...

Creo que nos veremos en Hogwarts ó en King Cross, el primero de Septiembre. Yo estoy en mi casa con mis padres, pero no trates de hablarme porque necesito pensar tranquila.

Espero que me entiendas, Ron, te amo demasiado, pero tengo que asumir lo que hemos hecho aún... Por favor NO ME BUSQUES PARA HABLAR hasta que esté LISTA.

Sé que tú también debes afrontarlo... date tiempo...

Te amo, Hermione.

Ron dobló la carta de Hermione muy triste y, una vez más en ese día, atemorizado. ¿No lo podía ver a la cara después de lo que había pasado? ¿Ella volvía a sufrir otra vez por su culpa? Al parecer, sí, pero con la diferencia que esta vez no era sólo ella la que sufría. Ron aún no asumía nada de lo que había pasado. ¿Lo odiaría?

Sin pensar en nada más, Ron se dirigió a su habitación sin cenar (cosa rara en él); al entrar se dio cuenta que el olor a vomito aún perduraba, se tiro en la cama (al acostarse se podía sentir el olor al pelo de su Hermione... lo atormentaba) y se durmió en un sueño intranquilo en donde aparecía Hermione muy panzona diciéndole que la culpa era de él de que ella estuviese gorda y que no le fuera la ropa...

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A/N: Hi! (jeje)...

¿Les gustó el capi?. Ya en el próximo capitulo vuelven a Hogwarts así que si pensaron que acá mas ó menos se acaban los problemas se equivocan... jeje (soy TAN MALA?). Nombre del próximo capi: "5º- Conversaciones" (ya se imaginan).

Opinen sobre el fic! O sea DEJEN REVIEWS!!!