Capítulo 4 El fuego

Las habitaciones estaban llenas de humo provocando una sensación de ardor en la garganta e irritación en los ojos, por no decir el calor abrasador que producía la mima sensación que un horno.

-¿Falta mucho?-preguntó Sun impaciente en medio de la esfera que evitaba el fuego con sus poderes. Era una pena que no fuera capaz de controlar el humo también, recordó mientras se recolocaba el pañuelo que ocultaba el resto de la parte inferior de su cara no oculta con la máscara evitando así la inhalación del aire contaminado.

-No-dijo Power tranquilo tocando la superficie de metal de una de las cañerías con la mano desnuda tratando de no quemarse-debería estar dos habitaciones más allá.-señaló una puerta semiderruida por la que se observaba una estancia poco apetecible.

-¿'Debería'? Star es más precisa-se quejó ella mientras se movían más cerca de su objetivo.

-Dudo que encontrara alguna planta en esta situación-contraatacó él.

-¿Es esto?-cambió Sora de tema al ver una puerta semejante a la de una caja fuerte ante ella.

-Permíteme-dijo él cortésmente mientras apoyaba una mano sobre la entrada y se concentraba para mover con suavidad la puerta, tardó un poco pero ignorando el daño en su piel que poco a poco se volvía roja, lo consiguió.

Se presentó ante ellos un laboratorio en un estado parecido al resto del edificio: vidrios y sustancias tiradas por los suelos, el techo cubierto por una capa de humo y las sillas y documentos tirados en cualquier parte; en un rincón hallaron a tres hombres con batas blancas semi-carbonizadas, lentes empañadas y llenos de ceniza que temblaban como niños perdidos buscando consuelo y no se movieron en absoluto aún sabiendo que los dos héroes venían a rescatarles.

-Se encuentran en estado de shock-dijo Power sintiendo algo de lástima mientras buscaba un modo más seguro para salir.

-O quizás son unos cobardes-dijo Sun mientras evitaba que nuevas llamas atacasen a sus protegidos. Él la miró algo extrañado por su atrevimiento pero ignoró aquel descarado comentario y ayudó a la joven a mover a los científicos a la ventana.

-¿Puedes formar una escalera?-pidió la joven de fuego.

-El acero está demasiado caliente-explicó mientras arrancaba la pared tirando la puerta contra ella y observaban la distancia que habría hasta el suelo-y saltar no es una opción.

-¿Qué tal volar?-dijo una nueva voz. Ambos subieron la vista al cielo y vieron como Angel descendía hasta ellos-no soy el único que ha venido a ayudaros.

Abajo, más allá de la valla que rodeaba el edificio, pudieron ver al resto de sus respectivos equipos. Star, apoyando ambas manos en el suelo y depositando una semilla entre ellas, provocó que la planta creciera a gran velocidad creando un hermoso árbol de grandes ramas.

-Iré de uno en uno y os dejaré sobre el para qué descendáis-dijo Angel señalando su vía de escape 'natural' a solo unos cinco metros de ellos para evitar que se quemara.

-Iré yo primero para ayudarles-Power señaló a los cinco hombres que parecían estar despertando lentamente de su pesadilla y saltó para agarrar las manos del joven rubio y llegar hasta la rama más cercana.

Uno a uno fueron saliendo lentamente, cuando solo quedaba Sun el laboratorio explotó lanzándola por los aires mientras Power, con unos reflejos sorprendentes, la cogía al vuelo de un salto y la llevaba a tierra firme.

-Definitivamente odio volar-dijo ella mientras se estiraba en brazos de su compañero con la espalda dolorida.

Moon se acercó a ella rápidamente seguida de Star, la pequeña se acercó a su amiga y mientras la abrazaba (y de paso alejaba de Power que parecía no tener intención alguna de soltarla) susurró en su oído-no te olvides que te has dejado algo a medias-dijo como si fuera una adivinanza.

"¡Tai!" gritó para sus adentros la pelirroja sintiéndose mal por aquel chico que la estaría esperando desde hace más de dos horas, en el improbable caso de que siguiera allí- m-me tengo que ir-se alejó de sus compañeros para marcharse del mismo modo que había llegado, no obstante paró unos segundos y giró la cabeza para mirar a una persona- gracias por salvarme…-frunció el entrecejo-pero no esperes que esto se repita-y así salió volando.

-Tú también estabas ocupado-aviso Wolf a Power que se encontraba en las nubes con mirada pícara.

-Oh oh…- de dos saltos subió a su motocicleta y se fue.

-Moon, yo también debo irme, y para mi desesperación él conmigo-señaló Star a Wolf con despreció fingido sin darse cuenta de los asustados ojos rubíes de su amiga-os lo dejo a vosotros.

Y sin más, los dos héroes se marcharon dejando a la pareja más joven en silencio. Moon siguió mirando hacia donde habían desaparecido los dos en otra moto que probablemente era de Wolf; se sentía muy nerviosa e incapaz de mirar a su compañero a la cara, por no decir hablarle.

-Deberíamos llamar a una ambulancia-dijo por fin Angel tras escuchar las quejas de los científicos tirados en el suelo.

-Sí-susurró ella dirigiéndose a los hombres para utilizar el móvil de alguno de ellos, todo ello sin mirar ciertos ojos azules.

Esperaron hasta que la ambulancia llegó y los enfermeros se encargaron de los malheridos, algunos incluso se atrevieron a pedirles autógrafos. Ninguno se dio cuenta de la tensión entre los dos enmascarados.

-¿Te llevo?-dijo Angel cuando vio la ambulancia marcharse, ella le miró asustada mientras veía como él se subía a su propia motocicleta y la miraba esperando su respuesta-¿o vas andando?-dijo al ver como ella no tenía ninguna clase de vehículo.

-A-a el centro 'Shinne', bueno, cerca…-pidió mientras se acercaba al vehículo viendo el gran inconveniente de la distancia a la que estarían los dos.

Angel se sonrojó ligeramente al recordar el suceso relacionado: una azotea, un beso…, se colocó el casco y prestó el otro sin mirar a su espalda. Cuando aceleró sintió como la joven se balanceaba peligrosamente y terminaba agarrándose fuertemente a su espalda provocando en él un sentimiento que en aquel momento no supo identificar, aunque sintió su corazón acelerado y su respiración entrecortada.


Sora, ya cambiada y limpia de restos de carbonización, esperaba impaciente sentada en un banco frente al cine mientras llamaba insistentemente a Tai. "Estará enfadado" sucumbió ante la idea con tristeza y culpabilidad, sin embargo la voz del moreno la sacó de aquel estado depresivo iluminándola la cara por completo.

-¿Te hice esperar?-dijo él suavemente sintiéndose culpable. Ella le miró sorprendida un instante para después sonreír abiertamente.

-No-respondió con voz jovial- ¿Te apetece salir a cenar?


Mimi frunció el ceño otra vez desesperada, si seguía así le saldrían arrugas. Miró a su acompañante, ni más ni menos que el poderoso Wolf, una celebridad, poderoso héroe y hombre atractivo por el que muchas mujeres darían su vida por estar con él.

Ella no.

A cada momento le soportaba un poco menos si aquello era posible pero no tenía más remedio, era más fácil protegerse con él cuando se encontraban en la oscuridad. Habían encontrado una pista, aunque lo más sorprendente es que lo hubieran encontrado juntos ¿Quién esperaría que ciertos traficantes de armas tuvieran información valiosa sobre su misterioso enemigo?

En cierto modo no habían averiguado demasiado, solo tenían un papel con una lista increíblemente larga de objetos y sustancias extrañas. Algunos tenían una marca indicando probablemente que ya habían sido encontrados, otros aún no obtenidos poseían indicaciones en lápiz sobre dónde encontrarlos.

-No nos quedan muchas oportunidades, así que estate preparada-dijo Wolf tras subir ágilmente por un edificio hasta llegar a un pequeño balcón.

-Tú mandas jefe-gruñó ella con tono sarcástico mientras se escondía en la entrada de un edificio cercano y esperaba entre las sombras.

Un extraño ruido llamó la atención de ambos y se prepararon para atacar, sin embargo no encontraron ningún guerrero o la mafia o cualquier otro tipo de persona de contrabando… tan solo vieron un vagabundo tirando de un bidón tan sucio como él.

-Espera-susurró Star sospechando. Incluso a la distancia a la que se encontraban sabía que Wolf escucharía sus palabras sin ningún problema-Hay algo extraño en todo esto.

El hombre se sentó entre cubos de basura con el bidón justo al frente, otros pasos se escucharon en la otra dirección y Mimi entendió lo que ocurría justo antes de que la nueva figura envuelta en una capa negra llegara al vagabundo.

-¡Es el bidón!-no le importó ser escuchada por alguien más, vio a su compañero de equipo como una mancha borrosa en cuanto dijo aquello y cuando se quiso dar cuenta, una vez había bajado al suelo, ya había comenzado una pelea que a simple vista podría parecer carente de sentido.

Mientras Wolf peleaba con el encapuchado imposible de reconocer con aquella oscuridad, el hombre vestido con harapos y de cenicienta piel trataba de huir junto a su bidón del cual parecía no querer separarse.

-Alto ahí-cogiendo impulso Star pegó un salto hacia él y asestó una patada en el estomago con fuerza.

-¡Por favor! ¡No me haga daño!-gritó el hombre mientras se tumbaba en el suelo y movía sus brazos delante de su cara tratando de protegerse. Ella se acercó tranquilamente, como un depredador a por su presa cuando esta está acorralada.

-Como desees-se agachó a la altura del hombre y levantó una mano entre ellos con la mano horizontal vuelta hacia arriba… y sopló. Sopló dejando volar hacia su adversario un polvo dorado que dejó dormido al hombre en cuanto la sustancia llegó hasta él.

Escuchó un ruido detrás de ella, una exclamación de sorpresa, y se dio la vuelta temiendo lo peor. Pero lo que vio resultó ser lo contrario a lo que se había imaginado: el encapuchado se había clavado a sí mismo una tubería que había encontrado cerca, justo en el vientre.

Y ante los ojos de los dos héroes el herido de muerte cayó y la parte visible de su cuerpo comenzó a convertirse en ceniza. Wolf corrió rápidamente para desenmascarar al desconocido pero todo lo que encontró fueron más cenizas que volvió a tapar al escuchar el gemido de angustia de Star.

-Bien-comenzó él mientras trataba de respirar con normalidad-entiendo porque pelábamos contra…-bajó la vista para ver los restos del cuerpo sin vida y cayó dejando inconclusa la frase. Volvió sus ojos al otro hombre que roncaba a pierna suelta en el mugriento y maloliente suelo-pero ¿porque contra el vagabundo?

-¿Has visto alguna vez un vagabundo con un reloj de oro?-dijo levantando la muñeca izquierda y mostrando aquel tesoro-Eso fue lo primero que me sorprendió-añadió antes de que su compañero replicara-y luego fue esto-quitó el gorro y harapos que evitaban que se le reconociera.

Wolf miró al hombre sin reconocerle. ¿Debería? A él no le sonaba en absoluto, tenía alrededor de cuarenta años, su piel, tras aquella capa de suciedad, lucía un sano color café y poseía alguna marca en la piel como si hubiera estado en peleas con navajas.

-Veo que no hiciste tus deberes- dijo exasperada Mimi-es uno de los jefes de la mafia más importantes. Y ya que soy la única que parece haber hecho su trabajo con eficacia tú le llevas a comisaría y yo investigo el contenido del bidón.

-Estás haciendo trampa-dijo él acercándose más de lo necesario a ella.

-Me lo debes-el bidón pareció ser tragado por la tierra con ayuda de las plantas a través del asfalto y ella saltó y con ayuda de una liana se balanceó hasta subir a un edificio y desapareció.

-¡Qué mujer!-Matt miró al hombre con disgusto y le agarró con fuerza y sin cuidado-A mí siempre me toca encargarme de la basura-murmuró enfadado, y su imagen se emborronó cuando corrió por la calles para llegar al departamento de policía.


El despertador llevaba un tiempo sonando y moviéndose incesantemente sobre la mesilla de noche de madera.

-¡Sora! Si no despiertas ya llegarás tarde-dijo la madre con voz dulce al pie de las escaleras-¡Baja ya!

Por fin la muchacha se removió entre las sábanas cansada y alargó un brazo hacia el despertador tratando de alcanzarlo y apagar aquel molesto sonido. Tras varios intentos que solo consiguieron ponerla de mal humor notó al fin que el aparato se callaba poco a poco y un olor a plástico quemado llegó a su nariz.

-¡Ugh!-murmuró levantándose rápidamente para observar como el reloj de mesa se derretía lentamente y una llama azulada aún se movía entre la masa deforme que se volvía negra lentamente-Esto no puede ser bueno-con un gesto de su mano hizo desaparecer cualquier rastro de fuego, espero a escuchar algún indicio de su madre acercándose al dormitorio y al no escuchar nada se levantó corriendo y abrió la ventana. Ahí estaba el camión de la basura pasando a apenas dos metros de distancia, tan puntual como siempre. Se preparó para lanzar y…

-¡Canasta!-no pudo evitar gritar, al instante se avergonzó ante su infantil y poco femenino comportamiento, alegrándose de que su estricta madre no la hubiera visto.

Sus poderes siempre la traían tantos problemas, tenía que ser consciente de ellos en todo momento o se podían llegar a… no quería ni pensarlo, no obstante recordó el día en que fue consciente de estos.

Fue aquel horrible día del cual aún tenía pesadillas: unos asesinos que buscaban una manera de divertirse y robar dinero.

En ese día las tres se conocieron y desde entonces son amigas, más cercanas de lo que encontrará jamás. Cuando la dejaron en el bosque para que las matara… simplemente no fue capaz ni de pensar en dañarlas.

El tiempo se acabó y uno de los estúpidos asesinos vino a por ella en un todoterreno por un camino de tierra, ella trató de huir mientras este se bajaba y echaba a correr tras ella riendo ante la persecución.

Sinceramente, jamás sabría como un ser humano podía encontrar aquello divertido.

Llegó a un pequeño riachuelo y al otro lado encontró dos zorros esperándola para atraparla, detrás escuchó unas pisadas que se acercaban, trató de seguir por el camino y probar suerte con los animales pero aquel corto momento en el cual ella se había parado para decidir su futuro fue el tiempo que el hombre que la perseguía necesitaba para atraparla. La cogió de la muñeca y su brazo derecho quedó dolorosamente a su espalda, tiró de ella hacia delante y cayó de bruces contra el suelo sumergiendo su cara en el agua y arañándose con algunas piedras en el proceso.

Trató de aguantar la respiración lo mejor que podía, pero el pánico la invadía y el aire se le escapaba lentamente mientras una parte de su mente sabía que el hombre no pensaba soltarla hasta que se ahogase y a menos que ella hiciera algo moriría así, sin más, como otra de las muchas mujeres que habían sido ya asesinadas en aquel pequeño bosque alejado del mundo.

De repente sintió frío, mucho frío, su cuerpo comenzaba a relajarse y se hundía aún más en el fango y el agua, sintió lo poco que quedaba del aire de sus pulmones escaparse de su boca y subir a través del agua.

Y trató de respirar, en un último esfuerzo movió su cuerpo sin importar el dolor del peso en su espalda para llegar a la superficie. Notó como sus pulmones eran invadidos por agua dulce y solo una palabra inundó su mente antes de que todo se volviera negro

Padre

Cuando despertó de nuevo estaba en el centro de una explanada que era un círculo perfecto en mitad de aquel bosque, se levantó lentamente para observar primero que el vapor había comenzado a rodear el lugar como una neblina. El suelo ahora árido se sentía caliente, hasta tal punto que debería quemarse, pero no sintió incomodidad ni molestia.

-¡Increíble!-Sora giró la cabeza para ver quién había presenciado la escena, y se encontró a Mimi justo al borde con algunos rasguños y las ropas casi inutilizables, comenzando a sudar copiosamente ante la sensación de sauna que producía el aire.

-Deberías …-Kari, sentada en un árbol cercano al lugar la miró algo sonrojada. Tampoco se veía demasiado bien, su camiseta se encontraba completamente rasgada y tenía una herida que sangraba cerca de su tobillo izquierdo-… apagarte.

La pelirroja recordó de repente todo lo que había sucedido ¿Había sido un sueño? Miró el estado en que se encontraba y se asusto al ver como gran parte de su ropa había desaparecido carbonizada y aún había restos de fuego en sus brazos y piernas, como si ella fuera la madera que le alimentaba.

"¡Basta!" ordenó asustada, y el fuego se apagó.

Un superhéroe no suele tener bonitos recuerdos de cómo obtuvo su poder, y si los tiene significa que su vida no ha sido precisamente complicada.

-¡Sora!-la voz de su madre la despejó por completo, había utilizado ese tono suyo que significaba 'es la última vez que lo repito, la siguiente será a las malas'. Se dignó a mirar el reloj de pulsera y se asustó al ver que faltaban quince minutos para la clase. Considerando que tardaba diez en llegas hasta allí caminando… no tenía muchas esperanzas.

-Me espera un día muy largo-suspiró Sora mientras trataba de cambiarse tan rápido como podía sin darse cuenta que desde la lejanía alguien la observaba.


Bien, aqui el capitulo 4

aviso q stoy de examns y no se q va a pasar u-u

se me acaba la inspiracion, no tengo tiempo para nada TT-TT y quiero leer tantos fics! u-u depre...

Bueno, espero q no me retrase ni nada parecido ^^U

nos vemos en el siguiente capitulo!