Si no fuera por ti.

Capítulo cuatro: Fotografía.

Una vez su segunda taza de sake estuvo llena, Toshiro balanceó suavemente el líquido antes de decidirse a dar un pequeño sorbo. El sabor le disgustó como siempre, pero eso no le impidió tomar un segundo sorbo igual de pequeño que el anterior.

Podía sentir varios ojos pegados en él mientras estaba sentado en un taburete de aquel bar que venía visitando desde hace un buen par de meses. Al principio le gustaba el lugar debido a que le pareció muy tranquilo, pero mientras más comenzaba a frecuentarlo más le incomodaba, pues siempre habían mujeres que llegaban a tratar de acosarlo interrumpiendo su tranquilidad. Había sopesado la idea de usar su anillo de bodas para mantenerlas lejos, pero prefería ser molestado por esas irritantes desconocidas a tener que soportar con el triple de fuerza los recuerdos de su ex esposa.

-Hola.- se contuvo de gruñir cuando oyó una voz demasiado aniñada acercándose. Miró de reojo a la nueva mujer que lo molestaría, notando que era rubia, delgada y alta, más alta que él. De inmediato no le agradó. –Te veo muy seguido por aquí.- comentó con una sonrisa amistosa, manteniendo su distancia a diferencia de las otras que casi se arrojaban sobre él.

Alzó las cejas, preguntándose sí esta mujer realmente no tenía segundas intenciones. Su caballerosidad lo obligaba a darle el beneficio de la duda.

-Es un buen lugar.-comentó secamente.

-No lo parece.- lo miró con una rubia ceja en alto. –Siempre te ves desanimado, e ignoras a todas las chicas. Todos vienen a los bares a divertirse o estar con chicas o chicos, pero tú pareces hacer todo lo contrario. Aparte, solo tomas tres tazas de sake máximo. Así que no vienes a emborracharte, ni a divertirte ni a conseguir mujeres. La verdad te he estado observando y me causas mucha curiosidad.- dijo sinceramente, con la curiosidad brillando en sus ojos color verde claro.

Era muy observadora, debía reconocer. Aunque entrometida. Como sea, no le haría daño tratar de tener una conversación decente por una vez en lo que intentaba averiguar las verdaderas intenciones de esa curiosa mujer alta. Sin embargo debía admitir que su cabellera rubia y ojos verdes, por más que fueran de un tono ligeramente más claro que el de cierto bastardo que no quería ver ni en pintura, no dejaba de abocarle malos recuerdos.

-Como dije, este es un buen lugar. Un buen lugar para deprimirme.- murmuró en medio de otro sorbo a su sake. –Tampoco puedo emborracharme, necesito conducir de vuelta a mi casa y mañana trabajo. Y nunca fui bueno divirtiéndome.- excepto cuando Karin lo arrastraba a cosas que fingía que no le importaban y terminaba divirtiéndose aunque sin admitirlo y… y ya estaba pensando en ella de nuevo. Maldición.

-Eres un enigma muy interesante.- la rubia lo miraba sumamente curiosa. –Así que vienes aquí a deprimirte, lo que significa que no puedes hacerlo en tu casa. ¿Problemas con tu novia?- preguntó tratando de adivinar. Él negó. -¿Problemas con tu ex, entonces?- asintió. -¿Vives con tu ex?- inquirió sorprendida.

-No, vivo con nuestra hija.- aclaró. –Me quedé con la custodia y debo cuidarla todos los días, es por eso que no puedo emborracharme, tengo una gran responsabilidad con ella y me la tomó muy en serio.- miró seriamente el líquido en su pequeña taza.

-¿Hija? ¿O sea que te estabas refiriendo a una ex esposa?- de nuevo, asintió. –Wow, pero te ves muy joven. ¿Cuántos años tienes, y cuántos años tienen tu ex esposa y la niña?- indagó con la boca abierta, sin poder creer que alguien tan joven como él estuviera ya divorciado y con una hija.

-Cumpliré veintiséis. Mi es… mi ex esposa cumplió veinticinco hace un par de meses. Y nuestra hija tiene siete.- tomó otro sorbo de sake, preguntándose distraídamente cómo es que Matsumoto aguantaba beberse botellas enteras de ese licor espantoso. –Y por si te lo preguntas, sí, sí nos casamos a los dieciocho años.- miró levemente divertido el gesto de gran sorpresa de la rubia, que tenía la boca y los ojos muy abiertos de forma casi cómica.

-¿Se casaron porque la embarazaste?- finalmente preguntó luego de recomponerse de la sorpresa.

Él meditó qué responder por unos minutos, recordando que le había dicho a Karin que se casó por el embarazo, pero la verdad era…

-Realmente no.- contestó sinceramente. –Fue mi novia toda la preparatoria, y toda la preparatoria supe que la quería como mi esposa también. Cuando cumplió dieciocho, compré un anillo de compromiso, pero no me atreví a dárselo porque creí que me rechazaría. Cuando me dijo que estaba embarazada, estaba tan asustada que apenas podía hablar… yo también estaba aterrorizado, pero mientras más lo pensaba, más me gustaba la idea. Le propuse matrimonio de inmediato, y ella aceptó de inmediato.- hizo una mueca, recordando todas las promesas que se hicieron ese día. Al final su "para siempre" fue patéticamente corto. –Fue difícil, pero nos las arreglamos para que funcionara… hasta que me engañó con su ex novio.- se empinó el resto del sake y pidió otro vaso.

-Qué perra…- insultó la rubia, sonando indignada. Él contuvo el impulso de defender a Karin, sabiendo que la había llamado de formas peores. –Suenas muy enamorado de ella, pareces buen hombre y eres muy guapo. Solo una estúpida te dejaría ir.- negó con la cabeza. -¿Pero por qué le quitaste la custodia de la niña? Sé que estás molesto pero sigue siendo su madre.- lo miró intrigada. –Yo también tengo una hija y moriría si la alejaran de mí.- se llevó una mano al pecho.

-Digamos que cuando descubrí que me estaba siendo infiel en primera persona, la niña estaba tomada de mi mano.- la rubia jadeó, entendiendo de inmediato lo que pasó. –Y no creo que deba preocuparme por que la extrañe. Ya tiene un reemplazo para mí, y su reemplazo de nuestra hija viene en camino.- comentó con amargura mal disimulada.

-¿Está esperando un hijo de su amante? ¿Y te lo dijo? Qué zorra.- negó con la cabeza, incrédula.

-No solo eso.- tomó un sorbo de sake. –Quiso hacerme creer que el niño era mío cuando hace meses que no dormíamos juntos.- bueno, hubo aquella vez en su aniversario, pero eso no era equiparable a todas las veces que seguro durmió con ese bastardo.

-Ugh, eso es solo bajo y desagradable.- arrugó la nariz. –Pero no me sorprende, la gente siempre saca a relucir sus peores facetas en lo que concierne a la vida amorosa. Uno no sabe de lo que verdaderamente es capaz un ser humano hasta que empiezan a dormir juntos.- rió amargamente. –Y más cuando aparecen otros intereses amorosos.- dijo, de repente deprimiéndose.

-¿Qué hay de ti?- la miró con una ceja en alto. -¿Cuál es la historia de tu depresión? Te conté la mía así que es justo que cuentes la tuya.- la mujer era entrometida pero parecía agradable.

-Oh, no es nada muy interesante.- se encogió de hombros. –Ya sabes, trabajé toda mi vida tratando de salvar a un familiar que de todos modos murió, conocí a un idiota tatuado y musculoso que me dejó embarazada y me abandonó, y ahora trabajó como camarera en este bar todas las noches y las noches que no trabajó vengo de todos modos a beber para sentirme menos miserable.- rió sin ganas. –Pero mi vida no es tan mala. Adoró a mi hija, es un amor, y ella conoció a un niño en la escuela con el que se encariñaron tanto que eran como hermanos inseparables. El niño era huérfano así que para hacerlos hermanos de verdad decidí adoptar al pequeño demonio y ahora tengo dos hijos adorables.- sonrió alegremente. –Eso significa más trabajo en este bar y en la biblioteca en las mañanas pero me las arregló.- dijo con voz positiva.

-¿Trabajas en una biblioteca?- inquirió curioso.

-Sí, solo soy recepcionista. Mi sueño de ser escritora no llegó muy lejos.- hizo pucheros.

-¿Sueñas con ser escritora?- su instinto como editor se encendió de inmediato. -¿Qué escribes?-

-Oh, solo algunos poemas tontos.- sus mejillas se ruborizaron. –Y algunas historias de romance y eso…- jugueteó nerviosamente con la correa de su bolso. –La verdad no soy muy buena, tengo algunas faltas de ortografía y trató de cubrirlo con mi letra que la verdad es muy bonita, además solo escribo cuando tengo tiempo libre o cuando me aburró. No tengo nada muy bien pensado, la verdad…- siguió divagando.

-¿Tienes algo escrito a la mano?- preguntó curioso, dejando de lado su sake.

-Umm… si… ¿Quieres leer?- él asintió. –Oh, bueno.- sonrió encantada y sacó de su bolso una pequeña libreta. –Tengo varios borradores aquí, perdona las faltas de ortografía.- rió tímidamente mientras le tendía la libreta.

Él comenzó a ojear con curiosidad las páginas. La mayoría eran poemas muy buenos que tal vez no le hubieran gustado tanto de no ser porque recientemente le habían roto el corazón, pues ahora que su vida amorosa era un desastre se identificaba perfectamente con las palabras de dolor insoportable que no te dejaba dormir por las noches. Los cuentos que tenía escrito eran más largos pero por lo que leía eran muy interesantes, no solo trataban de romance sino de tragedia y realismo. Eran temas muy demandados por los sectores juveniles y adultos.

Mientras seguía leyendo, comenzó a considerar seriamente darle una oportunidad a esta mujer que conoció en un bar. Mudar la editorial principal de Karakura a Tokio no había sido tan problemático como pensó, pero sí perdió varios trabajadores y aparte se dio cuenta de la gran competencia que había en Tokio, sus ventas estaban bajando y necesitaba nuevos talentos pronto. Tal vez esta mujer fuera su nueva oportunidad para recuperar el prestigio que sus editoriales casi habían perdido con esa estúpida estafa que de paso también arruinó su matrimonio y su vida.

-¿Cuál es tu nombre?- preguntó después de haber pasado media hora en silencio solo mirando a través de su libreta.

-Ehh… ¡Mijow Shiky!- contestó casi gritando, sorprendida porque lo primero que dijera fuera una pregunta por su nombre en vez de un comentario acerca de sus escritos.

-Bueno, Mijow, permíteme presentarme.- buscó en su bolsillo una tarjeta de presentación y se la tendió. –Soy Hitsugaya Toshiro, dueño de la cadena de editoriales Juubantai.- la boca de Shiky cayó mientras miraba de él a la tarjeta. –Y estoy interesado en contratarte para compartir tus escritos con el país. ¿Qué dices?- ella siguió mirándolo boquiabierta, antes de chillar agudamente atrayendo la atención de todo el bar.

-¡Oh, por todos los cielos! ¡SÍ, SÍ QUIERO!- saltó de su taburete para abrazarlo, por lo que él tuvo que replantearse su decisión de querer cerca a la mujer loca o no. Afortunadamente, ella se apartó rápido para seguir brincando y chillando.

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-¡Esa chica es una mina de oro, capitán!- chilló Matsumoto, llamándolo por el ridículo apodo que le puso cuando se convirtió en capitán de futbol en la escuela secundaria. –Estamos en la delantera en las ventas de romance y tragedias, y estamos entre los primeros puestos en poesías. ¡Nuestros ingresos finalmente se están recuperando!- chilló emocionada. -¡Y todo gracias a mí!- rió cantarina.

Toshiro rodó los ojos, pero no dijo nada. Tenía parte de la razón. Matsumoto fue quien lo arrastró a un bar en primer lugar porque esa era su manera de ayudarlo a pasar la depresión, y él siguió yendo gracias a que ella se ofrecía a cuidar a Shimo junto con Momo cuando él sentía que necesitaba deprimirse en soledad un poco.

-Shiro-chan es el que editó personalmente todos los escritos de Shiky-chan.- comentó Momo apareciendo de la nada, tomando de la mano a Shimo que estaba tratando desesperadamente de esconderse tras ella. Los ojos de Toshiro se iluminaron al ver a su pequeña hija. –Sus toques realmente le dieron muchísima más gracia a los originales. Shiky-chan y Shiro-chan son los héroes que salvaron a Juubantai.- comentó felizmente.

-Sí, pero todo fue gracias a mí.- siguió insistiendo Rangiku haciendo pucheros.

-Rangiku-san, no creo que…-

-Déjala, Hinamori.- las calló rodando los ojos. –Mejor dime, ¿qué está haciendo mi hija aquí? Creí que tenía sus lecciones de piano a esta hora. Y luego están las lecciones de violín. Y luego…-

-¡No quiero hacer esas aburridas clases, papá!- lo interrumpió su pequeña. –Quiero jugar con Kimi-chan.- dijo haciendo pucheros absolutamente adorables que le impidieron regañarla de inmediato. –Me dijo que su madre la traería aquí hoy y quise…-

-Shimo, te he dicho miles de veces que no engañes a Hinamori para cumplir tus caprichos.- comentó con voz suave, poniéndose en pie un momento para tomarla en brazos y sentarla en su regazo. –Sí no querías hacer las clases hoy y querías reunirte con tu amiga, deberías habérmelo dicho ayer.- no le gustaba regañarla, pero sabía que su ángel a veces era demasiado inteligente para su propio bien.

-Pero tú siempre dices que no debo saltar mis clases por tonterías.- comentó con un puchero que él no creyó ni por un segundo.

-Hija, por favor, tú y yo sabemos que podrías haberme convencido de dejarte un día sin clases. No tenías que manipular a tu tía. Dime la verdad, ¿qué es lo que quieres?- la miró con ojos entrecerrados. Ella vaciló. –Sabes que sí mientes lo sabré y tu castigo solo será peor.- dijo para persuadirla.

-Bueno… Kimi-chan sí que estará aquí hoy…- comenzó a decir la pequeña. –Y también Hei…- comentó en voz muy baja, con las mejillas levemente ruborizadas.

Entonces Hitsugaya entendió todo. Y no le gustó nada.

-Ya veo.- comentó secamente, mirando mal a Rangiku y Momo cuando empezaron a reírse de él a sus espaldas. –Tienes razón, no te habría dejado venir para ver a ese delincuente.-

-¡No es un delincuente!- chilló la pequeña en defensa del hermano adoptivo de su mejor amiga hija de Mijow Shiky. –Solo ha tomado prestados algunos dulces y cafés… y un par de libros, y algunos juguetes y un calendario… ¡Nada que merezca prisión!- exclamó molesta, mirándolo con una mueca y ojos entrecerrados.

Por un momento, al ver el rostro furioso de su hija, a Toshiro se le vino a la mente ese mismo rostro pero con los ojos de un profundo color gris oscuro, la piel blanca y cejas de un color tan negro como lo era su cabello. Por solo unos segundos, el rostro de Karin brilló en su memoria, pero solo unos segundos bastaron para que el dolor lo golpeara con fuerza devastadora. Shimo podía parecerse más a él a primera vista, si solo te fijabas en su cabello blanco crispado, piel tostada y ojos turquesas, pero su rostro era increíblemente idéntico al de su madre y eso se notaba mucho más cuando se enojaba. Antes había amado el parecido que guardaban madre e hija, ahora le dolía mirar a su pequeña… y por supuesto que no podía dejar que nadie lo supiera.

-Bien.- murmuró en voz baja y controlada, luchando por mantener la compostura. –Ve a jugar con tu amiga y ese mocoso, te llevaré a casa cuando terminé mi turno. Compórtense.- le hizo un gesto a su hermana adoptiva para que se retirara con la niña cuando la bajó de su regazo, a lo que obedeció pero no sin dedicarle una mirada preocupada.

-Capitán…- Rangiku lo llamó suavemente. -¿Todo está bien? ¿Quieres que te acompañe a un bar para que puedas deprimirte como te gusta? Me mantendré sobria para que puedas beber todo lo que quieras. Aunque no lo creas, sé abstenerme del licor cuando quiero.- sonrió intentando ser divertida.

-Estoy intentando quitarme ese mal hábito que tú me contagiaste, Matsumoto. Tengo mucho trabajo y necesito cuidar a Shimo. No más bares.- suspiró volviendo a concentrarse en los papeles frente a él. –Puedes retirarte, Matsumoto.- la mujer mayor hizo un puchero, pero finalmente cedió y se marchó dándole una pequeña palmada en la espalda.

-Llámame si necesitas algo.- dijo antes de marcharse dejándolo solo en su nueva oficina.

Una vez seguro de que estaba solo y nadie entraría en un buen tiempo, dejó los papeles y abrió uno de los cajones de su escritorio, sacando de allí un marco que contenía una fotografía muy familiar para él. La fotografía del día de su boda. Karin estaba vistiendo un vestido occidental blanco y su sonrisa era tan radiante que opacaba por completo cualquier otra cosa, él estaba vistiendo un kimono tradicional negro y aunque trataba de contener su sonrisa debía admitir que ese fue un intento muy pobre.

Ambos se habían quejado muchísimo de la boda tan escandalosa que sus hermanas los habían obligado a tener, pero al final sí que fue un hermoso día para ambos. Él no recordaba mucho de la ceremonia, la verdad, solo se la había pasado mirando a Karin todo el tiempo, no había sido capaz de dejar de mirarla todo el día de su boda, porque de verdad creyó que ese bellísimo ángel, que esa preciosa mujer a partir de ese día sería suya para siempre.

Una gota aterrizó suavemente en el cristal, justo en la sonrisa de esa feliz jovencita que miraba tan amorosamente al joven a su lado. Uno pensaría que esa pareja nunca se separaría, que criarían felizmente a la hija que en ese momento crecía en el vientre de la mujer, que envejecerían juntos tal como lo prometieron. Pero no. Y no podía decir que se arrepentía de haberla conocido, porque ella le había dado a su hija, pero es que aún no podía creer que la mujer que amaba fuera solo una ilusión.

Más gotas aterrizaron en el cristal, deslizándose por la superficie hasta toparse con una ligera irregularidad. Fue entonces cuando Hitsugaya notó que estaba agarrando la fotografía con tanta fuerza que su pulgar estaba comenzando a agrietar el frágil vidrio. De inmediato soltó el marco y lo dejó encima de su escritorio.

Secó furiosamente las lágrimas, odiándose por seguir llorando aún después de que pasaron seis meses desde que se divorció de Karin. Ella debía estar feliz con su embarazo y el bastardo rubio y él aquí seguía sufriendo por ella. ¡Qué patético! Realmente se odiaba a sí mismo. Pero más a Karin.

Miró cansadamente la fotografía, notando que la grieta se extendía desde el borde inferior izquierdo hasta casi el centro, llegando justo a dividir donde sus manos estaban unidas.

No sabía porque había traído esa fotografía. Simplemente la vio tirada en el pasillo fuera de su habitación cuando terminó de empacar sus cosas y la recogió y la guardo antes de dirigirse a empacar las cosas de su hija. Había pensado en romper el marco y quemar la estúpida foto, pero… no pudo. En cambio, la guardo en un cajón en su oficina y aun cuando se había prometido no pensar en su ex esposa, cada tanto terminaba pensando en ella y no podía contener las ganas de sacar la fotografía y observarla, preguntándose a sí mismo qué fue lo que salió mal, cómo fue que todo terminó así.

Suspiró y colocó la foto de regreso en su cajón, decidiendo que era mejor volver a concentrarse en su trabajo. Afortunadamente, devolver a sus editoriales a su antigua gloria lo estaba manteniendo ocupado. Mijow Shiky resultó ser "una mina de oro" como la llamó Matsumoto, aparte, era una buena amiga para él y su hija e hijo adoptivo se convirtieron rápidamente en mejores amigos de su pequeña, logrando sacarla de esa depresión en la que estaba sumida desde que se mudaron de Karakura. Aunque si Mijow seguía insistiendo en que algún día serían consuegros y alentando a que haya más que amistad entre su mocoso y su pequeña la despediría.

Gracias a Mijow había implantado una nueva política para alentar a escritores novatos, y por mientras seguía instalando nuevas políticas en todas sus editoriales para evitar más estafas. Eran proyectos muy grandes para tratar a largo plazo, consumirían mucho de su tiempo probablemente por muchos años, pero le dejaban el tiempo suficiente para seguir criando adecuadamente a su hija y estar juntos de vez en cuando.

Ahora que estaba soltero, se le había pasado por la cabeza comenzar a salir con mujeres para intentar seguir adelante, pero había descartado la opción al menos por el momento. Realmente nadie le gustaba, y él nunca fue de los idiotas que solo pensaban en sexo, solo había amado a una sola mujer en toda su vida y creyó que sería la única, ahora le costaría mucho trabajo encontrar la fuerza para olvidar ese amor y no le entusiasmaba mucho la idea de encontrar otro, sinceramente. Sí otro amor quería llegar, pues que llegué, pero él no saldría a buscarlo. Se concentraría en su hija antes que nada, luego en su trabajo y luego en su pequeña familia y pocos amigos. Esperaba que con los años Karin dejara de invadir sus pensamientos, que con los años el amor disminuyera, que con los años fuera capaz de finalmente romper esa foto.

Para ella fue muy fácil reemplazarlos a él y a su hija, pero no pensaba ahogarse en el dolor y los recuerdos, ni tampoco cambiaría su forma de ser solo por otra manera de no pensar en ella. Se sacaría a Karin de la mente a su modo, sin dejar de ser quien era y procurando la felicidad y el futuro de su hija ante todo.

Solo entonces podría estar feliz consigo mismo y sabría que había hecho y estaba haciendo lo correcto. La olvidaría, así como ella de seguro ya lo había olvidado. Dejaría de amarla, no importa cuánto tiempo le tomará.

Continuara...


Holaaaaa! :D

Como lo prometi, aquí la nueva actualización el dia de mi cumple :'D Ya tengo 19, me siento tan vieja ;n; Como dije, empece en este fandom a los 15 años, tuve mis momentos de desaparecida y a veces casi abandonaba a la OTP por otra, pero amo tanto el HitsuKarin que hasta la fecha siguen siendo mi OTP principal en parte gracias al hermoso fandom q adoro tanto y q en verdad Toshiro y Karin son tan perfectos q no encuentro otra ship q los supere xD

Hablando del HK, les aseguro que este fic es 100% HitsuKarin, no va a haber romance entre Toshiro y otras chicas o Karin y otros chicos, pero eso necesariamente no significa que ellos vayan a terminar juntos... ewe Los q ya me conocen, saben q normalmente no soy muy aficionada a los finales tristes, pero este fic no es normal así q quién sabe cómo terminara esto... uwu

No quiero decir nada q pueda spoilear demasiado, pero para las q tenian dudas sepan q yo soy 1000% HK y no voy a sacarlos del foco por otro ship, este fic es un drama romantico entre Toshiro y Karin centrado en ellos y sus familias.

Aclarado eso, queria decirles q no se preocupen por el personaje de Shiky, ella cumple una función q no es precisamente la de rival amoroso para Karin, ya lo veran pronto pero les digo esto para q no la odien XD

El proximo cap aun no está listo, puesto que va a ser mucho más largo q los q he subido hasta ahora, así q no sé cuando actualizare xP Lo que sí, preparense para un montón de saltos de tiempo e introducción de más personajes ;D

Ok, ya dejo de spoilear :P Espero q este cap les haya gustado y los personajes de Tite! No olviden dejar su opinión en un review!

COMENTEN! *o*

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!