Konnichiwa~!
¿Como han estado queridos lectores? Hoy ciertamente vengo de buen humor ^^ así que les dejo el capítulo cuatro de mi loca historia.
Cabe decir, que agradezco infinitamente a todos aquellos que leen, comentan, dejan alertas y/o lo hacen uno de sus favoritas esta historia. muchísimas gracias!
Como sea, disfrútenlo~!
Capítulo 4
El receso había pasado tan rápido, tal vez porque Lucy lo había pasado de lo mejor. Natsu la llevó a un enorme cerezo que se encontraba en el patio trasero del Instituto, aunque Natsu quemó un par de cosas con su encendedor último modelo, se la pasaron muy bien platicando, ciertamente algunas cosas Lucy no se dignó a contestar, pero para Natsu fue más que suficiente y es que tampoco podía negar que la rubia había mejorada bastante el carácter frío e indiferente al hablarle.
Se encontraban en la sexta hora y ¡Oh por Dios! ¿Por qué las clases corrían tan endemoniadamente lento? La rubia se preguntaba una y otra vez, desde el receso para acá, las clases se habían vuelto lentas y aburridas... Leeentas y abuuurridas... Hasta esas dos palabras parecían más interesante que la clase que daba el profesor de historia, que ciertamente parecía más clase de política que de historia. El pobre profesor, se la pasaba quejándose y argumentando en contra del gobierno, por alguna extraña razón, todos los temas que abordaban siempre terminaban en política. Nadie comprendía cómo es que lo hacía, es decir, cambiaba de tema tan radicalmente que parecía que hablaba de dicho tema desde un principio, cuando en realidad se quedó a la mitad de la segunda guerra mundial.
En fin, el timbre sonó, ganas no le faltaron a la rubia para aventar el libro de historia, apodado la 'biblia', pues con uno de esos se podía descalabrar a alguien; más no lo hizo, logró mantener compostura y sólo soltó un pesado suspiro. ¿Cómo sobreviven los alumnos ahí?
Con la mirada comenzó a recorrer el aula, viendo como algunos platicaban, otros divagaban por las nubes, otros leían interesadamente el libro de dos mil páginas, en realidad solo Levy. Volvió a suspirar, y en ese momento de dio cuenta del extraño, pero cómodo silencio que había, dirigió su mirada hasta localizar al piromaniaco de su amigo, si, piromaniaco, pues en el poco tiempo que llevaban juntos, Lucy había logrado notar el amor que el joven tenía hacia la acción de incendiar cosas y no lo culpaba, dentro, muy dentro de ella, amaba destruir cosas y romper reglas.
El joven dormía plácidamente sobre su almohada formada por sus brazos, un leve tono carmín adornaban sus mejillas y un adorable ronquido salía de entre sus labios semiabiertos. Había que admitirlo, dormido era la ternura en persona.
Al otro lado de ella, se encontraba Gray, el cual también dormía, pero definitivamente no tan adorable como Natsu. Gray dormía sin camisa ni pantalones, recargado en el respaldo de su silla a la vez que esta se columpiaba levemente hacia adelante y hacia atrás, sus brazos cruzados detrás de la cabeza y con la expresión neutra que lo caracterizaba. Cabe mencionar, que molestas luces blancas acosaban al joven, entonces la rubia se dio cuenta de la extraña chica de cabellos azules que provocaba aquellos flashes más rápidos que la velocidad de la luz. Con una gotita detrás de la cabeza, redireccionó su vista hacia el libro de historia. ¡Qué envidia! Ella también quería dormir.
Sus pensamientos de ella durmiendo plácidamente en su pachona y cómoda cama se vieron interrumpidos ante la maestra de educación física, Acuario.
— ¡Muevan esos traseros holgazanes! ¡Quiero verlos corriendo alrededor de las canchas de basquetball! —Gritó mientras que con una aterradora cara señalaba la puerta.
— ¡Sí! —Gritaron todos aterrorizados y salieron más rápido que un rayo, a excepción de dos; Lucy y Natsu.
—Natsu, despierta. —La rubia susurraba mientras sacudía levemente al chico de la bufanda blanca.
—Ñam... Cinco minutos más~
—No, no puedo-
— ¡¿Por qué demonios siguen aquí? —Gritó la profesora haciendo saltar a ambos del susto, el pobre Natsu casi muere de un infarto y como si fuera poco, se llevó un buen golpe al caer de la silla por la impresión de la imagen.
— ¡L-Lo siento! Ya me voy. —Gritó Natsu para salir corriendo.
Lucy alzó los hombros y comenzó a caminar.
— ¡¿No me escuchó señorita? ¡Corriendo! —Volvió a gritar, más Lucy ni se inmutó. —¡Corriendo!
—¿Y si no quiero? Ni siquiera nos dejo cambiar de uniforme. —Contesto pausando su andar.
— Ja... Una pequeña rebelde, ¿Eh? Señorita Heartphilia ¿Quiere un reporte? —Cuestionó con una gran sonrisa arrogante.
— ¿Ah si? ¿Y a quién citará? ¿A mi difunta madre? —Le contestó con una sonrisa igual de arrogante.
— ¡Señorita Heart-
—¡Olvide algo! ¡Vámonos Lucy! —De la nada apareció Natsu y jalo a Lucy arrastrándola hasta las canchas de básquet.
— ¡Natsu, suéltame! —Exigía la rubia.
—No... No quiero ver cómo termina esto. —Con la cara pálida se imaginaba a la agresiva profesora gritando junto con una Lucy SÚPER enfadada enfrente del director. Por experiencia, sabe que no ganaría nada.
Lucy suspiró, sonrió y se dejó guiar por el chico en frente de ella. Agradecía mucho esos pequeños grandes detalles que provocaban que fuera perdiendo su característico toque de frialdad.
La jaló hasta las canchas y para asegurarse de que correría no la soltó para nada.
—Muy bien gusanos, ¡A jugar basquetball! —Gritó la profesora mientras lanzaba dos balones hacia los alumnos.
Uno lo atrapó Lucy más que nada por reflejo y el otro lo atrapó Natsu.
— ¡¿Qué? Pero yo no soy buena en los deportes. —Susurró Lucy.
— ¡Como si me importara! —Le gritó la sensei. —Formen equipos y comiencen a jugar.
Formaron equipos mixtos, Lucy y Natsu terminaron en el mismo equipo, en realidad Natsu lo quiso así.
Los partidos comenzaron, pues había dos canchas y cuatro equipos. Lucy tenía cara de pocos amigos, realmente odiaba los deportes. No se movía para nada, sólo veía como Natsu tomaba los balones que iban dirigidos a ella, cosa que también agradecía y como peleaba con su rival eterno; Gray.
Hasta que un balón se escapó de Natsu, nuevamente, por reflejo, la rubia lo atrapó. Miró a todos lados asustada y sin querer se topó con la mirada de la sensei; una mirada burlona junto con una sonrisa de superioridad. Eso molestó en demasía a Lucy, tomó el balón entre sus manos con determinación y comenzó a botarlo en dirección a la canasta contraria. Con una velocidad y astucia increíbles logró burlar a todos, consiguiendo anotar una canasta de tres puntos.
Miró a la profesora y esta vez la rubia sonrió con burla.
— ¡Buena jugada Lucy! —Gritó Natsu a la vez que estrellaban cinco en el aire. —Y decías que no eras buena.
—Es que no lo soy. —Contestó la rubia.
—No engañas a nadie Lucy, eres realmente buena. —Sonrió Gray mientras pasaba un brazo por los hombros de Lucy.
Eso lo arruinó todo.
—Ajá, lo que digas. —Retomo su fría actitud mientras se alejaba bruscamente del nudista.
—Si serás idiota. —Reclamó Dragneel.
—No tengo la culpa de que sea tan amargada. —Contestó Fullbuster.
—Lo que pasa es que no entiendes a las mujeres, Gray. —Se metió Levy.
— ¿Ves? Eres un idiota. —Recalcó Natsu.
—Calla Natsu, que tu tampoco eres mejor. —Erza intervino.
—¡Ouch! —Se escuchó detrás de ellos.
Todos voltearon y se encontraron con una Lucy sentada en el suelo, como si se hubiese caído y con un sujeto rudo parado en frente de ella.
— ¡¿Pero qué diablos te sucede imbécil? —Reclamaba Lucy mientras se sobaba su frente en ese momento roja.
— Tú te atravesaste niña. —Contestó el chico con múltiples perforaciones.
— ¿Estás bien Lucy? —Natsu corrió a ella con una cara preocupada.
—S-Sí. —Contestó tratando de manejar su furia. —Pero estaría mucho mejor, ¡Si ese imbécil no me hubiese lanzado el balón! —Lo señaló acusadoramente.
—Tch, ya te dije que tú te atravesaste.
—Gajeel, disculpare ahora. —Exigió Erza.
—No, no quiero y no lo haré. Mejor, para la próxima, quítate de mi camino. —Dicho esto se fue, curiosamente, Levy le siguió.
—Ah, perdona la actitud de mi hermano. —El chico de cabellera rosa se disculpó mientras ayudaba a Lucy a levantarse.
— ¿Tu hermano? —Preguntó incrédula. —Pero si no se parecen.
—Jeje... Es que... Los tres somos adoptados. —Contestó con una débil sonrisa.
Lucy sólo lo miró, la tristeza inundaba sus ojos y ella lo había notado.
La campana sonó.
— ¡Muy bien sabandijas, nos veremos la próxima clase! —Y se fue trotando como buena deportista.
Por estarla mirando, Lucy se quedó sola en las canchas. Esta vez, ni siquiera Natsu la había esperado.
Su pasado comenzaba a intrigarle cada vez más, sus reacciones eran cada vez más interesantes. Suspiró. Se dirigió a su casillero, una vez que terminó, comenzó a caminar a la salida.
— ¡Hey Lucy! ¿Lista para ir a mi casa? —Se encontró a Natsu esperándola en la puerta se la escuela. Cosa que le sorprendió.
—Sí... Pensé que ya no me esperarías... —Le confesó.
Natsu no le respondió. Su semblante era serio, no era normal de él.
Caminaron hasta llegar a su casa, realmente vivía una calle antes de la suya. Un poco antes de llegar a la puerta, Natsu paró en seco y miró a Lucy a los ojos.
—Perdona por lo de hoy... Es sólo que no me gusta hablar de ello... Y eres la primera persona con la que comento algo... —Se rascó la nuca.
—No importa Natsu. Yo soy igual. —Lucy le sonrió ligeramente. Natsu le devolvió la sonrisa.
Se dio la media vuelta y abrió la puerta de su casa.
— ¡Nii-san, bienvenido a casa! —Se escuchó una aguda voz, peculiarmente familiar para Lucy.
—Oh, Wendy. —Natsu abrazó a una pequeña niña de cabello azul oscuro. Lucy abrió los ojos de par en par. —Quiero que conozcas a...-
Natsu no pudo terminar la frase, pues la pequeña niña se abalanzó contra la rubia y la abrazó fuertemente, con mucha nostalgia.
— ¡Lucy-san! —Lloró la pequeña.
—Wendy... —Susurró la aludida.
— ¡¿Se conocen? —La palabra confusión era todo lo que se leía en la cara de Natsu en ese momento.
—Sí. No pensé que Wendy era tu hermana.
— ¿Por qué no me habías venido a visitar Lucy-san? —Sollozaba la pequeña.
—Lo siento Wendy, hace menos de un año que escape...
— ¿Escapaste? —Preguntó mientras Lucy secaba sus lágrimas con paciencia.
—Sí... Después te platico, ¿Vale? —Wendy asintió y la dejo pasar.
— ¿De dónde se conocen? —Natsu sentía como si fuera el único que no sabía que pasaba. Y en realidad era así.
—Es una larga historia, Natsu. Recuerda que tenemos que terminar el proyecto. —Respondió Lucy para evadir el tema.
Pero a Natsu no se le olvidaría tan fácil.
La tarde transcurrió muy tranquila. Wendy les ayudó con el proyecto y se la pasaron muy bien, jugando platicando, incluso terminaron el proyecto antes de lo esperado, así que jugaron un rato con Wendy.
La noche cayó y Lucy se despidió de los hermanos, Gajeel nunca llegó. Quería reclamarle lo sucedido con el balón, pero el muy suertudo se salió con la suya. Llegó a su casa, tomó un rápido baño y se acostó para quedarse dormida.
Mientras tanto, en casa a una calle de su casa, Natsu se encontraba interrogando a su hermana menor.
— ¡Wendy! Dime como se conocieron. —Exigió por enésima vez.
—No, No sé si deba contarte Nii-san...
— ¿Por qué no? Anda, anda, juro que no le diré nada a nadie, ni siquiera a ella. ¿Sí? —Puso cara de cachorro abandonado.
—Esta bien, pero en serio, no le digas a nadie. —Natsu asintió frenéticamente. —Sólo te contaré lo que sé.
Se acomodaron en el sofá y Wendy le dio un trago a su chocolate, mientras una gatita blanca se acomodaba en las piernas de la misma.
— ¿Recuerdas cuando me mandaron al convento por mi mal comportamiento? —Natsu asintió nuevamente. —Pues ahí empezó todo...
Flash Back
Wendy's P.O.V.
No entiendo por qué demonios me mandaron aquí, un estúpido convento de monjas. No soporto ver las caras hipócritas de las viejas, siempre sonriendo como si no pasara nada. Viejas inútiles.
Hace una semana que mis padres me mandaron aquí, dicen que tengo un pésimo comportamiento; descalabre a un chico jugando voleibol. Qué tontería. En cuanto llegue, me quitaron todos mis preciados accesorios; collares de púas, pulseras negras, toda mi ropa negra y que según las viejas locas, ropa satánica. No me dejaron nada y por si fuera poco, me cortaron el cabello hasta los hombros, ¡Mi hermoso y largo cabello! Estas viejas sí que me hacían enfadar.
Caminaba sin prestar atención, cuando de pronto sentí como choqué con alguien.
— ¡¿Qué te sucede? —Reclamé mientras sobaba mi cabeza.
—No, ¿Qué te sucede a ti? —Me contestó, para mi sorpresa.
—Vaya, tú no tienes pinta de hipócrita.
— ¿Eh? —Me miró con confusión.
—Quiero decir que no pareces monja. —Sonreí. —Soy Wendy.
—Lucy. —Contestó sin expresión alguna. —Eres nueva, ¿Cierto?
—Algo así, llevo aquí una semana. No tienes idea como odio esto odioso lugar. —Refunfuñé. Ella rió. — ¿Qué?
—Es que yo también lo odio. —Me sonrió.
Desde ese momento, nos volvimos buenas amigas. Nos ayudábamos mucho, éramos un apoyo incondicional, una para la otra, siempre.
Al principio, ella fue algo fría y distante, pero conforme la fui conociendo, se fue haciendo cada vez más cálida. Nos hicimos grandes amigas, incluso, ella fue capaz de cambiarme; de ser una chica ruda, malévola y mal educada a ser una chica dulce y comprensible. En ese momento entendí la magia de la amistad.
Lamentablemente, mi castigo fue revocado por mi buen carácter y regrese a casa. Nunca más volví a saber de ella.
Y ahora, cinco años después, resulta ser la amiga de mi hermano. Fue realmente conmovedor volvería a ver.
Muchas gracias por darse el tiempo de leer!
Por cierto, ¿Alguien ha leído el manga? Cuidado, no leeas lo que diré si no lees el manga xD
Jerall esta de regresooo! No lo puedo creer! Jaja, digamos que es uno de mis personajes favoritos. Ya quiero que comience el torneo de gremios... Será muy emocionante, no hay duda de eso... Ojalá Mashima nos ponga momentos NaLu. Hablando de eso, ¿Han visto la primera imagen que se le vino a la mente al pensar en la película? Es 100% NaLu! No puedo esperar a verla... Espero sobrevivir -.-U
Bueno, me tengo que ir, espero que haya sido de su agrado!
