Avisos previos:

*La trama y los personajes de "Agua para Elefantes" pertenecen a Sara Gruen

*La trama y los personajes de la saga "Crepúsculo" pertenecen a Stephenie Meyer

*Cedric Diggory ("Harry Potter") pertenece a J.K. Rowling

**Las canciones mencionadas pertenecen a sus respectivos autores

Les recomiendo buscar las canciones indicadas para que se hagan una idea o ambiente de la escena

Aviso que deberán esperar para que aparezcan los personajes de "Agua para Elefantes" o Cedric.

Cap. 4: Una ayuda inesperada

-¿Qué haces afuera?- me hablo Edward

-nada…

-ve a prepararte.

-NO SALDRÉ

-¿¡no vas a salir! ¿Otra vez? Bella… no tengo idea de qué te pasa, pero no creo que sea justo para los otros que los prives de verte

-¿Qué?

-lo digo por la niña… ella siempre espera por tu acto… cada vez que viene y no te ve, se entristece…

-¿Qué más te da si salgo o no? Tú tienes tu número a salvo de que te opaquen y sé que yo…

-¡ME GUSTA VERTE ACTUANDO ¿SI?

-¿Qué?

-Bella, tú me gustas… me gustas desde que te vi… me pones nervioso y no sé cómo acercarme a ti…

Estaba muda del asombro…

-¿Qué? ¿Yo… te gusto?

-sí. Me gustas y no tienes idea de cuánto… me entristece no verte en tu acto… vuelve…

-Edward, yo…

-acéptame. Acéptame y deja que te acompañe… sé que sufres por estar tan sola…

-sí.

-…. – me miro, confuso -¿sí? ¿Sí que?

-SI. Quiero estar contigo. Temí que nunca me aceptaras… tú me gustas, Edward

Sin previo aviso, me beso dulcemente. Su beso me dio una idea

-Edward… ¿harías un número conmigo?

-¿contigo? Pero… ¿y los chicos?

-por nosotros no te preocupes… - hablo Rosalie – será interesante mezclar nuestros actos… además, Bella usa más de una canción… hay que elegirlas ahora…

-de hecho…-dije- las tengo en mente y en mi computadora…

- unas horas más tarde -

-bueno amigos – anuncio Jane – la verdad es que esta noche no tendremos el número de nuestro ángel italiano… - La pequeña Francesca iba a retirarse, cuando terminaron el anuncio – ella NO actuara sola – la niña sonrió – ella se ha aliado con nuestros artistas del aire, nuestros trapecistas. Ellos han querido contarnos una noticia musicalmente… bueno, vamos con ellos. Los dejo con nuestros artistas del aire

Decidimos usar 'Sueños Rotos' de la 5ª Estación para iniciar. Me mostré sola en mis cintas para dar un efecto de soledad antes del segundo tema. La segunda canción era 'Romeo y Julieta'… eso daba el riesgo de un romance a escondidas, el público estaba muy atento. La más atenta y feliz era Francesca, la cual descubrió la noticia por el número.

-¡mami, el ángel esta con el chico de cabellos color cobre! ¡Ya no está sola!

-sí, cariño, está feliz con él – señalo la mujer tras el inicio de 'When I look at You' de Miley Cyrus, la cual tenía como acompañante a David Bisbal

-hacen una bonita pareja – suspiró la niña – espero que nunca se separen

-yo también, hijita…

En la última canción, bailamos juntos una especie de vals en la lona. En cuanto acabamos el número, pedimos permiso a los Vulturi para casarnos. Ellos se alegraron y confesaron que ese era el propósito de colocarme en el tercer piso: que conociese a Edward y que nos enamoráramos para terminar casados y que los dos dejáramos de estar solos para vivir juntos al igual que los demás artistas. Estaba definido desde antes de mi llegada al circo.

Carlisle le pidió permiso a los Vulturi para volver a su hogar unos días después de la boda.

-Aro, ha sido un honor participar en el circo, pero queremos regresar a nuestra casa

-claro, amigo mío. Pediré que preparen un avión rumbo al estado de Washington.

Al oírlos, recordé mi vida

-¿Washington?

-sí. Vivimos en Forks – respondió Esme

-yo… yo… no iré… no iré a Forks

-si iras – replico Edward – eres mi esposa y vas donde yo voy

-¿me estas mandando? ¿¡ME ESTAS DANDO ORDENES!

Jamás me había agradado que me dijeran qué hacer y esta no era la excepción. No cambiaba nada el hecho de que lo amara.

-¡NO VOY A IR A FORKS!

-Bella…

-de ahí vengo… ¡no quiero recordar mi pasado!

Forks. Mis padres se habían conocido en Seattle y luego se habían casado. Había vivido con ellos un tiempo hasta que mi padre me había impuesto que jamás actuaría como artista callejera. Luego termine huyendo a Europa y estaba cumpliendo mi mayor sueño. Pero, como siempre, todo se reducía a tiempos cortos y fantasías. Y esta no era la excepción.

-le temes a tu pasado ¿verdad, Bella?

Era increíble cómo Edward podía captar todo de manera tan rápida. Su don no me llegaba, pero aun así me conocía.

-mi familia vivía en Forks… mi casa aún está ahí… y mis cosas.

-¿tienes la llave?

-sí.

-iremos apenas lleguemos y luego vendrás a nuestra casa

-entiendo.

-se el motivo por el cual llegaste a Volterra… ya no estás sola, cariño…

-… lo se…

-bueno… entonces ¿iras?

-sí. Gracias por tu ayuda, amor.

El vuelo fue sumamente rápido y pronto estuvimos en Seattle. Estuvimos frente a mi casa en menos de dos horas. Estaba tal cual la deje hace más de 40 años y mi llave estaba en mi vieja camioneta. Sentí nostalgia al verla; mi padre me la había dado cuando cumplí los 18. Entré y encontré todas mis fotografías en la chimenea. Si antes no quería verlas, ahora iba a conservarlas todas. Saque una caja del armario y las eche todas. Recorrí la sala y encontré la playera de beisbol de mi padre y la blusa rosa de mi madre. Las puse en la caja y subí las escaleras.

Al entrar a su cuarto, guarde las joyas de mama y el dinero que guardaba papa. Decidí llevarme las cosas de valor para evitar una desgracia posterior. Ahora faltaba el último cuarto: mi habitación. Entre para encontrarla tal y como la recordaba. Entre mis cosas saque lo más valioso: mi laptop, mis discos, mis libros, mi ropa, mi edredón y algunas joyas que mis abuelos me habían heredado. Luego de eso, Salí para dejar la puerta cerrada. Edward y Alice me esperaban junto al Volvo de Edward. Al recorrer la casa, saque dos cajas medianas con las cosas de mis padres y las mías y una más grande con mi ropa.

-¿es todo? ¿No se te queda nada?

-no. Esto es todo.

-bien. Pon las cajas en el maletero.

En poco tiempo llegamos a la casa de los Cullen. Era una casa blanca enorme con tres pisos. Tenía muchos ventanales y era hermosa. En el garaje había autos muy elegantes y hermosos. Había un BMW descapotable rojo, un jeep enorme, un Mercedes, un Porsche 911 turbo amarillo, un Aston Martin Vanquish y, finalmente, el Volvo.

-bienvenida a casa, cariño – dijo Esme.

-gracias

Antes de que me instalara, me llevaron a conocer la casa; el primer piso estaba compuesto por la entrada y el garaje; en el segundo estaba la sala, la cocina, un baño, el estudio de Carlisle y el balcón. En el tercer piso estaban las habitaciones; a mano izquierda estaban la de Esme y Carlisle, la de Alice y Jasper y la de Rosalie y Emmett.

En unos minutos, estaba en la habitación de la derecha, esa era la que compartiría con Edward. Era una habitación espaciosa, con mucha luz. Tenía una estantería llena de discos y libros. Si bien no dormíamos, habían instalado una cama por nuestro matrimonio.

-bien. Ya estamos en casa – señalo Edward – te dejare una columna de repisas y la mitad de los colgadores.

-ok

-¿necesitas una repisa para tus libros y tus discos?

-si

-aquí hay unas repisas vacías – señalo al rincón del cuarto, cerca de la ventana -. Puedes dejar tu computadora en el escritorio y vaciar uno de las mesitas de noche para guardar tu joyero. Además, detrás del cuadro hay una caja fuerte para que guardes documentos, cosas de valor o escrituras.

-gracias.

La primera caza en Forks fue muy divertida y acabo con una guerra de bolas de lodo por cortesía de Emmett y Jasper. Las chicas se quejaron en un principio pero aun así participaron y con mayor fuerza.

Ya más tarde, cada pareja se retiró a su respectiva habitación. En ese momento, me di cuenta de algo… esa era nuestra noche de bodas; debería ser nuestra luna de miel.

Estaba nerviosa… él me miró y se dio cuenta.

-Bells… si tú no quieres hacer nada esta noche…

-¿Por qué determinas algo sin saber lo que pienso?

-Bells, no quiero presionarte solo por mis deseos, si tú no quieres hacer nada hoy yo…

Si decir una sola palabra, me acerqué a él y nos besamos; fue un beso completamente diferente a los que habíamos compartido antes: habíamos comprendido la magnitud de nuestro lazo actual. Esa noche era muy importante para ambos y, también, la habíamos esperado.

Ese beso fue cargado de intensidad y de una dicha indescriptible en ese momento. Lo único que puedo afirmar con certeza absoluta es que él era, es y será mi compañero para toda la eternidad.

Esa noche, lejos de ser llena de lujuria, fue una noche sumamente dulce y llena de ternura. Pasamos la noche contemplando las estrellas, acariciándonos y compartiendo besos llenos del amor que habíamos descubierto con el tiempo.

-no sabes cuánto te amo. Me alegra haber ido a Volterra

-y yo el estar ahí cuando llegaste. Siento haber sido tan desagradable, no sabía cómo demostrarte lo que sentía

-lo hiciste cuando me animaste a volver a la carpa… gracias

-no hay de qué… ¿sabes?

-¿Qué?

-quiero besarte-me miro dulcemente - ¿puedo?

-¿Qué pregunta es esa?- reí- eres mi esposo… claro que puedes besarme, cariño – sonreímos antes de volver a nuestra burbuja y perdernos en el romanticismo que nos brindaba la noche

En medio de la noche, escuchamos los arranques de pasión y los sonidos de destrucción que provenían de la habitación de Emmett y Rosalie, lo que nos provocó un ataque de risa incontrolable.