Disclaimer: El universo de HP pertenece a J.K.R.
SEGUNDO CAP DE TRES TODAY! YEAH!
DISFRUTEN! GRACIAS POR SUS COMENTARIOS; ME ALEGRAN EL DIA :)
Las hojas de otoño eran hermosas. De encantadores colores ocre, marrón y naranja, le encantaba verlas, en especial las anarajandas. No por ser mejores que las otras sino porque ese color le recordaba a cierta personita. No podía evitar esbozar una sonrisa al pensar en ella. Aún no creía que ella fuera su novia desde hace casi un año. Era todo un sueño.
Estaba en una las callecitas del pintoresco Hosgmeade, esperándola. Sentado en una banca, con la cara apuntando hacia el cielo contaba los minutos para que ella llegara. Habían acordado verse en ese lugar. Un hermoso parque que en una de sus excursiones habían descubierto. No tenía ni la remota idea de donde se podían encontrar sus amigos, calculaba que habían pasado más de un cuarto de hora cuando los dejó en la avenida principal.
Ahora estaba ahí, paciente por Lily. A veces se le hacia irreal. Aún recuerda como sucedió todo, como fue. Le parecía algo lejano. Estaban ya a la mitad de séptimo año, pronto saldrían de Hogwarts. James no sabía que pasaría con él después de eso, pero lo único que tenía seguro era que estaría con ella y eso le era más que suficiente.
A unos metros más adelante vio a unos chicos, parecían de cuarto año. Una pareja. Se besaban nerviosos y apenados. Talvez fuera su primer beso. El joven de gafas sonrió ante el recuerdo que le invadió la mente. Tenía memorizado como fue su primer beso con Lily, esa noche definitivamente el no pudo dormir, saltó y gritó por toda la habitación hasta el amanecer. Fue en el baile de San Valentín, que mejor fecha para besar al amor de tu vida que esa.
Después de la pelea que su amigo tuvo con su hermano, en la cual Regulus rechazó la ayuda de Sirius, este se sumió en una pequeña depresión. Su mejor amigo estaba pasando por momentos difíciles y él tenia que ayudarlo. Pero la situación llegó al extremo cuando Sirius expresó que no tenía ningún ánimo para ir, talvez a la única fiesta que les tocaría en el colegio. Tanto Remus, como Peter y James lo convencían de que no se podía perder el baile. E hicieron un trato. Ninguno iría con pareja, ellos mismos se harían compañía, entre amigos, como muestra de solidaridad y para quitarle un peso de encima a su colega. Sirius bromeó en que se vería extraño estar bailando con un chico, y amenazó que no pensaría dos veces en lanzarles un maleficio si alguno de ellos se propasaba con él. Pero por suerte, el baile sucedió de los más divertido y agradable, al igual que la masculinidad de Black que terminó intacta, como la de todos.
Todavía recuerda las miles de explicaciones que le tenía preparadas a Lily, por las cuales le contaba el porque ya no podía invitarla a ir al baile con él. Pero jamás se las pudo decir. Lily era una de las planificadoras del evento, por ser prefecta y la semana previa al baile anduvo de lo más ocupada. Un día antes, le llegó el rumor de que Evans, iría con uno de Hufflepuff. Al principio la noticia le había golpeado en lo más hondo, pero se recuperó. Si algo sabía, era que no debía perder la esperanza y paciencia. Cualquiera con tantas trabas hubiera abortado la misión, pero él siguió en pie. Lily sería de él, lo sentía.
Ese 14 de febrero, no bailó con ella, ni charló, ni siquiera se sentó cerca. Estuvo con sus amigos todo el tiempo. Pero por andares del destino, quizá por alguien con nombre Sirius, de pronto se encontraron ante la belleza del lago por la noche, completamente solos. En el mismo pedazo donde en tiempos antiguos, habían humillado a Quejicus y él muy bastardo le había dicho a su novia, sangre sucia.
Volvieron al lugar de inicio. Aún podía escuchar la voz de su amada…
-Sirius me ha contado todo. Y se ha disculpado por…interrumpirnos.- Habló cortando el silencio que se había creado entre los dos. Ambos encantados por la majestuosidad del lago con la luna menguante en el negro cielo.
James dirigió su mirada hacia ella, que seguía con sus ojos clavados en el hermoso espectáculo. Estaba tan hermosa. Más que todo el paisaje que los rodeaba.
-Me dijo que eres un gran amigo para él. Y desea lo mejor para ti. ¿Black también significa mucho para ti verdad?- Preguntó volteándose hacia él.
-Si- Contestó, afirmando con la cabeza. Lily le sonrió y James deseó que esa imagen se quedara para siempre grabada en su memoria.
-Eres una buena persona James, lamento no haberme dado cuenta antes.
-Bueno, he cambiado -Contestó con sinceridad.
-No- La negación de la pelirroja hizo que James se sorprendiera- Tu siempre has sido un gran chico, talvez un poco arrogante, si- Rodó los ojos mientras volvía a sonreír nerviosamente y él soltó una risita apenado- Pero yo también fui arrogante por tacharte sin siquiera conocerte bien.
La chica se acercó aun más a él.
-Espero que puedas perdonarme- Comentó con travesura.
Para ese momento Potter no sentía ningún músculo de su cuerpo reaccionar. Paralizado completamente lo siguiente que sintió fue como ir al cielo y regresar. Los labios de Lily se posaron sobre los de él, apenas fue un roce tímido, un beso tierno y fugaz, pero que valió para que se sintiera el mago más feliz de toda Inglaterra.
Al poco tiempo él se le había declarado a ella, aunque falta no hacía.
Pensó en que debería parecer un idiota por estar riendo solo sentado en esa banca, pero que importaba. Era feliz y no le molestaba demostrarlo.
-Señor Potter, esta muy contento usted hoy ¿No?- La dulce voz de su novia inundó sus oídos, sacándolo de la ensoñación. De pie frente a él, con un largo abrigo de lana y un gracioso gorrito verde, le dedicaba una sonrisa radiante. Su pelo contrastaba con los árboles que tenía detrás de ella.
-No te vi llegar- Confesó mientras se paraba y plantaba un cortó beso en esos labios de sus sueños.
-Lo siento por llegar tarde, pero Dumbledore me entretuvo- Se disculpó la joven.
-¿Dumbledore?- Preguntó desconcertado, no se imaginaba que asuntos pendientes tendría el director de Hogwarts con Lily.
-Si, de hecho vengo por ti. Está en Cabeza de Puerco.
-¿El pub?
-Ese mismo. Quiere verte.
-¿Ahora que hice?- Inquirió con los ojos abiertos de par en par asustado.
La chica pelirroja rió ante el comentario infantil de su novio.
-No seas tonto, no va a regañarte. Ven vamos.- Le extendió la mano que enseguida James tomó. Luego lo llevó por las callejuelas del pueblo hasta el dichoso lugar. La verdad es que no le importaba mucho a donde lo llevara, siempre que fuera con ella todo estaría bien.
El animago si tenía una pequeña idea de lo que Dumbledore podría querer de ellos, pero no comentó nada hasta estar seguro. No quería alarmar a Lily.
Dentro del descuidado local, el mago más poderoso de sus tiempos, estaba sentando en la cabecera de una mesa rectangular, en ella se encontraban varios estudiantes de Hogwarts, que enseguida reconoció, incluyendo a sus amigos.
La conversación que se mantuvo después en el más estricto secreto, era según el ministerio, ilegal, pero totalmente necesaria. Dumbledore sabía exactamente con quienes podía contar. El tema fue oscuro, tenebroso inclusive incomodo, pero realista. A veces era difícil aceptar los sucesos que estaban pasando en aquellos tiempos. Tiempos duros, crueles y violentos. Cada día las planas de los periódicos se llenaban de asesinatos, robos, conspiraciones. Si bien, desde hacia algunos años esto venia siendo algo relativamente normal para la comunidad mágica, la oscuridad nunca había estado tan fuerte, tan mortal, tan palpable en el ambiente. Los mortifagos tenían más control que nunca. Y Lord Voldemort era la mente detrás de todo. El mayor enemigo. Aquello no podía continuar, no podía seguir así. Debían ponerle un alto.
Y James, Lily, Remus, Sirius y demás, estaban dispuestos a luchar por cambiar su mundo. Aún siendo tan jóvenes, Albus Dumbledore tenía la certeza que sabían exactamente en donde se estaban metiendo y los admiró ciertamente cuando todos aceptaron.
Potter sospechaba que aquello iba a ocurrir, por eso cuando el director del colegio le preguntó si estaría dispuesto a unirse a la Orden del Fénix, aceptó con valor, sin dudarlo. La mano de Lily, apretó la suya por debajo de la mesa durante toda la reunión.
Al final, los estudiantes salieron sintiéndose otros, diferentes, con un nuevo aliento lleno de coraje. Evans estaba feliz de poder ayudar a arreglar un poco el caos que sumía a su entorno. No cualquiera tenía esa misión. Era un honor en cierto grado.
Caminando con James, luego de salir de Cabeza de Puerco, ella le preguntó con curiosidad e inquietud:
-¿Tienes miedo?
Los ojos de su novio se posaron intensamente sobre ella, detuvo la marcha y junto sus manos con las suyas.
-No mientras este contigo.
La respuesta fue más que suficiente para Lily. Lucharían juntos, y si morían, morirían juntos. Ni la mayor oscuridad los perturbaría.
Tal vez sea necesario aclarar, que mi plan es terminar este fic el 31 de octubre ( si ¬¬ una locura lose, pero lo estoy intentando) y gracias a su apoyo lo estoy consiguiendo, gracias :) Mel.
