Notasl al final


Travesura


Capítulo 4: Hechizo


Sasori llegó a casa a eso de las doce de la noche. Abrió la puerta despacito para que el sonido de las bisagras no alertara a una durmiente Sakura. Sin lugar a dudas ella ya estaría durmiendo y no la quería molestar. El día había sido bastante pesado, pero valía la pena si es que quería estar libre y puntual el viernes para su viaje de luna de miel. Cuando llegó hasta la cocina, encontró tres diferentes tipos de guisado y muchas bolsas de frituras junto con envases vacíos de refresco y popcorns en la basura. ¿Tendría visitas? Su mujer siempre le llamaba cuando iban personas a visitarle y esta vez no lo hizo. Extraño, pero tampoco era un acontecimiento importante.

Una cosa le llamó más la atención. En la barra que separaba la cocina de la sala, había un traste enrollado de un símbolo que parecía conocer muy bien. Lo desenrolló curioso de encontrarlo ahí, y rectificó lo que en un principio pensó. ¿Qué hacia el obento de alguien de la familia Uchiha en su casa? Sabía que su esposa conocía a esa familia porque los había invitado a su boda, pero, ¿cuál era la necesidad de llevarle de comer en un traste como esos con el símbolo de su familia? Eso era demasiado personal para pasarlo desapercibido.

Revisó una etiqueta donde se notaba el nombre de inmediato: Sasuke Uchiha. Sabía que era el nombre de uno de los hijos, pero no recordaba si era el mayor o el menor. Bueno, no importaba, tal vez alguno lo había olvidado, ya le preguntaría a su mujer en la mañana.

Entró a su habitación aflojándose la corbata y escuchó las risitas debajo de la sábana. Sakura estaba despierta y no sólo eso, sino que hablaba con alguien más. Se sacó los zapatos y se puso ropa de dormir. Pensaba que, ya que la primera noche de bodas por alguna extraña razón se había casi desmayado de sueño y no habían podido tener intimidad, podrían intentarlo esta noche. Pero la mujer parecía muy entretenida en su charla y él se sentía demasiado cansado, además mañana entraría muy temprano también, aunque fuera domingo.

— Si, si, ya llegó mi esposo, hablamos mañana. Que descanses Sasuke-kun.

Sasori estuvo a punto de cerrar los ojos después de meterse en la cama, darle un beso en el hombro y acomodarse, pero al escuchar ese nombre se giró hacia ella.

— ¿Quién es ese Sasuke-kun? — preguntó en tono de broma, imitando su voz. Intentó disimular la espinita de la duda al no sólo encontrar un sospechoso obento, sino que también se hablaba con el mismo hombre a altas horas de la noche.

Ella se rio.

— Es el hijo de los Uchihas ¿recuerdas? Yo lo cuidaba desde que tenía cinco años.

— Ah — exclamó sin emoción, abrazándola de la cintura — ¿Y cuántos años tiene ahora?

— ¿Por qué? — provocó risueña, enrollando los dedos en sus mechones rojos — ¿El señor Akasuna siente celos de un chico de catorce años?

Él también sonrió cayendo en su juego. Se alegraba de que no hubiera sido el mayor, a quien ya había tenido el gusto de conocer en una de las muchas reuniones que había tenido con su padre, y otras veces en las cenas que su compañía organizaba. Era caballeroso, inteligente y bien parecido, un buen partido para cualquier mujer joven, aunque no recordara su nombre. No es que se sintiera amenazado por ningún otro hombre, pero tampoco le gustaba que tuviera amistades tan libremente con cualquiera, pero si era un chico de catorce años que cuidó desde bebé, entonces estaba bien.

No quería ser uno de esos esposos a los que sus esposas les tenían que pedir permiso para hacer cualquier nimiedad y vivir en la desconfianza, confiaba en ella y en su fidelidad.

— Claro que no, es sólo que vi su traste de comida en la cocina y se me hizo raro.

— Si, precisamente por eso me había hablado, para preguntarme si lo había dejado de casualidad por aquí y no en el autobús. Pasará en la mañana por él, así que espero y sepas manejar esos celos señor — comentó coqueta y le besó la nariz.

— Ya cállate — le dijo sonriente mientras tapaba su boca con la suya, pero la pelirrosa se detuvo antes de que el pelirrojo ansioso decidiera dejarse llevar. «La espera lo hará más excitante» susurró atrevida mordiéndole los labios y acariciándole un pezón encima de la delgada camisa de algodón, después, le dio un beso en la frente y se acomodó para dormir.

Soltó el aire, esa mujer sí que sabía cómo volver loco a un hombre.

-o-

Al llegar a su casa, lo primero que hizo para evitar todo el peso de las palabras de su madre es que había ido a hacer las paces con Sakura, que para variar era verdad. La versión que su madre conocía, es que Sasuke se había enfadado con su niñera favorita por haberse mudado tan lejos y dejar de cuidar de él, pero ahora, un más adulto y más maduro Sasuke necesitaba arreglar las cosas con la recién casada.

— Bueno, te perdono entonces — contestó su madre — Pero arregla tu habitación.

Sasuke subió hasta su alcoba, que antes había servido como cuarto especial de Fugaku, hasta que la madre decidió que ya era tiempo de que los hermanos tuvieran privacidad y mandó todas las cosas especiales de su pobre esposo al ático. Siempre fue bastante aseado desde niño, así que limpiar su habitación no le tomó más de veinte minutos.

Después, buscó entre el celular de su mamá el número de su amada y lo guardó entre sus propios contactos. Haber dejado su traste de comida en su casa no fue sólo una casualidad, sino un pretexto que iniciaría una larga sesión de llamadas telefónicas. Se recostó en su cama y sonrió triunfante al techo, es que era un maldito genio.

El celular fue contestado al tercer timbrazo, y con un «¿hola?» inicialmente curioso, Sakura le recibió alegre de escuchar su «dulce voz» tan pronto. Preguntarle por el traste tomó únicamente ocho segundos de su tiempo y un minuto y medio de ella revisando su casa, la otra hora con cuarenta y cinco minutos, fueron de ellos, hablando como dos amigos de toda la vida.

— ¿También te gusta Nico touches the walls y Flow?

— Sí, creo que mis canciones favoritas son Broken youth y Sing — Había contestado él, con la página de Wikipedia abierta buscando nombres de canciones sobre dos grupos que no le interesaban para nada. Prefería las bandas como Nightwish, Therion o Epica, pero sabía que a ella no le irían tanto esos gustos musicales.

— Son sus canciones más populares, ¡incluso en el extranjero! — exclamó emocionada — Hasta las usaron para ser temas de un anime muy popular.

La charla fluyó tan natural que Sasuke se sintió orgulloso de ello. Su personalidad podía ser tan cambiante con ella, que si alguien de la escuela lo escuchara ahora se sorprendería de que el arisco y petulante Sasuke Uchiha estuviera hablando tanto y con mucha calma a alguien que no fuera Naruto, y eso que era Naruto, un chico que se comunicaba hasta con las piedras.

«¿Sigues obsesionado con los tomates?» «¿Tu color de cabello siempre fue real?» «¿Cómo se llama la chica que te gusta?» «¿Qué te gustó de Sasori?» «¿Enserio mi comida sabía tan mal?» Pasaron el tiempo haciéndose unas pocas preguntas entre risas y largas respuestas. En una de esas, Sasuke le pidió que contara otra vez su anécdota vergonzosa en la preparatoria, cuando se había caído y medio instituto vio su ropa interior. Ella lo hizo risueña.

Siempre que contaba cualquier cosa, por más absurda que fuera, lo hacía con la misma emoción que un artista haciendo un monólogo en uno de esos programas de risa. Pronunciaba las onomatopeyas y aunque no la viera sabía que seguro estaría moviendo las manos inconscientemente. Exclamaba la furia, la felicidad, o el miedo, como si lo estuviera reviviendo y siempre ponía esos gestos raros en la cara para darle más enjundia, sin importar si se veía bien o no.

Sakura conscientemente se esforzaba por ser una chica femenina y bien portada, pero subconscientemente era temeraria, atrevida y abría un poquito las piernas hasta que recordaba que traía falda.

— … Ya llegó mi esposo, hablamos después Sasuke-kun.

Sasuke suspiró contra el teléfono y se dio vuelta en la cama hasta quedar de lado.

— Hasta mañana.

Ambos colgaron al mismo tiempo, y al marcar el botón rojo de llamada finalizada, también la grabadora se detuvo.

Escuchó su voz otra vez, contándole cosas alegremente, escondiendo su teléfono atrás de una foto enmarcada de su gran amor, imaginando que ella estaba en su propia cama, contándole esas historias después de una sesión de entrega, disfrutando de estar recién casados.

Entonces ella mostraría esa enorme risa cargada de sentimientos sólo por y para él y le besaría, feliz de haber enlazado sus vidas para siempre.

— Maldita sea… Sakura — susurró al aire, pidiéndole tregua al universo.

Es que, ella le hacía salirse de su zona de equilibrio con tan sólo enseñarle una sonrisa. La personalidad infundada de antipatía hacia las personas que no fueran de su familia desaparecía cuando ella llegaba. Únicamente recordaba a una persona que fuera más ruidoso que la pelirrosa y ese era su mejor amigo, y era curioso que su corazón sintiera ese magnetismo con personas tan parecidas entre sí y desiguales a él.

Sakura no era la mujer más hermosa del mundo, ni la más femenina, ni la de mejor carácter, de hecho, tenía muchos fallos igual que él, y era quizá en lo único que se parecían. Pero toda ella, con fallos súper incluidos, eran tan malditamente hipnóticos que hacía que repararas tu vista en ella de alguna u otra forma. Y si lograbas comprenderla, entonces con un chasquido de dedos te enamorabas.

Cuando era pequeño, lo que le atraía de ella era ese empeño a no rendirse hasta en lo más absurdo, y se parara donde se parara, con el ceño fruncido y el puño en alto si era necesario, el mundo se enteraría de lo brava que podía llegar a ser. Los hombres podían tener claro que tipo de mujeres les gustaban más, y Sasuke estaba metidísimo en el grupo «las que pueden patear mi trasero» y «reina no princesa» de todos ellos. Ante sus ojos, ella era la mujer imperfecta más perfecta del universo.

Si tan sólo su amor no lo hiciera sentirse tan abrumado y adolorido. Recordar que ella lo había rechazado, que había ninguneado sus sentimientos, que tuvo el descaro de invitarlo a su boda; esas cosas no se las podía perdonar tan fácilmente. Sabía que no todo giraba en torno a él, pues la invitación y esa incesable manía de ir a su casa a restregarle en la cara lo feliz que era con su novio también lo hacía por su mamá, pero era una insensible por no pensar en lo mucho que podría afectarlo y hasta obsesionarlo con ideas crueles.

En alguna parte de su cerebro despechado sentía que se estaba esforzando en vano, que ella jamás sería suya y que todo lo que ocurría no era más que una ilusión absurda y la detestaba por eso; pero en otra más grande y fuerte, sentía que lograría sus metas, que ella lo aceptaría con los brazos abiertos, y lo amaría hasta hacerse viejos los dos, pero no sin antes sentir un poco de la desesperación que él sintió.

¿cuál fue tu hechizo malvada bruja?

A su mente llegó aquel beso que le dio de niño, el primero y único en su vida. Con únicamente evocarlo la sensación de cosquilleo en su espina volvía como la mejor experiencia de su simplona vida.

Su mano derecha descendió hasta su entrepierna y con la izquierda levantó su camisa, acariciándose, imaginando que esas dos manos dispuestas a explorar su cuerpo más maduro eran las de su Sakura, una mujer más grande que él y que estaba felizmente casada. Coló su mano dentro de sus pantaloncillos blancos para tocar la parte de su cuerpo más sensible que ya se estaba irguiendo ansioso de sus caricias, no las de él, las de ella. Apretó su virilidad al escuchar a Sakura a través del celular preguntarle coqueta como se llamaba la chica que le gustaba, y mientras movía su mano de arriba abajo acariciando su punta con el pulgar, su subconsciente le gritaba a todo pulmón: Sakura Haruno, una y otra vez.

Abrió los ojos mientras seguía jalando su hombría mirando al frente, imaginándola a ella montándolo. Subiendo y bajando por su extensión de carne que la satisfacía más que ningún otro podría. Los pechos temblándole de un tamaño más que ideal para sus manos y su entrada bañando a su miembro para que entrara como dedo al guante.

Como si fuera magia, la imagen de su cara sonrojada cabalgando sobre su cintura fue tan increíblemente estimulante que empezó a mover su cadera y a tapar su boca por los gemidos apasionados. La estaba viendo, su cabello rosa atado en una coleta baja como lo recibió en la mañana, sus ojos verdes brillando enamorados y extasiados; y sus labios hinchados y rojos por haberlo besado tanto previamente, tapando su boca igual que él para que sus padres y su esposo no los escucharan. ¡Oh por dios! Cuando sintió que ya estaba alcanzando su límite, la imaginó comiéndoselo con fervor, tomó el marco con la imagen de Sakura y con los últimos movimientos de su mano, el volcán hizo erupción.

Su cuerpo tembloroso dejó salir chorritos de su liquido en el cristal de aquel marco, empapando la cara de la sonriente Sakura. Demonios, cuando su acto se volviera real, porque juraba por todos los infiernos que lo sería, intentaría no faltarle al respeto de aquella forma, a menos que ella misma se lo pidiera.

Sin subirse los pantalones y todavía goteando, estiró su brazo hasta tomar el papel higiénico y antes que limpiarse a él mismo, la limpió a ella.

Besó sus labios y acarició el cristal.

El amor dolía.

-o-

Tocó el timbre más temprano que ayer, para así poder pasar más tiempo juntos. Esta vez trajo algo de comida que le mandó su madre, y unos discos compactos de música que tal vez podría gustarle. Se pasó despierto hasta las tres de la mañana quemando CDs de las canciones que salían en los tops diez de internet sobre bandas que Sakura le había mencionado y similares.

Lo bueno de su estilo involuntariamente rockero o como Naruto le llamara, era que las ojeras no quedaban nada mal, de cualquier forma utilizó una pizca del maquillaje de su madre para disimularlas en poquito, tampoco quería lucir como un chico con problemas. Miró sus propias manos con pulseras negras y azules con el logotipo de Nightwish, su cadena con un pequeño dije que simbolizaba a su familia desde hace cientos de años, sus cabellos incorregiblemente puntiagudos y su ropa tan informal. Tal vez por eso Sakura no lo podía ver igual que a un hombre, porque a todas luces su superficie era la de sólo un chico.

Quizá, debería empezar a preocuparse por su aspecto para aparentar más edad, aunque no podía usar saco y corbata todo el tiempo que era lo más efectivo, podría buscar otras opciones. Las camisas de botones y los pantalones largos y entubados podrían ser de gran ayuda. Los zapatos de corte ingles o italiano también mejorarían mucho su aspecto, y tal vez dejarse crecer el cabello para que se lo pueda amarrar en una colita, o nivelárselo aunque sea a la altura de los hombros lo haría ver más galán.

Caviló en su imagen hasta que la puerta fue abierta. Con una sonrisa quiso darle los buenos días a Sakura, pero quien le atendió fue otro.

— ¿Te puedo ayudar en algo?

El idiota pelirrojo era incluso más feo y estúpido visto de cerca. Esos ojos de parpados caídos le provocaban darle un puñetazo en la cara y arruinar esa cara de bebé viejo. Intentó que las ganas de vomitarle encima no se reflejaran en su rostro y lo dejó lo más neutro y natural que pudo.

— Vengo a ver a Sakura-san.

Sasori posó su vista en el niño frente a él, ¿el famoso Sasuke-kun tal vez? Lo miró de arriba abajo como si fuera un espécimen más de púber intratable. Si se hubiera traído su patineta, seguro de una patada se la hubiese hecho rodar hasta la entrepierna. Que sujeto tan prepotente y maleducado, ya le caía el doble de mal. ¿Cree que porque es menor se puede tomar esas libertades de analizarlo? ¡Que se joda!

Finalmente, Sasori se hizo a un lado para que el chiquillo pudiera pasar. Curiosearlo fue inevitable, ya que muy pocas veces le había prestado atención. Con que este era el hijo menor de su mejor empleado y mano derecha, el niño del que tanto su esposa le contaba desde antaño.

— Sasuke-kun ¡Buenos días! — exclamó Sakura saliendo de su habitación — Hoy sí que madrugaste.

Había atado su larga melena en una coleta baja igual que ayer, y usaba un blusón rosa y unos mallones grises. No quería ser irrespetuoso frente a ella, pero sus piernas y su trasero se veían fabulosos. Sasuke asintió sonriente a su saludo y dejó la cazuela en la mesa del comedor. Sasori apenas le dedicó una mirada más y se sentó para poder recibir su desayuno antes de irse. Ni siquiera le importó que de hecho, el muchacho no lo hubiera saludado a él.

Sakura puso en la barra algunos platos servidos y Sasuke rápidamente se acercó para ayudarla a acomodarlos «Eres todo un caballero» le había mencionado la mujer halagadora mientras lo veía pasar los platos a la mesa y la jarra de agua. Un poco fuera de lugar, Sasori preguntó si le podía ayudar en algo también, pero la pelirrosa le mencionó que no se molestara, puesto que ya había un hombre en la casa que hiciera las cosas que por responsabilidad le correspondían, molestándolo a propósito.

Sasuke sintió la capa de la victoria sobre él y miró la cara de Sasori que lo miraba a él. Por supuesto que se dio cuenta de su cara burlona, pero en esa situación, no sabía cómo él pelirrojo podría tomárselo. Mejor que estar atento a un pobre diablo, le acercó la cazuela a Sakura para que pudiera probar de ella.

— ¡El estofado de Mikoto-san siempre es el mejor! — exclamó, guardándolo en el refrigerador porque era «un regalo sólo para ella».

Ambos se acomodaron en la mesa, él al lado de ella y Sasori enfrente, y probaron de un rico desayuno estilo americano. Sasori habló sobre cosas del trabajo que a Sasuke se le antojaron aburridísimas, pero conociendo a Sakura y lo entregada a las personas que era, seguro estaría escuchando bastante atenta, aunque esas cosas no le concernieran. Incluso le hizo algunas preguntas a él sobre la escuela, la familia y sus pasatiempos. Le dio respuestas cortas como si, no, bien, ajá, patineta, que provocó la burla del matrimonio.

— Déjalo, siempre ha sido así — comentó Sakura — Necesita tomar confianza para hablar más, es un poco tímido.

— Entiendo, yo también era de esa manera — declaró el pelirrojo — Tenemos mucho en común Sasuke.

El moreno rodó los ojos sin que lo vieran.

En timbre volvió a sonar y el pelirrojo se levantó para atender la puerta, después regreso para avisar que un tal Deidara ya había llegado y que se marcharía con él. Sakura lo acompañó hasta la puerta y le dio un beso que prefirió evitar ver.

Ella agitó su brazo de un lado a otro despidiendo a los dos hombres, después se dio la vuelta y empezó a recoger los platos mientras le contaba quien era ese rubio. A Sakura siempre le gustaba dar explicaciones innecesarias.

La fase tres de su plan era simple: volverse constante con sus visitas, haciéndole conocer cosas nuevas acerca de él, empujándole la idea de que se estaba convirtiendo en un hombre popular e interesante. Sus insinuaciones tendrían que ser disimuladas pero efectivas, y aunque no tenía la menor idea de cómo hacer un coqueteo, mucho menos uno original que alguien con diez años de vida más que él no hubiera visto antes, se esforzaría para hacerlo especial; claro, utilizando a otra chica como pretexto.

Tenía que cumplir la fase tres al pie para que antes del viernes ella no pudiera sacárselo de la cabeza.

El universo había puesto las cartas sobre la mesa, y él debía empezar a jugárselas pronto.


¡Hola! ¿A qué se referirá Sasu con no sacárselo de la cabeza? Mmm, ¿será lemon? Tal vez parezca que no se puede aún porque sería apresurado, pero quien sabe, tal vez si, tal vez no, tal vez sólo besitos, tal vez Sasuke haga un movimiento muy atrevido, pero no daré spoilers, ya verán que pasa. Espero que se vaya aclarando un poco más el por qué Sasuke está tan clavado con su ex niñera, pero no sólo Sakura, sino que él también explorará más cosas acerca de ese amor. Pobre Sasori, taaaaan inocente, él es un buen tipo, en teoría el villano aquí es Sasuke.

Estoy actualizando cada dos o tres días porque básicamente desde que me pidieron la continuación en el primer capítulo, escribí una secuencia de lo que pasará y desarrollarlo así es más fácil y rápido, pero para la siguiente me tardaré un poquitín más porque el amor de mi vida tuvo un accidente (mi perro) y está enyesado y triste, por lo que necesito dedicarme a él y a mis exámenes por estos días (me dio un susto de muerte y ando algo sensible y en las nubes). Además, tengo un capítulo de marca de afección que no me sale como quiero (ya llevo mes y medio haciéndolo) y necesito publicarlo porque ya había prometido no tardarme y pienso cumplirlo (también porque necesito acabar aunque sea uno de mis fics para continuar los otros y publicar más historias que ya tengo escritas (no completas) súper pervsR18fuckthepolice que les pueden gustar). Intentaré que no pase mucho tiempo.

Gracias por sus favoritos, por su lectura y por dedicarle tiempo. Gracias por sus comentarios y por las cosas tan bonitas que ponen, el cariño del lector es el mejor pago en el monopolio de mi corazón. Me hacen querer escribir duro contra el muro todo el día, no serán los mejores fics, pero van con todo mi amor hacia los SS fans. Y nada más, los quiero mucho.

SM~

PD: Es verdad, la parte de las preguntas me recuerda al meme de las empanadas, y como está narrado desde la perspectiva de Sasuke me eché unas risas cuando me di cuenta.