Dragon Ball no me pertenece. Es obra original de Akira Toriyama. No obtengo absolutamente nada con este escrito, sólo la satisfacción de que la gente lo lea.


Hola chicos! He arreglado un poco los anteriores capítulos. Al final volví a tomar de BetaReader a mi esposo, la verdad me ayuda bastante para mantenerme un poco dentro de la psicología de los personajes. Se que ya había publicado los anteriores capítulos, pero tampoco hice grandes cambios, simplemente traté de mantener a Goku más dentro de su papel pero sin cambiar los acontecimientos. Además, cambié el nombre de mi OC, el nombre que utilizaba en este fic al final lo usé para otro personaje en otro fic y para no confundirme a la hora de escribir le cambié el nombre. Creo que va más acorde a la nomenclatura de Toriyama, espero les gusten los cambios y espero sus reviews.


Futuro alternativo

Capítulo 4: Acercamiento

- Goku. Quiero que le pidas amablemente a Piccolo que se vaya de esta casa. - exigió Chichi. Había pasado una semana desde aquel incidente, pero no podía tolerar ver rondando por allí al hombre que casi la mata el otro día.

- Vamos Chichi, no es para tanto. Ya te expliqué que fue mi culpa, yo hice enojar a Piccolo.

- Pero... ¿Porqué lo estás justificando?

- No es que lo justifique pero...

- ¡Ya me tienes harta Goku! ¡Ni siquiera has querido explicarme que es lo que ha pasado entre ustedes dos! Y en el fondo no me interesa, pero si no lo echas tu, lo haré yo. - Gritó enfadada, si quieres que algo salga bien, hazlo tu mismo. - ¡Oye tu! - Le grita a Piccolo el cual se encontraba meditando recostado en un árbol frente a la casa de Goku. Piccolo se levantó y dio unos pasos hacia la terrícola.

- ¿Que pasa? - Le contestó dirigiéndole una mirada fría e imponente. Chichi tenía miedo, pero sabía que debía ser firme.

- Quiero que te vayas de mi casa. Después de lo que pasó el otro día, no se como tienes el descaro de quedarte aquí!

- Vamos Chichi, no seas tan descortés con Piccolo, el sólo ha venido a entrenar, ni siquiera entra ya en casa.

- Me da igual. no quiero a este maldito demonio en mi propiedad. - Piccolo le gruñó a la terrícola, ¿Quién se cree para hablarle así?

- Vamos Piccolo no te enojes, ya sabes que Chichi es así. - Dice Goku intentando calmar a su compañero, sin embargo, se giró para hablarle también a su esposa. - Vamos Chichi, no seas tan severa, sabes lo importante que es este entrenamiento para nosotros. - Chichi entendió que no iba a ganar esta discusión. Pero si iba a ceder, era con sus reglas.

- Le dejaré quedarse si me pide una disculpa por lo lo que me hizo la vez pasada. - Pero que mujer tan impertinente. El siendo el príncipe de los demonios, siendo tratado de esa forma por una simple humana. Pero en serio... ¿De que clase de dimensión retorcida había venido aquellos chicos del futuro? ¿De verdad el iba a desarrollar sentimientos por una mujer tan arrogante? - Estoy esperando.

- Vamos Piccolo, no te cuesta nada. Así podemos seguir con nuestro entrenamiento. Por favor. - Le rogó el sayayin. Piccolo gruñó, pero no iba a dejar que algo tan insignificante le impidiera entrenar adecuadamente. Por lo que hizo un gran esfuerzo en ese momento.

- Lo siento. - Dijo a regañadientes sin siquiera mantener contacto visual. Espero que con esto sea suficiente para seguir entrenado en paz. La terrícola sonrió, aunque no ganó la guerra, ganar esa batalla le hizo sentir que aún se le respetaba en esa casa.

- La cena se sirve a las 8. - Contestó y se retiró a hacer sus quehaceres.

- ¿Ves Piccolo? No era para tanto. - Contestó el sayayin. ¡Uf! Menos mal que la cosa no fue a peor. Sin embargo, Piccolo no estaba nada contento, humillarse de esa forma...

- ¡Maldita sea Goku! En que líos me metes. - Le contestó molesto.

- Bueno, hay que ir a entrenar que si no luego se nos hace tarde y Gohan tiene que estudiar. - Contestó Goku. La verdad, estimaba mucho al namek, y aunque lo que aquellos chicos del futuro le dijeron era algo que le molestaba, después de hablar con Piccolo, le parecía algo realmente improbable, por lo que decidió relajarse y no preocuparse más por ese tema.

Los siguientes meses transcurrieron con mucha paz, Piccolo aunque solo bebía agua, no dudaba en acompañar a los guerreros a la hora de las comidas. Estimaba mucho al pequeño Gohan y aunque no era una persona muy sociable que digamos, disfrutaba mucho de la compañía de Goku y su familia. Aunque Chichi no era totalmente de su agrado, pero empezó a tolerarla mucho más que antes, no podía imaginarse con ella de la forma en que le dijo Goku, y aunque había días que sus cerebro le hacía pensar en esa situación tan desagradable, ahora podía tener una relación cordial con aquella terrícola. Chichi por otro lado, aunque muy a desgana, también empezó a aceptar al namek, no entendía muy bien que asuntos tenía con su esposo, pero bueno, Goku siempre ha sabido lo que hace y ella confiaba plenamente en el.

Cuando Gohan estudiaba, Piccolo solía sentarse en la ventana del chiquillo. Le agradaba estar hacerle compañía al pequeño, y ver que en esos momentos en esa casa se respiraba paz, era el momento ideal para meditar adecuadamente. Además añadiendole el plus de que Goku iba a pescar algo para la cena, cosa que hacía que la casa estuviera aún más silenciosa. A Chichi al principio no le parecía bien que Piccolo se quedase allí, pero la verdad no interrumpía las actividades de su hijo, al contrario, veía que su hijo se concentraba más en sus estudios. Se le hacía extraña la relación que tenía con el pequeño, Piccolo era una persona un tanto compleja, por un lado era frío e imponente, pero sin embargo con su hijo era mucho más amable, desde un principio lo juzgó mal, quizá era eso lo que su esposo veía en el.

Chichi todos los días le llevaba a Gohan algo de beber, y viendo que el namekusei siempre estaba allí, empezó a traerle algo a el también. A Piccolo al principio esto le parecía algo incómodo, no le gustaba que esa mujer fuera cortés con el, no tanto por el, sino por ocasionar algun malentendido con Goku. Aunque el no tenía nada de experiencia en el tema romántico, después de lo que pasó la ultima vez no quería dar pie a malos entendidos, y aunque Goku había entendido que el no era el mismo Piccolo de aquella dimensión, le preocupaba tener que lidiar con los celos del sayayin, que al parecer eran un rasgo común en su raza.

-Oye mamá, no entiendo mucho este problema de matemáticas. - Le comentó cuando su madre fue a llevarles como de costumbre un jugo de naranja.

- Pues.. la verdad no entiendo mucho de matemáticas. - Le contestó viendo el libro de apuntes de su hijo. Dios mío, que avanzado estaba, con 7 años y ya estaba con aquellas ecuaciones tan complicadas.

- Oye Piccolo, ¿Tu entiendes algo de esto? - Le preguntó inocentemente la terrícola enseñándole los apuntes del pequeño. Piccolo miró de reojo aquel libro, dios mío, que cosas más extrañas estudian los humanos. Si embargo, algo en su mente se activó al ver aquellos apuntes, quizá eran las memorias de su padre, según lo que había contado Kami, cuando el quiso convertirse en dios de la Tierra tuvo que estudiar todas las costumbres de la Tierra para poder acceder al puesto, pero lo único que le faltó fue eliminar su maldad, y al dividirse en dos todos sus conocimientos y memorias también pasaron a su parte maligna. Así que de repente, y sin esperarlo siquiera, su cabeza empezó a indagar en viejos recuerdos.

- Si, lo entiendo. - No podía creer que el también tuviese esa habilidad, quizá por eso podía leer y entender varias cosas sobre las costumbres humanas sin siquiera haber estudiado.

- ¿En serio? Vaya, no me lo esperaba. - Contestó la terrícola. De verdad la había dejado sorprendida.

- Señor Piccolo. Entonces podía explicármelo por favor. - Se acercó el pequeño emocionado hacia donde se encontraba su maestro. Piccolo sonrió con la petición de su alumno, en el fondo le alegraba ver que podía serle útil al pequeño, parecía que los conocimientos de Kamisama no eran tan inútiles después de todo.

Chichi se quedó curiosa al ver como Piccolo enseñaba a su hijo. ¡De verdad ese extraterrestre tenía una mente brillante! Ella sonrió, en el fondo le alegraba bastante ver que alguien por fin podía ayudarlo con sus estudios.

Continuará...