Vaya que si estoy avanzando con esta historia, ya vamos para el cuarto capitulo. Tengo tantas ideas para esta historia, de hecho se como va acabar, que espero poder plasmarlas bien al escribirlo. Les tengo una noticia, como casi no le estoy dando uso a mi twitter y para no dejarlo así he decidió que cada que publique una de mis historias tuiteare alguna curiosidad sobre esta así por si quieren darse una vuelta allí podrán hallar mas n.n haha. Para comenzar y sepan de lo que se hablara en este y futuros capitulo mi primer tweet será un mapa pero véanlo después de leer este cap. ya entenderán porque. Y la ultima noticia, para los que me siguen en Hackers 2, ¡mañana hay nuevo capitulo!.
anaiza18: Y si que Matt y Tai tendrán pique hahaha, ya pronto veras que es lo que Tai quiere y que planea.
William di Angelo: En tiempos de guerra es fácil perder la línea de entre lo bueno y lo malo. Es bueno y me agrada que ya vayas viendo ó dándote una idea de cómo va esto y lo mejor es que te esta gustando.
Ivymon: Que bueno que te encanto. Saludos n.n
AguusDempsey: Es gratificante saber que cumplo en cada capitulo, y mas que te sigo sorprendiendo hahaha. Se agradecen los aplausos n.n hehehe. Cada vez, y será porque me motivan, los capítulos son mas largo. Espero que este capitulo, el cual siento importante, te guste mucho.
Mara: Que bueno que te gusto. Sobre tu pergunta talvez este capitulo te responda.
Sin más por decir.
Bonne lecture.
-M-
La ciudad fue tomada, pero no puedo decir que con éxito. Una absurda batalla, una que no debió presentar gran desafío, se convirtió en el final de mi general y mejor amiga. Estoy molesto, y lo bueno es que tengo con que desquitarme. Nuestro plan nunca fue matar a los mercenarios, ó por lo menos no a todos. El plan era capturar a la mayoría he interrogarlos. Buscar a los que trabajaron para el "ejercito" salvaje. Camino frente a una hilera de hombres sometidos, amarrados y arrodillados, me miran con odio y el sentimiento es mutuo. Mis generales llevan horas tratando de sacarles información, ninguno dice nada, hasta eso esta escoria tiene escrúpulos. En mi pasar, uno me escupe a los pies y me maldice.
- ¡Alto!.- Ordeno a mis soldados que ya estaban dispuestos a darle una tremenda golpiza.- Dejen que se exprese esta sabandija.
Mis hombres retroceden, y yo me acerco al hombre que trata de zafarse de los grilletes para arremeter contra mi. Por mas pinta de rufián que tuviera, a mi no me intimidaba.
- Habla si tanto deseos tienes.-
- Yo no sigo ordenes de cabrones del reino.- El hombre se agita tratando inútilmente de atacarme.- Si no tuviera esta mierda en mis muñecas te haría pedazos.
- Vaya que tienes agallas.- Sonrío y me hinco para ver directo a los ojos aquel mercenario. Mi gesto parece molestarle por lo que marco mas en mi labios la sonrisa.- A caso, ¿no sabes quien soy?
- Un estupido que se cree superior a nosotros.-
- Estupido.- digo en voz baja casi y en forma de que me lo digo a mi mismo.- Bien veras, te daré una oportunidad de demostrar quien es el superior. – El mercenario me mira con relego, pido la llave del grillete a mi soldado y este dudoso me lo da.- Te dejare libre, y pelearemos.
- Idiota, no te dejare con vida.-
- Es lo veremos.-
Libero al sujeto y apenas siente libertad se me lanza. El sujeto queda sobre mi y trata de ahorcarme, mis soldados quieren ayudarme pero les detengo con un gesto de mi mano. Mi adversario es fuerte, pero, no tiene técnica. Si le sumamos a que estoy lleno de rabia, esta pelea no durara mucho. Con un movimiento ágil de mis piernas invierto la situación, me quedo sobre el mercenario que me mira sorprendido. Sin piedad comienzo a golpearlo en el rostro. El sujeto trata de defenderse en vano, pero, mis golpes son rápidos. Con su pierna me logra lanzar a un lado y ambos nos incorporamos enseguida. Nos miramos con odio. El es el primero en atacar, yo logro esquivar sus golpes. No es adversario para mi, en una de mis esquivadas me coloco tras el mercenario y le doy una patada en su corva doblegándolo, en su momento de debilidad le tomo con mis brazos de la cabeza y en un acto fulminante le quito la vida. Los demás mercenarios que miraban la pelea, y apoyaban en gritos a su colega se quedaron callados y atónitos ante mi muestra de poder. Dejo caer el cuerpo de la rufián al suelo y me levanto victorioso.
- Y asi queda demostrado porque nos sentimos superiores.- Grito para que todos los prisioneros escuchen mis palabras. Mis hombres se envuelven en carcajadas y yo me dispongo a ir a mi carpa.- Sigan interrogándolos.
-T-
Estoy tirado en el suelo, recargando mi espalda en el tronco de un árbol. Estoy solo, mis ex-colegas al verme herido y que no podía avanzar me abandonaron. Que se podía esperar de mercenarios. El único que se quedo junto a mi es Izzy, quien ahora buscaba algo de agua para beber y limpiar mi herida. Maldigo para mis adentros por mi mala suerte, esta herida me esta matando y me frustra pensar que bajo este árbol pereceré. Escucho crujir ramas a lo lejos, y el movimiento de unos arbustos me pone en guardia. Tomo mi espada y espero, aun sabiendo que es inútil el defenderme. Si algún soldado de Rindel me halla estaré perdido. Me quedo atento observando los arbustos a mi derecha hasta que de ellos emerge una mujer. Me quedo alucinado al ver la belleza de aquella dama, que no puede ocultar ni con toda la suciedad y harapos que trae encima. Es de altura media, cabello corto y rojizo (mas claro que el de Izzy), de tez blanca como la nieve y ojos de fuego. Me ve asustada, no se si porque soy un extraño ó por la sangre que brota de mi costado.
- ¿Necesitas ayuda?.- la voz suave de aquella pelirroja sonó tan melodiosa en mis oídos que me tuvo que volver a preguntar para que mi atención se pusieran en sus palabras.
- Creo que es obvio, ¿no?.-
Mi manera de contestar, mal educada y fría no parece afectarle. Se me acerca con cautela, imagino que esperando a que no haya más hombres malos cerca que le hagan correr peligro.
- No te preocupes, solo soy yo.- Mis palabras no parecen confiables para ella que sigue en guardia.- Me han abandonado, solo tengo un compañero que fue en busca de agua.
- Eres mercenario, ¿cierto?.-
- ¿Cómo sabes?.- La pelirroja apunta a mi marca en el brazo derecho, una que me hicieron hace ya tiempo soldados de Dac'on cuando me atraparon.
- No se puede esperar mucho de mercenarios.-
- Dímelo a mi.- refunfuño al pensar en mis ex-colegas. Seguro que ya estaban por llegar a la marca.- Y tu, por las fachas que traes aseguro que no eres de la realeza.
- Era una esclava.-
Al escuchar aquello en mi mente brotan ideas de los horrores que aquella mujer pudo haber vivido. Ser esclavo en estos tiempos era peor que la misma muerte. Estoy tan sumergido en mis pensamientos que no me percato que la mujer se coloca aun lado mio, y es hasta que me toma la mano que me doy cuenta. Aparta mi mano y ve la herida, dibuja una mueca y de su pequeña bolsa, colgada en su cintura, saca una especia de hojas extrañas. Nunca las había visto.
- Estas a tiempo.- me dice mientras coloca las hojas en su boca y comienza a masticarla. De su cantimplora, la cual parece haber hecho ella misma, enjuaga mi herida. Escupe las hojas ya molidas en su mano y la comienza a colocar en mi herida. Siento tan reconfortante que cierro los ojos para gozar mas.- Esto ayudara a cauterizar y mantenerte limpia la herida.
- ¿Qué es esa planta que traes?.-
- Se llama Euk-lip.- La pelirroja se levante y me mira seria.- Es una planta considerada mágica por sus efectos curativos.
- ¿Me sanare?.-
- Si.- La joven da un par de pasos a mi lado.- Estabas a tiempo de ser tratado, tu herida no es mortal al menos que no fuese atendida si lo seria.
Yo me siento alegre al escuchar aquello. Veo como la joven no dice nada y se comienza a retirar, estar cerca de un mercenario no es buena idea. Yo haría lo mismo en su posición, pero, viendo que estaba sola y soldados persiguiéndome, no era bueno dejarla.
- Espera.- La pelirroja se da media vuelta y me mira.- En estos momentos los caminos son peligrosos, hay soldados de Rindel por doquier, te conviene quedarte.
- ¿Quedarme por el que buscan?, no gracias.-
- Claro que no me buscan.- Aquella pelirroja tenia un instinto muy bueno, eso le daba más valor. Debo de admitir que es astuta.- ¿Por qué dices eso?
- Al poco del amanecer vi varios hombres a caballo, todos mercenarios...- La joven se notaba alerta en todo instante.- Y al cabo de un pequeño rato vi pasar por el mismo camino a soldados de Rindel.
Esta pelirroja armo enseguida el rompecabezas, desde que me vio supo quien era y porque de mi estado. Lo extraño es que aun así me atendió la herida y seguía aquí, conmigo.
- Eres buena.- Me acomodo mejor en el tronco que uso de respaldo y cierro un ojo ante el dolor de la herida.- Aun así, te conviene quedarte. Nos podemos ayudar, y te aseguro que no soy como la escoria de mercenario que has de conocer.
La pelirroja se queda un momento pensativa, parece que mis palabras le están haciendo efecto. Me mira de pies a cabeza, como estudiándome. Se que no aceptara, pues quien creería en las palabras de un mercenario, pero, cuando la veo sonreír levanto una ceja en forma de no entender.
- Supongo que podemos ayudarnos.-
-M-
Estoy tratando de relajarme en mi cama. No puedo dormir debido a que en mis sueños aparece la frustración de no haber salvado a mi amiga. Miro el techo de tela que forma mi carpa, y dejo escapar un suspiro. El miedo se vuelve temor al pensar que no soy lo suficientemente bueno para mantener cerca y viva a mis seres queridos. Los rostros de todos lo que he perdido desfilan ante mis ojos. Cierro mi puño y golpeo el colchón de paja. Me levanto y me dirijo a mi mesa, tomo el tintero y una pluma. Busco algún pergamino en buena condición y comienzo a escribir. Ya ha pasado una semana de la última vez. Mi mano no deja de moverse, la pluma en su punta llena de tinta plasma las palabras que emanan de mi mente. Al llegar al final del pergamino espero que la tinta seque y la doblo, acerco la cera y la caliento. Dejo que un poco, solo lo necesario, caiga en el dobles del pergamino y con mi anillo lo sello. Salgo de mi carpa y ordeno que el mensajero venga a mí.
- Ten, llevo esto a Katorica.- Le paso el pergamino sellado a mi mensajero y el asiente.
- Pronto volveré con la respuesta.-
Veo partir a mi mensajero y al perderlo de vista doy media vuelta. No tengo ganas de volver a mi carpa por lo que decido ir a dar una vuelta por el campamento y después ver como van las cosas con los prisioneros.
-T-
Tengo rato platicando con la pelirroja que se presento como Sora Takenouchi. Me platico que era de una esclava de un terrateniente de Miradow, desde que nació ha tenido el recuerdo de servir aquella familia de apellido pedante que no recordare nunca. Su vida ha estado llena de sufrimiento y dolor, desde ver a su padre fallecer a manos de otro esclavo hasta ver a su madre sacrificarse para mantenerla lejos de las manos del hombre al que tenían que llamar Dominus. Aquel era el titulo que tenían los dueños de esclavos, un término para mi gusto arrogante. Al preguntarle porque no esta con su madre me cuenta que falleció hace unas semanas, todo porque el hijo único de la familia a la que servia le entro un capricho y su madre por defenderse recibió el castigo de la horca. Cierro mi puño ante la molestia de ver las injusticias que viven los esclavos en los reinos. Su narración llega al momento en que la ciudad es sitiada por la resistencia, y al momento en que logran penetrar los muros el caos se desato abriendo la oportunidad de que ella se fugara. Entre la confusión de la batalla, ella logro llegar a la puerta oeste de la ciudad y salir junto a las personas que eran desalojadas de la ciudad por los soldados. Por la gran multitud nadie se percataba de quien salía, al momento en que cruzo la puerta corrió lo mas que pudo hasta ocultarse en los bosques aledaños. Y sus días posteriores le llevaron a encontrarme.
- ¿Por qué no te quedaste con la resistencia?.-
- No soy guerrera.- La pelirroja se masajea las muñecas, paso mis ojos aquella zona y las veo moradas, seguro por os grilletes que usaban en ella sus dominus.- el ejercito que ataco la ciudad era la de Kido, y el usa a todos los que puede para luchar. No quería ese destino para mi.
- Entonces, ¿Qué planeas hacer?.-
- Pienso ir a lo mas al sur que se pueda, quiero ir al reino de Cristan.- Yo no puedo evitar soltar una carcajada, Sora me mira con ojos molestos. No me importa y sigo riendo.- No es gracioso, escuche que en ese lugar la gente es libre y no tiene problemas como nosotros.
- El paraíso en este infierno.- suelto ante la mirada incomoda de mi compañera.- cuantas veces no he escuchado a gente decir que quiere huir al reino independiente de Cristan.
- No veo nada de malo.-
- Mira, esta muy lejos como para que una esclava como tu llegué hasta allá en primera.- Me coloco en una posición mas cómoda y noto que mi herida ya no duele tanto. Aquella planta que menciono Sora si que era milagrosa.- En segunda, si logras llegar necesitaras dinero para cruzar el mar y así llegar al reino, el cual no le abre los brazos a cualquiera.
En mi mente se dibuja el mapa de nuestro mundo conocido. El reino independiente de Cristan es un archipiélago, que según los rumores tiene los más bellos paisajes conocidos. Aun así, esta muy al sur más allá del estrecho de Inselgam, hasta el final del continente y no es fácil llegar hasta allá. A caballo te tardarías un máximo de dos y medio desde nuestra posición en llegar, pero, mi pelirroja compañera va a pie y eso le triplicaría el tiempo, sin mencionar que tendría que pasar por terrenos muy hostiles y poco habitados. Es una locura que pocos intentan.
- No quiero ser malo y destruí tu sueño, pero, no es rentable llevar a cabo tu idea.-
- ¿Qué se supone que haga entonces?, ¿quedarme y esperar morir en esta guerra?.-
- No, sígueme y te prometo que eso no pasara.- Mis palabras suenan tan ciertas y firmes como el sonido del agua caer en una cascada que la pelirroja no muestra duda en creerme, solo esta presente la duda de si aceptar.- Yo terminare esta guerra, y los reinos pagara.
- Pues únete al ejército de la resistencia.- Sora suelta risitas en forma de burla, yo me molesto un poco, pero me parece tan gracioso su forma de reír que no puedo evitar dibujar una media sonrisa.
- Hablo enserio.-
-Yo también.-
- Unirme a un ejercito condenado a la perdición, no es parte de mi plan.- Sora deja de reír y me pone atención.- Hay formas mejores de acabar con los reinos, y cuando las halle arderán.
- Tienes mucho rencor a los reinos, ¿verdad?.- Sora se acomoda en su propio árbol donde se recarga y me mira curiosa.- No me has platicado de ti.
- No hay mucho que saber.- Sora me dedica una mirada de que no es justo que ella si hablara de su vida y ahora yo no quisiera. No se que tiene aquella mujer que me hace sentir cómodo y en confianza. No me gusta para nada eso, pero, al final accedo hablar de mí.- Yo vivía en un pequeño poblado en las fronteras, era un lugar muy bello para vivir.- En mi mente se dibujo el pueblo al que llamaban Présdulac, se ubicaba bajo unas altas montañas nevadas y cerca de un lago con agua cristalina. Era tan pacifico aquel recinto que parecía que la paz seria eterna. La gente en aquel pueblo era calida y amistosa, en su mayoría había chozas de madera y grandes establos donde manteníamos al ganado. Sora ante mi descripción cierra los ojos y parece que se esta imaginando mi antiguo hogar.- Allí vivía con mi padre, madre y hermana, éramos unos tranquilos campesinos, hasta que la armada del reino de Dac'on nos ataco una mañana de abril.- Recordar aquello me revolvía el estomago y un dolor mas fuerte que el de mi herida me invadía el corazón.- Mi padre fue con los otros hombres del pueblo a pelear y distraer a la armada para que mujeres y niños huyéramos, yo tenia trece y mi hermana once. Mi hermana tenia el nombre Hikari, era una joven llena de vida, hermosa de cabello corto y castaño, su vida era siempre sonrisas. Nos contagiaba a todos con su luz.- Veo que me desvío de la historia al recordar a mi amada hermana y sacudo la cabeza.- El caso es que mi madre nos trepa a mi hermana y a mi en un caballo, yo era buen jinete. Nos ordena huir al pueblo más al sur y dar el aviso del ataque.
Doy una media sonrisa irónica al recordar que todo fue en vano. Mi hermana y yo logramos huir al siguiente poblado donde vivía un tío. Dimos el aviso, pero, en vez de luchar el poblado decidió huir más al sur. Mi tío nos cuido por un año mas, pues la guerra alcanzo el poblado en el que vivíamos en ese entonces. Nos tomaron por sorpresa y ahí es cuando perdí a mi hermana. Ya no puedo mas, recordar me esta hiriendo.
- El punto es que con todo lo que he vivido, mi objetivo es convertirme en el hombre mas poderoso del mundo.- Sora entiende porque interrumpo de repente mi narración.- No importa la manera, pero, me haré fuerte y derrotare a los reinos.
- Un solo hombre no podrá contra toda una armada.-
- Es cierto nunca lo lograre solo.- Eso siempre lo he tenido en mente, pero, de que sirve tener una armada si tu no eres fuerte.- Por eso mi objetivo esta en dos parte, ser poderoso y después buscar a los mejores guerreros para luchar.
- Aun así, hablas de ser el mas poderoso.- Sora levanta una ceja y se muerde el labio inferior.- ¿Piensas entrenar muy duramente?
- Como te dije, hay formas.- Luego recuerdo su planta y con mi mano señalo mi herida llena de aquella pasta verde.
- Estas bromeando.- Sora entiende lo que le doy a entender.- Me dices que crees que habrá en algún lado una cosa milagrosa que te ayudara.
- Milagrosa no, sorprendente si.-
En ese momento veo como de entre los mismos arbustos por donde apareció Sora, llega Izzy. El pelirrojo nos ve a los dos y no entiende que es lo que esta ocurriendo.
-M-
Llevamos casi todo el día exterminando a los mercenarios que no nos sirven, algunos han revelado información valiosa, pero, ninguno lo que viene a buscar. Tras de mi una nube negra se eleva, es la quema de los cuerpos de los mercenarios ejecutados. No queremos que en el momento de su putrefacción apeste la ciudad que volveremos a levantar. Mi atención esta en uno de mis generales que esta seleccionando a los nuevos prisioneros que serán interrogados cuando un cuerno resueno a lo lejos, volteo y veo que mis soldados vigilantes anuncian la llegada de los soldados que mande perseguir a los mercenarios que mataron a mi general, Kalmi. Me acerco al punto donde mis soldados llegaran, veo que su cacería fue exitosa. Amarrados y a pie traían a tres de los mercenarios.
- Mi señor, logramos atrapar a estos tres.- Veo a los hombre mugrientos y busco al que asesino a mi amiga. Aun cuando fuese de noche y la visión fuera mala, puedo reconocer al sujeto de mi edad de cabellera castaña revoltosa y tez blanca que me debe una. Entre los tres hombres no esta, y esto me enfurece.
- ¿Qué paso con los demás?.- Ante mi notable enojo mis soldados titubean al contestar.
- Muer.. Muertos, señor.-
- ¡¿Qué?!.- Mis soldados sudan en frío ante el temor de mi enojo.
- Mostraron resistencia, solo logramos conseguir a estos tres.-
- Y uno de cabello castaño revoltoso de mi edad, ¿lo vieron?.- Los soldados hacen un gesto de tratar de recordar a los sujetos contra los que lucharon, no parecía que recordasen bien los rostros de sus oponentes.- Según recuerdo no, señor.
- ¡Maldición!.- La inseguridad en la que me contestan no me agrada. Necesito saber con certeza si aquel sujeto esta con vida. Y se quien tiene aquella información.- Ustedes, ¿saben a quien me estoy refiriendo?
Los mercenarios no me miran, sus ojos están llenos de rencor. Entiendo que estos sujetos se harán los difíciles, y se como tratar a estas personas. Hay que quebrarlos.
- Sáquenles la información.- Ordeno a mis soldados, y al final agrego.- Y luego mátenlos.
Al escuchar esto los mercenarios se llenan de un terrible temor. Entre jaloneos mis soldados se llevaban a los nuevos prisioneros, pero, uno de ellos se gira a mi y me habla.
- Señor, perdónenos la vida.-
- No la merecen.- Contesto con desden.
- Diremos todo lo que quiera, pero perdónenos la vida.- Sonrío al ver que mi estrategia funciono.- Le diremos a quien es el que busca, y le aseguro que sigue con vida.
- Ven, la gente civilizada llega a buenos acuerdos que ayudan a las dos partes del negocio.- Mis soldados ríen a carcajadas al escuchar mis palabras. Y yo estoy feliz de saber que el sujeto que busco sigue con vida.
