Notas De Autora: x fin el ultimo cap de este mini fic... se que no tengo excusa pero en verdad trate de colgarlo lo más rápido que pude sin embargo he estado ocupada en algunas cosas y no m había dado tiempo de actualizar.
de igual manera quiero a agradecer a todas las personas que han leído mi fic ya sea este o la versión Sasusaku y en especial a todas aquellas personas que m han dejado un review su comentarios realmente me inspiran a continuar y prometo poner el epilogo de esta historia a mas tardar la próxima semana.
sin mas q decir les deseo felicidades en estas fechas.
Y Así Todo Se Reduce… A Ti
(Parte 2)
Y así he pasado mi vida
Tratando de matar esta agonía
Desechando los recuerdos felices
Para poder tratar de vivir en armonía
Pero cómo encontrar la tranquilidad?
Si todo lo que un día me dio paz…
Se a marchado… de este lugar
-YORU-KUN!-Al escuchar ese grito el peliazul detuvo sus pasos, y se giro para encarar a la pelirrosa- qué fue lo que paso!-pregunto una vez llegado a donde Yoru
-Midori te vio besándote con ese chico… dijo algo de que traicionabas a mi hermano y salió corriendo, trate de alcanzarla pero esa chiquilla corre rápido cuando se lo propone corre realmente rápido…
-QUE!- gritó alarmada la pelirrosa- Yoru-Kun debemos encontrarlo rápido! se puede perder! O algo le puede pasar!-la pelirrosa se veía completamente histérica, a lo que Yoru trato de calmarla
-no te preocupes Amu la vamos a encontrar…pero lo mejor será separarnos así la encontraremos más rápido
-tienes razón
-en ese caso si alguno da con ella le llama por celular al otro
-si
Dicho eso ambos chicos se fueron por el lado contrario al otro en busca de Midori, la pelirrosa lo único que podía pensar era encontrar a su querida hija, no pedía nada más, sin embargo algo desde hace un rato venía oprimiéndole el pecho, algo que simplemente no podía describir, pero esperaba que no fuera nada malo, sin embargo su pasado estaba a punto de regresar a su presente.
…
La pequeña peliazul corría a todo lo que sus pies le daban, no podía creer que acabara de ver a su mamá besando a ese sujeto que tan mal le caía, pero sobre todo lo que no podía creer y lo que más le dolía era ver como su madre se iba olvidando de su papá eso era algo que simplemente no podía permitir. Ella aun que jamás hubiera conocido a su padre sabía por su tío y por su propia madre que su padre simplemente las adoraba y aunque él no estaba con ellas tenía la certeza de que algún día regresaría y por fin podría tener la familia que tanto quería.
Pero tenía que aparecer ese tal Kairi y arrebatarle lo que más quería. Las lágrimas que caían sin control de su rostro se perdían con las pequeñas gotas de lluvia que caían del cielo, pareciera que ellas también lloraran su dolor… sus anhelos rotos.
Cansada de correr decidió sentarse bajo la protección de los árboles del parque, resguardándose de la lluvia que comenzaba a caer mucho más fuerte, se colocó el gorro de su sudadera y se abrazo a sus rodillas, comenzando a temblar su cuerpo, no solo por los sollozos que salían más fuerte de su interior, sino también por el frío que comenzaba a calarse en ella.
-qué te sucede? Acaso estás perdida?
Ese tono de voz tan frío le sobresaltó y con un poco de temor elevó su rostro, encontrándose con unos orbes tan profundos como los de ella que a pesar de constar de una mirada gélida por alguna razón le hacía sentir algo en su interior, como si una extraña tranquilidad se extendiera por su alma.
-n-no… yo solo…-las lágrimas volvieron a salir de sus ojos al recordar la causa de la que huía
Ikuto no sabía qué hacer, no entendía el porqué le alarmaba tanto mirar a esa niña que ni si quiera conocía por alguna extraña razón verla así le recordaba tanto a Amu como cuando le dijo que se iba de Japón, y entonces nuevamente se le estrujó el corazón, ya de nada servía lamentarse había perdido todo lo que algún día pudiera hacerlo feliz. Sin embargo ahora debía olvidarse un poco de él y tratar de concentrarse un poco en la pequeña niña que tenía enfrente, tal vez así podría olvidarse un poco de sus problemas. Así que se agacho hasta quedar a su altura.
-dime qué te pasa?-le pregunto tratando de suavizar un poco su tono de voz
-m-mi mami se… está olvidando de mi p-papá y… yo n-no quiero que lo h-haga… snif… por eso salí corriendo
-no entiendo... por qué no quieres que lo olvide?... acaso tu papá no está con ustedes? Es que él murió?-Midori inmediatamente negó con la cabeza
-n-no…mi papá… se fue a-antes de que y-yo naciera…m-mi mami dice q-que él se f-fue a buscar s-su felicidad y no sabemos si va a r-regresar… pero yo e-estoy seguro que si…p-por eso no me gusta q-que mi mamá salga con ese tipo
Ikuto se preguntaba internamente porque era que le daba mucha curiosidad esa niña, y sobre todo porque sus lágrimas le dolían a él, eso realmente era extraño ya que ninguna persona aparte de Amu había sido capaz de despertar tantas cosas en él. Así que solo siguiendo a sus impulsos sin ser consciente de ellos, abrazo a Midori tratando de reconfortarla.
Midori se sintió completamente extraña era una sensación tan cálida, como si estuviera entre los brazos de su madre, cerró sus ojos y se dejó envolver por esa mágicas sensaciones tranquilizándose a cada minuto que pasaba. Cuando se sintió mejor, se separó de esa persona que le había brindado tanta paz y lo había hecho sentir mejor dedicándole una sonrisa.
-gracias
El peliazul no podía distinguir bien el rostro de esa niña, ya que resguardaba bajo el gorro de su sudadera sin embargo esa sonrisa, era algo que jamás olvidaría, ya que podía jurar que esa era la sonrisa de la que alguna vez se enamoró. Olvidándose un poco de eso, y pensando en que tal vez ya estaba imaginando cosa, decidió mejor ayudar un poco a la pequeña con su problema.
-hmp… yo no sé como debes sentirte, y tampoco soy nadie para darte consejos… pero sí puedo decirte que seguramente en estos momentos tú mamá debe de estar muy angustiada por ti, e independientemente de lo haya pasado estoy seguro de que tú la quieres y no deseas que ella sufra verdad?-Midori agachó la mirada- además si sigues aquí bajó la lluvia seguramente pescaras un resfriado-le sonrió tiernamente a lo que la niña le correspondió.
-pues no estaría mal faltar a la escuela unos días…-de repente Midori abrió los ojos como acordándose de algo- por cierto... mi mami dice que no es bueno hablar con extraños
-bueno tú madre tiene razón… pero si me dices tu nombre dejare de ser extraño-la peliazul enarcó una ceja, podría ser pequeña pero no era tonta
-mmm… cómo puedo estar seguro de que no eres una mala persona?-Ikuto suspiró, en verdad era una niña lista
-fácil… si yo quisiera hacerte algo ya lo hubiera hecho desde hace rato en vez de estar aquí contigo platicando tranquilamente no crees?... pero de cualquier forma me presentaré yo primero… mi nombre es Ikuto
-Midori- a pesar de que el tipo que tenía enfrente era un completo desconocido y su madre le había hablado de los peligros de estar con gente ajena a uno mismo, no duda de ni una sola palabra de ese tal Ikuto, hasta su presencia se le hacía cómoda.
-Pues bien Midori- dijo mientras se ponía de pie, seguido de la pequeña- te parece que te ayude a buscar a tú mamá?… seguramente a de estar desesperada buscándote-ella solo asintió
Ikuto se quitó su abrigo y se lo colocó a Midori para que no se empapara más, después la tomo de la mano y comenzaron a caminar buscando, sin tener idea de que a la que era la persona más importante para ambos.
…
La pelirrosa corría desesperada por todos lados sin importarle estar completamente mojada, lo único que quería era encontrar a su pequeño tesoro, estaba llena de preocupación ya que desde que nació Midori había sido una niña bastante enfermiza que con un simple refriado podía terminar en un hospital y eso era lo que más le aterraba, con esa llovía Midori podía estar muy mal… y lo último que deseaba Amu era perderla a ella también.
Lágrimas de desesperación comenzaban a salir de su rostro, mientras que el miedo comenzaba a instalarse en ella. Continúo corriendo, cuando a lo lejos comenzó a distinguir un par de siluetas que se acercaban.
Abrió sus ojos, mientras su corazón poco a poco se paralizaba a medida que esas siluetas se iban distinguiendo. No podía creer que a unos pasos de ella tuviera al mismísimo Ikuto Tsukiyomi, al amor de su vida, cuantos años habían pasado y él aun seguía luciendo tan hermoso como lo recordaba.
-Ikuto…-fue lo único que logro salir de su boca
-Amu
El peliazul por otro lado no estaba mucho mejor que Amu verla ahora de cerca y susurrar su nombre nuevamente era un sueño realidad, y encontrarla así toda mojada y desprotegía lograba que sus antiguos instintos de ser él quien la cuidara y la protegiera despertaran en él.
Ambos chicos tenían su mente en shock al encontrarse frente a frente, eran tantas cosas, tantos sentimientos y recuerdo que tenían ambos que ninguno sabía como reaccionar. Midori quien se había dado cuenta de cómo se miraban no entendía lo que sucedía, sin embargo ahora no podía pensar claramente en lo que se traían ellos o si se conocían de algún lado ya que poco a poco comenzaba a sentirse mal, sentía como si todo se le moviera.
-mami- logró susurrar en un débil tono de voz antes de que todo se le volviera negro
Ikuto quien logro escuchar a la pequeña peliazul salío de su ensoñación y logro tomar a Midori antes de que cayera al suelo. Amu por otro lado al ver como su hija perdía la conciencia y era tomada por Ikuto, corrió rápidamente hacia ellos, y quitándole de los brazos a su hija, comenzó a revisarla con preocupación. La pequeña estaba que ardía en fiebre y no dejaba de temblar, cosa que le aterraba más.
-Midori! Amor… -la llamaba la pelirrosa sin obtener respuesta
Ikuto quien observaba la escena no cabía de asombro, esa pequeña era hija de Amu…de SU Amu!... no sabía que pensar, de un momento su rostro se tornó completamente pálido y su mente se puso en blanco, lo único que podía eran los llamados desesperados de la pelirrosa, de un momento a otro Amu le bajo el gorro que cubría el rostro de Midori para revisarla mejor, y entonces la pudo apreciar mejor y eso definitivamente lo desarmó. Es niña era completa y absolutamente idéntica a él era como verse en una versión niña a los cinco años y eso solo lo dejaba en la expectativa de que esa niña solo podía ser hija suya, y eso explicaba muchas cosas.
De pronto comenzó a sentirse mareado, eran tantas cosas en un día necesitaba una explicación urgente, pero ahora no era momento para eso, ahora lo más importante era Midori, Así que ahora con los nervios a flor de piel tomó delicadamente a su hija entre la atenta mirada repleta de lágrimas de la pelirrosa y comenzó a correr hacia su coche seguido de la chica.
-tenemos que llevarla al hospital! Sígueme y no digas nada!-le dijo mientras ambos corrían, la pelirrosa asintió y comenzó a limpiarse las lágrimas.
Cuando llegaron a donde el peliazul tenía aparcado su auto, inmediatamente, dejó entrar a la pelirrosa en el asiento trasero, para después depositar suavemente en su regazo a Midori, luego de eso voló hacia el volante, y una vez listo arrancó el auto a toda la velocidad permitida, Amu le explicaba nerviosamente como llegar al hospital, mientras notaba como la respiración de Midori se tornaba cada vez más irregular. De Un momento a otro el sonido de su celular la alteró un poco más, y cuando lo tomó se dio cuenta de que era una llamada de Yoru, Así que aun con el pulso temblante se apresuró a contestar, mientras Ikuto trataba de poner atención tanto a la pelirrosa como al camino.
-Amu! Qué fue lo que pasó! La encontraste!- la voz de Yoru claramente se escuchaba alterada
-s-si… e-está conmigo… pero ahora la estamos llevando al h-hospital… al p-parecer estuvo tanto tiempo expuesta a-a la lluvia q-que s-sus defensas b-bajaron-explicaba la pelirrosa mientras trataba de calmarse por ver a su hija tan mal
-cómo que estamos? Amu con quién estás!
-Con Ikuto-dijo simplemente la pelirrosa dejando mudo a Yoru- l-luego te explicó todo pero lo mejor será que vayas al h-hospital ahí nos vemos
-está bien voy para allá
Dicho eso colgó el teléfono y nuevamente lo guardo, mientras se disponía a mirar a su hija, rogando internamente que se pusiera bien. Ikuto notando la preocupación en ella trato de acelerar lo más que pudo, ya que él también se podía percibir estaba en el mismo estado que la chica.
No tardaron mucho tiempo en llegar y tan pronto el peliazul estaciono el auto, tomo nuevamente a la niña y junto con la pelirrosa entraron inmediatamente al hospital, donde rápidamente los atendieron y se llevaron a Midori a una habitación para examinarla dejando a sus padres en la sala de espera, llenando el ambiente de tensión y un sepulcral silencio que ninguno se atrevía a romper. Ya que por un lado Amu solo pensaba en Midori y en su salud, mientras que Ikuto tenía una verdadera batalla dentro de su cabeza, quería preguntarle tantas cosas a la ojiambar, pero no sabía cómo comenzar.
-Amu- la llamó roncamente el peliazul
Hasta ese momento ella no se había percatado de la presencia del chico, pero ahora que ya lo había hecho, lo primero que se le cruzó por la mente fue el cómo le explicaría a Ikuto que tenía una hija?, después de haberla visto, no tenía la más mínima idea de lo que podía hacer, pero lo hecho estaba hecho y ya no había forma de retroceder ahora solo podía encarar al chico de frente y explicarle todo, al fin de cuentas y a pesar de todo lo pasado Midori era hija de Ikuto y ella no podía privarlos a ambos de una posible vida juntos.
-qué es lo que sucede Ikuto?- a pesar del tiempo pasado ella no podía mirarlo de frente así que desvió su mirada
-por qué me lo ocultaste? Por qué jamás me dijiste que iba a ser padre?-a pesar de que en su voz no había ninguna nota de rencor, Amu podía sentir lo mucho que estaba dolido y eso a ella la lastimaba
-porque yo no me entere que estaba embarazada hasta unos días d-después… de que te fueras-le respondió con un nudo en la garganta, a lo que el peliazul agachó la mirada
-aun así por qué nunca trataste de contactarme… si hubieras querido lo hubieras hecho por medio de Nadeshiko o Tadase- y ahora caía en la cuenta de que Tadase estaba al tanto de todo y por eso no había querido ayudarle a encontrar a Amu… ya después arreglaría cuentas con él y su prima
-y de que hubiera servido?... seamos honestos el enterarte que tendrías un hijo no hubiera cambiado las cosas igual… te hubieras ido
-pero al menos te hubiera podido ayudar no tendría s que haber enfrentado esto sola, y yo pude estar al lado de mi hija… me privaste de muchas cosas Amu…
-yo no te las prive… tú fuiste el que se quiso ir, yo no te obligue nada… y si no te dije lo de Midori fue para que pudieras continuar tu vida como la planeas sin ningún obstáculo ni ataduras… y para que en parte ella no sufriera…
-y crees que estar sin su padre prácticamente toda su vida no la hizo sufrir?
-y que es lo que querías que hiciera? Que la llevara con su padre para que él solo pudiera dedicarle unos minutos de su valiosísimo tiempo! Que le dijera que no estaba con nosotros porque su padre tenía su vida con otra mujer! Que prefirió el dinero antes que a la mujer que según él amaba! Dime Ikuto! no crees Que de esa forma hubiera sufrido aun más!-declaró rompiendo en lágrimas
En verdad ya no sabía que decir, en cierta parte ella tenía razón, Midori hubiera sufrido aun más conociendo la verdad pero sin embargo él no podía hacerse a la idea de que por su estupidez se había perdido de muchas cosas importantes, como ver nacer a su hija, sus primeras palabras, sus primeros pasos, verla crecer… a pesar de todo él no tenía derecho a reclamar nada a la ojiambar porque el que decidió irse a fin de cuentas y dejar todo a un lado fue él. Y ahora lamentaba el haber abandonado a esa familia que pudo tener con la mujer que en verdad amaba.
-Amu!
La pelirrosa se levantó rápidamente de su asiento y fijo su vista por el pasillo por el que venía corriendo Yoru, Ikuto se sorprendió al volver a ver a su hermano, pero después de enterarse que era padre ya nada le extrañaba, había muchos secretos que debía descubrir. Yoru llegó a donde la pelirrosa quien rápidamente le contó lo de Midori, después de tranquilizar un poco a Amu, Yoru reparó en la presencia de su hermano así que con un semblante bastante serio se acercó a él.
-supongo que ya estás enterado de todo?-le preguntó en un tono cortante
-era por eso que trataste de convencerme de que no me casara con Aiko verdad? Tú lo sabías no me lo dijiste
-te equivocas … yo me entere de la existencia de Midori cuando ya estaba a punto de cumplir los 2 años y si no te lo dije sabes perfectamente que fue porque eso no me correspondía a mí
El peliazul estaba apuntó de estallar en un sinfín de impropiedades contra su hermano, cuando de repente apareció el doctor que atendía a Midori, inmediatamente se acercaron a él.
-cómo está Midori?-preguntó preocupadamente la pelirrosa
-su estado de salud es bastante delicado, estamos tratando de bajarle la fiebre pero no quiere ceder-respondió el doctor muy serio
-y que es lo que tiene?-esta vez fue Ikuto el que preguntó
-un resfriado
Ikuto levanto una ceja extrañado… cómo era posible que un simple resfriado pudiera poner tan mal a su hija?, sin embargo el doctor continuó hablando esta vez hacia la pelirrosa y se obligo a prestar atención.
-Amu… ambos sabemos que sus defensas están demasiado bajas y al parecer no hay muestras de ningún tipo de ninguna sustancia en su organismo como si no estuviera ingiriendo los medicamentos que le hemos recetado-comento severo a lo que Amu abrió los ojos
-p-pero eso no puede ser posible, en ningún momento he dejado de medicarla, siempre le he dado sus medicinas a sus horas y ella se las ha tomado puntualmente
-pues en ese caso no entiendo que pudo haber pasado… pero sería bueno que revisaras esos medicamentos porque en parte eso es lo que provoco una baja en las defensas de tu hija-la pelirrosa asintió llegando a su casa revisaría todo los medicamentos- bueno si quieren pueden pasar a ver a la pequeña, pero aun está dormida-dicho esto el doctor se fue por el pasillo
Amu inmediatamente entró en la habitación que estaba su hija dejando a ambos peliazules en la sala de espera, mientras uno de ellos se debatía en si debía o no entrar a ver a su hija.
-por qué no entras?-le preguntó Yoru
-no estoy seguro de que sea lo correcto
-porque no habría de serlo? Después de todo eres su padre
-pero no tengo derecho a verla a la cara… no después de haberlas dejado-le comentó afligido y sentándose a lado de él con la cara entre las manos.
-pero tú no tenías idea de la existencia de tu hija-trató de animarlo
-pero aun así eso no justifica que haya dejado a su madre solo por querer tener el control de unas malditas empresas
-era natural que te equivocaras… eras muy joven y aun lo eres además eres humanos y todos cometemos errores, pero la clave está en admitirlos y tratar de arreglarlos y tú lo estás asiendo
-sin embargo cuando Midori sepa la verdad seguramente me detestara
-no lo creo… ella todavía es una niña y los niños no guardan sentimientos malos… ellos so n inocentes… además aunque ella todavía no te conoce esa niña te adora y está orgullosa de ti-Ikuto levantó la cabeza y miró a su hermano sorprendido
-p-pero cómo es p-posible?
-pues porque a pesar de todo lo que sucedió, Amu siempre le ha enseñado a Midori a quererte, ella siempre dice que lo que paso es cosa de ustedes y por eso no deben involucrar la a ella, ella no tiene la culpa de nada por eso no debe pagar lo errores de sus padres, Creé me Midori siempre a crecido teniendo el mejor concepto de su padre, y estoy seguro de que ahora Amu mucho menos intentara cambiar esa imagen
En ese momento recordó las palabras que le había dicho su hija cuando la encontró, y termino por convencerse de que lo que decía su hermano era verdad, Amu no había involucrado a la niña en sus problemas, y eso hablaba de la excelente mujer que era, no cabía duda que los años habían hecho madurar a la pelirrosa de una manera impresionante, ya no era la misma niña de 14 años que había conocido, ahora era toda una mujer.
-oye Yoru y qué es lo que tiene Midori? Por qué un simple resfriado la tiene en el hospital? Y que son eso medicamentos de los que hablaban Amu y el doctor? Yoru volvió a su semblante serio, era mejor que Ikuto lo supiera aun que seguramente también lo lastimaría
-Bueno Amu me comentó que desde que nació Midori siempre ha sido una niña bastante enfermiza, debido a que su embarazo fue bastante delicado y Midori nació a los 7 meses… incluso una vez también me dijo que había tenido una amenaza de abortó-eso descolocó al peliazul que sin saber porque sus manos comenzaron a temblar
-pero por qué?
Yoru no quería contarle, pero sabía que por muy doloroso que le resultase a su hermano en tenía que saber la verdad aun que no tenía idea de cómo la tomaría
-según me comentaron Tadase y Nadeshiko cuando tú te fuiste, Amu aun no tenía idea de que estaba embarazada, por lo que de deprimió bastante y la llevó a descuidarse, dejó de comer, se la vivía encerrada solo salía para ir a la escuela, se la pasaba en vela, lo que la termino llevando al hospital en donde se enteró que estaba embarazada y apuntó de perder a su hijo, sin embargo logro salir adelante pero su embarazo fue muy riesgoso por consecuente Midori nació sietemesina y eso provoco que su sistema inmune no se desarrollara completamente, es por eso que desde siempre Amu ha tenido mucho cuidado de que no se enferme y que tome sus medicamento puntualmente, sin descuidarla en nada, y por eso que el doctor se extraño que en su cuerpo no hubiera rastros de esos medicamento, yo estoy de testigo de que Amu no ha dejado un solo día de dárselos por lo que no entiendo que pasa y sería bueno averiguarlo.
Ikuto se sintió, como nunca en la vida se imagino llegar a sentirse, no había palabras en ese momento que lo describieran, jamás pensó que sus malas decisiones casi le costaran la vida a su pequeña hija que a pesar de solo llevar algunas horas de conocerla, ya la quería como lo más valioso que tenía, en verdad el no merecía ser llamado padre.
-bueno hermanito yo voy a entrar a ver a mi sobrina y espero que cuando tú estés listo hagas lo mismo
Yoru se levanto de su lugar camino hacia la habitación de Midori, dejando a Ikuto solo y metido en un gran dilema.
…
Amu miraba con una extraña mezcla de ternura y preocupación a su hija, la fiebre aun no cedía del todo, pero ya poco a poco iba disminuyendo. Acariciaba con mucha devoción los cabellos rebeldes "iguales a los de su padre" pensó. Se había llevado un gran susto cuando vio como se desvanecía, pero gracias al cielo ya estaba fuera de peligro.
La puerta de la habitación se abrió sacándola de sus pensamientos y dejando ver al mayor de los Tsukiyomi, Amu se extraño al ver que con el no venía Ikuto, pero entendía que tal vez todo esto era muy confuso para el chico, sin contar que tal vez no le era fácil asimilar todo lo que se acababa de enterar. Para Yoru no paso desapercibida la expresión de la pelirrosa y estaba casi seguro de que pensaba en Ikuto.
-no te preocupes solo está algo impresionado pero cuando acepte las cosas y supere sus sentimientos de culpabilidad estoy seguro de que entrara corriendo a ver a su hija
-sentimientos de culpa por qué?
-bueno ya sabes enterarse de que es padre lo descolo y se arrepiente de no haber estado aquí…además le tuve que contar absolutamente todo respecto a la salud de Midori ya que se le hizo extraño que por un simple resfriado se pusiera tan mal
-Yoru! Por qué le dijiste eso a Ikuto!
-porque aun que no quieras mi hermano tiene derecho a saber todo lo referente a la salud de su hija
-pero…
-tío Yoru…-lo llamó suavemente la pequeña Midori, quien tenía los ojos entrecerrados y las mejillas sonrojadas por la fiebre, el peliazul inmediatamente se acercó a ella, al igual que la pelirrosa
-cómo te sientes amor?-preguntó Amu a lo que la niña hizo una mueca
-mal… pero… tío Yoru… tu dijiste que Ikuto-San era tu hermano… entonces eso quiere decir que él es mi papá?
Yoru se quedó congelado, no sabía que responderle a su sobrina, él no le quería mentir pero tampoco le correspondía decirle la verdad.
-si amor… Ikuto es tu papá-le dijo la pelirrosa
Midori no pudo evitar sonreír ante eso, por fin tenía de vuelta a su papá, ella había estado segura de que su padre regresaría y ahora estaba feliz porque nunca se equivoco, tenía tantas ganas de brincar y gritar pero aun se sentía muy débil por lo que solo se limito a sonreír.
-eso explica el porqué se miraban de una manera tan rara-dijo la niña aun con voz débil pero logrando el sonrojo de su madre, a lo que Yoru la miro divertido
-algo así como si se comieran con la mirada?
-aja, hasta parecía que yo no estaba ahí… por cierto mami si Ikuto-San es mi papá por qué no me reconoció cuando me vio?-preguntó inocentemente y algo sentida, a lo que la pelirrosa en dulcifico su mirada
-te acuerdas que te dije que tu padre se fue antes de que naciera?-Midori asintió levemente-allí está corazón… el no te conoce…por eso no sabía quién eras
-p-pero e-entonces eso quiere d-decir que no s-sabe que s-soy su hija- afirmo Midori con los ojos comenzándosele a llenar de lágrimas. Yoru y Amu la miraban cálidamente
-no te angusties pequeña-le hablo maternalmente Amu mientras limpiaba sus lágrima Ikuto ya sabe que tu eres su hija- eso le devolvió el brillo de sus ojos
-pero entonces p-por qué n-no está aquí con n-nosotros?
-pero si mi hermano si está aquí, solo que esta allá afuera arreglando unas cosas con el doctor, pero ahorita entra… por lo pronto será mejor que descanses para que puedes regresar a tu casa-Midori negó varias veces con la cabeza
-no… yo quiero ver a mi papá-dijo mientras soltaba un bostezo
-pero si te estás cayendo de sueño cariño… además todavía tienes fiebre y lo mejor será que descanses como dice tú tío
-no si aguantó… pero quiero ver a mi papá-tanto Yoru como Amu suspiraron
-bueno puesto que ya estás mejor Dori-Chan- la pequeña peliazul hizo una mueca de enfado- yo ya me voy, tengo que ir a ver que Kiseki no haya destrozado aun alguno de los restaurantes… pero no te preocupes princesita ahorita le digo al baka de tu padre que venga
-Yoru! No digas malas palabras enfrente de la niña-le riño la pelirrosa
-bueno ya, ya no es para tanto… por cierto si quieres puedo pasar a tu casa para revisar lo de los medicamento, sería bueno mandarlos a analizar-le dijo serio
-tienes razón pero aun así no entiendo quien pudo cambiarlos, ya que eso es algo muy serio prácticamente jugaron con la salud de mi hija
-eh… mami tengo algo que decirte- Midori se veía un poco nerviosa
-qué sucede?
-es… que yo… bueno…y-yo cambie mis medicamentos-confesó avergonzada
-que! Y por qué hiciste eso?-le pregunto seriamente su madre
-bueno es que Hotaru me enseño unas pastillitas parecidas a las mías solo que estás tenían un sabor más agrable… yo no pensé que me harían daño y por eso las cambie
-Midori te das cuenta de que pudiste ponerte peor?-lo regaño suavemente la ojiambar-esas pastillas no te las doy por gusto si no para que no te enfermes y termines aquí en el hospital
-sí mamá y lo siento
-solo promete que no lo vas a volver a hacer
-jamás mami-la pelirrosa le sonrió y le dio un suave besó en la mejilla
-en ese caso-habló Yoru- antes de irme le pediré una receta al doctor y pasare a comprar lo medicamente y ahora sí Midori deberás tomártelas como te lo indican si no quieres causarle otro susto a tus padres
-está bien tío
-bueno yo me voy y ahorita le habló a tu padre
Yoru se acercó a su sobrina y le dio un suave abrazo, luego se despidió de Amu y salió de la habitación, donde se encontró a su hermano quien todavía continuaba hundido en sus pensamientos.
-Ikuto tú hija quiere verte
-que!-pregunto desorientado- ya despertó? Está bien? acaso ya sabe que soy su padre?
-sip… despertó justamente cuando dije que eras mi hermano, y ella solita dedujo que era su padre y Amu se lo confirmo… todavía tiene algo de fiebre y está soñolienta pero no quiere dormirse hasta no ver a su papá-le sonrió, mientras Ikuto estaba que se moría de los nervios
-tú ya te vas?
-si, tengo unos negocios que atender y tengo que comprar los medicamento que Midori cambio-Ikuto levantó una ceja
-ella los cambio?
-si ya sabes travesuras de niños, no le gustaban sus pastillas consiguió unas iguales pero con mejor sabor y las cambio sin medir las consecuencias… pero de cualquier forma supongo que tú te piensa quedar aquí verdad?
-si, si Amu no me saca de aquí a patadas
-jajajaja lo dudo… aun que sería interesante ver eso-Ikuto lo miró mal-bueno ya… de cualquier forma ella aun te ama
Ikuto abrió los ojo y una rayo de esperanza se alojo en el, sin embargo eso no tenía sentido ya que él la había visto besándose con otro Sujetó, aun que no quería ilusionarse no lo pudo evitar al escuchar salir esa declaración de parte de su hermano, sin embargo no la creería completamente hasta no escucharlo de su Amu.
-por qué estás tan seguro de eso? Si yo la vi esta tarde besando a otro chico
-ah! Con qué tu también los viste?
-cómo que yo también?
Yoru le contó que él y Midori también habían visto a la pelirrosa en esa situación, cuando iba a reunirse con ella, y que por eso la pequeña peliazul salió corriendo, entonces todo lo que le había contado Midori cuando se la encontró tenía sentido, Yoru también le platico que Midori siempre había sido muy estricta con su mamá y no dejaba que nadie se le acercara con otras intenciones que no fueran las de ser su amigo por eso era que la pelirrosa no había tenido una relación enserio, Ikuto no pudo evitar sentirse orgulloso de su hija cosa que su hermano notó, también le hizo un resumen rápido de lo que fue su vida desde que se encontró con Amu y Midori.
-bueno como puedes ver Amu no la ha tenido fácil… pero sin embargo ha sabido salir adelante...con respecto a lo que tú y Midori vieron, no sé porque Amu se beso con Kairi pero una explicación debe de haber porque si de algo estoy seguro es de que ella te ama
-cómo puedes afirmar eso tan convencido?
-porque no en vano he pasado casi tres años estando al pendiente de ellos, Ikuto desde que me aleje de nuestra familia y los encontré, ellas se han convertido en mi familia es por eso que conozco muchas cosas tanto de Amu como de Midori, sé que ella no te ha olvidado, como tú tampoco te has olvidado de ella, y también sé que si estás aquí fue para recuperarla o me equivoco?-preguntó astutamente
-no… aun que en realidad había venido a aquí a buscarte a ti jamás pensé que me encontraría a Amu
-Ikuto siempre te he dicho que las casualidades no existen solo lo inevitable-el Tsukiyomi menor se quedó meditando lo dicho por su hermano- de cualquier manera solo te pido que ahora tu y ella piensen bien las cosas, ahora no solo se trata de ustedes si no de Midori y cualquier decisión que tomen ahora le afecta también a ella… además no me gustaría ver sufrir a Amu porque ten por seguro de que está vez sería mucho peor…pero bueno será mejor que me vaya, si no se me va a hacer más tarde… pero piensa bien lo que te dije-dicho eso Yoru se fue por el pasillo
Ikuto suspiró, Yoru no lo había ayudado en nada solo lo había hecho sentir peor, se levanto de donde había estado sentado meditando, de cualquier forma tarde o temprano tendría que afrontar las cosas y no las podía estar posponiendo, ese no era él. Aun con el pulso temblando se acercó a la habitación de su hija, y lentamente giró la perilla, dejando ver la estancia entró con paso decidido se acercó a la cama en donde estaba Midori con los ojos cerrados y se situó a lado de la pelirrosa, quién no aparataba la vista de la niña
-está dormida?-preguntó Ikuto, a lo que Midori abrió los ojos inmediatamente y surcó una sonrisa en su rostro al ver a su papá
-nop… solo que me molesta la luz y por eso cerré los ojos... pero tú por qué tardaste tanto?-Amu soltó una pequeña risita por el tono de reprocho de su hija
-bueno es que estaba… hablando con tu tío-Midori hizo una mueca, a lo que Ikuto se preocupo-estás bien? Te duele algo?-ella negó varias veces con la cabeza
-por qué todo mundo me pregunta eso?
-será tal vez porque nos preocupas-le dijo su madre
-bueno ya… lo importante es que ya estamos los tres juntos verdad papá?-el peliazul mayor asintió-y no te vas a volver a ir cierto?-le preguntó con algo de temor
La pelirrosa también estaba atenta esperando la respuesta del chico, aun que no lo quisiera a ella también le dolía pensar que se fuera otra vez, no estaba segura de volver a alejarse de él ahora que lo había vuelto a ver, pero él que se quedara o no ya no estaba en ella si no en Ikuto.
-no Midori… me voy a quedar a aquí con ustedes-le afirmó sinceramente, mientras le dedicaba una sonrisa llena de ternura muy rara en él, la pelirrosa suspiró con alivio
-bien… en ese caso ya que no estuviste con nosotros tengo que ponerte al día con todo lo que ha pasado-dijo Midori quien a pesar de todo aun estaba débil y no podía parar de bostezar
-cariño eso se lo podrás contar mañana… ahora tienes que descansar- le dijo Amu mientras lo arropaba
-pero yo quiero platicar con mi papá-dijo mientras sus ojos comenzaban a cerrarse
-será mejor que le hagas caso a tu madre… mañana habrá tiempo de que me cuentes todo, yo voy a seguir aquí cuando despiertes
-me lo prometes?
-le lo prometo
Después de las reconfortantes palabras de su padre, Midori por fin se dejó vencer por el sueño, en verdad estaba muy cansada y aun se sentía mal aun que no lo había querido admitir. La habitación quedo sumido en un completo silencio que ninguno de los chicos quería romper, pero a pesar de todo la acompasada respiración de Midori hacía el ambiente menos tenso.
-Ikuto y ahora que piensas hacer?-preguntó de la nada la pelirrosa, tomando desprevenido a al peliazul
Lo había estado pensando mucho y si antes estaba dispuesto a dejar todo por Amu ahora con mayor razón que tenía una hija ya que ahora que la conoció le sería imposible alejarse de ella y de su madre.
-pues ahora que sé la verdad… no puedo alejarme de Midori
-Ikuto… yo lo lamento… si no te hubieras enterado de la existencia de Midori, ahora podrías continuar con tu vida, sin necesidad de sentirte presionado por la responsabilidad de ser padre
-Amu se que después de todo es difícil de creer pero si quiero permanecer con ustedes no es porque me sienta obligado… si no porque en verdad lo quiero hacer… sé que puede ser muy tarde y que a lo mejor tus sentimientos ya no son los mismos… pero yo jamás he dejado de pensar en ti… yo aun te amo-la pelirrosa abrió los ojos desmesuradamente ante tal confesión y levantó la mirada hacia el peliazul con un leve sonrojo… cómo era posible que a pesar de todo aun provocara esas cosas en ella?- es verdad reconozco que fui un verdadero estúpido al cambiarte por unas simples empresas que solo me han traído arrepentimientos y si te sirve de algo mi matrimonio fue una completa farsa que ha a cada segundo me hacía más desdichado… sé que es una justificación patética pero era joven y no sabía lo que hacía…
-y ahora estás seguro de lo que estás haciendo?
-jamás he estado tan seguro de algo en mi vida-le dijo con una mirada aun más decisiva que la de hace años- si vine aquí fue para recuperarte y no me voy a dar por vencido hasta que lo logre… y ahora menos que se qué y tengo una hija contigo… en verdad Amu quiero recuperar el tiempo perdido…
-yo… yo no sé qué pensar
-no me importa que lo que tenga que hacer para poder recuperarte… si tengo que deshacerme de todo que tengo, bien no lo quiero, si tengo que tirar mi orgullo a la basura y pediré perdón toda la vida… no me importa!... solo quiero otra oportunidad para poder recuperar a mi familia… a la verdadera
Amu no sabía que decir, realmente veía sinceridad en los ojos de Ikuto y quería perdonarlo, por él, por su hija y sobre todo porque lo amaba, pero no podía olvidarse de los años de sufrimiento que pasó lejos de él, cuando sentía que el mundo se le venía encima. Sin poder detenerlas lágrimas de dolor se desprendían de sus ojos, por mucho que se arrepintiera después ya no lo podía ocultar, amaba a Ikuto Tsukiyomi y sin importar nada quería estar a su lado, como siempre lo soñó cuando aún era una niña y como ahora se hacía realidad. Se levantó del pequeño sillón del que había estado sentada y abrazo con todas sus fuerzas a aquel peliazul que siempre sería el amor de su vida, ya no quería dejarlo ir… quería que nuevamente fuera parte de su vida. Ikuto le correspondió con algo de temor, nuevamente la volvía a herir, y era lo que menos quería, cuando Amu se tranquilizó un poco se separó del peliazul y lo miró a los ojos, él la miraba con algo de preocupación, y mientras Ikuto le limpiaba sus lágrimas, Amu se volvió a sentir como una niña
-discúlpame si te hago sufrir… de verdad es lo que menos quiero yo…
Ikuto ya no pudo continuar con su disculpa, porque en un inesperado acto la pelirrosa se había adueñado de sus labios, el peliazul estaba en shock nunca esperó eso de Amu más sin embargo le correspondió, la tomo suavemente de la cintura y la acercó lo más que pudo a él, había extrañado tanto el sabor de sus labios, el suave tacto de su piel… todo de ella que ahora en verdad le sería difícil estar lejos de ella ahora que la había vuelto a probar, la pelirrosa por sus parte enredo sus brazos por su cuello y con su manos comenzó a jalar levemente el cabello del pelinegro. Lo que empezó como un suave y tierno beso terminó convirtiéndose en uno apasionado y desesperado que tuvo que hacerlos recordar que se encontraban en un cuarto de hospital y su hija se encontraba durmiendo enfrente de ellos por lo que terminaron separándose, sin embargo Ikuto aun la mantenía tomada de la cintura y pegó su frente a la de ella mirándola intensamente, la pelirrosa no pudo evitar sonrojarse pero aun así tomo un poco de aire preparándose para lo que iba a decir.
-Ikuto… te amo-Ikuto dibujo una pequeña sonrisa mientras cerraba los ojos y comenzaba a repartir pequeños besos por el rostro de la ojiambar
-dilo otra vez…-le susurró al llegar a su oído
-te amo… y no me importa lo que haya pasado… quiero que tú nuestra hija y yo formemos la familia que hace años prometimos tener
Ahora sí el peliazul se sentía completo y feliz, abrazó fuertemente a la pelirrosa como no queriendo que se apartara de su lado y después de besarla nuevamente durante un largo tiempo, se atrevió a decirle en una sola palabra todo lo que sentía.
-Gracias
…
Yoru se había levantado muy temprano para poder pasar al hospital a ver a su sobrina y de paso para asegurarse de que ambos chicos no se hubieran matado, Yoru sabía que la pelirrosa últimamente con tanto estrés no tenía un buen carácter pero con todo lo que había pasado en las últimas horas realmente esperaba que su hermano estuviera bien.
Al girar la perilla de la habitación de Midori ya estaba preparado para encontrarse casi con cualquier cosa, pero definitivamente la escena que encontró no estaba contemplada en su imaginación, pero aun así una sonrisa se pinto en sus labios.
-desde cuando estás despiertq?- le preguntó Itachi a su sobrina que se encontraba sentado en la cama
-desde hace unos minutos-le respondió alegre
-y ya te encuentras mejor?
-sip… y con está vista mucho más
-pues parece que se la pasaron velando tú sueño toda la noche… creo que lo mejor será llamarle a tu tía Utau para decirle que tu mamá no va a poder ir a la universidad…-dijo mientras sacaba su celular
-tío antes de que le llames a mi tía Utau… podrías prestarme tu celular?
-claro-le dio el teléfono- pero para que lo quieres?
-es que quiero guardar este momento-le explico mientras le tomaba una foto a sus padres- listo! No crees que es una linda foto?-le preguntó mientras le mostraba la imagen
-si tienes razón… pero ahora tengo que llamarle a Utau y hablar con el doctor para ver si ya nos podemos ir a tu casa
-está bien tío
Yoru le sonrió y después salió de la habitación, dejando a Midori mirando complacido a sus padres, los cuales se encontraba dormidos plácidamente en el sillón, Ikuto abrazaba posesivamente a Amu de cintura, mientras ella tenía su cara enterrada en el pecho del peliazul, ambos con una expresión serena y sonriente en sus sueños. Midori también sonrió por fin tenía a su familia unida y completa con ella, ya no podía pedir nada más… o tal vez si… poder estar allí entre sus padres, pero entendía que ese era un momento solo de ellos y lo respetaba, se volvió a acostar en su cama esperando a que su tío llegara y le dijera que por fin se podían ir a su casa… juntos los tres como siempre debió ser.
X0X0X0X FIN X0X0X0X
