POV (Mikan)
Mikan
Mikan…
Mikan, no me olvides – dijo una señora con lágrimas en los ojos – y no olvides ocultarte.
Quién era?
Porque estaba yo llorando?
Desperté sintiendo un dolor en mi pecho, era como si mi corazón fuera oprimido, toque mi cara con una de mis manos y descubrí que estaba llorando.
Me senté con más cuidado de donde estaba, me fije en mi cuerpo.
Había sido curada.
¿Qué tonto me curo?
Espera ¿Por qué no habría de hacerlo?
Me empezaba a doler la cabeza de nuevo, eso de saber algo y al mismo tiempo no saberlo era demasiado confuso.
Suspire resignada con los problemas que tenían que ver con mi cabeza, eso lo respondería después.
Ahora… lo primordial es, saber ¿Dónde estoy?
(gruuuu) gruño mi estómago.
Y saber dónde hay comida.
Me pare con facilidad de la cama, camine por unos momentos por el lugar, luego de unos minutos me di cuenta que estaba en algún piso de un edificio, mire dentro de los cuartos que estaban en mi piso y descubrí que en el que estaba más alejado de donde desperté estaba mi ropa.
Había sido lavada… eso no sabía si era bueno o malo.
Revise mi ropa antes de ponérmela y si, según mi memoria dañada estaba en los guantes un par de cuchillos escondidos, al parecer, esa parte de mi memoria era confiable, puesto que aún estaban los cuchillos ahí.
Pero me vuelvo a preguntar ¿Qué hago yo con un arma?
Y lo peor de todo es que mi tonta cabeza me contesta "es para aparentar, tu no necesitas una tonta arma" y yo como rayos voy a saber si es cierto o no?
Esto es muy confuso.
Me puse mi ropa mientras me ponía a discutir (mentalmente) sobre lo que es y no es creíble en este momento para mí.
Después de vestirme, decidí subir y ver los demás pisos del lugar, no me parecía buena idea bajar, al menos en eso estábamos de acuerdo mi cerebro y mi memoria dañada.
Había tres piso más arriba, en el más alto encontré un cuarto lleno de armas, ni mi memoria, ni mi cabeza parecieron mostrar asombro al ver esto y extrañamente me sentía cómoda con esa cantidad…tan escasa? de armas.
… y otra vez con lo mismo, era un cuarto entero con armas, tanto cuchillos, pistolas, escopetas y más armas con sus respectivos cargadores, como podía llegar a pensar que eran pocas?
Y como rayos se cual arma es cuál?
Demonios, simplemente, quien era yo?
Salí del cuarto de armas molesta conmigo misma, hacerme esa misma pregunta tantas veces empezaba a fastidiarme.
Subí el último piso y me pude dar cuenta que era de noche, las estrellas en el cielo brillaban con intensidad y la luna parecía burlarse de mi… y ahora me estoy molestando con la luna?
Tome una gran bocanada de aire para relajarme, para luego acostarme en el techo, era una noche tranquila, pero bien sabía que esa tranquilidad era una mentira.
Ese campo de muertos no había sido muy lejos de aquí, pronto llegarían los que comandaban a esas personas en el campo y vendrían a este lugar y eso no sería buena idea.
Sabía que este lugar no era seguro, pero de alguna forma también sabía que no debía estar en este lugar cuando llegaran… y otra cosa que me a estado molestando desde el momento que desperté.
¿Quién rayos era esa mujer?
Y porque me llamaba Mikan?
Ese era mi nombre?
Extrañamente sentía que mi corazón se oprimía con en recuerdo de esa mujer y mi cerebro y memorias me decían que no debía olvidarla, a ella y a mi nombre.
Deje fruir el dolor de mi pecho y llore, llore hasta el amanecer.
No parecía tener recuerdos de haber visto un amanecer tan hermoso, era completamente de color carmesí.
… al parecer, ese es mi color favorito, un carmesí cálido y amable.
