Capítulo 4

Cayó por aquel agujero por lo que le parecieron horas. Sabía que eso era imposible, ¿pero qué en ese lugar no lo era? Las paredes del agujero estaban abarrotadas de cosas. Estanterías, alacenas, ¡pianos de cola!, de todo. Era escalofriante ver a los pianos tocar melodías por sí mismos, pero aún peor fue cuando, por poco, se vio bañada por una ráfaga de té de limón hirviendo. Lo esquivó por poco, agarrándose a una butaca que flotaba plácidamente. El perfume terroso del túnel se vio desplazado por el penetrante aroma del té.

La butaca, impulsada por su peso, fue descendiendo poco a poco. Marinette aprovechó la ocasión para acomodarse y dejarse llevar por ese viaje sin fin a través de los túneles. Marinette se sentía cansada y confusa, como si su memoria se volviera difusa según se hundía en aquel agujero sin fondo.

No obstante, lo que parecía sin fin terminó pronto, porque en apenas treinta minutos de reloj, las patas de madera de la butaca hicieron un sonido sordo al caer sobre el suelo blanco de mármol.

Marinette pisó el suelo, casi con miedo, pero le resultó reconfortante sentirlo firme bajo sus pies.

Comprobando que aquel lugar parecía tener un único pasillo, se adentró por él. El techo y las paredes del pasillo eran irregulares, ensanchándose y contrayéndose a lo largo de los metros, contruyéndole una desagradable sensación de claustrofobia. Y ese sentimiento se complicó al verse recibida por una pared vacía al final del pasillo. La palpó, angustiada. Y al ver que no había ninguna trampilla escondida ni puerta falseada ni nada por el estilo sintió unas terribles ganas de llorar. Peor aún, quiso golpear todo lo que estaba a su paso, contrariada por verse aislada en aquel lúgubre lugar. Pateó la pared, sin importarle el dolor que le pudiera provocar, indignada.

—¡Ay!

El grito la sobresaltó. Esa no era su voz. Al menos, no lo había sido antes de bajar a aquel lugar.

—¡Aquí abajo, mariquita atolondrada!

Mirando hacia abajo, Marinette se encontró con que un pequeño ratón gris, vestido con un elegante traje negro y un antifaz, la esperaba, punteando inquietamente su antebrazo izquierdo con su índice derecho.

—¡Oh, lo siento! No te había visto.

Al ver que no se inclinaba, el ratón chasqueó los dedos y una mariposa negra apareció de la nada, llevándolo en volandas y elevándolo hasta la altura del rostro de Marinette.

—Es obvio que no me habías visto, los gigantes como tú solo sabéis pensar en vosotros mismos. ¡Te voy a enseñar yo a respetar a los pequeños!

Le lanzó un trozo de galleta de chocolate a la boca tan rápido que Marinette se la tragó antes de darse cuenta. Un mareo la invadió al momento en que todo a su alrededor comenzó a cambiar.

Escuchó una siniestra risa en el aire antes de desmayarse.


¡Hola a todos, lindas flores!

Sé que el capítulo anterior era extremadamente corto —teniendo en cuenta que, de por si, la dinámica de los capítulos de Marinette en en País de las Maravillas es breve—, pero éste se ha mantenido más estable. Y Marinette ha tenido, por primera vez, interacción directa con un ser del País de las Maravillas. Sabéis cuál es, ¿no? Jajajajajajaja.

No respondí a los reviews en el capítulo anterior porque iba a parecer que quería llenar palabras con las respuestas en compensación por el texto tan corto y no es así. Así que respondo ahora.

eden de orion, en el capítulo anterior ya pudiste ver quién fue el alma maliciosa que la tiró por el hoyo. O al menos lo puedes suponer jajajajaja.

karen agreste, cada semana traigo una actualización. Salvo en casos como el de esta semana que traigo dos porque, si dejo solo el capítulo tres me mandáis a freír espárragos jajajajajajaa.

linithamonre77, me tendrás aquí cada sábado que es el día que he marcado para actualizar este fic. Me alegro de que te esté gustando el fic por su contenido. Entiendo que la dinámica puede ser incómoda ya que son capítulos muy cortos, en general. Pero he planteado el fic de tal manera que en cada capítulo suceda una locura del país de las maravillas con mucha rápidez, una de las cosas que, como ya verás, más estresa a Marinette del País de las Maravillas. El hecho de que todo suceda tan terriblemente rápido y sin darle a tiempo a comprenderlo puede ser bastante frustrante.

DragoViking, ¿es tu forma de decir: ¡presente!? Jajajajajajajajaja.

Bueno, pues con eso y un bizcocho, nos leemos en el próximo capítulo.

Sábado, 21 de octubre de 2017