Capítulo Tres

Sasuke entró a la enorme tienda despacio, no quería asustar a Sakura. Realmente Naruto se había pasado, era una carpa demasiado grande para un solo día. Pensó que Ino, Hinata, Sai y Naruto se quedarían a dormir ahí, después de todo parecía un pequeño departamento. Sacudió el cabeza, asqueado después de pensarlo por tres segundos.

-¿Sakura…? –preguntó con voz suave, adentrándose aún más en la carpa. Sin embargo, nadie le respondió-.

Aquella pelirrosa le caía bien. Era callada, y por eso él se sentaba con ella en la escuela. Sólo hablaba cuando era necesario, y la gente charlatana era algo que molestaba mucho en Sasuke, porque creía que sólo hablaban para caerle bien. Algo egocéntrico de su parte.

Sin embargo, ella no era así. Sabía arreglárselas sola, y no se parecía para nada a todas aquellas tontas que lo perseguían en cada descanso. Ella tenía su propio mundo.

El pelinegro volvió a mirar a su alrededor.

"¿Dónde estará…?"

-¿Sakura? –preguntó, al ver un bulto asomado a la supuesta puerta trasera de la tienda. Eso no era una tienda, era una casa pequeña portátil-.

-Uchiha-san –respondió la pelirrosa, y a medida que Sasuke fue acercándose, pudo verla mucho mejor. Reposando sobre la tienda, del lado de afuera de la tienda, mirando una playa desierta-.

Es que de aquel lado, la playa no era popular, y por eso no había nadie. Se debía a un antiguo mito, Sakura nunca había podido comprenderlo bien. Sus padres no la dejaban acercarse mucho, pero ella era su playa favorita. Y no podía disfrutarla por una antigua creencia. Irónico. De hecho, le resultaba raro, más que nada. Para ella, era la más bonita de todas. No había mucha arena, sino rocas redondeadas por la acción del mar. Sólo había arena dos metros antes de llegar al agua, que en marea alta eran cubiertos.

Ella estaba sentada con la mirada perdida en aquella playa. Sasuke levantó una ceja, pero la pelirrosa estaba demasiado dentro de sus pensamientos y no volvió a hablar. Así que decidió no decir nada y sentarse a su lado.

-¿Te molesta que te acompañe? –preguntó él, Sakura reaccionó parpadeando, esbozando una sonrisa; pero sin molestarse en mirarlo a los ojos-.

-No, Uchiha-san.

Sasuke no pudo evitarlo, y volvió a mirar su cabello. Rosado. ¿Quién lo diría? Sakura era extraña en muchas maneras. Incluso su cabello. Él estaba seguro de que era natural… Ella no era del tipo de personas que aparentan lo que no son… Nunca se teñiría el pelo.

Se dio cuenta de que lo único que hacía en realidad era mirar como idiota a la pelirrosa. Volteó la cabeza levemente y miró lo que ella estaba mirando: el mar romper furioso contra las rocas.

-¿Quién es esa tal Karin? –se atrevió a preguntar, luego de unos segundos de silencio-.

-Ella era una amiga –respondió Sakura con tranquilidad. Fingiendo que todo estaba bien asumido-. Nadie demasiado importante.

-Pero te fuiste por ella… ¿Por qué? –volvió a insistir-.

El sabía que a ella no le gustaba hablar del tema… Pero era una de las pocas personas que realmente le caían bien, aunque sólo la conocía hacía una semana. Sasuke estaba sorprendido de sí mismo.

-No me fui por ella… Me fui por los demás –contestó simplemente, y Sasuke hizo una mueca de desconcierto-. En realidad, ella ya no me afecta… Sucede que cuando está cerca, Naruto y los demás empiezan a preocuparse demasiado por mí.

-¿Deberían?

-No –borró de repente la sonrisa de su rostro, pero él no se percató ya que miraba al mar-. Yo… Ya lo superé… -dijo con un hilo de voz-. Son cosas del pasado, Uchiha-san.

-Ya veo… ¿Te molesta que te haga estas preguntas? –inquirió, pues a él realmente no le gustaba que pregunten por su vida… Y él le preguntaba a ella cosas personales, como si nada-.

-No… Pero yo también tengo preguntas para ti.

Sasuke tragó saliva, temeroso de lo que le fuesen a preguntar.

-Hmp.

-¿No tienes más preguntas?

-Millones…

-¿Y entonces?

-Me da la impresión de que no te gusta hablar de esto –Sakura se ladeó por primera vez y lo miró a los ojos, sonriendo-.

-Tienes una intuición poderosísima, Uchiha-san. ¿Vamos con los demás? Con suerte, Karin ya se ha ido con uno de sus cuatro novios.

Sasuke asintió, y se puso de pie. Se volteó para ayudar a Sakura a levantarse, pero ella ya estaba caminando hacia adentro, sacudiendo su vestido naranja de la arena que inundaba todo el lugar. Atravesaron toda la casa portátil y pudieron a los demás jugando en la mesa con un mazo de cartas. Ambos se sentaron en el mismo lugar de antes.

-¿Qué hacen? –preguntó Sakura alegremente-.

-Jugamos –dijo Naruto, burlón-. ¿Y ustedes dos? Nos dejaron por un rato bastante largo… -Hinata lo golpeó en la cabeza-. Por favor, ¡Hinata-chan!

-Muy gracioso Naruto –dijo Sakura, tomando el mazo de cartas y comenzando a mezclarlas-. ¿A qué hora pensamos irnos? –preguntó mientras repartía-.

-Mmm… -dijo Ino-. Deben ser las seis de la tarde. A las ocho comenzamos a desarmar la tienda, ¿les parece?

-Con la tienda que compró Naruto, estaremos desarmando hasta las diez de la noche –se quejó Sai, mientras tomaba las cartas que Sakura le había repartido-.

-Es la idea –rió Ino, tomando sus cartas-. Luego vamos a comer a la casa de Sasuke.

-¿Perdón? –Sasuke carraspeó la garganta-. Que yo sepa no invité a nadie…

-Oh, vamos teme. ¡Como si no tuvieses comida! –exclamó Naruto, levantando torpemente sus cartas-. No nos quedaremos hasta muy tarde.

-Aunque de todos modos es domingo… -sugirió Sakura, dando sus cartas a Sasuke-.

-Jojojo, frentezota, ¡tienes razón! –exclamó Ino-. ¿Tienes alcohol en tu casa, verdad Sasuke?

-Hmp. Por supuesto, ¿por quién me toman? –dijo poniendo su carta sobre la mesa-. Pero no pueden quedarse hasta muy tarde. Luego mis padres empiezan con preguntas… Son odiosos –dijo con los dientes apretados-.

-¡Toma esto teme! –exclamó Naruto, golpeando la mesa para poner su carta-. Te destrozé.

-Hmp. Dobe.

-Teme.

-Ahh… -dijo Ino, arrojando sus cartas con desgano-. Estoy harta de jugar a esto. ¿No podemos hacer otra cosa? Frentezota, ¿qué hora es?

-Siete y media…

-Me estoy aburriendo… ¿Y si nos vamos? –sugirió Sai-.

-No estaría mal… -dijo Hinata-. Vamos Naruto, que hay que desarmar la carpa.

-Oh, está bien… -refunfuñó-.

Luego de una hora, ya habían desarmado todo. Naruto no era para nada quisquilloso: quería terminar rápido, quería amontonar todo en el Porsche de Sasuke.

-De ninguna manera vas a meter eso dentro de mi auto –dijo seriamente el pelinegro-. ¿Estás loco? Ponlo en orden.

Hinata y Sakura soltaron una risita ante la cara que puso el rubio con las quejas de Sasuke. Lo estaban retando como a un niñito de cinco años. Terminaron de empacar todo, y los seis se fueron en el auto de Sasuke. Curiosamente, él le reservó a Sakura el asiento del acompañante adelante.

-Estos dos están raros… –susurró Hinata a Naruto-.

-Ahh, no digas estupideces, Hinata-chan. ¡Son sólo el teme y Sakura! –dijo él-.

-Shh, ¡no tan alto baka!

"Y además, el teme no querrá a ninguna mujer demasiado cerca" –pensó Naruto, frunciendo el ceño-.

Finalmente llegaron a la casa de Sasuke. Perdón, perdón, ¿casa? Sí, debieron de haberlo supuesto; si tiene un Porsche, no vivirá una pocilga, ¿o sí? El hecho es, cuando todos la vieron, casi se caen al piso de lo preciosa que era… Excepto Naruto, claro, que se limitó a correr hacia el portero para gritar el nombre de la ama de llaves. Al parecer, ya había estado allí.

-Es… Es hermosa, Sasuke-kun –dijo Hinata-. No me puedo imaginar qué nos vas a dar de comer.

-Hmp. Tan sólo pasen… -dijo entregando las llaves a uno de los encargados-. Ponlo junto al Mercedes –le ordenó-.

-Vaya, ¿tienes un Mercedes? –dijo Sakura, fingiendo naturalidad; y Sasuke asintió-. Mis padres solían tener uno… -pero no dijo más y se limitó a seguir a Ino, que ya estaba caminando hacia la entrada-. Oh, ¡rayos! –exclamó Sakura, y todos se voltearon a verla-.

-¿Qué sucede, Sakura? –preguntó Sai-.

-¡Creo que me olvidé la puerta trasera de mi casa abierta! –explicó-. Ustedes saben, pensé que regresaría de día… Pero de noche se torna peligroso –miró a su alrededor desesperada-. Me temo que tendré que irme.

-¡Sí que eres baka, Sakura-chan! –exclamó Naruto moviendo los brazos-. ¿Y ahora? ¿Qué harás? ¡Tú casa está a treinta minutos de aquí!

-No, no importa… Me tomaré un autobús. Traje algo de dinero por si acaso… -dijo revolviendo su bolso-. Estoy segura de que estaba por aquí.

-Yo te llevo –dijo Sasuke, con su voz grave y varonil, e hizo que Sakura se estremeciese-.

-No, Uchiha-san; no te preocupes… -dijo Sakura moviendo las manos-. Yo me las arreglo. Además, tú tienes invitados en tu ca… Digo, mansión.

-No digas idioteces, Sakura –replicó-. Es de noche, acabas de decir que tu barrio es peligroso. Yo te llevo, decisión tomada. Chicos, ustedes pasen… Yo llevaré a Sakura y volveré enseguida.

-Claro teme… ¡Cuidado con lo que te hace, Sakura-chan! –exclamó Naruto, entrando a la casa, y Sakura no pudo evitar ruborizarse-.

-¡Nos vemos el lunes, frentezota! –exclamó Ino-.

-Adiós, Sakura-chan –se despidió Hinata, entrando de la mano de Naruto-.

-Hasta luego, Sakura –dijo Sai, y entró-.

-Adiós, chicos –se despidió Sakura-.

-Bueno, Sakura, vayamos a buscar el auto… -dijo Sasuke, caminando hacia uno de los laterales de la casa-.

Sakura lo siguió, corriendo al principio para poder alcanzarlo. Pasaron por el lado derecho de la gran mansión, y pudo ver por una de las ventanas la exquisitez de lo que parecía ser la sala. Estaba mucho más alto, claro, porque a la entrada había escaleras. Sin embargo, podía ver una preciosa araña de cristal iluminada colgando desde el techo, paredes pintadas de un blanco marfil, y muebles que alcanzaban el cielorraso de un excelente color. Vio los cabellos de Ino, Hinata, Sai y Naruto pasar, y se resistió a la idea de gritarles algo. Terminaron de cruzar el lateral, que por Dios, tenía como doscientos metros; y Sakura estaba anonadada por lo que estaban viendo sus ojos a través de cada una de las ventanas; y llegaron al final del trayecto, que era un precioso galpón, con una pared llena de llaves… Cada una de un auto distinto. Sasuke se detuvo enfrente de esa gran pared.

-¿El volvo? –preguntó, y Sakura lo fulminó con la mirada. Sasuke sonrió-. Sí, el volvo, ¿por qué no?

Se subieron al auto y Sakura estaba deleitada con el suave cuero que recubría su asiento, rozando sus piernas. Inspiró… El olor era embriagador. Olía… A Sasuke. Inspiró un par de veces más, cerrando sus ojos; sintiendo ese aroma que, recién se había dado cuenta, le encantaba. Y pensar que se sentaría todos los días junto a ella.

Miró por la ventana, y casi dio un salto al notar que ya habían arrancado, y que estaban en la carretera.

-¿Sabes dónde vivo?

-No –respondió él-. Estaba por preguntártelo… No te estoy secuestrando –dijo, ahogando una risa-.

-Dobla a la derecha –le indicó, y sintió sólo un suave balanceo al doblar-.

Todo el recorrido, Sakura se la pasó mirando por la ventana, con la mirada perdida, embriagada por ese olor que adormilaba sus sentidos. Cada tanto, daba alguna que otra indicación a Sasuke, pero en el fondo sospechaba que él sí sabía donde vivía.

-¿Sabes? Hay algo que me está molestando desde la semana pasada.

-¿Qué es, Uchiha-san? –preguntó Sakura sonriendo dulcemente-.

-Ahí está de nuevo. No quiero que me digas Uchiha-san.

-Oh… Lo siento mucho, Uchih… Sasuke. ¿Así está bien?

-Sí –dijo él, y sonrió triunfal-.

Por alguna razón, el corazón de Sakura estaba latiendo demasiado rápido. Nunca lo había sentido antes, pero tenía unas ganas enormes de sonreír cuando él lo hacía. De repente, el auto se detuvo y la pelirrosa se dio cuenta que estaban en la puerta de su casa. Y ella hacía rato que no le daba ninguna indicación.

-Sí sabías –le reprochó-.

-Bueno, quería ver qué me decías –dijo bajándose de su asiento, dio la vuelta rápidamente y le abrió la puerta para ella-. Baje, señorita.

Sakura se sonrojó, pero estaba demasiado oscuro como para que él lo notase.

-Gracias por todo, Sasuke –dijo-. No volverá a suceder.

-No digas idioteces, Sakura. Siempre que lo necesites.

Sasuke se sorprendió cuando la pelirrosa depositó un beso en su mejilla. Pudo sentirse enrojecer levemente, pero seguía estando demasiado oscuro para verse.

-¿Nos vemos el lunes? –dijo ella-.

-El lunes –confirmó él-.


A ver, a ver. Primero que nada: Muchísimas gracias a todos los que me dejan reviews! De verdad que me hacen feliz xD Naa, en serio, me inspiran a seguir escribiendo. Gracias de nuevo.
Ahora bien, pasamos lista a estas adorables personitas:

setsuna17
Haiass.x
nena-uchiha22
-vaalee95-

Sigo con agradecimientos, para aquellas personas que llegaron hasta el final de este capítulo. En fin, ya saben. Blah, blah, blah.
En un ratito subo la conti de DLV. Saluditos!

Reviews??