PRINCE OBSESSION
El encuentro entre el reservado Edward Vulturi Masen, segundo en la línea de sucesión a la corona de Alvand con la encantadora pero rebelde Isabella Swan, será el detonante de una peligrosa obsesión que provocará que él haga hasta lo imposible por convertirla en su mujer.
Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es mía :)
Capítulo 4: Beso sagrado
Han pasado dos horas desde aquel encuentro y me siento conmocionada todavía pero intento disimular, fingir que presto atención a la magnífica decoración del lugar. Alice me da un tour por el castillo mientras los reyes y mis padres van a una terraza a tomar un café. Rosalie se ha encontrado con Alec (que ha resultado ser una persona simpática como Riley) y se ha ido con él a tratar unos asuntos de la boda. Soy lo suficientemente mayor para entender que no van a tratar asuntos de la boda exactamente pero no digo nada. Me da gusto que Alec y Rosalie estén enamorados a pesar de que me agrade más Emmett.
- Esta será tu habitación, Bella- me dice Alice, abriendo una puerta enorme de madera.
- Es fantástica- exclamo al entrar. Las paredes son color violeta y en medio de la habitación está una enorme cama con dosel. Hay una pequeña sala al fondo y una televisión de aproximadamente sesenta pulgadas. Frente a la cama hay un elegante tocador que está vacío y listo para usarse.
- Lástima que solo te quedas un día- Alice hace un tierno puchero.
- Debo volver a casa, Alice- respondo con tristeza-. Tengo trabajo y escuela
- ¿Trabajas y estudias a la vez?- pregunta perpleja.
- Sí- digo riéndome-. Soy solo una de muchos adolescentes estadounidenses que tienen un empleo al salir de clases...
- Los estadounidenses son tan extraños- suspira y se deja caer en la cama-. En Alvand eso es ilegal. A cada familia se le proporciona una pensión mensual para los estudios de los hijos hasta que estos son mayores y si la familia necesita ese dinero para otros fines, se les otorga becas completas. Esto ocurre más con hijos de desempleados, o sea, no sucede seguido ya que la tasa de desempleo es muy baja. Cada año se realiza un estudio socioecónomico de la población y aquellos padres que manden a trabajar a sus hijos se les castiga con una buena temporada en prisión...
- Vaya, eso es estupendo, ¿pero no crees que tener un empleo a tiempo parcial es bueno para los jovenes? En mi caso, he aprendido a ganar mi propio dinero...
- Los estudios aquí son muy exigentes y no puedes perder el tiempo trabajando, Bella, te lo digo por experiencia. Yo y mis hermanos a excepción de Edward hemos estudiado en escuelas públicas y la educación es bastante estricta. Los jóvenes aprenden la importancia del trabajo al realizar su servicio social. Edward se ha saltado todo eso
- ¿Por qué tu hermano no estudió en una escuela pública?
- Porque él fue enviado a una escuela de educación especial ya que mis padres y algunos médicos pensaron que él sufría autismo...
- ¿Es autista?
- No, Bella. Mi hermano no es autista- se ríe-. Se comprobó que no lo es pero cuando quisieron incorporarlo a una escuela pública él optó por tomar clases en casa porque detesta estar rodeado de personas...
- ¿Cómo fue que aceptó conceder una entrevista? Mi compañera de trabajo me dijo que...
- Porque conceder entrevistas es su obligación. La gente quiere saber sobre nosotros y debemos dar información aunque no lo deseemos. Edward es responsable y siempre cumple con sus obligaciones...
- Se parece a mi hermano
- No creo que mi Jasper sea igual- dice con aire soñador.
- Espera... ¿Conoces a mi hermano?
- Rose me mostró una foto... ¡Es hermoso! Quisiera conocerlo...
- Es un friki al igual que Edward, aunque no es tan antisocial, quizá tengas suerte...
- ¿Vendrá a la boda?- pregunta emocionada.
- Por desgracia, no...
-¡Mary Alice Charlotte!- el grito de James es muy fuerte-. Ven aquí ahora...
- Lo siento nena, debo dejarte por ahora. Parece que James se dio cuenta de que rayé la pintura de su auto...
- ¿Hiciste qué?
- Luego te explico, nos vemos en un rato. Puedes ir a la biblioteca si te gusta leer o estar en internet, hay computadoras...
- ¿Donde está la biblioteca?- libros, eso es genial pues amo leer. Computadoras, puedo enviarle un correo a Ángela y a Jessica. Percebes, creo que la biblioteca será lo que me retenga aquí.
- Al final del pasillo
- ¡Alice!- James vuelve a gritar y la príncesa sale corriendo de la habitación. Me echo a reír cuando salgo y miro la puerta al final del pasillo. Camino despacio, pensando en la descripción de James que quiero darle a Jessica en el mensaje y sonrío tontamente antes de abrir la puerta.
- Oh por Dios, que frío- me quejo al entrar pero el frío queda olvidado cuando veo la enorme biblioteca que está frente a mí. Hay una mesa larga con computadoras en el centro de la habitación pero es la cantidad de estantes llenos de libros lo que me impresiona-. ¡Madre mía!- susurro anonadada-. No podré salir de aquí en años...
- ¿Qué demonios hace aquí?- me pregunta el dueño de una aterciopelada voz, mientras sale de uno de los pasillos. Me siento intimidada cuando el príncipe Edward me mira furioso pero no dejo que eso salga a relucir.
- Alice me ha dicho que...
- No puede tutearla- me interrumpe-. ¿Acaso su hermana no le explicó nada sobre el protocolo?
- Me explicaron algo de eso pero tus padres me pidieron que...- Oh, diablos. Acabo de tutearlo. Sus ojos brillan de ira.
- Acaba de tutearme. Es usted muy maleducada...
- ¿Qué problema tienes con el tuteo, amigo?- respondo sin poder contener mi irritación.
- ¿Qué ha dicho?- pregunta perplejo. Lo he hecho enojar, genial. Estoy bien frita.
- Nada, solo olvidelo- digo entre dientes y doy media vuelta para salir pero el príncipe corre para bloquearme la salida.
- Usted no se irá a ninguna parte, chiquilla insolente- grita y yo retrocedo dos pasos.
- Déjeme salir- pido calmada.
- No lo haré hasta que yo quiera dejarla ir...
- Bien, de todos modos quería quedarme. Tengo cosas que hacer- me encojo de hombros y me dirijo a las computadoras. Unos brazos fuertes rodean mi cintura y me hacen girar.
¡Madre santisima! Tengo el rostro de Edward Vulturi Masen a escasos centimetros del mío y me está presionando contra su cuerpo de forma posesiva. Mi corazón late de forma tan furiosa que creo que me dará un paro cardíaco.
- ¿Qué demonios es usted?- gime. Su respiración es erratica al igual que la mía.
- Un ser humano- contesto, mirando sus carnosos labios y él gruñe. Esto me confirma que no tiene sentido del humor.
- Es un ángel caído del cielo- murmura-. Ha venido a destruirme, a doblegar mi voluntad ¿cierto?
¿Pero qué demo...?
- Estás... Loco...
- No, no lo estoy ¡Sé lo que quieres hacerme! ¡Quieres que te adore, que viva para tí! ¡Qué te convierta en mi mujer!
- ¡Ayuda!- grito asustada. Esto de verdad comienza a darme miedo así que espero que solo se trate de una macabra broma.
- Puedes gritar todo lo que quieras, nadie te va a escuchar...
- ¿Ahora me tuteas?- me burlo.
- Yo puedo hacerlo, tú no. No perteneces a la realeza...
-¡Me importa una mierda no hacerlo!- exclamo antes de apartarme-. No vuelvas a acercarte a mí. Estás enfermo... - mis palabras no concuerdan con lo que siento. Mi cuerpo necesita volver a sus brazos pero mi subconsciente me susurra que escape, que si no lo hago ahora no lo haré jamás.
Edward no me detiene cuando me dirijo a la puerta pero al salir escucho que profiere un grito horrible y rompe algo. Me estremezco al pensar que puede ser una de las computadoras.
Al llegar a la habitación (que por desgracia está bastante cerca de la biblioteca) pongo el seguro porque tengo miedo. Segundos después tocan a la puerta y no contesto hasta que escucho la voz de Alice.
- Bella ¿estás ahí?- pregunta.
- Sí- respondo antes de abrir.
- Es hora de cenar, Bella. James está muy cabreado todavía. Seguramente contará la historia con lujo de detalles... - se frota las manos, ríendo diabólicamente.
- Edward no estará allí ¿verdad?- inquiero. No pienso contarle aquel momento en la biblioteca pero quiero dejarle entrever que Edward es una persona non grata para mí.
- No. Jamás cena con nosotros así que no te preocupes...
- Entonces vamos- sonrío aliviada y ambas nos dirigimos al comedor el cual está al otro lado del castillo. No puedo decir que me agota caminar tanto ya que estoy acostumbrada a recorrer grandes distancias a pie pero creo que si mi casa fuese así de grande, me volvería loca.
(())
- Alice es peligrosa, debes tener cuidado con ella- me advierte James cuando me siento a la mesa. Parece ser que hasta a la hora de cenar siguen un protocolo. En una cabecera de la mesa se encuentra el rey Anthony y en el otro extremo, su esposa. Rosalie y Alec están sentados a ambos lados del rey, mi padre entre Rosalie y Alice pero frente a Reneé quien se ha sentado entre Alec y James. Yo me encuentro sentada al lado de este último y frente a mí hay una silla vacía.
- Tu hermana solo siguió mi consejo- confiesa el rey Anthony, provocando una carcajada general. El único que no se ha reído es James.
- No es gracioso, papá- refunfuña-. Mi bebé luce horrible
- ¿Qué auto conduces?- pregunto. James me sonríe seductoramente antes de contestar.
- Un Mustang GT
- Oh, no, ya va a empezar...- gruñe mi madre pero la ignoro.
- ¿De verdad? ¡Amo los Mustang!- exclamo y luego miro a Alice-. Has cometido un error terrible ¿como has podido?
- No lo defiendas, Bella- dice una molesta Alice-. Este insecto se quiso pasar de listo con Victoria, una amiga mía, se lo merecía...
- No le creas ni una sola palabra, Bella- me suplica James-. Esa chica está muerta por mí, yo no la acosé...
- No lo está. Por fortuna no lo está- responde Alice con tono mordaz. De pronto el ambiente divertido cambia bruscamente cuando se escucha que se abre la puerta. Edward entra al comedor y se sienta frente a mí. Maldita sea...
- Continuen con su charla, no se detengan por mí... - nos pide pero nadie obedece ya que lo miran como si fuera un bicho raro. El primero en romper el silencio es James para dirigirse a su hermano.
- Edward, que agradable sorpresa ¿qué te trae por aquí?
El príncipe perturbador clava sus ojos dorados en mí durante una milesima de segundo y entonces lo sé: está aquí por mí. No sé si debo emocionarme o llorar de miedo por este hecho pero creo que estoy más tentada a hacer lo último...
- Es mi casa y puedo cenar donde quiera... - responde fríamente.
- Pero tú nunca cenas a...
- Calla, no lo molestes más- lo corta Elizabeth-. Edward, te agradezco que hayas bajado a cenar con nosotros. Me hace muy feliz compartir la cena con toda la familia reunida...
- No hay de qué, madre...
La cena no tarda en llegar y al ver la comida mi estómago gruñe ya que estoy hambrienta.
- Espero que disfruten del pato Alvanés- dice la reina Elizabeth.
Pato... las ganas de comer se me van. El pato es mi animal favorito y no pienso comerlo. No sé que cara pongo, pero James me mira extrañado.
- ¿Te sucede algo, cariño?
Edward deja los cubiertos y convierte sus manos en puños. Le dedica una mirada llena de odio a su hermano pero éste no se da cuenta.
- No me digan que el pato es sagrado en su país- grita Alice.
- Por Dios, Alice. No puedo creer que seas tan ignorante- Alec parece muy disgustado-. Te enviaremos a Estados Unidos durante las vacaciones para que puedas aprender algo...
- ¡Sí!
- Solo el Super Bowl y la pesca son sagrados para la familia Swan- dice mi padre. Reneé se sonroja pero asiente.
- Tenemos que ir de pesca, Charlie- contesta el rey-. No puedes irte de aquí sin pescar algo realmente bueno...
- Bueno, la cuestión aquí es por qué Bella no quiere comer el pato- dice James.
- Su nombre es Isabella- murmura Edward y todas las miradas (excepto la mía) se dirigen a él.
- Le gusta que la llamen Bella- le explica Alice y el príncipe perturbador no contesta nada.
- El pato es mi animal favorito- susurro tímidamente-. No puedo comerlo...
- Oh cariño, disculpame- me dice Elizabeth-. Si lo hubiera sabido...
- No te preocupes
- Mamá ¿Bella y yo podemos retirarnos de la mesa?- pregunta Alice-. Yo no tengo hambre y ella tampoco. Sue puede llevarnos algo de cenar a mi habitación...
- Está bien, querida- Elizabeth asiente y Alice se pone de pie. Yo la imito y ambas salimos del comedor.
(())
- Esta es mi húmilde habitación- dice Alice.
- ¿Hu...mil...de?
Pero por supuesto que no es humilde. Es preciosa, moderna y bastante lujosa decorada en dos colores: blanco y rosa. Frente a la enorme cama que tiene una cabecera de piel incrustada en la pared, se encuentra una mesa pequeña y circular de cristal y dos sillas rosas. El piso está alfombrado y sonrío al ver el diseño de la alfombra. Es gris con circulos morados.
- Tengo esta misma alfombra en mi habitación- comento.
- ¿Ah si? ¡Eso es genial!
- Adoro mi alfombra, creo que es más cómoda que mi propia cama
- Dame esas cinco, yo también lo creo- chocamos las manos y empezamos a reír.
Un rato más tarde nos llevan la cena a la terraza que Alice tiene en su habitación. Desde este punto podemos contemplar la ciudad que ya empieza a brillar porque se ha metido el sol.
- Espero que la ensalada te guste
- Me gusta...
- Por cierto, ¿qué vestido usarás para la boda?- pregunta con los ojos brillantes.
- Un vestido horrible y recatado- gruño-. Mi madre tiene pésimo gusto para los vestidos...
- Perfecto. Esta es mi oportunidad
- ¿De qué hablas?
- ¡Yo voy a arreglarte! Te voy a dejar espectacular, te lo prometo...
La observo un poco asustada. Sus ojos azules brillan de forma desquisiada.
- Eh, no es necesario...
- Por supuesto que lo es. Mañana pasaré a tu habitación a las seis de la mañana...
- Pero la boda es a las cuatro de la tarde...
- ¿Y eso qué? Las príncesas debemos quedar perfectas y eso toma su tiempo...
- Yo no soy príncesa...- le recuerdo. Alice niega con la cabeza.
- Lo serás. Dudo que James se resista a besarte en los labios cuando vea lo hermosa que te dejaré...
- ¿Qué tiene que ver un beso con convertirme en príncesa?
- Cuando besas a alguien y ese alguién te corresponde, automaticamente se convierte en tu pareja. No serás una príncesa oficial pero serás mi cuñada y quizá con el tiempo te cases con él...
- Alto ahí, tu hermano no me gusta. Es muy agradable pero no lo besaré...
- De acuerdo- dice derrotada-. Al menos lo intenté
- Sus costumbres son tan extrañas- murmuro distraída, llevandome a la boca un poco de ensalada.
- Quizá para ti son extrañas pero para nosotros es una de nuestras costumbres sagradas...
- ¿Hay más aun?
- Sí, hay unas cuantas más, pero no te asustes. No se menosprecia a la mujer como en algunos países árabes
- Menos mal...
- Solo se le menosprecia cuando se le ve besar a muchas personas, pero lo mismo va para el hombre. Para poder besar a otra persona debes romper tu relación con tu pareja y esta debe estar de acuerdo. Si una de las partes está en contra, el noviazgo no se puede romper. Por otro lado, las personas que beses además de tu pareja, son solo amantes...
- En otras palabras, un beso es algo muy importante...
- Un beso en los labios es sagrado, Bella. Importa mucho, incluso más que el sexo. Para los Alvaneses, un beso es el símbolo del amor y compromiso...
- Eso suena muy romántico, aunque me sigue pareciendo extraño, Alice...
- ¿Hay alguna manera de terminar la relación aunque una de las partes no quiera?
- Solo hay una manera. Tiene que morir uno de los miembros de la pareja, si no sucede, estás atada de por vida...
- Es aterrador- me estremezco.
- Lo es, así que cuidate mucho mañana porque estoy segura de que querrán besarte. No dejes que nadie te ponga los labios encima...
- Puedo negarme...
- Oh, pero por supuesto que puedes, pero no estoy segura de que James se pueda resistir...
(())
Termino de secarme el cabello y suspiro. Ni siquiera una relajante ducha me ha hecho olvidarme de las palabras de Alice. Los besos son sagrados... ¡que tontería más grande! Si fuera así en mi país, mi noviazgo con Jacob aun no habría terminado. No es que lo haya besado muchas veces pero realmente yo no quería terminar nuestra relación porque ignoraba lo bien que me sentiría sin él.
Salgo del baño y enciendo la laptop que Alice me ha prestado. Necesito enviar un correo electronico a Jessica y a Ángela. La primera en contestar, como suponía, es Jessica, que pega un grito en el cielo en Skype por haber hablado con James. En Nueva York es aun muy temprano o incluso madrugada lo que me indica que Jess ha estado muy atenta a su bandeja de entrada.
- Es mío, maldita zorra- me advierte pero luego nos echamos a reír-. En serio, es mío...
- Lo sé, Jessica
- ¿Le has hablado de mí?
- No se ha dado la oportunidad pero te prometo que lo haré...
- Muestrale una fotografía mía...- propone-. Te la enviaré ahora mismo por Whatsapp
- Bien. Mañana se la muestro...
- ¿Has conocido al príncipe Edward?
Me pongo tensa y Jessica me mira preocupada y curiosa.
- ¿Ocurrió algo?
- ¿Prometes no decir nada?
- Por supuesto, Bella. Lo prometo, nadie salvo Pucky y yo sabrá...
- ¿Quién es Pucky?
- Mi perro- sonríe-. Cuando regreses te lo mostraré, ahora está dormido...
- Bien..
- ¿Qué pasó?
- Es jodidamente guapo, caliente y todos los sinonimos que encuentres- contesto-. Pero es demasiado raro, le tengo miedo...
- Sé que es algo reservado pero...
- No, Jessica. Es raro, un enfermo mental que me encerró en la biblioteca y me gritó. Lo tuve tan cerca de mí y...
- Espera espera espera- me interrumpe-. ¿Qué has dicho? ¿Qué te gritó? ¿Se besaron?
- ¡No! Gracias al cielo no me besó, si lo hubiera hecho no sé si habría podido resistirme y eso sería malo pues él se convertiría en...
- Tu novio- Jessica asiente-. Es una de las tradiciones más extrañas de Alvand, el beso sagrado. Si te hubiera besado y tú a él quedarías atrapada en ese país a menos que terminen su relación en ese momento. Un noviazgo en Alvand no tiene el mismo significado que aquí. Un noviazgo en Alvand tiene como próposito el matrimonio, por lo tanto, los novios no pueden mantener una relación a larga distancia...
- Dios mío- susurro-. Eso es horrible. Jessica, me arrepiento de haber venido...
- Cálmate, Bella. Él apenas te conoce y no creo que se haya enamorado de tí a primera vista como para besarte...
- No lo hizo y yo tampoco estoy enamorada de él pero... cuando me retuvo en la biblioteca me dijo que soy un ángel caído del cielo que vino para destruirlo y doblegar su voluntad. No sé que corno quiso decir con eso, pero me asusta y quiero salir de aquí. Edward está loco y no quiero que se me acerque, es... peligroso
Jessica levanta ambas cejas, perpleja.
- Definitivamente está loco. Quizá consuma drogas...
- No parecía drogado...
- Entonces sufre alguna enfermedad mental porque muchos chicos me han dicho cosas bastante extrañas, pero nada como esto...
- Tengo miedo...
- No lo tengas. Mañana estarás volando de regreso a casa y nos veremos en el trabajo luego de clases para que me cuentes como te ha ido...
- Está bien
- Y quizá te invite a casa- me guiña un ojo-. Ya eres oficialmente mi amiga...
- Lo dices solo porque quieres conocer a James- la acuso y Jessica se ríe.
- Bueno, algo de eso hay pero... realmente me caes bien. Comenzaste a agradarme incluso antes de saber que Rosalie Swan era tu hermana
- No me convences totalmente pero está bien. Somos amigas a partir de ahora...
(())
Apago la laptop y la pongo sobre el amplio tocador. Bostezo fuertemente antes de dirigirme a la cama que está tan bien hecha que me da pena destenderla. Finalmente decido no hacerlo y tomo la cobija que he traído conmigo.
Tomo mi celular (al cual no le queda mucha batería) y me recuesto. La música de relajación que he descargado tiene su efecto pronto pues mis ojos comienzan a cerrarse y finalmente, me quedo dormida.
Alguien me quita los audífonos con delicadeza pero como aun no estoy del todo despierta no hago nada, me dejo acariciar por esas suaves manos que me tranquilizan. El aroma que emite su cuerpo es delicioso, varonil.
- Eres tan hermosa. Serás mía aunque eso me condene. Has logrado lo que te proponías...- esa voz. Abro los ojos rápidamente y antes de que pueda gritar, Edward estrella sus labios contra los míos. En ese momento descubro que estoy atada de pies y manos en la cama y mi ritmo cardíaco se eleva de forma peligrosa.
¡ Madre de todos los...!
Edward Vulturi Masen me está besando como si su vida dependiera de aquello y yo intento con todas mis fuerzas no corresponderle.
- Mía, mía, tuyo, tuyo... - murmura y eso me arranca un gemido. Mi cuerpo traicionero se arquea, voy a...
Estoy perdida. Cierro los ojos y finalmente... me entrego por completo al beso.
Aquí les dejo el cuerto capítulo *lo entrega y se va corriendo*. Vale vale, me quedo, tengo que hacerme responsable por las cosas que escribo. AleCullen, Tanya Masen Cullen, Ninacara, Guest, PrincesLynx, madeki, Nadiia16, Usuyase Blood y mirdg, gracias por sus reviews, me han sacado más de una sonrisa :) . También gracias a las que me han agregado a favoritos, significa mucho para mí y me hace ilusión que me den una oportunidad. El príncipe perturbador y Bella se los agradecen también ;)
De nueva cuenta, pido disculpas por los errores que presente. Otra vez subo el capítulo con algo de prisa...
***Lali***
