...para pasar el tiempo

Cuando uno está muerto no hay mucho para hacer y llega un punto en el cual contar nubes ya no tiene sentido. Sería más divertido, quiero creer, si la humanidad no estuviese sumida en este desastre, pero tampoco pongo las manos en el fuego por ello. Probablemente también cuente el lugar en donde uno fallece. Por ejemplo, en pleno África con las jirafas yo lo encuentro encantador. Correr con esos animales – porque si no lo saben, ahora sí, corren- tan majestuosos y elegantes.

Cuanto las envidio. Cuando era de carne y hueso yo no era ni majestuosa ni elegante. Los centímetros que separaban mi cabeza del suelo no eran los suficientemente pocos como para llamarme baja pero tampoco servían para denominarme como alta. Vivía en la mediocridad del promedio. Y supongo que ahora estoy haciendo lo mismo.

Toto- mi padre por si no recuerdan- decía que yo había salido igual a su madre, tamaño bolsillo. A lo que respondía que dependía del bolsillo de quién. De él era obvio que sí y me sobraba lugar. Toto era gigante como un oso y comía como tal. El no masticaba, deglutía, lo que llevaba a tener unos cuantos accidentes de índole "me ahogo". Mi madre, una santa entre las santas y con un derechazo que daba miedo, lo desatoraba como si estuviese matando una mosca.

Qué buena pareja que hacían.

No le deseo a nadie mi condición pero hay veces pienso que de pasar una eternidad perdida, ellos hubiesen sido la mejor compañía.

Por mi parte sigo con la manada de caminantes. No son muy brillantes y ya hemos perdido a uno que se fue entre los arbustos y no volvió, pero no lo extraño. A ese le colgaban tripas y de vez en cuando hacían ruidos medio estrafalarios contra el asfalto o peor aún, él se tropezaba con ellas y caía de cara. En verdad, cero elegancia.

No es que piense que uno deba tener clase en todo momento, aún estando gris y sin ciertas partes corporales, pero vamos. Yo estoy muerta y no pierdo mi pedigrí. No soy EL ánima del año pero me manejo.

Ellos no. Les da lo mismo. Me pregunto si las almas estarán viendo desde otro lugar lo que hacen sus antiguos cuerpos. De ser así más de uno debe tener vergüenza. Yo la tendría. Eso de andar en bolas está mal visto acá y en cualquier otro mundo.


¡I back! Desde el fondo de mi corazón agradezco el apoyo que están brindándole al fic y a las ganas que ponen en cada comentario.

La historia ya les pertenece.

¡Saludos especiales a: Hotarubi86, RoseMarianela, NerwenInWonderland.