Todo este mundo pertenece a JK Rowling. Solo me pertenecen los OCs. Espero que lo disfrutéis.

Lumos...

Quidditch y demás juegos

Muy rápidamente me sumí en la rutina del colegio y de las clases. Íbamos de la torre a las clases, de las clases al comedor, del comedor otra vez a las clases y al terminar estas íbamos o a la biblioteca o a los jardines (aprovechando el buen tiempo) o a la torre a hacer los deberes y a charlar. Sin apenas darme cuenta me encontraba a finales de octubre y eso, según lo que me explicó Kristine, solo podía significar tres cosas: el comienzo de la temporada de Quidditch, excursión a Hogsmeade y... ¡HALLOWEEN!. Me encantaba aquella fiesta: brujas, fantasmas, vampiros, hombres lobo,... Lo fantástico y lo ordinario se unían por una sola noche que se volvía ¡mágica!. Aunque desde que recivi la visita de Dumbledore todos los días parecía halloween... ¿Como seria vivir la noche más terrorífica y mágica del mundo en el mundo mágico? Solo me quedaban dos días, dos noches y 48 horas para descubrirlo. Me encontraba entusiasmada, nerviosisisima, ¡extasiada! incluso. No me di cuenta hasta que una mañana me lo dijo Norah.

-Elisa, ¿no crees que estos días te estas pasando con las drogas?

-¡¿Pero que drogas ni ocho cuartos?! ¡Por las plumas de mi búho, Norah! Yo no me drogo -le digo nerviosa y preocupada. ¿A santo de que Merlin venia eso?

-Porque, pequeña aguiluchilla, parece que te has tomado una bolsa entera de pastillas de lo nerviosa que andas estos días. ¿Que te pasa?

-¡Ah! La cosa es que se acerca Halloween y es una fiesta que siempre me ha gustado a rabiar. -le explico con los ojos muy, muy, pero que muy abiertos.

-Pues estas en el sitio indicado pequeña. -me dice con voz de presentador de televisión- Hogwarts es el sitio indicado para pasar las festividades de Halloween junto a tus más queridos amigos. Aunque te recomiendo que te aprendas bien el camino a la enfermería por si te da un pampurrio del susto y tienes que ir ahí a pasar noche. -termina guiñándome un ojo.

-Ja ja ja. -rio irónicamente- Muy graciosa Norah, pero no me asustas.

-Bueno, bueno... luego no digas que no te avise...

Le lanze una de mis mortíferas miradas y nos dirigimos a nuestras clases juntas.

Mientras aprendíamos en clase de encantamientos el encantamiento Levicorpus Norah me envía una notita mediante un pájaro de papel. Era precioso y son estas pequeñas cosas las que hacen aun más bonita la magia.

"Acuérdate que hoy es el primer entrenamiento de Quidditch y que iremos a verlo. Abrigate que en las gradas hace frio. Besos de tu amada. Norah.

P.S.: Ya veo que el encantamiento te sale bien. Hoy a la noche lo pruebas en la sala común contigo a ver si por fin llegas a los libros más altos, pequeña lechuza de biblioteca."

Le envié una sonrisa de asentimiento. ¡Que emoción! Por primera vez vería a mi equipo de Quidditch entrenar. ¡Seria espectacular! ¡Inolvidable! ¡Grandioso! ¡Ay! ¡Que se me cae el libro! Un poco más y se me cae el libro que levitaba en la cabeza del profesor Flitwick . ¡Concentrate Elisa!

En cuanto acabo de la clase salí corriendo hacia la torre con la idea de prepararme para ir a ver el entrenamiento. Iba tan acelerada que en cuanto gire una esquina me di contra una pared. ¡Menuda castaña me había dado! ¡Que golpe! ¡Que dolor! Espera... ¿Una pared? Eso es imposible... Cuando por fin se me ocurre la gran idea de abrir los ojos no me encuentro una pared sino a un chico alto, robusto y muy pero que MUY guapo. El también se ha caído y estamos rodeados de libros y de hojas.

-¡Lo siento muchísimo! Culpa mía... -me disculpo. ¡¿Como podía ser tan torpe?! Que vergüenza... Menuda manera de impresionar...

-¡Oh no! Tranquila... Culpa mía. que iba corriendo sin mirar. -y me sonríe. Y creo que por un momento mi cerebro desaparece porque soy incapaz de pensar algo lógico y con sentido.

Le devuelvo la sonrisa. Para mi desgracia me empieza a subir un calor desde los pies, el cual termina exactamente en mis mejillas poniéndose (como diría mi abuela) como dos manzanitas rojas.

Empiezo a recoger los libros y las hojas. Ni siquiera miro cuales son los míos... Ya os digo que soy incapaz de hacer algo con lógica en estos momentos.

Cuando nos levantamos con todo se presenta:

-Oliver Wood, de la casa de Gryffindor. -me tiende la mano

-Elisabeth Delaney. Ravenclaw. -le estrecho la mano.

-Lo siento, pero tu cara me suena muchísimo...

-Sera porque soy la chica que ha entrado este año directamente en cuarto año. La misma que se ha saltado tres curso. -le explico

-¡Es cierto! Pues encantado de conocerte Elisabeth. Para hacer eso debes de ser una Ravenclaw innata. Tu casa es muy afortunada de tenerte.

¡Elisabeth! Piensa algo bueno -Gra-gracias... -solo atino a decirle eso y a bajar la mirada. Me doy una torta a mi misma mentalmente ¡Que vergüenza.! ¡¿Por que mi cerebro no se activa cuando tiene que estar más brillante?! ¡¿Y a ti te han puesto en Ravenclaw?! Habría que revisar ese sombrero... Para mas inri, mi cara debe parecer una magdalena de red velvet.

-Bueno Elisabeth, me voy que si no no llegare a tiempo. ¿Hablamos? -me empieza a decir a medida que se aleja

-Si, si. Hablamos.

Y con una ultima sonrisa me da la espalda y se marcha dejándome a mi atontada perdida.

Cuando, lo que pareció por fin eran los engranajes de mi cerebro moviéndose, recordé que tenia que ir a cambiarme de ropa si no quería helarme las piernas viendo desde las gradas el entrenamiento.

Llegue hasta la puerta de la torre de Ravenclaw con lo que parecen ser mis propios pulmones en las manos. ¡Por dios! ¡Menuda carrera había hecho! Cuando por fin llega a la puerta... ¡En el nombre de Atenea y todos los dioses de la antigua Grecia! La puerta estaba cerrada... Le tocaba responder a la adivinanza...

-Suéltalo ya Águila... voy a llegar tarde sino... -le digo con la voz entrecortada intentando recuperar el oxigeno perdido.

-Vuela y revolotea alrededor tuyo, se lleva lo necesario, pero por si acaso no habrás la boca... No vaya a ser que también se lo lleve. -y se hizo el silencio

-Hoy te estas portando bien ¿eh? -le digo sonriendo- Es el hada de los dientes -respondo tranquila.

-Corre no vayas a llegar tarde -me dice mientras que la puerta se abre.

Le sonrío y salgo corriendo hacia mi habitación. Me quito el uniforme y lo dejo tirado en la cama de cualquier manera. Abro el baúl corriendo y saco unos vaqueros azules oscuros, unas Converse y una camiseta del equipo de Quidditch de Ravenclaw y cazadora negra de cuero junto a un pañuelo. Cojo la varita y salgo otra vez corriendo hacia la puerta principal donde había quedado con Norah. ¡Menos mal que ahora todo es cuesta abajo! Después de un par de tropiezos, tres o cuatro mini-infartos por posibles caídas y una docena de disculpas a diferentes alumnos llego con la lengua fuera a la puerta. ¡Y Norah no estaba! ¡Dios mio! ¿Tanto me había retrasado? ¿Y ahora que iba a hacer? ¿La esperaba por si acaso? ¿Me marchaba? Mientras mi mente barajaba todas las posibilidades veo a Norah que viene tranquilamente hablando con un par de chicos de Ravenclaw. ¡¿Enserio?! ¡¿Yo corriendo tanto que casi me tengo que enchufar a una bombona de oxigeno y ella tan tranquila?! Mi cara tiene que ser de total asombro porque cuando Norah me ve se sorprende.

-¿Que te ha pasado? Ni que vinieses corriendo desde la mismísima casa de Merlin...

-Pues casi casi... Dejalo y vamos a ver el entrenamiento... -le respondo derrotada.

Atravesamos todos los campos verdes de hierba hasta llegar al campo de entrenamiento el cual todavía estaba vació.

-Todavía se estarán cambiando -me dice Norah

Y seguimos charlando de esto, de aquello y de todos los cotilleos que acontecían tras los muros del gran castillo. Norah parecía tener en cada pasillo y en cada esquina un ojo para espiar y una oreja para escuchar. ¡Es una de las mejores fuentes de cotilleos de la escuela! Era fantástico...

Después de haber subido todas las escaleras de madera hasta la cima de las gradas y de sentarnos los jugadores empezaron a salir al campo.

-¡Mira! Por ahí vienen -grita entusiasmada Norah.

Enfoco la vista porque desde esa altura eran como miniaturas rojas... ¡Un momento! ¡¿Como que rojas?!

-Pero esos no son los de Ravenclaw... -le digo con tono de alarma

-¡Claro que no! Los de Gryffindor siempre tienen el campo los primeros si se lo consiguen arrebatar a los de Slytherin.

Me empece a poner nerviosa, roja y a sudar. ¡Como no! ¡Ahora me tenia que poner a sudar como un cochinillo! Yo iba con toda mi ropa azul y la camiseta de Ravenclaw... ¡Menuda vergüenza.!

Norah me tuvo que ver muy alarmada por mi outfit porque me dijo para apaciguarme:

-Hey, no pasa nada por llevar esa camiseta. Estate orgullosa de tu casa, que solo venimos a ver a Olivia. No te alteres que no pasa nada. -lo acompaña con una sonrisa.

-¿Estas segura? -le digo preocupada

-Segurisima. -dice calmadamente.

Y parece ser suficiente porque consigue que me tranquilice y que le quite importancia.

Desde la lejanía atisbo a ver que se han subido a las escobas y que empiezan a elevarse en el aire casi a nuestra altura. De repente veo que dos figuras se empiezan a acercar. Son Fred y George, no he entablado mucha conversación con ellos pero me han hablado de ellos y parece ser que tienen muy buena fama entre los estudiantes pero no tan buena entre el profesorado.

-Buenas tardes Norah. Señorita Delaney. -dice uno de los dos en tono caballeroso pero a la vez jocoso.

-¿Que es lo que os trae por estos paramos tan desolados? -pregunta el otro de manera teatral.

-Ya sabes venimos a ver un poco de comedia y a ver un adelanto de como os machacara nuestro equipo cuando juguéis contra nosotros. -les dice Norah bromeando.

-Oh, señorita Huxley... seguís sin aprender a mentir. Sabemos que venís a observar nuestros cuerpos atléticos haciendo deporte. -dice Fred o George con aires de suficiencia.

Por detrás se acerca otra persona a una gran velocidad.

-¡Fred! ¡George! Volved al entrenamiento y dejad de coquetear que hay que empezar.

¡Era Oliver Wood! Ay que nerviosa me he puesto de repente...

Los dos hermanos suspiran, ponen los ojos en blanco y se despiden diciendo los dos a la vez (algo que sonó muy terrorífico en mi opinión):

-¡Que disfruten del espectáculo! -y se marchan.

-No te había visto Elisabeth -me dice Oliver sonriendo.

-Hola Oliver. -le devuelvo la sonrisa- No sabia que teníais hoy entrenamiento.

-Sí. Nos lo tuvimos que pelear mucho pero con un poco de la ayuda de McGonagall lo conseguimos. Espero que no vengáis como espías para vuestra amiga Kristine... -dice bromeando

-No, te lo aseguro. Solo venimos a entretenernos -digo riéndome

-¡Muy bien! Entonces como han dicho los gemelos: ¡Que disfrutéis del espectáculo!. Nos vemos luego -me dice sonriendo y guiñándome un ojo. Después se aleja a su entrenamiento.

Después de esta pequeña conversación con el GUAPISIMO guardián y capitán del equipo de quidditch de Gryffindor le miro a Norah, la cual me esta mirando con cara de asombro y a la vez con una expresión que no me tranquiliza nada, como si maquinase algo...

-¡¿Que?! -le pregunto

-Nada, nada... solo me preguntaba desde cuando te llevabas TAN bien con Oliver guapísimo Wood -me dice sonriendo maliciosamente

-Nos hemos conocido hoy porque nos hemos tropezado porque yo pensaba que llegaba tarde donde TU Y YO habíamos quedado para luego verte venir TAN TRANQUILA. -le digo acusatoriamente

-Oh no, no y no. No te atrevas a desviarte del tema -me regaña. ¡Caguen! Me había pillado...

-No ha sido nada, de verdad... Nos hemos tropezado, hemos recogido los libros, nos hemos presentado y luego cada uno a seguido su camino.

-Bueno, bueno... Eso de que no ha sido nada, ya lo veremos... Dame un poquito de tiempo.

-No se te ocurra maquinar nada, Norah. Te destierro de la habitación., lo juro. -amenazo.

-¿Yo? ¿Maquina algo? ¡Oh, Elisa! Ni que no me conocieses -dice sarcásticamente.

Que Dios me pille confesada... Esto no me va a traer nada bueno...

Pasamos la tarde viendo el entrenamiento y charlando. Es muy divertido verlo, porque yo ni aunque me pagasen me subía a una de esas escobas y a esas velocidades. ¡NI LOCA! Que miedo... volaban a una velocidad...

Cuando terminó el entrenamiento y estábamos levantándonos para marcharnos vi como Oliver se volvía a acercar a nosotras volando.

-¡Elisa! ¡Espera! -grita. Nos quedamos en nuestro sitio- Sin darme cuenta, cuando nos chocamos cogí un libro tuyo. Te lo llevo a la cena, ¿vale?

-¡Ay! Sí, por favor -le digo sonriendo.

-Vale, pues luego nos vemos -y se va.

Ni siquiera me hace falta mirar a Norah para imaginarme su expresión.

-No. Digas. Nada -le digo acentuando cada palabra.

-Vale, vale. Me callo.

Pero internamente sé que se está partiendo de risa.

-¡Elisa! -grita alguien.

Nos disponíamos a entrar en el gran comedor y veo que Oliver se acerca a nosotras con un libro en la mano. Nos detenemos a esperarle.

-Tu libro. Te lo devuelvo. -me dice tendiéndome el libro de pociones.

-Muchísimas gracias Oliver. Si llego ir sin libro donde Snape seguro que me echa de su clase... -sonrío mientras le cojo el libro.

-¿Entramos? -pregunta

-Claro -decimos Norah y yo.

Oliver se sienta con nosotras a cenar y al poco tiempo se nos une también Olivia. Entre bocado y bocado hablamos de Quidditch, de lo que nos depara el curso y de halloween.

-Osea, que por lo que decís muchas leyendas rondan alrededor del castillo durante halloween... -les digo.

-Si. Todos los años pasa algo que no podemos explicar -cuenta Olivia.

-Elisa, no te preocupes que no es para tanto -me tranquiliza Oliver con una sonrisa.

¡Dios! Que deje de hacer eso que me atonta...

-Yo simplemente le aviso... Tu por si acaso tú no rondes por el castillo de noche... -me advierte Olivia.

-¡Oído cocina! -le digo yo animada. Pero en el fondo me ha conseguido asustar un poco.

Aunque me encante Halloween, soy un poco miedica... así que me tocara estar acompañada durante todo el día... porque ademas toca en domingo y el sábado va a ser el primer fin de semana en Hogsmeade... menudo fin de semana me espera...

Cuando terminamos de cenar salimos los cuatro juntos y después de despedirnos cada uno se dirige hacia su sala común.

-¡Nos vemos chicas! -dice Oliver

-Hasta mañana. Nos vemos en Hogsmeade. -les dice Norah.

Cuando llegamos a la sala común ahí se encuentran todas las chicas sentadas en los sofás frente al fuego: Maryanne, Kirstine y Phyllis.

-¿Que tal el día. chicas? -pregunta Maryanne

-Muy bien. Ho- -me veo cortada por Norah.

-¡Elisa ha ligado con el magnifico OLIVER WOOD! -dice eufórica.

-¡¿Que?! -Kirstine

-¡¿Como?! -Maryanne

-¡¿Cuando?! -Phyllis

Han soltado lo que tuviesen sobre las manos y empiezan a solaparse las preguntas que me hacen. En unos segundos literalmente casi se me echan encima. Los ojos les brillan de curiosidad y entonces me doy cuenta de que no tengo escapatoria.

Les cuento todo otra vez a todas, y a la vez teniendo que escuchar todos los comentario que hace Norah al respecto, dando (según ella) el punto de vista objetivo visto desde afuera. Será metomentodo. Pero en el fondo me gusta. Es agradable tener estas amigas.

Pasamos horas cotilleando sobre mi y sobre Oliver hasta que al final empezamos a bostezar y subimos a la habitación. Pero hasta que nos metemos en la cama pasa otro buen rato ya que empezamos a hablar sentadas sobre la gran alfombra que nos pondremos mañana para ir al pueblo. Ir a Hogsmeade es un gran acontecimiento social parece ser, así que nos pondremos bien guapas.

Cuando por fin se nos empiezan a cerrar los ojos nos metemos cada una en su cama.

-Buenas noches chicas -dice Phyllis

-Buenas noches -decimos todas

Y después de lo que parece ser un minuto de silencio se le oye a Norah.

-Elisa, intenta no soñar con Oliver. Aunque sea en sueños deja algo para las demás -y se esconde bajo sus sabanas.

Y hace bien porque le tiro un cojín.

-¡Callate ya Norah! -le digo.

Todas nos reímos y nos dormimos con una sonrisa.

Ha sido sin duda un buen día.

¿Que os a parecido?

Por favor, dejad vuestros comentarios y reviews que se recivirán y leerán con los brazos y los ojos abiertos.

Muchas gracias por vuestra colaboración.

AteneaLuna

Nox.