IV
A relationship built on lies is a dark fragile relationship that collapses at the slightest light of truth.- Unknown
Era una tarde en el campus universitario, Kuroko se encontraba sentado en una banca leyendo un libro de psicología del aprendizaje. Era gracioso ver cómo sus hábitos de lectura habían variado.
En la secundaria podía vérselo leyendo novelas por simple diversión. En cambio ahora, en la universidad, ya no tenía tanto tiempo libre como para dedicarse a eso. No es que lo tengan ocupado con lecturas muy densas, sino que a él le gustaba indagar en los temas que trabajaba, además de lo que de por sí ya tenía que leer.
Había desarrollado otros intereses literarios.
Se notaba que le gustaba lo que hacía, se podía observar nada más en esa expresión meditativa. Estaba tan concentrado que ni siquiera notó que alguien se le acercaba sin ningún intento de disimular su presencia.
- Hola, Satsuki-chan…- dijo alzando la mirada hacia la pelirrosa.
- ¡Hola, Tetsu-kun! – saludó con una sonrisa- Te veías muy concentrado, perdón… ¿qué es esto?- se preguntó mientras observaba lo que había arrebatado de las manos del chico-… la psicología infantil parece interesante.
- Leía sobre el aprendizaje- contestó mientras se ponía de pie- sí, es interesante. En fin,- dijo cambiando de tema- ¿qué deseas almorzar hoy?
- ¡Cafetería no!- exclamó con un gesto de disgusto- ¿te parece bien si comemos afuera al menos por hoy?
- Claro, todavía hay tiempo. Tengo clases en tres horas todavía.
- ¡Genial!- la chica cerró el libro que seguía teniendo entre manos y se lo devolvió a su novio para que lo guarde en su mochila- Entonces vamos yendo, pero tú escoge dónde, la última vez que comimos afuera escogí yo.
Satsuki y Tetsuya sin darse cuenta ya tenían tres meses saliendo como pareja, todo era tranquilo en su relación. Eran una pareja tan estándar sin mayores problemas. Bueno, tal vez porque recién comenzaban a salir. La verdad su relación desde antes de ser pareja y el después no cambiaba mucho.
Iban a su paso.
Tener que adaptarse a la universidad le tomaba su tiempo a cada uno y más si se incluye tener que empezar junto con ello una relación sentimental. Todo ello implicaba organización al máximo y para ser unos novatos lo hacían bien: almorzar días específicos, llamadas diarias, salir fines de semana o ver una película en casa de uno de los dos. Todo en perfecto orden y además de la confianza necesaria, aunque claro, eso podía deberse a que ya se conocían de años atrás y sabían cómo era el otro: Satsuki dudaba muchísimo, por no decir que ni se le pasaba por la cabeza, de que Tetsuya pudiera engañarla o cosas así y él igual porque sabía que ella lo quería desde hace mucho tiempo.
Era una pareja tan normal que daba escalofríos.
Después de una semana larga de exámenes por finales del semestre, que la verdad les quedó corta, ambos jóvenes pudieron salir con tranquilidad a caminar por el centro comercial y hablar de cosas más amenas que las clases de química de ella o alguna clase de pedagogía de él.
- Tetsu-kun, el otro día vi a Seijuurou-kun.
- ¿Lo viste?- la miraba con una ligera perplejidad- Cuando hay evaluaciones desaparece.
- El desapareció todo el semestre, la verdad- sentenció- hasta sé más de qué es de la vida de Midorin…y él estudia medicina
- ¿Será porque su pabellón está cerca al tuyo?- ambos se subieron a la escalera eléctrica del lugar.
- Puede ser…- la pelirrosa tenía una mirada meditativa- ¡Pero igual! Lo vi en la semana de finales en la biblioteca de mi facu. Estaba de infiltrado.
- Seguro estaba llena la biblioteca de la suya- al llegar al otro piso continuaron caminando.
- Tal vez, pero es admirable como la única muestra de cansancio que presentaba eran unas ojeras imperceptibles a simple vista y un bostezo.
- Es primer ciclo. Tal vez después no sea así.
- Es Derecho, Tetsu-kun- afirmó sería la de ojos rosa
- Es Seijuurou- kun, Satsuki-chan- afirmó serio al igual que su novia.
- Ese es un buen punto… ¿vamos a la heladería?- cambió radicalmente de tema, mientras lo tomó del brazo
- Claro…
Esa misma noche, luego de un paseo nocturno por el centro comercial para relajarse luego de un fin de ciclo, el peliceleste llevó a su novia en taxi hasta su casa.
Ambos bajaron del taxi para despedirse apropiadamente. La joven no pudo evitar abrazarlo y plantarle un beso. Nunca estaba demás esas muestras por parte de ella y a él no parecían desagradarles en lo absoluto. Eran novios y eso era normal.
- Descansa, Satsuki-chan- le sonrió antes de dejarla.
- Tú también, Tetsu-kun- por reflejo le devolvió el gesto.
Satsuki ya iba a entrar a su casa, pero, antes de ello, él le dio un beso en la frente.
- Nos vemos- se despidió de ella
- Cuídate- le dijo antes de entrar a su casa con rubor en sus mejillas. Le gustaba cuando él hacía eso.
Tetsuya volvió a subir al taxi y se fue.
Muchos dirían que Tetsuya, por siempre tener esa manera de hablar tan madura y seria, era una persona poco afectuosa, pero la verdad era lo contrario. Siempre mostraba el afecto necesario a Satsuki. Por supuesto que nunca se pasaba de meloso o algo por el estilo y a ella le gustaba así, pese a que muchos dirían que, por su actitud alegre, a la pelirrosa le gustaba ser empalagosa con su pareja y que este lo sea con ella.
Cuando estaban en público lo máximo que hacían era ir de la mano o ella cogida de su brazo y el trato normal. Hasta a ella le daba una extraña sensación cuando veía a parejas ponerse sobrenombres empalagosos. Ese no era su estilo.
Cuando estaban solos sí podían demostrar su afecto con un poco más de libertad. Tenían mucho pudor como para darse un largo beso en público. A las justas y rozaban sus labios en esas situaciones.
A veces, cuando estaban en el cuarto que había alquilado el chico, aprovechaban la soledad y veían una película, aunque a veces terminaban entre besos y caricias.
Él nunca se propasó con ella. Siempre llegaba hasta donde ella se lo permitía.
Eran esos momentos donde aprovechaban para olvidarse de todo y solo vivir el momento. No pensaban en nada más o al menos hacían el intento, como era el caso de Tetsuya.
Intentaba concentrarse en ella y nada más, pero más claro le quedaba que lo suyo no eran las chicas. No quería besar a Satsuki, era incómodo y se sentía raro por besar a una mujer. Se sentía lesbiana y ella no era una.
Agarrar a una chicha de la cintura, darle besos tanto en los labios, su cuello, cerca a las oreja. Más la tocaba,más lo notaba. Era frustrante, pero igual se forzaba a ello. También dejar que ella lo toque generaba sentimientos extraños, pero no de los buenos que una persona siente al estar con su pareja.
El tiempo pasa y para todos por igual, como lo perciba la gente es un tema aparte. Para Kuroko había pasado demasiado rápido: ya era finales de noviembre. Entre trabajo, estudio y novia, más que seguro que el paso del tiempo era imperceptible; sin embargo, eso no significaba que la fatiga esté ausente.
No era el único, así que por ese fin de semana sería ver alguna película con su novia en el cuarto que alquilaba. Luego del trabajo iría directo a casa para que pasen tiempo juntos. Era invierno y con tanto frío en el ambiente la chica no pudo negarle a su novio la propuesta de quedarse en el calor de su hogar a ver una película en paz.
Él terminaba sus horas de trabajo de medio tiempo a las cinco y acordó con Momoi para verse a las seis. La pelirrosa fue hasta el cuarto del chico y se sintió aliviada al llegar antes de que la ligera garúa que había comenzado terminara convirtiéndose en lluvia y esta la deje empapada; sin embargo, se dio con la sorpresa de que su novio todavía no llegaba, revisó su reloj y se dio cuenta que había llegado quince minutos antes de la hora.
La intensidad aumentó y lo que en sus inicios fue una garúa, ya era una lluvia. Ella no se quiso empapar y por reflejo cogió el picaporte para abrir la puerta.
La verdad es que no pensó que se abriría la puerta, solo esperaba que esté con seguro y tocar la puerta pese a que no haya nadie, como hacía de costumbre mucha gente.
No quería mojarse, así que entró.
Cerró la puerta y se sacó los zapatos. Caminó por el pequeñísimo pasadizo hasta su cuarto, donde estaba una cama en la esquina, una mesita de noche a la derecha, el escritorio un poco más allá cerca al clóset y una mesa donde ahora había un kotatsu por la estación. Ella ya conocía el lugar, pero ese día fue diferente.
Nada más al asomarse por el pasillo vio sobre la cama prendas, cerca de esta unas botas y accesorios. Todos de mujer y ninguno era suyo.
No podía quitarse la cara de sorpresa del rostro. Nada cuadraba ¿qué era eso que veía? ¿De quién era toda esa ropa? Supuestamente Tetsuya no la engañaba. Él no era así y ella lo sabía muy bien. No entendía nada, todo estaba pasando tan rápido. Quería irse de ahí, pero sus piernas no le respondían.
- Satsuki-chan- escuchó tras de sí.
- Tetsu-kun…-su voz estaba quebradiza. Estaba destrozada.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó con su típico tono neutro.
- Tetsu-kun…- habló con más énfasis.
- ¿Qué?- respondió como si nada.
- ¿Estuviste engañándome?- preguntó luego de haber volteado para mirarlo fijamente con toda la rabia y dolor que sentía en esos momentos.
Hubo un minuto de silencio entre ambos, solo podía escucharse el sonido de las gotas de lluvia caer sobre el techo del lugar. Tetsuya la miraba calmado y directamente a los ojos. No había emoción alguna en esos ojos celestes, que en esos momentos se veían opacos.
Sí, Satsuki-chan, te engañé.
Pudo escucharse la bofetada que ella le dio, pese a la lluvia que había aumentado considerablemente desde que entró a ese lugar. La pelirrosa pasó por su lado, se puso sus zapatos y se fue lo más rápido que pudo.
La chica caminaba lo más rápido que podía hacia la estación de tren. No le importaba estar mojada ni sentir la piel de su rostro fría o, peor aún, enfermarse. No iba a esperar en algún lugar hasta que la lluvia pasara. Estaba cansada, solo quería encerrarse en su cuarto a desahogarse.
Nada más en esos momentos ya sentía en nudo en su garganta y que sus ojos iban a derretirse, lo único que tenía en la cabeza eran imágenes repetitivas de lo que había pasado
…te engañé.
En serio, no comprendía nada de lo que pasaba.
- ¿Satsuki?- llamó inseguro a la pelirrosa.
- Midorin…- dijo con la voz resquebrajándosele, aunque el verdadero nombre del chico era Midorima Shintarou.
- Oye, ¿estás bien?- el chico de ojos verdes sacó su pañuelo y se lo ofreció para que se seque el rostro al menos- Debiste refugiarte de la lluvia, te vas a enfermar y ni siquiera traes un suéter, se supone que ese es tu 'lucky item' de hoy.
Ella no pudo más con sus emociones y se abrazó del chico. Este se sorprendió por su actitud tan repentina y más cuando ella comenzó a llorar
- ¡Oye!-exaclamó cuando la chica lo abrazó, luego notó que estaba llorando- Satsuki…- algo malo debió haber pasado para que ella esté tan sensible. Acarició su cabeza para tratar de calmarla.
Ante todo un saludo a todos ustedes y gracias por darle una oportunidad a este fic, que la verdad deben tenerla un poco de paciencia para llegar a 'lo bueno'.
A las personas que leen y siguen este fic, que son pocas, pero igual cada lector cuenta y le estoy agradecida a cada uno, les debo una disculpa por desaparecerme por más de un mes sin previo aviso, pero fue porque me dediqué a adelatntar unos cursos en la universidad. Llevar más de un curso en modo acelerado (1 mes, 3horas cada uno 5 días a la semana VIVÍ EN VERANO EN LA UNIVERSIDAD ¡MÁTENMEEEE!) no es nada lindo jaja, es agotador y consume mucho tiempo del día. Ahora sí espero poder continuarlo un poco más rápido (aparte que me distraje con unos libros por dos semanas,pero esa ya es otra historia...).
Otra disculpa porque este capítulo haya quedado tan corto, espero que el siguiente me quede más larguito y los entretenga al menos unos minutos.
En fin, cuídense y tengan un buen día~
Ya estaré subiendo el siguiente capítulo lo más pronto que pueda.
