Flashback-Parte I y II
Nueva York (Restaurante Lincoln):4 años atrás
Regina miraba la magnífica alianza de oro y diamantes que adornaba uno de los dedos de su mano derecha. ¡Era una joya bellísima! Ciertamente muchas mujeres darían la vida por estar ahí sentadas, en esta mesa, en su lugar.
Robin había acabado de presentarse ahí con ese anillo, después de que ella hubo, finalmente, aceptado en casarse con él.
La morena movía la cabeza tristemente, pensando en los motivos que la llevaron a aceptar la proposición de matrimonio.
¡No lo amaba! ¿Cómo podría si todavía amaba a Daniel? Robin era un hombre admirable: inteligente, bueno, caballeroso, atractivo…En fin, tenía muchas cualidades, pero la morena no sentía mariposas en el estómago, su corazón no latía a un ritmo irregular cuando estaba cerca de él, sus manos no sudaban, no sentía sus piernas flaquear cuando él la miraba…Simplemente solo apreciaba su compañía, como si fuese un viejo amigo.
Lo peor era ver cómo se esforzaba para agradarla y no conseguir retribuir su cariño.
La vida sería más sencilla si simplemente alguien llegase y te dijese: "Mira, ¿estás viendo a ese muchacho con un tatuaje de león en el brazo? Pues bien, él es su amor verdadero. Ahora, ¡ámalo!"
Sonrió, pensando que eso sería más sencillo, pero también muy ridículo. Al final, ¿el amor no tiene que surgir espontáneamente? Es un sentimiento que no sigue reglas, no puede ser impuesto, debe ser imprevisible y arrebatador.
También pensaba que sabía poco sobre la vida de Robin, solo que era empresario, administraba el negocio familiar, había perdido a sus padres en un accidente de avión y pasó a ser criado por la abuela, Eva Swan, junto a sus dos hermanos, Emma y Killian.
Es extraño que nunca le haya pedido ver fotos de la familia, después de casi tres meses.
Él tampoco le hacía preguntas personales, de todas maneras desde que iniciaron el noviazgo, se habían encontrado en pocas ocasiones. Solo cuando viaja a Nueva York, cosa que no pasaba muy a menudo, ya que trabajaba en Portland (Maine) donde se encontraba la sede de la empresa familiar, y el trabajo en el hotel también ocupaba mucho a la morena, que solo tenía un día libre a la semana.
Todavía estaba perdida en sus pensamientos cuando su novio volvió a la mesa.
«¿En qué estabas pensando, mi amor?»
«¡En que nos conocemos poco¿ ¿No crees que todo esto es muy precipitado?» preguntó Regina.
«Regina, por favor, ¿vamos a volver a eso? ¿No basta con el trabajo que me costó que aceptaras salir conmigo y que aceptaras la pedida?» paró de hablar y añadió tristemente «Sé que no sientes por mí lo mismo que yo siento por ti, pero dame una oportunidad para hacerte feliz, prometo que seré el marido más atento del mundo»
Regina se quedó pensativa, en realidad, había aceptado esa relación porque se sentía muy sola. Desde que se vino a vivir a Nueva York había perdido el contacto con su amiga Kathryn, que se fue a vivir a París, después de casarse con un empresario francés.
La morena tampoco tenía una relación saludable con su madre y hasta evitaba ponerse en contacto con ella, ya que siempre acababan discutiendo por el hecho de que Cora no aceptaba que Regina todavía guardase luto por Daniel y no hubiera cazado ya un hombre rico.
Pensó en la ironía de la vida, al darse cuenta de que finalmente iba a realizar el sueño de la madre. Era novia de un millonario e incluso ya podía oír lo que su madre diría cuando recibiera la noticia: ¡Finalmente has hecho algo de provecho en la vida!
Miro a Robin y vio que él la estaba observando fijamente, esperando a que ella dijese algo.
«¡Ok!» fue lo único que consiguió decir y vio la tristeza en la mirada del muchacho.
«Bien, ¿quieres seguir aquí? Podemos tomar algo o podemos ir a ver algún espectáculo en Broadway» sugirió él.
«Podemos continuar aquí. Me gustaría un copa de vino» dijo
Robin llamó al Maître y pidió una botella de "Batasiolo Barolo" un refinado vino italiano.
«Háblame un poco más de tu familia» pidió la morena
«¿Qué quieres saber?» preguntó él
«¿Cómo es tu abuela, tus hermanos? ¿Qué hacen?»
«Mi abuela es una señora adorable de 74 años. Se casó con mi abuelo, Leopold, cuando tenía 20 años. Solo tuvieron un hijo, mi padre, James Swan. Mi abuelo siempre fue un hombre muy obstinado y logró rápidamente éxito en los negocios. Solo fracasó en fabricar vinos»
«¿Conviviste con él?»
«Sí, murió cuando yo tenía 10 años. Siempre estuve más cerca de él que de mi padre. James era más parecido a Killian, vivía viajando y no quería involucrarse en los negocios familiares. Solo después de conocer a mi madre, Margaret Blanchard, se volvió responsable.
«Debe haber sido muy doloroso para vosotros perder a vuestros padres de una forma tan trágica» dijo la morena
«Sí. Pero creo que su muerte afectó más a mis hermanos, que todavía eran adolescentes. ¡Menos mal que teníamos a mi abuela! Así que, como yo ya había acabado Administración de empresas, decidí trabajar con el señor Gold que ya dirigía los negocios de la familia con mi padre»
«¿Tus hermanos también tienen estudios?»
«Sí, Emma estudió Economía y está haciendo un posgrado en Alemania en Gestión de negocios. Killian ha terminado hace poco un curso de Publicidad, pero dudo mucho que vaya a trabajar en esa área, en mas, me sorprendería si algún día se interesase por cualquier actividad laboral» dijo riendo.
«¿Por qué dices eso?»
«Porque Killian es irresponsable, fanfarrón, detesta seguir las reglas, y además, mi abuela siempre se lo consiente todo. Cuando mis padres murieron, ella lo sobreprotegió y acepta todo lo que él hace» dijo, encogiéndose de hombros.
«¿Y tu hermana?»
«¡Emma es una princesa, pero al revés!» respondió riendo
«¿Cómo?» preguntó la morena intrigada.
«¡Digamos que es tan guapa como una princesa, es más, la segunda más guapa del mundo!» dijo, guiñándole un ojo «Pero, dejando de lado lo estético, no es un doncella esperando ser rescatada en una torre. Tiene un genio del demonio, es inteligente, valiente, leal, sabe lo que quiere y lucha con determinación hasta conseguirlo. Tengo la certeza de que multiplicará la fortuna de nuestra familia, porque tiene muchas ideas creativas» habló orgulloso.
«¡Ya sé quién es el ojito derecho del hermano!» dijo la morena sonriendo.
«Sí, admiro mucho a mi hermana, siempre he tenido un conexión más fuerte con ella que con Killian»
«Me gustaría conocerlos» dijo la morena
«Estoy seguro que te adorarán, porque es imposible no caer seducido por tus lindos ojos marrones» respondió el hombre sonriendo
Regina se puso un poco roja y dijo
«¡Espero que sea así!»
«Estaba pensando en presentarte a uno de los miembros de la familia este fin de semana, pero tendrás que pedir permiso para el viernes y el sábado» dijo él
«Puedo hablar con Archie, el gerente, creo no se opondrá, además desde que trabajo en el hotel no he pedido un día de permiso. ¿A quién de los miembros de la familia voy a conocer?» preguntó sonriendo.
«Como te comenté, Emma está en Alemania, así que ya debes haber deducido que no será a ella» rio y continuó «Killian está en el Caribe, haciendo lo que más le gusta, disfrutando de la vida. Así que, debo decirle mi querida novia, que está a punto de conocer a la matriarca de la familia, a la señora Swan» concluyó riendo
«¡Ya estoy sudando!» dijo con media sonrisa.
«No te preocupes, estoy seguro de que tú y mi abuela se harán grandes amigas rápidamente» aseguró el simpático muchacho «El viernes quiero llevarte a una fiesta en casa de una pareja amiga, por eso te pedí que cogieras dos días libres» añadió
«¡Bien! ¡Por lo visto este fin de semana estará lleno de fuertes emociones!» dijo la morena «¿Y esa pareja vive en Storybrooke?» preguntó
«No, viven en Portland. David y Mary Nolan. Creo que te gustarán. Mary es de Storybrooke y es amiga de mis dos hermanos desde la infancia. Desde que se casó con David, un importante empresario de la construcción, se fue a vivir a Portland, pero nos vemos a menudo»
«¿Va a ser una gran fiesta o algo sencillo?» preguntó la morena, preocupada con lo que ponerse, ya que , aunque consciente de su elegancia natural, nunca fue de eventos suntuosos.
«En realidad, será una mezcla entre baile de disfraces y comida benéfica» explicó sonriendo «Están celebrando los cinco años de casados y decidieron hacer un gran evento e invitar a la flor y nata de la sociedad a que se diviertan y al mismo tiempo contribuyan con causas sociales. Así nuestro complejo de culpa por ser millonarios en un mundo donde todavía hay tanta miseria disminuye un poco»
«Yo, como simple trabajadora, no puedo decir que tenga ese complejo» dijo la morena, divertida.
«Pero, ¿aceptas venir?»
«¡Claro! Ya estoy pensando en mi disfraz. ¿Tú ya tienes algo pensado?»
«He pensado en ir de Robin Hood. Además de ser mi tocayo, él también robaba a los ricos para dárselo a los pobres, así que concuerdo con el clima de la fiesta» dijo el hombre sonriendo «¿De qué piensas ir tú?» preguntó interesado
«Será una sorpresa, pero te adelanto que no iré de Lady Marian» respondió con una sonrisa enigmática en los labios.
«No importa, sé que, independientemente del disfraz, serás la más hermosa del baile. Pero ahora, háblame un poco de ti» pidió
Regina le dijo que había perdido a su padre cuando tenía siete años y que pasó por algunas dificultades junto con su madre.
Obviamente, prefirió no mencionar que Cora tuvo que prostituirse cuando se vio sin empleo y que acabó casándose con uno de sus clientes.
Habló sobre su matrimonio con Daniel, de lo doloroso que fue verlo morir tan joven, le contó que el joven luchó dignamente contra la enfermedad, solo dejándose abatir en los últimos días de vida.
Finalmente, mencionó su amistad con Kathryn y cómo la echaba de menos, además de contarle sobre sus días en la universidad y cómo había conseguido un empleo en aquel hotel de Nueva York.
Al final de la noche, ella y Robin se fueron al apartamento de la morena. Durmieron juntos, pero, como siempre, Regina apenas se contentó en satisfacer a su novio, ya que no había pasión ni amor en aquel acto.
Se sentía mal al fingir un orgasmo para dejar feliz al muchacho. Pero pensaba que era lo mínimo que podía hacer por él, cuando Robin siempre se mostraba tan atento.
Al día siguiente, se despidieron y el muchacho salió deprisa para coger un vuelo. Pero, antes, le dijo que vendría a buscarla el viernes por la mañana e irían juntos a Portland, donde tendría lugar la fiesta de disfraces.
¡Regina no veía la hora! Tal vez fuese porque sería la primera vez que tendría contacto con el mundo de Robin, aunque al mismo tiempo eso también la asustaba, pero sentía una extraña sensación en el estómago, como si previera que un hecho grandioso iba a acontecer en el día del baile. Un hecho que cambiaría su vida para siempre.
Portland (Casa de los Nolan) 4 años atrás
«Emma Swan, ¿qué estás haciendo tú aquí? Pensé que estabas en Alemania» habló la morena de cabellos cortos al encontrarse con su amiga en el hall de entrada de su enorme mansión.
«¿Es así como recibes a una vieja amiga a la que nos ves desde hace casi un año?» preguntó riendo.
«Disculpa, cariño, ¿cómo estás? ¿Por qué no estás en Alemania? ¿Por qué no avistaste de que venías?» cuestionó Mary.
«¡Estoy bien! El curso terminó hace dos semanas, pero me quedé para participar en el Oktoberfest. Bebí mucho y me divertí bastante con algunas alemanas. Cogí un vuelo de casi 15 horas de Munich a Portland, y no avisé porque quería daros una sorpresa. ¿Satisfecha, "dumbo"?» dijo Emma, usando el apelativo de la amiga para irritarla.
«¡Bien! Pero no vuelvas a llamarme "dumbo" nunca más, ¿queda claro "Xena"?» respondió bromeando usando el apelativo que Killian le habían puesto a Emma.
«¿Por qué todo este barullo en la casa hoy?» preguntó Emma, acordándose de que había visto varios coches de empresas especializadas en organización de fiestas aparcados frente a la casa, sin hablar del vaivén de personas extrañas entrando y saliendo de la casa.
«Porque hoy habrá un baile de disfraces, por nuestro quinto aniversario de bodas» aclaró Mary, sonriendo de oreja a oreja.
«¿Estoy invitada, no?» dijo la rubia.
«Aunque dijese que no, te meterías igualmente» habló la de cabellos cortos
Emma sonrió, abrazó a su amiga y dijo
«¡Te extrañe tanto, Mary!»
«Espero que te hayas acordado de traer algún recuerdo para tu pareja favorita» habló la morena, devolviendo el estrecho abrazo de su amiga.
«Claro que sí, pero os los daré más tarde» dijo la rubia.
«Tu hermano estará en la fiesta» informó Mary
«¿Cuál de ellos?»
«Robin. Y vendrá acompañado, creo que su nombre es Regina» aclaró Mary.
«Robin solo habla de esa mujer, de su belleza, de su inteligencia, de su elegancia…Las últimas veces que hablé con él pude notar lo feliz que estaba, ya que ella al final aceptó la propuesta de matrimonio. Pero esa mujer no tiene mis simpatías, ya que desde el principio se hizo de rogar hasta que aceptó finalmente en salir con mi hermano» dijo Emma, preocupada.
«¿La conoces?» preguntó Mary.
«No, ni por foto. Ya estaba en Alemania cuando se enamoró de ella, y creo que ni la abuela ni Killian la conocen todavía, lo que es muy extraño y solo hace que mi antipatía por ella aumente»
«Venga, Emma, tal vez sea una persona reservada, y como tú misma dices, su relación es reciente. Yo solo conocí a la familia de David cuando cumplimos cinco meses de noviazgo. Creo que tienes celos porque ya no era la mujer más importante en la vida de tu hermano» dijo Mary, sonriendo.
«Mary, ¡ahora estás diciendo una gran tontería! Solo estoy preocupada. Robin es un hombre muy bueno, a veces hasta ingenuo y no tiene buen ojo con las mujeres. Acuérdate de Zelena Green, lo que hizo con él»
«¿Cómo olvidarlo? Nunca vi a Robin tan mal. Pero tampoco es para menos, descubrir que tu novia, con la que llevas más de tres años, es una ninfómana que se acuesta hasta con tu mejor amigo»
«Pues eso, ¡estaba ciego de amor por ella! Killian, una vez, pilló a Zelena con Ryan, y se lo dijo a Robin, él no lo creyó y hasta pegó a Killian. ¡Fue la peor pelea entre los dos!»
«¿Y crees que esa nueva mujer puede ser una nueva Zelena?» preguntó Mary.
«No lo sé, Mary. Pero espero por el bien de esa tal Regina que no decepcione a mi hermano, porque no quiero que pase de nuevo por todo aquello»
«Bueno, pronto sabremos cómo es ella, ya que la fiesta comenzará en seis horas» dijo Mary, mirando el reloj «Por lo tanto, señorita, ve a tomar un baño, dormir un poco, y si tienes hambre, ya sabes dónde encontrar comida»
«Muchas gracias, guapa. Eh, ¿la fiesta es de disfraces, no? ¿Dónde puedo conseguir uno?» pregunto Emma.
«¿Quieres que te preste uno mío o de David? Tenemos varios, ya que nos encanta disfrazarnos en Halloween»
«Sí, pero prefiero uno de David. Los tuyos seguramente son trajes de princesa» dijo Emma, poniendo cara de disgusto.
Mary sonrió y dijo
«Vale, voy a ver si encuentro uno que te quede bien»
Las dos se despidieron y Mary se fue a hablar con las personas que estaban organizando la fiesta, mientras que Emma se dirigió a uno de los cuartos de invitados para descansar un poco y después prepararse para el baile.
Ese mismo día. Siete horas después
[Regina]
Regina entraba en la gran mansión de los Nolan al lado de Robin vestido con el disfraz de ladrón más conocido de los cuentos de hada.
La morena optó por ir disfrazada de la Reina Malvada, llevando un largo vestido y capa negros y con el cabello recogido en un moño, con algunos mechones sueltos, además de llevar en una de sus manos un cesto lleno de manzanas rojas.
Cuando entraron fueron recibidos por el anfitrión de la fiesta, que llevaba una fantasía de príncipe encantado. Después de saludarse, ella y Robin se dirigieron para un salón ya abarrotado de invitados.
Se sentaron en la mesa con el señor Gold y otras personas conocidas por el muchacho. La conversación transcurría con naturalidad. Robin y sus amigos hablaban de política, deportes, economía…
Regina se estaba sintiendo un poco enfada y descolocada ya que participaba poco en la conversación. Así que pidió permiso a los presentes, alegando que iría a caminar un poco y reconocer la casa, ya que nunca había estado ahí antes, y se levantó de la mesa.
Robin se ofreció a acompañarla, pero la morena le dijo que no era necesario, ya que él parecía absorbido por la conversación sobre el mercado de acciones que estaba teniendo con los demás ocupantes de la mesa.
Regina deambulaba por la gran mansión, mirando todo con curiosidad, era un construcción bellísima y muy bien decorada. Había muchas personas ahí, Robin había dicho que los Nolan acostumbraban a dar grandes recepciones.
Ella caminaba lentamente, analizando a los invitados que llevan trajes de cuentos de hadas, de super héroes de Marvel o de DC comics, de personajes de pelis de terror, como Ghostface, o las clásicas máscaras venecianas.
Al llegar frente a las dos puertas de vidrio completamente abiertas de par en par que había en el lateral del salón, la morena salió al jardín y divisó un bello quiosco que había en el sitio.
Sin dudar, caminó hacia él y se quedó ahí admirando la luna.
[Emma]
Emma se despertó sobresaltada debido al jaleo de la fiesta que tenía lugar abajo.
Se acordó de que cuando había subido al cuarto ni había tomado su baño, ni había comido nada, simplemente se había echado en la cama, quedándose dormida enseguida.
Tenía que levantarse y bajar rápidamente. Miró para la mesita de noche y vio una nota. Reconoció inmediatamente la caligrafía llena de florituras de Mary Nolan.
«Querida, no quise despertarte, porque imaginé que después de un vuelo de 15 horas, precisabas recargar energías. Tu disfraz está en el baño. Sé que te va a gustar lo que escogí, viste la película en la que aparece más de 10 veces. Te quiero, baja pronto»
Emma corrió hacia el baño y al entrar vio el disfraz. Mary tenía razón, ¡adoró la elección! Siempre le gustaron las pelis de terror adolescente, aunque sabía que muchas eran una porquería, pero, ¿qué se le va a hacer? ¡Las pelis mala también divierten!
Después de tomar el baño, se vistió y bajó. Se mezcló entre la pequeña multitud que se aglomeraba en el enorme salón de la mansión y miro alrededor, buscando alguna cara conocida.
De repente su mirada se posó en una mujer, morena y bellísima, que caminaba lentamente mirando los trajes de las personas allí presentes.
Emma sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal cuando la extraña miró para ella, analizándola con aquellos ojos castaños.
Por una fracción de segundo, la rubia se quedó completamente ajena a las demás personas de su alrededor y al ruido que hacían. En ese momento, en aquel salón, solo existía ella y la bellísima mujer parada frente a ella.
De repente, la morena salió de su campo de visión y continuó caminando elegantemente, mirando a las personas que estaban vestidas con las máscaras venecianas.
La rubia salió caminando detrás de ella, como una mariposa atraída por la luz.
Vio que la mujer se estaba dirigiendo hacia el quiosco que había en medio del jardín. Se fue aproximando poco a poco para que la extraña no notase su cercanía.
Se paró cerca de ella y se quedó admirando los rasgos de aquella diosa latina. Solo una palabra podía definirla: PERFECCION. Era la mujer más bella que Emma había visto en su vida.
Al momento, la morena giró su rostro en la dirección de Emma y dijo, con una voz pecaminosamente sexy
«Hola, Ghostface. Espero que no haya venido a matarme, pues aún soy virgen y no me drogó» dijo con una linda sonrisa.
Emma no pudo contener la risa al oír la referencia que la morena hizo de los clichés de las películas de terror adolescente. Respondió con voz suave
«No. Porque el mundo es mucho más interesante con usted en él»
La rubia se dio cuenta de que la morena se quedó sorprendida. Probablemente no se esperaba que tras ese disfraz hubiese una mujer, ya que Emma también llevaba puesta la máscara del personaje.
«Por lo visto estoy delante de una cinéfila» dijo la morena
Ahora fue Emma la que se quedó sorprendida, pues no se imaginaba que la otra mujer fuese a reconocer la frase de Hannibal Lecter.
«Comienzo a temer por mi vida después de esa cita del Dr. Lecter. Estoy delante de dos asesinos en serie» continuó la morena sonriendo.
«Bueno, Hannibal nunca le hizo daño a Clarice, prefirió alejarse de ella para no devorarla en un manjar caníbal» dijo la rubia completamente fascinada por la sonrisa de la otra mujer.
«¿Dice eso para tranquilizarme?» preguntó la morena, levantando las cejas, lo que la volvía aún más irresistible «Porque debe haberse dado cuenta de que no estoy vestida de la Agente Starling» concluyó burlona.
«¡Es verdad! No parece una agente del FBI. Diría que es un personaje de cuentos de hadas» aquella conversación de tenía ni pies ni cabeza, pero la verdad es que Emma estaba cada vez más fascinada por aquella mujer.
«¿Y de qué cuento de hadas diría que he salido?» preguntó la morena
Emma recorrió con la mirada el sensual cuerpo de la otra mujer: vestido negro perfectamente ajustado a las deliciosas curvas de la morena, una capa también negra y al lado, en el suelo, había un cesto lleno de manzanas rojas.
«Diría que usted es la Reina Malvada de Blancanieves»
«Muy observadora, Ghostface»
«Entonces, creo que debo arrestar a Disney» dijo Emma
«¿Por qué?» preguntó confusa la morena
«Porque no entiendo cómo puede decir que Blancanieves es más bella que usted» respondió la rubia atrevidamente, mientras que la morena se puso colorada.
Una extraña energía planeaba sobre las dos mujeres, y permanecieron calladas.
Fue la rubia la que quebró el silencio y preguntó
«¿Quiere comer algo? He pasado 15 horas en un avión y desde que llegué no he comido nada» añadió, no quería que la morena pensase que era una muerta de hambre que invadía fiestas para pillar el buffet.
«En realidad, también tengo algo de hambre. Estaba tan ansiosa para venir a la fiesta que me olvidé de comer algo antes de salir» respondió la morena, sonriendo.
Emma pidió permiso y entró corriendo en la casa, yendo hacia el buffet.
Preparó rápidamente dos platos, aunque pensaba que tal vez había ido demasiado lejos con el comentario de la belleza de la otra mujer, y tenía miedo de que a causa de su estupidez, cuando volviese al jardín, la morena ya se hubiese ido.
Para alivio de la rubia, la Reina continuaba de pie en el mismo lugar.
«Espero que le guste lo que he traído» dijo la rubia.
La morena miro para el plato y dijo
«Está perfecto, gracias»
Y se quedó mirando para Emma cuando estaba se estaba quitando la máscara de Ghostface.
[Regina y Emma]
Regina se estaba sintiendo inexplicablemente cómoda en presencia de esa extraña mujer que todavía llevaba la máscara de su disfraz.
En el momento en que se la quitó, la morena contuvo la respiración en cuanto vio los bellos rizos dorados que caían en cascada por fuera de la capucha que la rubia también se había bajado.
El rostro de la mujer poseía una belleza angelical y Regina se vio atraída por el brillo de aquel par de esmeraldas.
No sabe cuánto tiempo se quedó ahí, perdida, mirando fijamente para aquel ángel, solo se dio cuenta de lo que estaba haciendo cuando oyó la voz de la rubia.
«¿Algún problema?»
Regina no sabía lo que hacer, ciertamente la extraña había percibido que la estaba mirando, entonces miró para el plato que tenía en su mano y dijo nerviosa
«¿No hay cubiertos?»
«¡Ay, disculpe! ¡Qué tonta soy! ¡Ya vuelvo!» habló y salió corriendo.
La morena aprovechó el momento para recuperar el raciocinio que había perdido contemplando a la rubia. Pero no tuvo mucho tiempo, ya que cuando alzó la mirada, ya ella regresaba a paso rápido, prácticamente corriendo, trayendo tenedor y cuchillo.
«¡Aquí están, majestad!» dijo la rubia, bromeando
Regina rio ante la forma de cómo la extraña se dirigía a ella. Mientras comía, miraba de soslayo para la mujer que tenía al lado, pensando en aquella linda sonrisa que había visto minutos atrás.
Emma nunca se había puesto tan nerviosa en presencia de una mujer. Siempre fue muy extrovertida y se consideraba una experta en el arte de la conquista.
Cuando una mujer la atraía, no medía esfuerzos para conquistarla. Pero, ante esta enigmática morena, la rubia no sabía qué decir o hacer.
Sus manos estaban sudadas, su corazón palpitaba frenéticamente y sus piernas parecían gelatina. Percibió que la morena terminó de comer y miró para ella, colocando el tenedor y el cuchillo encima del plato.
En realidad, desde que vio a esa diosa latina en el salón, Emma había perdido completamente el hambre, porque parecía que las mariposas se habían instalado a vivir en su estómago.
Solo había usado la excusa de la comida para romper aquel incómodo silencio que se había abatido sobre ellas desde su atrevido comentario sobre la belleza de la mujer de cabellos negros.
Mientras se miraban, como si sus ojos estuviesen manteniendo una conversación, una suave melodía comenzó a escucharse.
«¿Quiere bailar?» preguntó Emma, en un arrebato de valor, aunque tenía la certeza que recibiría una negativa.
Regina, tomada de sorpresa, pensó en decir que no, pero completamente dominada por la atmosfera mágica que parecía flotar sobre ellas, respondió
«Sí»
Emma se acercó lentamente y colocó sus manos en la cintura de la morena, pero no apretó su cuerpo completamente al de la otra mujer.
Regina apoyó sus manos en los brazos de Emma y comenzaron a bailar a un ritmo lento y suave.
[música]
Desde que te vi
Estoy ciega de pasión
Nunca más pensé en mí, enloquecí
Cuando la luz de tu mirada
Cruzó mi mirada
Vi que ahí estaba mi otra parte
Mientras aquellas dos mujeres estaban ahí, una en los brazos de la otra, una sensación de plenitud inundaba el lugar.
Quise acercarme
A aquel corazón que nunca vi
Pero siempre amé
Si la vida tiene un fin
El amor no lo tiene
Hace de cada vida otra parte del infinito amor
Emma lentamente apretó a Regina más contra sí, poniendo de lado sus cabezas. Regina subió sus manos por los brazos de la rubia y agarró su cuello.
Breve corazón, tienes un amor eterno
Que me inunda el alma de emoción
Al saber que en algún lugar
En otro tiempo, en otro mar
Nuestros ojos se cruzaban como hoy con infinito amor
Ambas tenían los ojos cerrados, respirando el mismo aire, conscientes de sus respiraciones entrecortadas. Emma se aproximó más y rozó la boca de Regina con sus labios.
Sin hablarme, leí en tu mirada
Que siempre estuviste en mí, hoy sé
Que por una razón mayor, la vida nos juntó
Para estar siempre unidos con infinito amor
Regina correspondió al beso de Emma, entreabriendo sus labios, sintiendo el aliento caliente de la rubia invadir su boca.
Emma, sin poder controlar más sus impulsos, introdujo lentamente la lengua dentro de la boca de Regina, que permitió aquella deliciosa invasión.
La lengua de la rubia bailó dentro de la boca de la morena, saboreando el gusto a manzana que emanaba de esos labios carnosos y deliciosos.
Súbitamente la música paró. Regina abrió los ojos y se acordó de Robin. Durante todo el tiempo que estuvo en compañía de esa rubia, se había olvidado completamente del novio.
Se separó bruscamente de Emma, que la miró confundida, y se dirigió rápidamente para la mansión, sin mirar para atrás, dejando a una rubia excitada y atónita en el quiosco.
Cuando encontró a Robin, que estaba yendo en su dirección, le pidió que se fueran. Su respiración y su pulso estaban acelerados y no conseguía dejar de pensar en el beso que se dio con la misteriosa mujer.
Robin se quedó preocupado y sacó a su novia de allí, pero, antes, consiguió hablar rápidamente con David para decirle que después lo llamaría y le explicaría lo que había pasado.
Al día siguiente de camino a Storybrooke
Regina ya estaba en el coche, con Robin, de camino a Storybrooke, y todavía no conseguía dejar de pensar en lo que había sucedido en la fiesta. Pareció que, por un momento, mientras estaba en los brazos de aquella misteriosa rubia, había vivido una realidad alternativa, donde nada existía, sino solo ellas dos.
Después de haberle dicho a Robin que había sentido un repentino ataque de pánico por esta en un lugar lleno de gente, y percibir por su expresión que él no había creído mucho en esa disculpa, se fue a acostar.
Pero, cuando finalmente consiguió dormirse, un par de ojos verdes invadió sus sueños, y se despertó sobresaltada.
Regina no paraba de pensar en aquella extraña. Le gustó el beso y se dio cuenta de que estando en los brazos de la rubia había experimentado sensaciones que Robin nunca le había despertado.
Ahora miraba para el hombre que estaba a su lado y se sentía culpable. Había traicionado a su novio en la misma semana en que había aceptado casarse con él.
Todavía andaba perdida en sus pensamientos, cuando Robin estacionó en frente de la hacienda familiar.
Bajaron del coche y entraron en la casa. Regina vio a una señora muy linda y elegante ir a recibirlos. Dedujo que se trataba de la abuela de su novio, Eva Swan.
«Usted debe ser Regina, el tema preferido de mi nieto en los últimos meses. Sea bienvenida» dijo la simpática señora, abrazándola.
«Robin, ¿a qué no sabes quién acaba de llegar?» continuó la anciana, dirigiéndose a las escaleras para gritar «Emma, ven, tu hermano acaba de llegar con su novia»
Cuando Regina alzó la mirada hacia las escaleras y vio a una rubia con una blusa ¾ azul petróleo, vaqueros negros y botas marrones de caña alta bajando, se congeló: ¡era ella! La extraña con quien se había besado en el baile.
La rubia también se quedó paralizada en lo alto de las escaleras y cuando se recuperó del impacto, descendió lentamente y se acercó a la novia de su hermano y, mientras se acercaba a Regina, sus ojos verdes se hicieron más oscuros.
Sonrió cínicamente para la otra mujer y dijo
«Un placer, Emma Swan, tu futura cuñada»
