¡Buenos días/noches! Continuamos con Serendipia Caótica. En capítulo anterior, la Perla de Diamante Amarillo rechazó el ofrecimiento de la Perla de Diamante Azul de mostrarle la proyección de Perla.

¿La Perla azul lo intentará otra vez?


Capítulo 2

La Perla de Diamante Azul ya no está segura de qué pensar. Ella nunca se ha enfrentado a una Perla que directamente rechaza su oferta, a todas ellas desde el principio se les enseña que esto no es algo propio de una Perla. El comportamiento persiste incluso cuando las Perlas están solas, lo que es preocupante, pero útil para ella. Esta diferencia que presenta la Perla de Diamante Amarillo es extraña, pero ella ha cultivado un espíritu rebelde en su interior durante años y en cierta forma le agrada la fuerza de ese rechazo. No hay dudas de que la otra Perla sigue siendo frágil y está asustada, como todas las Perlas lo están constantemente, pero ella lo canaliza de una forma diferente.

Sólo es un poco irritante que esta estrategia defensiva la deje indispuesta a escuchar, a aceptar algo nuevo en su pequeño mundo imperfecto.

La Perla de Diamante Azul tendrá que intentarlo otra vez, en otro momento. Ella se sentirá como si hubiera fracasado en su tarea si olvida este asunto. Pero no la obligará, porque las Perlas se rompen con facilidad y ella se niega a ser la causa de eso. Su historia simboliza esperanza, no miedo. Ella no va a deshonrar a la Perla renegada por obligar a alguien.


La vida para una Perla, incluso para la Perla de Diamante Amarillo, es repetitiva. Ella puede seguir todo el procedimiento sin pensar, aunque no se atreve. Ella presenta reportes, responde llamadas, escucha cuando su Diamante se reúne con varias gemas.

Las reuniones de los Diamantes son esporádicas pero siempre estresantes. No uno, sino tres pares de ojos sobre ella. Dos Perlas más están a su lado también, y ella debe esforzarse y recordar a su Diamante que ella es la mejor de las mejores y no debe cambiarla por algo nuevo.

La Perla de Diamante Azul esta allí, por supuesto, pero la Perla de Diamante Amarillo se niega a mirarla. Es fácil evitarse entre sí porque las Perlas no pueden conversar en ambientes como este…Eso está reservado para afuera de las cortes, e incluso entonces sólo pueden ser charlas segmentadas y suaves. Pero ella puede sentir a la otra Perla observándola y provoca que todo su cuerpo se paralice con una ansiedad que no entiende.

Ella es sólo una Perla, ¿verdad? Excepto que…

Se dice a si misma que está preocupándose por nada, que necesita concentrarse, en caso de que su Diamante decida darle una orden, pero es difícil. Ella siente alivio cuando Diamante Azul envía a su Perla al exterior para recoger un paquete por ella.

La conversación entre los Diamantes continúa, serpenteando por caminos que otras gemas probablemente no esperarían de sus líderes. Las cortes son un sutil campo de batalla de ideas, cargado con manipulación y palabras bien ubicadas. Pero las Perlas no dicen ninguna de las pequeñas cosas que escuchan.

Y las Perlas son mencionadas en la conversación también. Ellas son entretenidas, o de buen comportamiento, o útiles. Ellas son viejas, o defectuosas, o serán cosechadas pronto. La Perla de Diamante Amarillo odia estas conversaciones. Un día ella será aquella Perla que no está capacitada.

—Debería reemplazar a esta pronto—, dice Diamante Blanco conversacionalmente. —Ella es una bailarina maravillosa, pero le toma mucho tiempo hacer los recados.

La Perla de Diamante Amarillo sabe que la razón de esto es que la Perla tiene una pequeña astilla en un costado de su gema, lo suficientemente pequeña para pasar desapercibida por un tiempo cuando eres sólo una Perla. Ella sabe cómo llegó allí, sabe que ahora la Perla siempre toma los pasajes más silenciosos y desiertos, que toman el doble de tiempo.

Ella no se da cuenta que obsesionarse con la auto-conservación sólo provocará que la destruyan con mayor rapidez. No le quedaría mucho tiempo, de todos modos, pero si fuera más inteligente ella habría descubierto cómo servir a su Diamante al menos un poco más de tiempo.

—Hmm, si, ella parece un poco extraña—, reflexiona Diamante Azul. —La mía es rápida para obedecer, como siempre.

—Tu Perla es antigua—, Diamante Blanco se ríe. —Pero hace tiempo que he renunciado a convencerte de conseguir una mejor. ¿Y tú, Amarillo?

La Perla de Diamante Amarillo podría tensarse, podría esconderse o cubrir sus oídos, pero hacer alguna de estas cosas sería peligroso.

—La mía es adecuada—. Dos palabras. Ningún sentimiento detrás de ellas.

Ella se siente vacía. No, ella se siente aliviada. Ella ha tenido éxito en lo que ha trabajado tanto, por ahora. Adecuada. Ella se siente vacía.

—Ella ha estado por aquí por bastante tiempo—, está diciendo Diamante Blanco. —Estoy sorprendida; siempre eres muy impaciente con ellas—. Diamante Amarillo no responde, por lo que continua. —Deberías conseguir una nueva…Hay unas nuevas opciones hermosas de personalización

Las palabras de Diamante Blanco se sienten como una navaja, cortando por la mitad a la Perla de Diamante Amarillo como si fuera nada.

Ella no es nada.

Diamante Amarillo sólo le da una mirada breve, y dice un desdeñoso: "Tal vez".

Es todo lo que ella puede hacer para mantenerse de pie, permanecer en su posición sin temblar.

Los minutos pasan como horas.

—Perla, ve a hablar con la Peridot trabajando en la sala de control. Quiero una actualización de su progreso.

Una orden. Ella puede hacer eso, por lo menos. Pero por primera vez ella se siente mal por esforzarse tanto.

Hace una reverencia, obediente, y se retira, sus piernas doblándose cuando la puerta se cierra, y ella ni siquiera puede reunir la fuerza necesaria para preocuparse de que está fracasando en sus deberes. Ella es nada, ella no importa, su trabajo equivale a nada. Eso no la salvará, no la hará diferente de las muchas, muchas Perlas anteriores a ella. Ellas se esforzaron también, por supuesto que sí, pero ninguna podría ser suficiente, jamás.

Ella nunca será suficiente, y ella ya no está segura de por qué quiere serlo.

—Perla—, una voz brota desde arriba, ni siquiera un susurro.

Ella se obliga a levantar sus ojos muy abiertos del suelo y ve a la Perla de Diamante Azul delante de ella. Sólo hay una minina vacilación antes que la otra Perla deslice los brazos debajo de los suyos y la levante sobre sus pies con una fuerza sorprendente. Antes de poder darse cuenta, están en una habitación pequeña y oscura, a solas. Un armario de almacenamiento, ella cree, pero apenas puede procesar lo que está pasando.

—Perla. Perla, escúchame—, la Perla de Diamante Azul la toma por los hombros. —No puedes perder el control ahora.

Una risa histérica brota de su boca.

Ella sacude la cabeza. —No. Necesitas parar.

Es la sorpresa de oír a una Perla decir "no" lo que la hace callar más que cualquier otra cosa.

—Sé que estas asustada—, continua en voz baja. —Pero no importa qué, debes trabajar perfectamente para tu Diamante.

—¡Eso no importa!—, ella nunca ha llorado antes, pero lo considera ahora.

—Sí, importa, pero no en la forma que crees—, las manos de la otra Perla se retiran, para descansar ligeramente sobre su propio pecho, ahuecando cada lado de su gema. —Déjame mostrarte.

La Perla de Diamante Amarillo ni siquiera le importa, no se molesta en protestar cuando la gema de la otra comienza a brillar, iluminando la habitación.

La Perla de Diamante Azul se da la vuelta para proyectarlo en la pared, y lo que se muestra allí es algo poco familiar. Es la corte de Diamante Azul, pero no es la corte que ella visita ocasionalmente con su Diamante, es una más antigua, una diferente. Hay gemas que ella reconoce por su tipo pero no las conoce en realidad. Y luego hay dos más, quienes entran desde arriba, un Cuarzo y una…

Una Perla.

Una Perla con armas, que elimina múltiples gemas en cuestión de segundos.

Una Perla.

—Somos las Gemas de Cristal—, susurra la Perla de Diamante Azul al mismo tiempo que la proyección.

Es demasiado, sea lo que sea ese sentimiento en su interior. Es demasiado, pero ella ya no se siente tan rota como unos momentos antes.

La luz de la proyección se desvanece y las deja en la oscuridad.

—¿Qué fue eso?—, susurra.

—Después—, dice la Perla de Diamante Azul. —Durante el próximo ciclo de descanso. Ahora vete, rápido.

Ella lo hace.


La Perla de Diamante Amarillo realiza sus deberes con una especie de aturdimiento, aunque no lo demuestra. Ella se asegura de mirar a la Peridot con la cual le han ordenado hablar de forma normal, lo que no es difícil. La Peridot tiene el valor de preguntar "¿Lo has entendido todo?" al final de una explicación técnica elemental. Ella lleva el reporte a Diamante Amarillo, completamente acertado como siempre, y permanece de pie hasta el final de la reunión, sin mostrar nada en su rostro.

En el interior, ella está dando vueltas y temblando y sospechando. ¿Cómo puede una Perla sostener un arma? ¿Cómo puede una Perla ser parte de una rebelión? ¿Cómo puede una Perla hacer algo además de ser una Perla?

Ella quiere dejar de pensar sobre todas estas cosas peligrosas y terribles que podrían fácilmente causar su destrucción. Ella tendría que descartarlo, tendría que pretender que nunca habló con la Perla de Diamante Azul.

Pero su mano derecha está cerrada en un puño en su costado y no puede dejar de pensar sobre cómo una espada (sólo una) podría sentirse en sus manos. Ella nunca tuvo permitido estar cerca del armamento. Las Perlas no tienes esa necesidad, ellas son inútiles en una batalla.

Excepto que tal vez no lo son, su recuerdo casi perfecto se lo dice, las imágenes de espadas cortando y gemas derrotadas se reproducen una y otra vez en su cabeza.

Siempre asumió que ella era lo máximo que una Perla podía esperar ser, ¿pero y si estaba equivocada? ¿Y si…?

No. Estas son cosas terribles y prohibidas que pensar, para una Perla. Ella no puede permitir que una antigua extraña entre en su cabeza. Sea lo que sea la cosa defectuosa que estaba en la proyección, hace tiempo que se había ido, sin duda. Todo rastro de ella borrado. No importa.

Ella es la Perla de un Diamante, y tiene cosas más importantes que pensar.

Cosas más importantes que espadas y traición y los recuerdos sombríos de otra Perla.


Es todo lo que puede pensar, incluso si intenta no hacerlo.

En el camino a su ciclo de descanso, ella no hacer otra cosa que pensar, nada más que anticipar.

Ella no debería intentar hablar con la Perla de Diamante Azul. Eso sólo conducirá a cosas malas, y ella está tratando de sobrevivir. Eso es todo lo que ha intentado hacer.

Pero esa Perla (esa Perla con las espadas), ¿quién era ella? ¿Por qué le había mostrado esa Perla, y por qué importa tanto?

Ella llega primero y toma su lugar habitual, los hombros rígidos por debajo de los volantes elegantes que los adornan. Luego de unos momentos, hay movimiento a su lado y ella vislumbra la señal más mínima de la Perla de Diamante Azul, los pliegues de su falda se agitan cuando ella se sienta. No se miran entre sí.

Ellas no se mueven en lo absoluto hasta que las demás Perlas están allí y la puerta se ha cerrado y no hay más que susurros a su alrededor durante un tiempo.

Entonces, y sólo entonces, la Perla de Diamante Amarillo se atreve a darse la vuelta y mirar a la Perla junto a ella. —Dime.

Increíblemente, la Perla de Diamante Azul sonríe. Es la primera señal de vida que ella ha visto en su rostro. Es la primera sonrisa real que ella ha visto en una Perla, y la audacia de eso la aterroriza.

—Hace 5.750 años, ella fue una rebelde que luchó por una futura colonia en un planeta llamado Tierra—. Las palabras son suaves, compartidas sólo entre ellas, pero parecen fuertes y disparatadas e imposibles.

—¿Cómo?—, demanda, igualando la suavidad pero sin el tono agradable que la Perla de Diamante Azul siempre consigue. —Ella es una Perla.

—También nosotras.

—Ella debió ser defectuosa.

—Las gemas utilizan tanto esa palabra que ya ni siquiera saben lo que significa—. Hay desdén en su voz ahora, y no le sienta bien (no es adecuado a lo que ella parece ser) en lo absoluto. Por las estrellas, esta Perla es diez veces más aterradora que lo que pensó originalmente. 5.750 años. Ella mantuvo este recuerdo por 5.750 años, y quedó marcado en su interior. Ella es diferente ahora, diferente a lo que sea que fue una vez.

Diferente, de la misma forma que la Perla de Diamante Amarillo se está convirtiendo cada vez que se detiene a pensar en esas espadas.

—La líder de la rebelión se llamaba Rose Cuarzo—, la Perla continua tranquilamente en su tono normal. —Lucharon por el planeta para que la vida orgánica allí no fuera destruida durante el proceso de colonización. Sólo he visto a dos de ellas, pero habían más. Ellas comenzaron una batalla.

—Perdieron—, dice ella, con convicción, porque tenían que haber perdido.

—Si—, admite. —Pero le permitieron al planeta vivir durante miles de años más de los que hubiera logrado de otra forma.

—¿Qué importa?—, sisea la Perla de Diamante Amarillo. —Todas están rotas. El Planeta Hogar no permite que rebeldes como ellas vivan.

Los dientes de la otra Perla muerden su labio interior, como si quisiera partirlo en dos. —Importa. Ella era una Perla, y ella luchó.

—El Cuarzo probablemente era su dueña.

Ella sonrió otra vez, de pronto, mostrando los dientes y sin elegancia y sorprendente. —No. Ella era una de las Perlas de Diamante Blanco.

Su gema arde con una emoción que no comprende.

Ella no debe creer esto. Ella no debe creer nada de esto, pero la Perla delante de ella esta tan perfectamente equivocada que no puede imaginar que sea falso.

—¿Nunca te has preguntado porque se deshace de ellas tan rápido ahora?—, pregunta, con una mezcla de dolor y placer en su voz. Sus dedos se entrelazan enfrente de su gema. —Ella tiene miedo.

—Los Diamantes no tienen miedo de nada. Y es ridículo de todos modos, las Perlas no son una amenaza.

—No lo son, si ella no las deja vivir el tiempo suficiente para traicionarla.

Esto está mal. Esto está muy, muy mal. Es imposible.

Sin embargo, cuando ella abre la boca, todo lo que sale es: "Déjame verlo de nuevo. Todo".

Y la Perla de Diamante Azul, sonriendo y hermosa y letal, concede el deseo


Ese final me encantó :3 Y esa conversación entre los Diamante fue horrible, y lo peor de todo, ese "Tal vez" de Diamante Amarillo. Aunque en cierta forma fue util, porque ahora la Perla amarilla sabe que no es mejor que nadie a ojos de su líder. Digamos que la hizo bajar a la tierra.

¿Cómo crecerá la relación entre las dos Perlas? Lo veremos en el proximo cap.

¡Nos vemos!