Los personajes no me pertenecen, son de meyer. La trama si.
Jacob
No podía dormir.
Hacia una hora que había salido de fase después de la reunión, y no podía dejar la mente en blanco. Cuando parecía lo suficiente cansado como para olvidarme otra idea me llegaba a la mente y me desvelaba, así que decidí levantarme y salir al porche a que me diese la brisa fría propia de las noches sin luna en la reserva.
Me senté en el escalón e hice algo que no había hecho en semanas. Pensar.
Había sido muy difícil ignorar la presencia de Bella, y todavía más no pensar en ella, pero no quería que los demás sufriesen más por mi causa. Había notado cuanto se alegraban cuando veían una chispa del recuerdo del antiguo Jacob en mi rostro, y no negare que eso me gustaba. Eso era, ya les había preocupado bastante durante un mes.
Sam había sido muy comprensivo, aun cuando en realidad me merezco una bronca del quince, Paul, ahora casi siempre andaba por casa, no le importaba compartir el sofá y Jared, cuando venía con nosotros, no tardaba en incluirme en la conversación. Quil y Embry no me dejaban nunca solo, y si tenían una guardia, llamaban a Seth para que se quedase conmigo, y este lo hacía encantado. Si hubiese sido de otra forma estoy del todo seguro que me hubiese pasado estos cinco días pensando en Bella.
Levante la cabeza y mire hacia el cielo para descubrir que las nubes habían dejado que la luna se asomase a dar luz esa noche tan oscura. Esta madrugada se parece mucho a cuando me fui, pensé, era cierto, por lo que no pude evitar acordarme. Intente pensar en otra cosa.
Buenas noches Jake. Era lo último que había oído hoy, me lo dijo Seth antes de salir de fase para volver a casa con su hermana. Leah.
Dios, era la mujer más difícil que conocía. Pero no podía dejar de empatizar con ella, ahora la entendía mejor que nadie. Entendía el sufrimiento y el dolor que se siente cuando alguien a quien amas, simplemente, prefiere a otro, yo tenía la "suerte" de que ese otro era mi enemigo, pero ella? Su amado prefería a su prima, a alguien a quien quería y confiaba. Yo tambn estaría amargado en su lugar.
No. Eso no era cierto. Yo no podría volverme de esa forma, o si? ¿O acaso Leah antes no era una chica alegre a quien era tan fácil querer? En cualquier caso, yo no iba a ponerme contra el mundo, y tampoco iba a criticar el modo en que Leah se refugiaba de su dolor, al menos ella no había huido…
Deje de pensar un momento y me levante de mi sitio para empezar a caminar sin rumbo fijo por la reserva siempre con cuidado de no dirigirme a lugares non gratos, como la frontera…
¡Rayos! Al día siguiente tendría que acompañar a Seth hasta allí, lo que me preocupaba no era si iba a deprimirme allí o no acordarme de distraerme, sino que, por la cuenta que nos traemos, y por qué no sería la primera vez, temía que Leah se encargase personalmente de recordarme el por qué ahora no me acerco al rio.
Decidí en ese momento ir hacia la playa y así, que el sonido de las olas llenase mi cabeza y la vaciara de aquello que me atormentaba.
Leah
Hacia muchísimo tiempo que no dormía tan bien.
Realmente no había razón para ello porque antes de acostarme no había tenido lo que se dice una experiencia tranquila. Me desperté muy temprano, tanto que en mi casa aún no se había levantado nadie, y no preveía movimiento hasta un par de horas más tarde. Baje a la cocina y cogí unas galletas, y mientras me las comía mire muy entretenida hacia la ventana observando que ya estaba amaneciendo. Minutos después me vi a mi misma saliendo por la puerta principal con mis pantalones cortos y mi camisa verde oscura de media manga. No me hizo falta pensar mucho para saber que mi destino era firth beach. De camino, el cielo se fue clareando aunque si hubiese sido media noche tampoco habría perdido detalle de lo que me rodeaba.
Me encanta la playa. Si, a la arpía de Leah Clearwater le gusta algo. Puse los ojos en blanco hacia mi propio comentario, lo que dibujo una pequeña y tímida sonrisa en mis labios, estaba de buen humor. Buen humor que echaría a perder en cuanto me cruzara con algunos de los inútiles de la manada, panda de hombres con su virilidad tan frágil en chicos de casi dos metros. A la próxima dejaría de considerarme la única mujer del grupo.
No tardé mucho en llegar a la playa y en cuanto la brisa empezó a mecerme y hundí los pies en la arena fría, deje de ser la arpía para ser solo yo.
De vez en cuando, pero tampoco muy a menudo, me gustaba dejar a un lado las leyendas y librarme de mi escudo para pasear tranquila. Cada vez que lo hacía, volver a protegerme con mi barrera se me hacía más difícil, y aun sabiéndolo no pude evitarlo.
La verdad, no me apetecía pensar en Sam, ni en Emily ni en nadie, ni tampoco en la pelea con Jacob o la consecuencia que me había traído. Simplemente, el mar, las olas, la paz.
Cuando ya llevaba un rato caminando percibí un olor que me era muy familiar. Estaba satisfecha con lo que llevaba de mañana por lo que fuera quien fuese, podría molestarme. En realidad no, correría grave peligro, es una forma de hablar. Con ello en mi mente, seguí el olor, y a lo que me condujo, simplemente no alborotó mi paz.
Hasta el próximo capitulo, Buenas noches ^.^ Maluheca
