Capitulo 4: Resistiendo las Fuerzas del Destino
Tezuka fue el primero en llegar al aeropuerto ese domingo. Ryoma camino hasta el reloj –el lugar designado para encontrarse- cargando sus maletas unos minutos después, con su gorra hacia abajo ocultando su rostro. Tezuka no tenía el corazón para decirle que su gorra era probablemente lo que lo hacía más reconocible para sus fans que cualquier otra cosa. Él mismo no había tenido los mismos problemas desde que había comenzado a usar lentes de contacto en la cancha y anteojos el resto del tiempo, sólo un par de admiradores entusiastas lograban reconocerlo de esta forma. De cualquier modo el aeropuerto estaba tranquilo y solo con unos cuantos viajeros de negociosos, así que nadie le estaba prestando atención a ninguno de los 2 tenistas semi-famosos.
"Echizen," saludó cordialmente.
"Buenos días Buchou. ¿Somos los primeros?"
"Eso parece. ¿Listo para dejar Japón de nuevo?"
"Jum, pareciera que acabáramos de regresar."
Sólo habían transcurrido poco más de tres semanas desde que habían llegado a Kyoto –y probablemente no serían capaces de regresar por los siguientes 4 o 5 meses con la temporada en su máximo apogeo, ya que era probable que terminaran yendo al Abierto Americano, el Francés, y Wimbledon uno después del otro, acudiendo también a pequeños torneos entre estos. Tezuka usualmente se encontraba lo suficientemente ocupado como para no sentir nostalgia, pero había veces en las que realmente odiaba el estilo de vida profesional. Afortunadamente, el tenis lo valía, y con Echizen asistiendo a más de la mitad de los eventos a los que él iba, contaba al menos con alguien con el que pudiera hablar japonés adecuadamente. Aún si su inglés y alemán eran fluidos, era reconfortante poder hablar en su lengua natal con alguien de vez en cuando. El pensaría que a Echizen no le importaría tanto este hecho, habiendo crecido en Estados Unidos, sin embargo siempre se lo encontraba al chico quejándose sobre la falta de comida japonesa y buenas tinas de baño, así que por lo menos Tezuka no estaba solo en su sufrimiento.
Hablando de sufrimiento, notó que el muchacho tenía ojeras debajo de sus ojos. "¿Estás bien? Te vez cansa…"
"¡Hoi hoi! ¡Ochibi y Tezuka llegaron juntos, nya!" Eiji gritó hacia donde ellos estaban al momento de llegar al aeropuerto, interrumpiéndolo en el proceso.
"¡Eiji!" dijo Oishi susurrando frenéticamente. "¡¿Qué te acabo de decir?"
Tezuka se pasó la mano por el puente de la nariz. Había estado esperando –aunque estúpidamente- que para el momento que transcurriera el fin de semana los demás hubieran olvidado su estúpida creencia, pero aparentemente sólo se había cimentado más firmemente en sus pensamientos. Echizen apenas y torció los ojos. Hasta que pudieran encontrar otros medios de convencer a sus amigos, ignorarlos parecía su única opción. Y así todos verían que no había nada que ver muy pronto. Sólo tenía que ser paciente.
Kawamura llegó después, junto con Momo y Kaido. "¡Oi, Echizen! ¡Cuánto tiempo sin verte! Y ¿porque ni siquiera te dignaste en llamarme?"
"Lo siento Momo. Estaba ocupado."
"La historia de siempre. Ocupado con Tezuka, ¿verdad? ¡¿Qué te creías que hacías ocultándole a tu amigo algo como eso?"
"No había nada que ocultar. Eso no es cierto."
"¡¿No es cierto? ¡¿Te cacharon en la movida y piensas que ahora puedes fingir que nada pasó?"
"Hola, Kaido," interrumpió Echizen antes de que pudiera continuar la conversación.
"Fshuuuuuu." Kaido tampoco había cambiado mucho. Le echó una mirada maliciosa a su antiguo rival y fue a dejar sus maletas donde estaban las de los demás. Tezuka inclinó su cabeza a modo de saludo. No estaba esperando nada más que un asentimiento como respuesta, pero para su sorpresa, la Serpiente se dirigió directamente hacia donde él estaba casi inmediatamente. Intercambiaron saludos y buenos deseos como de costumbre, y entonces, mientras todos los demás estaban inmersos en la conversación, murmuró, "Vas a tratar bien al mocoso."
Tezuka parpadeó, sorprendido por el breve rastro de amenaza oculta en su voz. No era tanto como una pregunta si no más como una declaración. ¿Acababa de advertirle Kaido sobre posibles intensiones impuras? Eso confirmaba sus sospechas de que a pesar de su áspero exterior al menos Kaido tenía un punto débil hacia su antiguo kouhai. Nunca le dio la oportunidad de corregirlo, ya que la Serpiente se esfumó casi de inmediato, aparentemente satisfecho de haber dicho su parte. Sin lugar a dudas. Hasta Kaido estaba convencido, aparentemente –era seguro el trabajo de Inui.
Fuji e Inui fueron los últimos en llegar. Fue un momento extraño, el tener a todo el equipo reunido otra vez, especialmente ya que habían pasado muchos años desde que habían jugado juntos.
"¿Nos vamos entonces?" preguntó Oishi rompiendo el momento de silencio.
"Sí, vayamos todos."
Después de eso, todo fue un remolino de caos a la hora de checar su equipaje, desaparecer para obtener comida, ir al baño y deambular por la terminal. Tezuka se encontró tomando café con Fuji quien se entretenía informándolo sobre su afición a la fotografía de vez en cuando mencionando la licenciatura en leyes que supuestamente se encontraba estudiando.
Cuando todos se juntaron en el avión una hora después, Tezuka se encontró con que su compañero de asiento era Echizen, y vanamente se preguntó si sus amigos seguían haciéndole jugarretas o era que los dioses se estaban burlando del él. No le disgustaba la compañía de su compañero de tenis… sólo que no iba a ser particularmente sencillo el convencer a sus amigos de que enserio no pasaba nada entre ellos cuando los seguían poniendo juntos de esta forma.
Aparentemente desapercibido de sus locuras, el chico dijo, "Puedes tener el asiento junto a la ventana," con un bostezo a la vez que guardaba su valija en el compartimiento de arriba.
"¿Estás seguro que no preferirías cambiar de lugar para que tu y Momo pudieran ponerse al corriente durante el vuelo?" Preguntó Tezuka, aunque de hecho si prefería la ventana –era bastante incomodo tener que levantarse a cada rato y quedarse en el pasillo cada vez que alguien quisiera ir al baño o tomar algo de entre sus cosas.
La mirada de Echizen se movió hasta el otro extremo en donde Momoshiro y Kawamura estaban sentados. Momo estaba a punto de obtener su titulo en enseñanza, y aparentemente optaría por educación física, cosa que le estaba comentando al chef en voz alta, al menos lo suficientemente alta como para que lo escucharan claramente desde donde estaban sentados. "Nah, tenemos dos semanas enteras."
Se acomodaron, con Fuji e Inui sentados en frente de ellos, Momoshiro, Kawamura y Kaido a su izquierda, y Oishi y Eiji dos asientos al frente. Después de que el avión despegara, tomó un libro que había depositado en el bolsillo del asiento de enfrente para leerlo, mientras Echizen hojeaba las revistas gratuitas, y luego comenzaba a ver la película. La comida llegó y comieron en silencio, después Tezuka reasumió su lectura aunque eventualmente comenzó a cabecear. Lentamente, a pesar del insistente ruido de las turbinas, se quedó dormido.
Despertando de un sobresalto una cantidad indeterminable de tiempo después, Tezuka casi tiró el libro que se había deslizado hasta su regazo. Ajustando sus lentes miró de mala gana a Fuji, quien se encontraba reclinado sobre su asiento en frente de él con su cámara en mano y una amplia sonrisa. El peso extra en su brazo informándole la fuente del júbilo de su amigo. Echizen al parecer también se había quedado dormido y se encontraba ahora recostado sobre su hombro.
Era bastante tentador el despertar a su acompañante, simplemente porque sabía que sus ex compañeros de equipo usarían esto como otra evidencia más de su inexistente relación. Pero al mismo tiempo, Echizen se veía apacible, y probablemente estaba exhausto después de haber pasado la mayor parte de estas dos semanas haciendo anuncios de publicidad en vez de haber descansado y entrenado después del torneo –especialmente si esas ojeras no eran alguna indicación. Tezuka era afortunado de que su actual entrenador/manager –uno que Atobe le había proporcionado- de hecho recordaba el hecho de que necesitaba descansar. La agente de Ryoma, una rubia de busto grande que su padre había encontrado, parecía pensar al chico como una especie de máquina, y si no fuera por la rejega personalidad del chico y su actitud poco cooperativa, probablemente estuviera matándose en este momento haciendo promociones en vez de estar jugando tenis. Tezuka personalmente no hubiera creído necesario el uso de un manager, pero resultó que las cosas se hacían más fáciles cuando tenías a alguien que se encargara de preparar los viajes, el hospedaje y el horario por ti. Por lo menos las cosas eran más sencillas para él. Ryoma en serio necesitaba encontrar a alguien nuevo –Echizen Nanjiro había seleccionado obviamente a esa mujer por su apariencia más que por sus habilidades.
Espirando, volteó su cabeza y siguió con su libro, dejando al joven dormir tal y como estaba. Sus amigos ya estaban convencidos así que daba lo mismo de todas formas, sería mejor que Echizen descansara. Era un viaje largo después de todo.
Llegaron a Los Ángeles esa tarde, a pesar de haber dejado Japón después del almuerzo, luego transbordaron el avión para Dallas donde el grupo tomo un transporte para que los llevara a su destino.
Se registraron todos en el mismo hotel, planeando pasar la semana anterior al debut de Eiji y Oishi socializando. Era de suponer que la pareja dorada pasaran una buena parte de ese tiempo practicando, mas todos se ofrecieron a ayudarlos a entrenar. Ni Tezuka ni Ryoma participarían en el torneo de una semana, en su mayor parte debido a que no era uno al que usualmente frecuentaran jugadores del top 30 así que parecería poco justo –sin mencionar aburrido- arrasar con el marcador sin que ninguna de sus partidas llegaran al tercer set. Eso y que Tezuka no había querido robarles el protagonismo a sus antiguos compañeros de equipo. Estaba seguro que su debut haría un boom en la categoría de dobles, y no quería interferir en eso como nada más que un seguidor. Echizen había estado de acuerdo, aunque sólo después de habérselo señalado.
Oishi estaba ocupado entregándoles las llaves en la recepción –todos los demás estaban demasiado cansados como para molestarse en hacer otra cosa más que irse a dormir, incluyendo a Echizen quien había pasado la mayoría del vuelo haciendo justamente eso. "Solo les quedaba una habitación para tres personas –aparentemente tuvieron demasiadas reservaciones. Inui, Kaido y Momo están en esa. El resto de nosotros tenemos habitaciones dobles. Eiji y yo, y Kawamura y Fuji estamos todos en el mismo piso. Tezuka y Echizen," dijo, entregando la última llave. "Ustedes están dos pisos más arriba, lo siento."
"¡Hoi hoi!" Exclamó Eiji guiñando un ojo, antes de que su compañero de dobles le diera un codazo.
Momoshiro y Kaido ya estaban lanzándose dardos con la mirada; el tiempo aparentemente no había hecho nada por aplacar su rivalidad. Tezuka sin embargo sintió su estomago revolverse gravemente. No era que le importara compartir habitación con el joven tenista -era de esperarse que sus amigos los pusieran en la misma habitación por las razones equivocadas otra vez.
Aún así era demasiado tarde para armar revuelo por eso, así que sin decir nada tomo la tarjeta asintiendo a su compañero. "¿Nos vemos en el vestíbulo a la 8 am?"
Se oyó un coro revuelto de afirmaciones mientras todos cansadamente se arrastraron hasta el elevador. Les dio las buenas noches mientras bajaban en su respectivo piso, evadiendo cuidadosamente los guiños de Eiji y las miradas socarronas de Fuji, para luego continuar subiendo los dos pisos restantes junto con su callado compañero.
Deslizó la tarjeta en la ranura que había en la puerta, y espero a que el seguro hiciera click para abrirla, apenas siendo capaz de contener su bostezo mientras lo hacía. Entraron al cuarto a oscuras, Echizen arrojando sus maletas arbitrariamente en el closet cerca de la puerta mientras buscaba a tientas el interruptor. Finalmente lo encontró, llenado con luz la sombría habitación, para luego desear no haberlo hecho.
Tezuka sabía que no debía haber dejado a su bien intencionado amigo la organización de los cuartos, especialmente debido al presente malentendido. Pero es que esta no era una situación que se le hubiera ocurrido.
Había sólo una cama.
Bien. Esto iba a ser incómodo.
A Ryoma parecía no importarle, y posiblemente encontrara divertido el infortunio. Caminó hacia la cama matrimonial y de un brinco se recostó en ella. "Dos Pontas. Y hamburguesas."
"Honestamente no esperaba que fuera a salirse de control así."
"Che, se aburrirán y nos creerán eventualmente," señaló el joven tenista.
"¿Qué sugieres que hagamos?" Preguntó Tezuka, no teniendo idea alguna de cual debiera ser el siguiente paso. Oishi ya había dicho que no había más habitaciones disponibles, así que sería poco probable que pudieran pedir otra habitación.
Ryoma se encogió de hombros desde donde estaba desparramado. "Es lo suficientemente grande. No me importa compartir. A menos que ronques. ¿Roncas Buchou?"
"No que yo sepa."
"Muy bien." Y aparentemente, hasta donde le concernía a Echizen, el problema estaba resuelto. Aun así Tezuka no se sentía en paz con el arreglo. Le gustaba mucho mantener su espacio personal intacto y nunca había compartido su cama con nadie –cuando sus amigos o familiares se quedaban en su casa, siempre había estado disponible un futon de repuesto, así que nunca había tenido que molestarse antes.
Meneó su cabeza como para aclararla. No era realmente un problema – sólo lo estaba haciendo uno por las jugarretas de sus amigos. Además para lo que había crecido, Echizen seguía siendo más pequeño que la mayoría de la gente, y la cama era bastante grande. Y no era como si él fuera el único que estuviera haciendo un sacrificio – el muchacho era una persona tan privada como él mismo. Hacer un escándalo únicamente haría las cosas más agobiantes.
"Puedes ducharte primero," ofreció Tezuka. Asintiendo Ryoma se levantó bostezando y se arrastró hasta el baño de su habitación, casi inmediatamente después asomó su cabeza por el marco de la puerta.
"¡Oye Buchou, hay una tina en el baño!"
La curiosidad pudo más y se dirigió al baño para inspeccionarlo con Echizen. Efectivamente, había una bañera, lo suficientemente grande como para que un adulto joven cupiera dentro cómodamente, aunque estaría un poco apretado para él. Era un combo de tina con regadera, pero Tezuka se había quedado en suficientes hoteles que carecían de esta peculiaridad como para verdaderamente apreciarla. "Inui debió de haber investigado cuando escogió este lugar."
"Che, de haber sabido hubiera traído algunas sales conmigo."
"Tengo unas que podrías usar," sugirió Tezuka, consciente del apego que le tenía su compañero a los baños y las aguas termales. El no tenía el mismo interés que Echizen, pero siempre tenía una reserva de varias sales en su mochila sólo por si acaso era tenía la fortuna de encontrarse con una suite de hotel que tuviera bañera. "Sin embargo tendrás que esperar unos minutos para que pueda sacarlas."
"Gracias, pero creo que hoy me daré prisa," Dijo rechazando su oferta a la vez que soltaba un largo bostezo.
"No te quedes dormido en la tina," le advirtió Tezuka.
"No soy tan descuidado, Buchou."
Media hora después sin embargo Tezuka se encontró a si mismo tocando la puerta. Cuando no obtuvo respuesta, suspiró y probó el pomo, medianamente aliviado de que su compañero hubiera olvidado poner el seguro. Como había esperado, Echizen seguía en la bañera, con su cabeza hacia un lado y sus ojos cerrados.
"Echizen," llamó, tratando de desviar su mirada por pura modestia. Extendió su brazo para menear su hombro, y cuando eso no funcionó llenó uno de los vasos que había en el lavabo con agua fría y la arrojó sobre la cabeza del chico, disculpándose mentalmente por la brusquedad de su acción mientras lo hacía.
Eso lo despertó. Echizen escupió, parpadeó somnolientamente y finalmente pareció reconocerlo. "Buchou, ¿Qué estás haciendo aquí?"
"Te dormiste en la tina."
"Ah, sí me descuidé después de todo," dijo con una mueca, medio saliéndose del agua. Tezuka le arrojó una toalla, tratando de ignorar su embarazo debido a la aparente falta de pudor de Echizen. No era como si nunca se hubieran cambiado en el mismo vestidor antes… pero ahora eran adultos. Tezuka no supo porqué eso había dejado una sensación extraña en la boca de su estomago, pero no se molestó tampoco en analizarla. Tarea completada, salió apresurado del baño y cerró la puerta firmemente detrás de él.
"Lamento haber tardado tanto," se disculpó el chico cuando finalmente emergió del baño vistiendo unos bóxers de color rojo y una camisa blanca, secándose el cabello con una toalla.
"No te preocupes. Pero deberías tener cuidado de no resfriarte," respondió irónicamente, sin esperar por una respuesta antes de apresurarse a entrar al baño él mismo.
Aún y cuando fue un baño rápido, a la hora que él salió Echizen ya se encontraba dormido, tumbado encima de los cobertores. Suspirando, metió al otro tenista debajo de las cobijas, preguntándose de forma privada como fue que el chico había sido capaz de mantenerse por sí sólo a la edad de 12 durante el Abierto Americano cuando parecía incapaz de cuidarse solo a la edad de 19.
Aunque de nuevo a la edad de 12 no tenía una manager que lo estuviera mangoneando tampoco, le gritó una vocecita desde el fondo de su cabeza. Sólo se había encontrado con la mujer unas cuantas veces, pero había comenzado a desarrollar un intenso sentimiento de desprecio hacia ella. Si llegaba a provocar que su rival se retirara antes de tiempo, nunca la perdonaría.
Haciendo los cobertores a un lado, Tezuka se detuvo por un momento, asimilando la rara visión que era tener a un Ryoma completamente indefenso. Su cabello estaba revuelto y tenía sus labios entreabiertos mientras respiraba suavemente con un ritmo apacible. Era muy difícil creer que este fuera el demonio al que se enfrentaba en las canchas tan a menudamente. ¿Cómo decía él dicho? ¿Que se veían como ángeles cuando dormían?
Con un suspiro, Tezuka se dirigió a su propio lado de la cama, subiéndose cuidadosamente para no importunar al otro ocupante. No había pensado que sería capaz de de dormir apropiadamente con otra persona a tal proximidad, pero el cansancio debido al largo viaje pronto arremetió haciendo que perdiera el conocimiento minutos después.
N.T. Bien… lamento la tardanza –risas- pero verán me es imposible actualizar más rápido pues trabajo 6 días a la semana y el único día libre que tengo es el viernes por lo general en la mañana traduzco al menos 1 capítulo y en la tarde pues salgo a distraerme con mis amigos uno necesita ese tiempo de recreo ¿saben? Para liberar el estrés –suspiro- O.K. habiendo inventado esa patética excusa –nah la verdad si trabajo mucho- discúlpenme y esperen porque a partir del capítulo 6 las cosas se ponen mmm que pa' que les cuento…
