L A D I O S A D E L M A K A I

Por DarkCryonic

Capítulo 4: Te llevaré conmigo al otro mundo.

-- ¿Yusuke?

-- ¡Yomi!-- Saludaron todos a uno de los antiguos tres señores del Makai. Sólo Hiei no fue tan animoso.

-- ¿Y Shura?-- Preguntó Yusuke.

-- Lo dejé con el rey, entrenando.-- Dijo con su acostumbrada voz llena de calma.-- ¿Y Kurama? ¿No viene con ustedes?

-- Ese tonto se nos adelanto.-- Dijo Kuwabara.

-- ¿A dónde van?-- Preguntó Yomi con curiosidad.

-- Al fuerte que está más allá de lo que fue tu territorio.-- Dijo Genkai. El rostro de Yomi se contrajo.

-- Y Kurama fue allá solo.-- Dijo Yusuke notando el gesto de preocupación en la cara de Yomi.

-- Maldición.. entonces era eso.-- Murmuró Yomi.

-- ¿Qué cosa?-- Preguntaron todos.

-- La extraña energía... La diosa del Makai ha despertado...

-- ¿Qué diosa?-- preguntó Yusuke.

-- La que creo el Makai.-- Dijo Yomi.

-- Siempre pensé que era un mito.-- Dijo Hiei.

-- Yo también lo pensaba, hasta que Kurama me habló de ella...

-- ¿Kurama la conoce?-- Preguntó Hiei.

-- Sí, y fue maldecido por ella.-- Soltó Yomi.

-- ¿Maldecido?

-- Kurama no pareció creerle al principio, pero luego sucedió lo de la muerte de Kuronoe... y algunas otras cosas más... Logró encerrarla con sus plantas haciéndola dormir... pero aún así sufrió las consecuencias de la maldición y salió herido yéndose al Ningenkai...

-- ¿Por alguna razón la barrera que creo Kurama ha dejado de funcionar?-- Preguntó Yusuke.

-- Las plantas son mantenidas por el Ki de Kurama... -- Dijo Hiei.

-- Kurama está debilitado...-- Agregó Genkai.

-- Así que la energía que sentí esa vez... era de ella...-- Murmuró Hiei.-- ¡Maldición! -- Dijo Hiei antes de desaparecer en el aire.

-- ¿Hiei?

-- Ya es tarde... Se fue.-- Dijo Genkai.-- Es mejor que lo sigamos.

-- Yo los acompañaré.-- Dijo Yomi.

-- Tu ayuda nos vendrá bien.-- Dijo Yusuke.

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-- ¡Maldito Kitsune! ¿Por qué me dejas fuera? ¡No me compares con el pajarraco de Kuronoe. Si te mueres no te lo perdonaré...!

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-- Vamos, acércate.... Hermoso Youko Kurama... No me he olvidado que aquel día me despreciaste.... A mí... Una Diosa, creadora de este mundo... Y luego, osaste atraparme en este lugar con tus plantas... Pero el tiempo ha llegado. Serás mío o morirás en este mismo lugar.

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"Estoy tan cerca... Maldición... Es su energía... Es tan fuerte como la recordaba... ¿qué digo? Parece más fuerte... Pero yo también lo soy... Aunque muera en el intento. Te llevaré conmigo al otro mundo y ya no podrás dañar a nadie más... Lo haré por Kuronoe, y por todos los que murieron por tu causa... Liberaré a Hiei y a los demás de tus influencias."

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-- ¡Señor Koenma!-- Llegó corriendo Botán.

-- ¿Qué sucede?

-- ¡Ya sabemos de quien se trata la energía!

-- ¿Que?

-- ¡La antigua diosa del Makai! -- Soltó Botán. Koenma cayó de espaldas de la impresión.

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-- Las flores de Kurama.-- Dijo Hiei deteniéndose en la entrada del bosque. Aún no era medio día.--No creas que esperaré tanto...-- Dijo siguiendo el rastro de flores luminosas hasta el interior del bosque.

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"Este lugar sigue siendo tan tenebroso como recordaba..."-- Pensó Kurama entrando en un largo pasillo que lo llevaría hasta la cámara central del lugar.

-- Vamos Hiei... Son pastelillos...

-- No quiero cosas ningen.-- Dijo Hiei alejándose un par de pasos.

-- Si no quieres no te obligaré.-- Dije sentándome en el suelo y afirmando mi espalda en un árbol.-- Tendré que comérmelos yo.

Hiei quedó estático mirándome... Sabía que los dulces le habían gustado y que el helado era lo mejor... pero aún era terco con algunas cosas...

"Que tontería... ¿por qué recuerdo esto ahora? ¿Qué relación hay? Debe ser sólo una imagen suelta que mi mente de tanto en tanto me deja ver para que guarde la calma... Sí, calma... puedo sentir que mi parte youko se retuerce dentro de mí, desesperado y lleno de odio... ¿acaso yo no siento odio también?... Somos uno... el pasado y el presente... sólo uno....

Los ojos de Kuronoe me lo recuerdan cada vez que sueño, los ojos de todos los que han muerto entre mis manos me lo recuerdan, hasta los ojos de Kuwabara cuando ve mi lado frío. Puedo provocar tanta desconfianza, tanto dolor.... Maldito Kitsune, eres astuto, pero el venir aquí ha provocado todo el mal que te ha rodeado desde entonces... Pensaste que siendo Minamino esa maldición te dejaría... no... Muy estúpido en verdad... Y ahora tengo que enfrentar esto... y todo lo hago para no repetir el juego otra vez... sí, el juego. Ése que ya te habías acostumbrado a jugar... Sólo pudiste salvar a Yomi esa vez... pero para ello tuviste que alejarlo de tu lado y provocar que te odiara... era lo mejor o quizás lo único que pudiste hacer... Pero ahora... no puedes alejarte de ellos ni de Shiori... sería demasiado ¿verdad? sí... mi corazón terminaría de romperse en pedazos y no tendría porqué reprimir mi furia ni mi poder... Volvería un infierno al Makai... un infierno a tu imagen y semejanza...

¡Basta! No pienses tonterías... Ella está cerca esperándote para deshacerte de ti... Está vez terminaré con el juego..."

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"Vamos, unos metros más Youko....-- Dijo la diosa caminado hacia el medio del salón donde un pequeño agujero en el techo dejaba entrar la luz, dejando ver la figura de la diosa. Su larga cabellera negra caía ondulante hasta el suelo. Sus grandes ojos negros y brillantes tenían una mirada fría. Su cuerpo delgado y blanco estaba cubierto por un vestido negro lleno de encajes y vaporoso en las piernas. Al caminar, el roce de su traje causaba un pequeño murmullo con el frío suelo de roca pulida. Sus pies, descalzos y sus brazos, desnudos.

Una leve brisa se hizo en el lugar.

-- Has llegado.-- Dijo la diosa sin girar sobre sus pies. Permaneció calmada esperando una respuesta. Se escucharon unos pasos hacia ella. La figura ningen de Kurama se vio a tres metros tras ella, sus ojos estaban entrecerrados y su brillo más asemejaban a Youko que a Minamino.-- Veo que has cambiado.-- Dijo la diosa mirando al pelirrojo.

-- ¿Qué quieres?-- Preguntó Kurama.

-- A ti.-- Dijo la diosa dando un par de pasos hacia Kurama. Éste no se movió.-- Si te quedas conmigo para siempre, te perdonaré el hecho de que me hayas encerrado aquí y que me despreciaras.

-- ¿Y por qué creerías que esta vez aceptaría tu oferta?-- preguntó Kurama.

-- Porque la vida de tus nuevos amigos depende de eso.-- Dijo entrecerrando los ojos y levantando su mano derecha hacia el. Una pequeña luz azul apareció en su palma, creciendo hasta ser del porte de un balón el brillo se volvió imagen... Kurama abrió los ojos sorprendido. Veía a Urameshi, Kuwabara, Genkai y Yomi... ¿Qué diablos hacia Yomi ahí? ¿Dónde estaba Hiei?

-- Espera...-- Dijo la diosa leyendo los pensamientos de Kurama. Al instante la imagen de Hiei apareció frente a Kurama. Estaba en el bosque, siguiendo sus flores. Estaba tan cerca. Una sensación extraña sintió en el pecho... un vacío...-- Tu vida a cambio de la de ellos 5.. Creo que es un precio justo.-- Dijo la diosa sonriendo.-- Kurama ¿Qué dices?

Kurama cerró los ojos y cruzó sus brazos sobre su pecho. Sus cabellos rojos se agolparon en su rostro. Un hilo se sangre brotó de su labio inferior recorriendo su mentón. Un movimiento brusco y su látigo de rosas, apareció en su mano, al mismo tiempo en que se había transformado en Youko y se lanzaba contra la diosa creadora del Makai.

Esta recibió el ataque formando un escudo a su alrededor, acompañado de una sonrisa al ver el cabello plateado y los ojos dorados del kitsune.

-- Te esperaba.-- Dijo suavemente.

-- No digas tonterías.-- Dijo Youko.

-- ¿Tonterías? Veamos si ver morir a uno de tus amigos te convence de que mis palabras no son una tontería.-- Dijo mostrando la imagen de Yomi rodeada de los demás.

-- ¡Yomi!

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Yomi se detuvo bruscamente en medio de todos. Un escalofrío recorrió su espalda. Sus sentidos habían captado una poderosa fuerza acercándose.

-- ¡Maldición!

-- Alguien se acerca.-- Dijo Genkai mirando hacia donde iban.

-- ¿Que?.. Yo no percibo... esperen.... ¡Es muy fuerte!-- Dijo Kuwabara juntando sus manos y haciendo aparecer su Reiken.

Un ruido enorme empezó a acercarse a ellos, como si algo viajara por bajo tierra a toda velocidad.

-- Ella ya debe saber que estamos aquí.-- Dijo Yusuke juntando sus manos por si tenía que usar su fuerza espiritual.

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-- ¡Basta!-- Dijo Youko soltando su látigo, que cayó pesado al suelo y transformándose en Shuuichi.

-- Tanto lo quieres aún...-- Dijo la diosa abriendo los ojos.-- Lo detendré....

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-- ¿Qué pasó?-- Preguntó Yusuke al notar que el tremendo ki se había desvanecido en el aire.

-- Kurama...-- Murmuró Yomi apretando los puños y volviendo a correr seguido por los demás.

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Fin capítulo 4.

DarkCryonic

2005.