Hola, hola mis amados mortales, después de reponerme de un bloqueo cerebral aquí les traigo otro capitulo de esta azotada historia.

DISFRÚTENLO.


LOS REFUGIADOS

-Tienen que ser fuertes-

Fueron las últimas palabras de Makarov Dreyar, orgulloso tercer maestro de Fairy Tail, cuando al fallecer, en la misma enfermería del lugar, había nombrado a la que sería la cuarta y última maestra de aquel resplandeciente gremio Erza Scarlet.

La noticia de la muerte de tan gran hombre dejo un hueco en el corazón de muchos de sus "mocosos" como el mismo las llamaba, las lágrimas de impotencia se hicieron aparecer aun después de semanas del fatídico acontecimiento, y aun así, fue un hecho que las hadas tuvieron que soportar debido a las circunstancias que atravesaban, aunque aún no sabían con exactitud a lo que se enfrentaban.

-LLEGO BLUE PEGASUS…- el grito de Warren ese día, habiendo pasado apenas una semana desde que el maestro había fallecido, fue una señal de alerta de lo que verdaderamente sería una catástrofe.

La mayoría de los presentes salió para recibir a los inesperados "invitados", aunque el hecho de haber tomado por sentado que eran "BLUE PAGASUS "no era del todo cierto, de los muchos que al gremio pertenecían, apenas siete integrantes habían bajado de la, casi destruida, maquina voladora "Cristina".

-Los mataron, están muertos- susurro Hibiki a punto de desmayarse cuando Natsu y su equipo se acercaron a la enorme fortaleza móvil.

-Llévenlos adentro- ordeno la Scarlet con la tremenda autoridad que su voz siempre le había impuesto.

Ese sin saberlo era el principio del fin, no solo para las hadas si no para el mundo de la magia.

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-¿Qué fue lo paso?- preguntaron a los heridos apenas el primero de ellos despertó.

Se encontraban ya en la enfermería del gremio siendo atendidos por Wendy y Poliushka, además de ellas solo Erza y Mirajane estaban en el lugar.

-No atacaron…- respondió Eve con marcada ira en su oración mientras retraía furioso sus manos en puño – El nuevo rey envió un aviso al gremio hace casi dos semanas, el maestro asistió como se había pedido, y se llevó al maestro Ichiya con él-

Apenas mencionadas esas palabras, ambas magas de clase S debieron adivinar lo que paso…

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El maestro Makarov no era para nada tonto, se dio cuenta apenas habiendo llegado a la capital, de que algo estaba mal con la tan "Extravagante" invitación.

Tal y como él, todos los maestros asistieron a la reunión, aunque algo no cuadraba. Oba baba-sama se dirigía al lugar acompañada de Jura, el maestro de Cuatro Cerberos había llegado en compañía de Bachuus, la maestra de Mermad Heels en compañía de Kagura.

-Ya te diste cuenta Laxus…- había susurrado a su nieto apenas la idea cruzo por su cabeza.

-Ya lo note abuelo…- era muy evidente, el maestro de cada gremio junto al integrante más poderoso del mismo.

De haberlo notado antes, tal vez hubieran previsto el gran caos que se desataría, frente a la pérdida del maestro, y el segundo inmediato. Que buen plan para dejar a los gremios de magos confundidos y desorganizados.

Aun así pretendieron ignorar la idea, siguieron caminando hacia el palacio, pues la carroza que los llevaba se había detenido a fueras del lugar, ahora no era la capital que ellos recordaban, ahora era una ciudad escondida detrás de los ladrillos de un muro, alto y consistente.

Los soldados imperiales hicieron un camino por donde los magos pasaron, sin dejar ver, o ser vistos por los habitantes del lugar.

-Es como si fueron criminales…- Laxus estaba seguro de que la seguridad era exagerada, ellos no eran capaces de hacer nada contra los civiles. Cruzo los brazos con desaprobación mientras se movían en línea recta.

-Tranquilízate, no le des importancia…-

Habiendo llegado a una gran sala donde el nuevo rey atendería a los magos, Makarov y Laxus tomaron asiento sin esperar lo que de verdad planeaban hacer con ellos.

Antes de que su majestad apareciera, una nube de gas verde se empezó a levantar en la habitación, estaban seguros de que no faltaba ni un solo maestro de gremio ahí adentro, entonces qué plan podían preparar que los detuviera ahí. Estando todos juntos no debía pasar nada, o al menos todos pensaron eso.

Pero de lo que no estaban enterados era que el muro de contención que rodeaba la ciudad era una jaula que neutralizaba toda la magia, para cuando los magos se dieron cuenta, ya era demasiado tarde. Nadie parecía querer darse por vencido, arremetieron contra las paredes del lugar, contra el techo, contra el piso, pero nada.

La nube verde que se extendió por toda la habitación, contamino el oxígeno, haciendo caer a los ahí presentes uno por uno, conteniendo con poderoso veneno y hasta lo más resistentes cayeron después de un rato.

-Ustedes no son nada sin la magia…- se escuchó a alguien burlarse a través de una bocina pegada a una de las paredes.

Laxus fue de los últimos en caer, bajo maldiciones y una última mirada de culpa a su abuelo, parecía ya no haber esperanza hasta que un estruendo llego a los oídos de Makarov antes de perder la conciencia.

-Pero…-

Entre abrió los ojos viendo como Gildarts los sacaba a él y a Laxus del lugar, su magia tampoco servía, pero se las había arreglado para entrar al castillo causando un gran alboroto, incapaz de cargar a nadie más corrió por las calles del lugar apenas saliendo con vida de Crocux.

-Está bien maestro…- pregunto habiéndolo dejado en el suelo para poder reponerse.

-Como te enteraste de que esto iba a pasar…- pregunto curioso el anciano, sosteniendo su propio cuello ya que el veneno le había ocasionado un punzante dolor en la garganta.

-En un pueblo cerca de aquí llegaron rumores de que querían acabar con los líderes de los magos, es decir los maestros….-

Era un tanto obvio, pero eso al menos confirmaba las horribles sospechas del anciano, un plan para acabar con la población mágica estaba siendo ejecutado y ahora todos corrían peligro.

Apenas sin tener tiempo de pensar, una lluvia de flechas empezó a caer sobre ellos.

-Maestro cuidado…- grito el Clive justo antes de interponerse en el camino de una flecha que iba directamente al maestro, la recibió por él.

-Vamos Makarov… sal de donde quiera que estés…- se escuchó de nuevo la voz burlona de un hombre que comandaba al ejército que los estaba atacando.

-Estas bien…- susurro, al hombre delante de él, en otras circunstancias una simple flecha no hubiera sido suficiente para vencer a Gildarts pero esta vez algo cambio, el Clive no respondió y callo tendido sobre el anciano.

-Qué te parece Makarov- volvió a burlarse el hombre tomando una flecha con sus manos y presumiéndosela al maestro –Ethano con restos de diamante fosilizado… capaz de depurar la magia dentro de un mago y volverla ceniza-

La magia significaba la vida de un mago, literalmente ese hombre había fabricado un arma capaz de hervir las entrañas de los seres mágicos.

-Porque estás haciendo esto…-

-Porque ustedes son un peligro para la población, nadie necesita de ustedes- había dicho de manera sádica y sin cordura- MUERANSE, MUERANSE TODOS…-

Una nueva oleada de flechas callo sobre ellos, el maestro incapaz de pensar en nada hizo su cuerpo grande, tomo en una mano a Laxus y en la otra a Gildarts y corrió hasta su hogar, el veneno en sus pulmones, y las flechas que llegaron a alcanzarlo se incrustaron en su espalda pero aun así, fue capaz de llegar hasta Fairy Tail, no sabía cuánto tiempo le había llevado pero llego. Aun sin saber que ya era demasiado tarde.

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-Los mataron en la capital, con el resto de los maestros…- todos escucharon atentos el relato de Eve que con lágrimas en los ojos busco fuerza para seguir –Y ayer cuando apenas lográbamos reaccionar de la noticia, nos atacaron-

-¿Quién los ataco…?- pregunto nerviosa Mirajane.

-Soldados imperiales…-

Ambas magas se quedaron perplejas ante la declaración.

-Simplemente empezaron a atacar el gremio con todos nosotros adentro, Ren que había sido nombrado maestro provisional, nos dijo que huyéramos y él se quedó a distraerlos-

-¿Y todos los demás?...-

-Están muertos- con las lágrimas saliendo sin parar, Eve miro a las magas con gratitud. -¿Podemos quedarnos aquí…?-

Titania asintió, al menos hasta que supieran que hacer, no podían correrlos, muchos de ellos eran huérfanos y estaban solos.

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-Ah que molestia porque no solo les patearon el trasero…- recrimino Natsu quien platicaba con Gray, Lucy y Happy en una de las mesas. Después de enterarse de la forma tan fatal en la que BLUE PEGASUS había sido exiliado de su gremio, una oleada de indignación los invadió, y no solo a ellos, todo el gremio estaba en la misma situación.

-No podían hacer eso…- dijo Lucy bajando un poco la mirada.

-Es cierto Natsu no seas tonto, como van a atacar soldados, está prohibido que ataquemos a personas que no usan magia- Gray recordaba la promesa que hacían los magos después de entrar en los gremios, usar sus poderes para atender las necesidades de la población a cambio de dinero, jamás atacar directamente a una persona sin poderes mágicos. En cierto modo era lógico, pero no en esas circunstancias no podía tomarse tan literal.

-Entonces que…- dijo el dragón Slayer molesto- ¿Nos quedamos aquí y esperamos que nos maten?-

Esa era una buena pregunta, una pregunta a la que ninguno de sus compañeros contesto, estaban en un debate moral, como atacar de esa manera, y después que, vivir como prófugos, como criminales.

-Tenemos que esperar a que Erza nos diga lo que debemos hacer- Lucy mantenía ambas manos juntas, como rezando al cielo que todo aquello fuera una pesadilla, por desgracia no lo era. Hasta cierto punto se mantenía serena, pero sabía que eso no duraría mucho tiempo.

Gray se levantó tratando de calmarse y se dirigió a uno de los balcones del gremio notando algo inusual…

-Pero que…-

-Están emigrando a Crocux…- respondió Juvia, que se encontraba desde bastantes minutos atrás viendo la misma escena, y quien vio en el rostro de Gray cierta sorpresa invadida de pesar. Todos los habitantes de Magnolia desfilaban saliendo de la ciudad, dejándola prácticamente desierta– Juvia no sabe porque, pero todos creen que somos malos…-

-No seas tonta…- respondió el mago de hielo con brusquedad en su oración – Nosotros no somos malos y jamás seriamos capaces de hacerles nada-

Juvia bajo la cabeza, si bien le agradaban los momentos que compartía no solo con sus compañeros, si no más específicamente con Gray, pero esta vez era diferente, y sacándola de sus pensamientos la voz de Titania se hizo presente.

-¿Qué piensan de esto?- pregunto a los dos presentes.

-Juvia cree que están evacuando la ciudad para que los soldados puedan atacar libremente…-

-Es lo más seguro- aseguro Gray con marcada preocupación en su tono de voz.

Erza solo asintió suavemente, no tenía ni la más mínima idea de cómo defender a los que ahora estaban bajo su protección, como el maestro le había dicho en sus últimos momentos. Tenía que ser fuerte.

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Después de dos meses y recibir en el gremio a innumerables miembros de otros gremios, la tención parecía aumentar, y Erza se encontraba cada vez más y más preocupada, hasta ahora no habían atacado Fairy Tail, pero las noticias que los "refugiados" llevaban al gremio no eran las mejores.

Cuatro Cerberos, Mermad Heels y algunos otros miembros que fueron compañeros de antaño pertenecientes a otros gremios, llegaron uno a uno, buscando sobrevivir.

-¿Pasa algo Warren…?- pregunto serena la peli roja cuando vio al mago telepático recibir un mensaje de auxilio.

-Es… es… Lamia Scale- susurro esté cuando visualizaron un par de personas cojeando, luchando por llegar.

-Todos ayúdenlos…- grito Cana cuando vio la mirada horrorizada de Titania por arriba de su hombro, la peli roja era incapaz de pronunciar palabra.

-Erza… Cálmate- grito la Alberona al ver a Erza siendo presa de la desesperación.

Y al igual que antes el nombre de Lamia Scale se volvió subjetivo, pues hasta el gremio solo llegaron con vida Tobi, quien cargaba en su espalda a Sherry, y nada más…

Estaban en tan deplorable situación, que al llegar más de uno se quedó perplejo ante las heridas que ambos soportaban.

-Atiéndalos…- atino a decir la Scarlet antes de retirarse, era incapaz de mantener la calma.

-¿Dónde está Lyon?...- pregunto Gray con voz temblorosa a Sherry, sosteniendo su cabeza pues se encontraba tan débil que apenas si podía hablar.

-Nos atacaron, Lyon… se quedó- con esto soltó un par de lágrimas- No lo pude convencer, se quedó, lo siento tanto-

Lloriqueaba la chica peli rosa mientras Wendy se encargaba de darle los primeros auxilios, la pequeña Dragón Slayer se encontraba temblando, estaba temerosa pero la ayuda de Cheria era indispensable para ayudar a los heridos, con pesar en su corazón hizo la pregunta obligada.

-¿Dónde está Cheria?...-

-Está muerta…- estaba igual de derrotada que la mayoría de los que llegaban ahí, abrazo un segundo a Wendy y soltó su llanto desesperado, la pequeña peli azul compartió su llanto unos segundos, Cheria se había vuelto su amiga y ahora, al igual que muchos otros, estaba muerta.

Gray y Elfman ayudaron a ambos magos del, al parecer, extinto Lamia Scale a llegar hasta la enfermería, donde serían cuidados por Wendy, Poliushka, Lissana y Juvia quienes ayudaban como enfermeras.

-Gray-sama déjenlos aquí…-

El lugar se encontraba lleno de heridos, ninguno de ellos pertenecía a Fairy Tail, al menos aun. Juvia observo a los recién llegados sin hablar, a juzgar por la expresión del Fullbuster, Lyon no había sobrevivido, la tristeza la invadía pero un fuerte sentimiento la hizo permanecer serena. Aun no era tiempo de llorar por los que se habían ido. Elfman se retiró buscando apartar su mirada del dolor que parecía viajar por el aire de ese sitio Gray por otro lado creía no poder contener su impotencia.

-Lyon…- susurro tan cerca que Juvia pudo oírlo, se dejó caer en el suelo, y poso una de sus manos por encima de su frente resistiendo las lágrimas que querían escapar de sus ojos.

-No Gray-sama, no puede se puede dejar derrotar- le grito la peli azul haciéndolo regresar a la realidad, bajo hasta mirarlo a los ojos y lo agarro de ambos hombros –ellos necesitan a Fairy Tail más fuerte que nunca-

Las palabras de aquella chica eran ciertas, y Gray lo sabía, pero los recuerdos de su infancia habían vuelto, sus padres, su maestra, Ultear y ahora Lyon. Abrazo fuertemente a Juvia unos segundos, quien lo abrazo por igual dando consuelo a su desesperado corazón.

-Vamos Gray-sama hay cosas que hacer…- dijo la chica tratando de transmitir animo al peli negro.

Él sabía perfectamente que no era tiempo de deprimirse, ahora la falta de comida y recursos se habían vuelto prioridad, al igual que Natsu y Lucy que en ese momento no se encontraban, él era uno de los destinados para buscar provisiones.

-Lo se…- dijo secamente. Dio una última vista a los heridos, comprobando la verdad en las palabras de Juvia y salió de la habitación.

-Erza…- su voz fuerte y firme hicieron eco en la oficina de la peli roja, mientras ella miraba la ventana con desgano.

-Pasa Gray…- dijo ella apenas audible, sin voltear su mirada.

-Natsu y Lucy no deben tardar. Saldré a la ciudad a buscar provisiones…-

-Está bien, llévate a Gajeel y a Levy…- dijo Titania con creciente autoridad pero sin atreverse a ver al Fullbuster de frente.

-Está bien…-

-¡Y Gray!-

-¿Si?...-

-Regresen con bien por favor- la peli roja se había aventado al pelinegro y lo aprisiono en un desesperado abrazo tras mencionar esas últimas palabras. Busco en él un poco de apoyo antes de dejarse caer derrotada.

-Te lo juro…- dijo él con marcada decisión antes de cargarla y llevarla hasta su silla. Sabía que necesitaba tanto apoyo como fuera posible, y a pesar de no sentirse capaz de transmitirle el valor que ya no poseía, le sonrío victorioso. –Tranquila somos Fairy Tail, saldremos de esto-

Dio media vuelta y comenzó a caminar fuera de la oficina, sin valor para sí mismo tenía que apoyar a Erza de una u otra forma. No solo era responsable por todos los del gremio, ahora también lo era de los que estaban ahí bajo su cuidado.

Debía saber que al menos hasta ese momento, no había venido lo peor. Lo peor vendría después de que Sabethoon llegara a la atrofiada ciudad de Magnolia.

-No creo poder resistirlo más tiempo- susurro el peli negro apretando las manos en dos fuertes puños- No puedo…-

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En ese momento, la vida me exigía tanto y no creí poder resistirlo más, pensaba día y noche cuánto tiempo más pasaría antes de empezar a defendernos, y no lo hubiera podido soportar, si ella no hubiera estado conmigo, no lo hubiera podido hacer. La fe murió en mí ese día, y desde entonces me parece que el pensamiento derrotista no se ha vuelto más que una difamana costumbre.

Un pelinegro de más o menos 26 años abre lentamente los ojos después de haber permanecido varias horas inconscientes, la vista inmediata de sus ojos se volvió familiar, se encontraba en la habitación dentro de la fortaleza que había servido como enfermería.

Estaba débil, tenía vendado el estómago y los brazos, mientras se inspeccionaba alzo la mirada reconociendo a alguien.

-¿Natsu…?- susurro incrédulo ante la persona que se encontraba sentado en una silla cerca de la camilla.

-Hola- sonrió la persona delante de él pero el Fullbuster aún no lo creía, y más aún, seguía vivo. No todo debía ser obra de un mal sueño, o del delirio de sus últimos momentos.

Pero esa sonrisa, esa sonrisa parecía ahora tan real, y el dolor en su cuerpo también lo parecía, el susurro involuntario que salió de sus propios labios le confirmo que podía ser todo, menos un sueño.

-Natsu eres tú-

CONTINUARA...


Dejenme comentarios, Mortales x3 recuerden que de su amor vivo.