DISCLAIMER: Los personajes de Mai-hime y Mai-Otome no me pertenecen.
Capítulo 4: Un cubo rubik
- A la hora de posar, es importante conocer bien cómo colocarse. No se trata de poner "morritos" o fijar una mirada seductora- explicaba un hombre de unos treinta y tantos años
Sostenía un libro en su mano izquierda y vestía elegantemente, camisa y corbata. Llevaba arremangada las mangas de la camisa dandole un toque fresco y juvenil. - Takeda, te vi.- le informó al muchacho
El joven se aclaró la garganta y todos rieron - Lo siento profesor. - se disculpó, mientras volvía a adoptar la postura inicial.
Natsuki ni oía, su muñeca obraba de forma mecánica
Frente a ella, Takeda, el Quarterback del equipo de fútbol se lucía en pose de victoria alzando por lo alto el trofeo de su última victoria, enseñando a todo el mundo una sonrisa perlada.
El profesor los había llamado a todos para trabajar en conjunto,
- El uso del óleo se conoce desde la Antigüedad...- explicó el hombre, retomando con su aburrida charla.
Mas ella ni reparaba en él, ni en el quarterback, ni si en hoy el sol había salido por el este o por el oeste.
y sin ser plenamente consciente de nada,
en el lienzo retrataba a una hermosa mujer de ojos rojos color manzana.
en su mente, seguía muy nítido el recuerdo de la noche anterior.
- eeeeeeeeeeeh?!-
divertida, veía como la mujer trataba de argumentar algo en su defensa mientras que a su ves hacía varios gestos con las manos, como si con esto intentara hacerla ver que todo se trataba de un horrible mal entendido.
en su pequeño rostro de princesa se empezó a dibujar una sonrisa pícara, le encataba mofarse de las personas en su tiempo libre. en especial de las que se veían muy pateables. Si, ¡Para ser una niña tan hermosa, era una total desalmada!
-"Natsuki, no deberías mofarte de tus mayores."- le recordó una voz familiar en tono de reproche. Entonces se hecho a reír, sin poder evitarlo.
pudo notar que a la mujer a su lado, se le iluminaban los ojos al verla reír. - eso fue fácil - pensó
ese era su primer día en su nuevo vecindario y ¿para qué negarlo? la estaba pasando a lo grande.
Su primera víctima resultó ser la chica de la cafetería; una pelirroja exquisita con un ligero acento francés. !difícil de superar¡ ¡eh!
de cierto modo, era su forma de descargar su ira contra su mejor amiga.
Quien por cierto, le había dejado plantada con un mensaje de última hora en el que ponía
-"Perdón Nat, pero no podré ayudarte con las cajas. Lo siento... ¡¿recuerdas el muchacho del que te hable?! bueno él me llamó y..."-
ni siquiera se había dignado a terminar de leer el texto, sabía que le había dejado tirada por una cita con algún vago de segunda.
y bueno, sin nada al alcance de su mano para usar de saco de box, no le quedó de otra que improvisar.
aunque, acabar de copilota para una belleza despampanante, eso no venía impreso en el contrato.
observó de soslayo a la mujer
No iba a negarlo, era bellísima y que cayera tan fácilmente en sus tretas le agregaba un condimento extra. Y si bien en un principio no le resultó para nada interesante, ahora era dueña de "toda" su atención.
desde un primer momento, tuvo la extraña sensación de que - no sé - se dijo, como si la mujer junto a ella intentara verse "cool" en su presencia.
Sin saber muy bien de que iba,
Osea, era bastante obvio que se trataba de un castillo de naipes. Solo era cuestión de quitar esto y poner esto por aquí y ¡Voalá! la receta para el caos.
Lo que nunca pensó era que un castillo de naipes pudiera verse tan endemoniadamente linda cuando se venía abajo.
Incluso la llevó a pensar en intentar algo distinto hasta que notó un sutil brillo proveniente de su mano izquierda.
observó más detenidamente y distinguió un pequeño anillo de compromiso en su dedo anular.
- Tsk - finalizó
Por alguna razón, ese último detalle le había molestado más de lo que debería.
la burbuja se rompió al escuchar gritar algo incomprensible a uno de los muchachos,
- Oigan, vengan a ver esto es genial - informó uno de los amigos del Quarterback - Takeda te ves preciosa, por cierto - remarcó lo último alzando las cejas de forma provocativa.
- ¡Ja! - se mofó otro de sus amigos, quien se arrinconó junto al anterior y luego se echaron a reír al unísono.
!¿eh?¡ Takeda vio con cara de idiota en dirección a dónde estaban sus dos amigos y notó que se encontraban junto a su amor platónico, quien por cierto se veía particularmente aburrida
bajó un poco el trofeo y observó como quién no entiende un chiste.
- Oye imbécil, ¡déjame ver! ¿Quieres? - gruño otro - ¡Quita tu cabezota!
Natsuki maldijo por lo bajo, viendo como ahora todos lentamente se iban amontonando a su al-rededor, como si se tratara de una escena del crimen o algo por el estilo. ¿es que nunca habían visto a una mujer hermosa?...
¡OMG! es bellísima - se tapó la boca una de las chicas, sabiendo que aún se encontraban en clase.
el profesor giró la cabeza en esa dirección listo para ponerle un fin, justo cuando sonó el timbre del receso.
- hum - miró su reloj y dijo - ¡Vaya! que rápido pasa la hora. ¡Bien! ya oyeron la campana muchachos. Pueden ir saliendo si quieren. No olviden sus... ¡oh! casi lo olvido ¡ recuerden que la próxima semana tendremos un exam...
Natsuki ni lo pensó, así como el hombre dio la orden se puso de pie y ya no estaba. Se dirigió a por un refresco a la maquina expendedora.
-"¿Por qué la besé?"- se preguntó, ya era la tercera vez que se hacia la misma pregunta.
Esos pensamientos llevaban asaltándola toda la mañana. Y encima por si no fuera poco, el hecho de que probablemente se tratara del día más caluroso del año tampoco ayudaba en mucho.
-"bah... ¿Por qué te importa?"- se dijo, harta de no poder ponerse de-acuerdo consigo misma. Abrió una lata de Coca-Cola y bebió -glugluglu-
Mas, sabía que estuvo totalmente fuera de lugar, sobre todo lo último.
Vestía el típico uniforme de colegio privado
camisa y corbata, falda y medias. Con el distintivo logo de la escuela impreso sobre la prenda. Llevaba el cabello recogido en una cola de caballo
- Kuga-san, aquí estabas.- La alcanzó su profesor de arte. Mostraba señales de cansancio físico, como haber estado corriendo un largo trecho.- Tienes un momento, me gustaría hablar contigo a solas. solo serán unos segundos.
Tsk, - Claro - sonrió con amabilidad.
- Es realmente fantástico - la felicitó el docente, se le veía extasiado con el trabajo de Natsuki. - y como haz usado el... uff es lo mejor que he visto en un largo tiempo.
Le había arrastrado de vuelta al salón para elogiarla por su trabajo.
- Yo... estaba inspirada.
Se defendió la muchacha, sin quitar esa mirada aburrida tan característica de su persona.
- No se parece en nada a Takeda.- reconoció, a modo de broma.
el docente rió y bajó la cabeza, se apoyó de espaldas contra el borde de la escritorio y escondió las manos en los bolsillos del pantalón. entonces volvió a mirarle ahora con convicción. - El punto es, Natsuki.- empezó
ella se tensó ¿de qué iba todo eso?...
- Estoy convencido de que podrías ser muy buena en ésto si tan solo le dieras una oportunidad. Esta es la auténtica prueba de ello.
el hombre esperó,
- estoy al tanto de la situación que llevas con tu madre y "sé" por lo que debes estar pasando en estos momentos. Si tan solo me permitiera que hablara con ella y - sugirió el hombre levantando el dedo índice
Gracias, pero no gracias. - le interrumpió Natsuki de forma cortante, él notó su repentino cambio de humor pero no dijo nada- y le agradecería que un futuro, no se meta en lo que no le importa. Con su permiso profesor.
y se fue así sin más.
el hombre suspiró y volvió a bajar la cabeza.
- Joder, lo heché a perder. - se lamentó
se acercó a uno de los cajones del escritorio y sacó un mechero.
como profesor se encontraba en la obligación moral de ayudar, es más, quería hacerlo...
prendió un cigarro. "se supone que los guiemos y los preparemos para lo que hay allá afuera en el mundo exterior" se dijo
La cuestión era, cómo ayudas a alguien que no desea ser ayudado. ¡La pregunta del millón de dolares!
ese tipo de orientación no aparece en los libros de historia, reconoció
Natsuki sólo tenía dieciséis añitos y ya estaba viviendo por su cuenta, sabía cocinar y tenía notas perfectas en todas las asignaturas ¡Todas! Es decir, ¡¿Quién diablos era así?! definitivamente no era normal.
La mayoría de sus muchachos ni siquiera sabrían cómo freír un huevo sin acabar incendiando todo el lugar ¡Por Dios! y sí, nadie espera que los chicos sean chicos por siempre pero tampoco extremos.
No hacía falta ser un genio para notar que la joven se sobre-exigía.
y ese era solo la punta de iceberg
lastimosamente, la razón tenía nombre y apellido - Saeko Kuga.- Una mujer fría que trataba a su hija más como una mascota que como a alguien de su familia.
- pobrecilla, debe estar sufriendo. - concluyó.
Se lamentaba el no poder hacer mucho para ayudarla.
Natsuki observaba el atardecer desde la azotea del edificio.
- Nee, Natsuki-chan ¿Qué tienes? - le preguntó su mejor amiga sentada junto a ella, quien se veía tranquila y tenía un chupetín en la boca. -"¿aún seguiría enfadada por lo del otro día"- se preguntó
la peliazul llevaba varios días así, muy rara "esquiva"
esa mañana ¡incluso le trajo galletas! -"cómetelas"- le dijo, mientras dejaba el paquete sobre la mesa con su característica mirada de poco amigos y su rostro de porcelana.
sabía que cuando Natsuki tenía algo, horneaba. No era tan común, pero de vez en cuando pasaba. "era su forma para despejarse, de dejarse ir." aunque en algunas veces se le iba un poco la mano con todo eso y bueno, luego alguien tenía que lidiar con tanta dulzura.
rió por lo bajo recordando una una ocasión cómica, en la cuál el equipo de fútbol había tenido que detener un partido en medio de una práctica importante al ver a Natsuki entrar a la cancha.
- Ni preguntes- le había dicho a quarterback, quién le miraba embobado.- ¡toma! cómetelas.
al ver que la otra ni reparaba en ella, se animó a preguntar - ¿irás al campeonato este año? - sentía mucha curiosidad sobre ese otro asunto
- Tengo que.-
respuesta corta y contundente.
la vio ir hasta el borde y apoyar las manos sobre la barandilla de hierro, como disfrutando de la brisa que había aparecido de forma repentina.
casi se le cae el chupetín de la boca al verla soltarse el cabello.
¡Dios! era tan... endemoniadamente guapísima se dijo, no solo su físico. Todo en ella. Su carácter, su personalidad, sus estados de animo.
Mentiría si dijera que en el pasado no había intentado llevarla a la cama,
pero ¡por favor! ¿Quién no?... media escuela se moría por la pequeña Kuga. Hasta Takeda besaba el suelo que pisaba.
Mas, Natsuki siempre tan serena, como si en su pequeño mundillo nada pudiera dañarla.
- Siempre tan indiferente, tan imperturbable, tan... "Natsuki"- concluyó. Tiempo atrás se había convencido de que la peliazul de ojos jade era algo inalcanzable, "como las estrellas en el cielo nocturno".
lo cómico de todo eso era que si en esos momentos alguien le hubiera dicho que "el cielo estrellado se estaba sacando la cabeza por "alguien" en específico, una pequeña nubecilla de algodón de azúcar" lo habría tachado de demente, psicótico.
Pero era un hecho,
Natsuki llevaba días así, dándole vueltas a un mismo problema. Un cubo rubik
y ni siquiera había podido dar con el problema en si. Sí, para ser tan buena estudiante, eso la estaba superando por creces.
en ese punto hasta se sentía tonta.
Lo cierto era que quizás -SÍ- había dado con el problema después de todo, mas no quería admitirlo. Ella nunca había creído en algo tan estúpido como el amor a primera vista.
pero había caído perdidamente enamorada.
enamorada de una mujer que fácilmente podría ser su madre. - que patético - reconoció
yyyyyyyy corte! Hasta acá nomás.
ah pensaron que había muerto! nah que va, solo me tomé vacaciones... he estado trabajando en algunas cosas y no he tenido mucho tiempo de nada. en fin, acá estoy retomando este proyecto raro. Pronto estaré subiendo el cap5. Como siempre gracias por los reviews y bye!
