Aqui esta como prometimos el siguiente capitulo de esta historia esperamos que les guste n.n !

Los personajes le pertenecen a Suzanne Collins y la historia a la pagina de facebook Novelas Originales & Adaptadas

Sin mas que decir...

A leer!


Capitulo 4

Mantuvo la confianza en sí misma durante el breve trayecto en taxi y hasta llegar a lo alto del edificio en el que Peeta Mellark tenía sus oficinas. Cuando estaba en el ascensor miró el reloj y se alegró de ver que iba a llegar con puntualidad a su cita. Tras el enorme mostrador de recepción encontró a una morena muy guapa a la que le dio su nombre. Después de una breve conversación telefónica, la mujer acompañó a Katniss por un largo pasillo hasta llegar a unas pesadas puertas de roble.

Entró en una sala grande y bien decorada en la que fue recibida por otra mujer muy atractiva que se presentó como Annie Cresta, la secretaria del señor Mellark.

—Por favor, entre sin esperar, señorita Everdeen. El señor Mellark la está esperando —le dijo a Katniss con una sonrisa.

Tras atravesar una puerta doble, Katniss casi no tuvo tiempo de examinar el despacho ni su fabulosa decoración. Su mirada se centró inmediatamente en el hombre que estaba sentado tras un enorme escritorio de roble, con una vista panorámica de la ciudad a sus espaldas.

—Buenos días, Katniss —dijo él levantándose para acercarse a ella—. ¿Vas a entrar o te vas a quedar ahí todo el día?

Katniss se irguió y contestó muy fríamente.

—Buenos días, señor Mellark. Es un placer volver a verlo.

—No seas hipócrita —afirmó él suavemente, mientras la conducía a un asiento que había cerca del escritorio—.Te habría gustado mucho más no volver a verme.

Katniss no pudo encontrar réplica alguna a aquella observación tan certera, por lo que se contentó con sonreír vagamente.

—Sin embargo —prosiguió él, como si ella le hubiera dado la razón—, conviene muy bien a mis propósitos que estés hoy aquí a pesar de tu renuencia.

— ¿Y cuáles son sus propósitos, señor Mellark? —preguntó ella. La ira que sentía por la arrogancia de Mellark acero sobremanera el tono de su voz.

Él tomó asiento y miró a Katniss de la cabeza a los pies. Lo hizo de un modo lento, con el que esperaba desconcertarla. A pesar de todo, ella permaneció completamente serena. A causa de su profesión, la habían estudiado de aquel modo antes, por lo que estaba decidida a no permitir que aquel hombre supiera que su mirada estaba acelerándole el pulso.

—Mis propósitos, Katniss —dijo, mirándola a los ojos—, son, por el momento, estrictamente profesionales, aunque eso puede cambiar en cualquier momento.

Aquella afirmación resquebrajó en mil pedazos la fría coraza de Katniss y le provocó un ligero rubor en las mejillas. Se maldijo por ello mientras trataba de mantener la mirada firme.

—Dios Santo —comentó Peeta levantando las cejas con un cierto tono jocoso—.Te estás sonrojando. Yo creía que las mujeres ya no se sonrojaban -añadió, sonriendo más ampliamente, como si estuviera disfrutando con el hecho de que sus palabras provocaran un rubor aún más profundo en las mejillas de la joven—. Probablemente eres la última de una especie en peligro de extinción.

— ¿Podríamos hablar del asunto por el que estoy aquí, señor Mellark? —preguntó ella—. Estoy segura de que es usted un hombre muy ocupado y, aunque no lo crea, yo también tengo muchos asuntos que atender.

—Por supuesto. Recuerdo perfectamente lo de «pongámonos manos a la obra». Tengo un nuevo proyecto para Capitol´s, un proyecto muy especial —dijo mientras encendía un cigarrillo. Inmediatamente ofreció uno a Katniss, que ella declinó con un leve movimiento de cabeza—. Llevo pensando en la idea bastante tiempo, pero necesitaba al fotógrafo adecuado y a la mujer adecuada. Creo que ahora los he encontrado a ambos.

—Supongo que me dará más detalles, señor Mellark. Estoy segura de que no suele entrevistar a las modelos personalmente. Esto debe de ser algo especial.

—Sí, eso creo —afirmó él—. La idea de este reportaje es la de una historia fotográfica sobre las diversas caras de una mujer —añadió. Entonces, se puso de pie y se apoyó sobre el pico del escritorio inmediatamente, Katniss se vio afectada por su potente masculinidad, el poder y la fuerza que emanaban de su esbelto cuerpo—. Quiero retratar todas las facetas de la mujer: la mujer profesional, la madre, la atleta, la sofisticada, la inocente, la tentadora... Es decir, un retrato completo de Eva, la Mujer Eterna.

—Parece fascinante —admitió Katniss-. ¿Cree usted que yo resultaría adecuada para algunas de las fotos?

-Sé que eres adecuada... para todas las fotografías.

— ¿Va a utilizar una única modelo para todo el proyecto? —preguntó ella, muy sorprendida.

—Voy a utilizarte a ti para todo el proyecto.

—Sería una idiota si no estuviera interesada en un proyecto como éste —dijo Katniss con sinceridad—, y no creo que lo sea. ¿Por qué yo?

—Vamos, Katniss —comentó él, con cierta impaciencia. Entonces, se inclinó sobre ella y le capturó la barbilla con la mano—. Estoy seguro de que tienes espejo y de que eres lo suficientemente inteligente como para saber que eres muy hermosa y extremadamente fotogénica.

—Hay montones de modelos hermosas y fotogénicas en Nueva York, señor Mellark —insistió ella—. Eso lo sabe usted mejor que nadie. Me gustaría saber por qué me está considerando a mí para su proyecto.

—No te estoy considerando —repuso Baggio. A continuación, se puso de pie y se metió las manos en los bolsillos. Katniss notó que se estaba empezando a irritar bastante y aquel detalle le resultó bastante reconfortante—. De hecho, no creo que haya pensado en ninguna otra persona. Tienes una extraña habilidad para llegar al corazón de una fotografía y mostrar exactamente la imagen que se busca. Yo necesito versatilidad y belleza. Necesito honestidad en una docena de imágenes diferentes.

—Y, en su opinión, yo puedo hacerlo.

—No estarías aquí si no estuviera seguro. Yo nunca tomo decisiones precipitadas.

Katniss lo miró atentamente. De hecho, estaba segura de que Peeta Mellark calculaba hasta el más mínimo detalle. En voz alta, le preguntó:

— ¿Sería Finnick el fotógrafo?

—Sí. Evidentemente, hay una gran afinidad entre los dos que se transmite en las fotografías en las que los dos trabajaran. Por separado son muy buenos profesionales, pero juntos podrían hacer un trabajo asombroso.

Aquel cumplido hizo que la joven esbozara una cálida sonrisa.

—No se trata de una alabanza, Katniss. Es tan sólo un hecho. Le he dado a Finnick todos los detalles. Los contratos están ya preparados esperando que los firmes.

— ¿Los contratos? —repitió ella, con cierta cautela.

—Eso es —respondió él, sin dar importancia alguna a la duda que ella había expresado-. Este proyecto va a llevar cierto tiempo. No tengo intención alguna de andar con prisas. Quiero los derechos exclusivos de tu hermoso rostro hasta que el proyecto se haya terminado y el resultado esté en la calle.


Bueeno aqui el final de este capitulo, esperamos que les haya gustado. en este capitulo no hubo mucha accion pero es necesario para que se desarrolle la historia mas adelante se pondra interesante XD. Mil gracias a todas las personas que leen este fic y que dejan review pronto traeremos mas fics de Los Juegos del Hambre. Nos leemos en el proximo capitulo !

Besos !

Att: NatYChips

¿Un Review?