CAP.4

Los vagones y sus parejas.

Yoh recordó la conversación con sus abuelos, entonces era cierto, Hao había vuelto

- Espero que el joven Horohoro y el joven Yoh estén bien – dijo Tamao que se encontraba de nuevo en la casa de los abuelos de Yoh.

- Yoh nos pidió que volviéramos – suspiró Anna- si esa presencia era de Hao hubiéramos sido una molestia.

- Don Yoh me dijo que volviera con ustedes para protegerlas, pero parece que no fue necesario – se lamentó Ryu.

x.x

- Lo mejor será volver – dijo Horo caminando hacia la escalera de piedra para bajar de la cima de la cascada.

- Vamos – asintió Yoh dirigiéndose junto con Len donde estaba su amigo.

- ¿Qué te sucede Pilika?- preguntó Horo al notar que su hermana no los acompañaba.

Ella tenía nublados sus ojos, se volteó y caminó hacia la orilla de la cascada...

... - Huye conmigo... – le volvió a pedir el amo de lo místico -... mi querida Midoriko...

- De acuerdo – aceptó por fin ella – iré donde tu quieras.

- ¡No lo permitiré!- gritó un hombre que montaba un caballo, detrás de él se encontraba unos soldados armados– Midoriko tú me perteneces y no permitiré que te alejes de mí.

- Yo no hoy de su propiedad! – contestó ella que estaba abrazando al joven que vestía como sacerdote.

- No permitiré que se la lleve – agregó él mirando a ese hombre (para los que aun no entienden ese sujeto era el terrateniente al cual Midoriko, la sacerdotisa servía).

- Tú no te atrevas a hablas maldito falsante!! no eras nada cuando llegaste medio muerto a mi castillo- gritaba el terrateniente de tal manera que parecía como si estuviera loco – yo amablemente te recogí y deje que mi querida sacerdotisa te cuidara. ¡Y como me pagas!? Enamorándote de ella y robándote su pureza!!

- Yo soy libre de amar a quien yo quiera – dijo ofendida Midoriko – yo lo amo a él, no a usted...

- Si tu amor no me pertenece, no le pertenecerá a nadie!!! – gritó el terrateniente – ¡mátenlos a los dos y tiren sus cadáveres a la cascada!

- Nosotros no somos simples humanos como ustedes, somos shamanes – dijo el joven – ZENKI y KOKY ataquen

En ese momento dos demonios aparecieron...

... y en ese momento Len recordó lo que le sucedía a Pilika cuando sé acercada a la orilla de la cascada. Corrió hacia ella y la tomó de la mano, alejándola de ahí.

- ¿Estás bien? – le preguntó a ella que empezaba a despertar de su trance.

- Sí, muchas gracias Len – contestó Pilika mirándolo algo sonrojada – "otra vez ví a esas extrañas personas, me preguntó que les pasará. Además esos demonios me parecen conocidos".

Len notó que ella lo estaba mirando, sus ojos expresaban una dulzura que nunca antes él había visto, sin darse cuenta comenzó lentamente a sonrojarse. Ambos estaban aun tomados de las manos (maldita suertuda) pero ninguno de los dos parecía molestarse por ello. simplemente se miraban fijamente... el tiempo se había detenido y nada podría romper esa magia... o eso creían

- ¡MALDITO SEAS, LEN TAO!- gritó Horo que era detenido por Yoh para que no fuera a golpear a Len - ¡O SUELTAS A MI HERMANA O JURO QUE TE MATO!

- ¿qué?- dijeron Pilika y Len mirando a Horo y luego notaron que estaban tomados de las manos y se habían estado mirando a los ojos de una forma sospechosa. Se separaron de golpe.

- ¡Cálmate Horohoro!- le pedía Yoh que lo seguía sujetando para impedir que matara a Len.

x.x

- ¡Ya llegó Don Yoh! – avisó Ryu

- ¡Horohoro, Yoh se encuentran bien!- los saludó preocupado Manta.

- Yo sí, pero... – rió Yoh

- ¿Le sucedió algo al joven Horohoro? – preguntó nerviosa Tamao.

- No es eso – rió Yoh indicando atrás de él.

- ¡JURO QUE TE MATO SI TOCAS A MI HERMANA- gritaba furioso Horo- ¡LO JURO!

- ¿¡TE QUIERES CALLAR Y DEJAR DE DECIR ESTUPIDECES SIN SENTIDO!?- contestaba Len.

- ¿Podrían dejar de discutir?- pidió Pilika mientras intentaba que esos dos no se mataran mutuamente.

- ¡ME CALLO CUANDO ESTE MATIÁTICO SEXUAL SE ALEJE DE TI! – dijo Horo abrazando a su hermana en un intento de alejarla de Len.

- ¿¡A QUIEN LE DICES MATIÁTICO SEXUAL?! – se defendió Len.

- Y esa presencia era de Hao? – consultó Anna como si nada sucediera.

- Si te refieres a Hao, yo lo ví – contestó tranquilamente Len ignorando a Horo que empezaba a realizar su posesión de objetos.

- Así que ese miserable de Hao ha vuelto – se sorprendió Ryu.

- Lo mejor será volver a la pensión – le propuso Yoh a Anna – ahí lo enfrentaremos.

- En ese caso yo los acompañaré – dijo Manta.

- El gran Ryu con su espada de madera está a sus ordenes – se ofreció él.

- Hao los hará pedazos si yo no los acompaño – dijo sarcásticamente Len Tao.

- Hermano... – pidió Pilika mirándolo.

- Pero Pilika tú... – dudó Horo por la seguridad de su hermana.

- Yo también iré – dijo Tamao.

- ¡Nosotros también! – avisó Horo olvidando sus dudas iniciales- ¿verdad Pilika?

Ella lo miró y asintió sonriendo.

- Muchachos... – sonrió conmovido Yoh - ¡Mañana nos iremos!

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- ¿No puedes dormirte? – preguntó Anna al joven que se encontraba contemplando las estrellas sentado en el pasillo con vista al patio

- ¿Y tú tampoco Annita? – contestó Yoh alegremente

- Si Hao esta vivo¿qué piensas hacer? – dijo Anna sentándose al lado de su prometido – la última vez tuviste...

- Tuve que matarlo – recordó Yoh – no tuve otra opción.

- Crees que puedas hacerlo de nuevo – consultó Anna mirándolo algo preocupada.

- Si nuevamente es la única forma que no lastime a nadie inocente, sí- respondió serio él – como ShamanKing no puedo permitir que haga algo malo.

- Confiaré en ti – lo animó Anna pero no con su voz fría sino con una llena de esperanza.

Yoh la miró¿de verdad acababa de decir eso?

- Tú lo dijiste, eres el ShamanKing – dijo Anna – confié en ti en todo el torneo y lo lograste, no me decepcionaste. Por eso volveré a confiar en ti.

- Gracias Annita...

x.x

A la tarde siguiente Yoh y sus amigos ya se encontraban en la terminal de trenes. Todos tenían sueño en especial Horohoro.

- Bueno don Yoh aquí yo me despido - dijo Ryu poniéndose uno de sus cascos - el gran Ryu ira en su moto, aunque parece que dentro de poco comenzara a llover...

- espera Ryu, Manta ira contigo - aviso Anna

- Qué?- gritó él- por que Anna

- Para ahorra- contestó ella

- Lo siento Manta - se disculpo Yoh

- El tren esta por partir - recordó Pilika mientras se despedía de Manta y Ryu.

- Vamos - ordeno Anna

Pero al subir surgió un problemita... los asientos se encontraban repartidos en vagones, y en cada vagón tenían que ir dos personas (era obligación)

- Si no hay otra solución, vamos Yoh - dijo Anna tomando a Yoh del cuello de su camisa y encerrándose con él en un vagón.

- A veces la srt. Anna asusta - dijo Tamao algo impresionada por la actitud de la sacerdotisa.

- Tamao, Anna siempre es así- aviso Horo dirigiéndose a un vagón desocupado-... Pilika vamos.

- Enseguida voy hermano- dijo ella -oye Tamao, puedes ir tu con mi hermano- le pregunto luego de que Horo entrara al vagón que encontró.

- Por que dice eso- consulto la muchacha de cabello rosa.

- Porque... me gustaría conversar con Len- dijo la muchacha del norte.

- esta bien- acepto Tamao avanzando al vagón donde se encontraba Horo-pero... - dudo derrepente mirando a Pilika.

- Vamos Len, nos quedaremos sin asientos- dijo ella ignorando a Tamao y tomando del brazo al joven chino que acababa de subir al tren.

- espera... que té pasa...!! - alego el sonrojado y sorprendido

- No seas bebe- río Pilika entrando en un vagón junto con Len y cerrando la puerta.

- Vaya- suspiro Tamao, se armo de valor (aunque no estaba segura por que) y abrió la puerta - disculpe joven Horohoro...

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-¿¡ Qué demonios te sucede!? – Preguntó molesto Len.

- Cálmate – le pidió Pilika – te lo explicaré, creo que a mi hermano le gusta Tamao, por eso le pedí ese favor.

- ¿Y eso que me importa?! – se quejó él. Lo que realmente le molestaba no era el hecho de estar con Pilika, si no que él no sabía si podría disimular esa sensación de tranquilidad que sentía al estar al lado de ella.

- Considéralo como tu buena acción del día – propuso ella diciendo lo que él le dijo una vez – son solo dos horas con treinta minutos... y prometo no molestarte.

Len la contempló, siempre la veía alegre y llena de vida; cada vez que la miraba ella le dedicaba una hermosa sonrisa... desde esa noche cuando la vio en ese puente algo despertó en él, un sentimiento que nunca hacía sentido por nadie, ni siquiera por su hermana Jun¿sería posible que se había enamorado de ella?

- ¿Por qué me miras tanto? – le preguntó la jovencita posando su mirada en los ojos del chino - ¿tengo algo?

- No, no es eso – contestó nervioso mirando hacia la ventana.

- Disculpa Len – comentó Pilika – pero desde ayer te has portado muy extraño conmigo.

Él la miró, su rostro mostraba una expresión llena de tristeza.

- Si dije algo que te molestara, lo siento, a veces digo cosas... sabes que mi lengua no tiene la más mínima conexión con mi cerebro – decía ella- y si fueron esas tonterías que te dijo mi hermano...

- No, no es eso – contestó nuevamente Len.

- ¿Y que te sucede? – consultó preocupada – Tiene que ver conmigo?

- Lo que sucede... es... – dijo él, pero calló rápidamente, no podía decírselo, aun no estaba seguro que demonios sentía por ella – pensaba si seremos capaces de derrotar nuevamente a Hao.

- Ya veo – suspiró aliviada Pilika – sabes, yo no lo conozco personalmente, es decir nunca he conversado con él, pero sé que posee grandes podes y es un ser sumamente cruel.

- descuida, a ti no te sucederá nada- dijo Len.

- Lo que me dijo- recordó ella - me asustó

Len la miró algo sorprendido, ha decir verdad, se le había olvidado completamente lo que pasó la noche anterior (excepto el sentimiento nuevo que sentía por Pilika), ese sujeto le dijo a Pilika que se la llevaría al recuperar su cuerpo.

- Sé que suena infantil de mi parte pero me asustó mucho, mi hermano me dijo que él era un asesino y no le agradaban los seres que no fueran shamanes – confesó la muchacha poniendo una mirada llorosa.

- No tienes porque preocuparte – dijo Len – ya te lo dije, yo te voy a proteger, y créeme que no pienso romper esa promesa – en ese momento dejó de hablar– "¡pero que demonios estoy diciendo!"

Pilika lo miró, no sabía que él recordara eso todavía; en ese momento una sensación llena de calidez la invadió, y con el solo hecho de estar mirando a Len sabía que nada malo le ocurriría.

- Gracias – contestó – confió que así será.

Len se sintió mejor (después de la vergüenza que pasó) tal vez por lo que ella le había dicho. Después de todo sólo su amigo Yoh, su familia y su espíritu confiaban plenamente en él, ahora esa chica también lo hacia...

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- Disculpe joven Horohoro – dijo Tamao entrando al vagón donde él se encontraba. Grande fue su sorpresa al encontrarlo dormido.

Se había recostado en su asiento (los asientos son largos y están puesto frente a frente) y usaba su brazo como almohada. Tamao lo contemplo se veía tan tranquilo y tierno ( Y POR ESTA VEZ NO RONCABA) Sentía unas ganas inmensas de recostarse a su lado y abrazarlo, pero su fuerza de voluntad se lo impedía.

La muchacha de cabello rosado sacudió avergonzada su cabeza por esos pensamientos. Aun nerviosa por lo ocurrido se sentó frente a él y mirándolo se quedó también dormida apoyando su cabeza con el vidrio de la ventana.

Cuando el tren partió hizo un movimiento brusco y Horo se calló y, por razones obvias se despertó.

- ¡Maldición! – se quejó sentándose en el piso y sobándose la cabeza. Pero su atención recayó en la muchacha que dormía en el asiento de al frente.

- ¿Tamao? – la reconoció él. La miró extrañado y se sonrojó, pero ¿donde estaba su hermana entonces?.

Pero su preocupación volvió a Tamao al notar lo incomoda que se veía, así que como un caballero que era decidió recostarla. Primero la tomó en brazos con mucho cuidado, pero como los asientos estaban muy juntos decidió recostarla en su asiento. Todo iba bien hasta que el tren hizo otro importuno "movimiento brusco" y por esas cosas de la vida, Horo calló encima de Tamao.

-... - Horohoro no podía pensar, cuando reaccionó decidió pararse pero... Tamao se movió corriendo a Horo al respaldo del asiento y abrazándolo.

De acuerdo si Horo ya estaba rojo imagínense como estaba ahora. Sí intentaba salir, Tamao podía despertarse y lo odiaría el resto de su vida, y si se quedaba ahí, tarde o temprano ella se iba a despertar y lo odiaría el resto de su vida. En pocas palabras estaba perdido.

Finalmente llegó a una conclusión, como estaba condenado de ambas formas, lo mejor sería aprovechar la situación. Eran más de dos horas de viaje, estaba cansado y la chica la cual él sentía algo lo estaba abrazándolo... solución lógica aprovechar la situación hasta que ella despertara. Horo la abrazó y luego de vencer la vergüenza se durmió...

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Pilika se había dormido y Len la miraba, todavía no podía encontrar una respuesta a lo que le estaba sucediendo ¿por qué se sentía tan extraño por la hermana de HotoHoto?, era una sensación que nunca nadie lo había hecho experimentar.

- Pilika... – suspiró él, luego miró a la ventana. Ryu tenía razón, se había puesto a llover.

La lluvia comenzó a caer aun más fuerte y de la nada, los truenos y relámpagos iluminaron el cielo que oscureció por la tormenta. Por ellos Pilika despertó sobresaltada.

- ¿Qué te pasa? – preguntó Len al verla despertar de esa forma.

- Nada, escuché algo y me desperté – dijo ella bostezando - ¿me quedé dormida?

- Por unos minutos – contestó él sin mirarla.

- Comenzó a llover – se fijó la muchacha – por suerte no hay...

En ese momento se escuchó un trueno.

- ¡AAH! – volvió a asustarse Pilika tapándose sus oídos y cerrando sus ojos

- ¿Le tienes miedo a los relámpagos? – preguntó algo burló Len

- No – dijo tomando un tono de voz valiente – a los truenos...

- Eres como una niñita – rió él, pero no una risa de burla sino una inocente que más que risa era una delicada y gentil sonrisa.

Pilika iba a contestarle, pero al verlo calló enseguida. Era la primera vez que lo veía sonreír de verdad, mostrando tan sinceridad y tranquilidad.

Ambos se veían fijamente y parecía que en ese momento el tiempo se congeló, ni la lluvia ni el tren hacían ruido, solo se podía escuchar la respiración de ambos. Tal vez ese momento hubiera seguido pero Len notó un leve sonrojo en las mejillas de la muchacha y cambió la expresión de su rostro y miró rápidamente a la ventana.

- ¿y por qué le temes tanto? – preguntó Len para cambiar de tema

- Habían truenos cuando él me dejó – suspiró tristemente ella mirando el piso y poniendo sus ojos llorosos

Len la miró impresionado.

- Vamos era una broma – rió Pilika – desde que soy muy pequeña tengo un sueño, no estoy muy segura que sucede porque son imágenes, pero puedo escuchar truenos.

Len se molestó, esa muchacha lo había engañado y él mostró esa expresión de asombro.

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- Joven Horohoro... –dijo entre sueños Tamao. Pero el sonido de la tormenta la despertó.

Lo primero que sintió aun sin abrir sus ojos fueron dos brazos que la rodeaban y ella a su vez abrazaba a algo; al abrir sus ojos se encontró con un rostro que aun no podía distinguir bien porque aun estaba medio dormida pero le pareció el rostro más bello y dulce del mundo, cuando logró distinguirlo adivinen con quien se encontró... ¡ESTABA ABRAZANDO A HORO Y ÉL A SU VEZ LA ABRAZABA A ELLA!

- "¿Pero que estoy haciendo?" – pensó completamente avergonzada la chica pelirosa.

Él esta dormido (nuevamente no roncaba) pero esta vez se veía diferente a la primera vez que lo vio dormido al entrar al vagón, se veía más tranquilo, inocente, su rostro mostraba una expresión de felicidad y lo más importante de todo era que se veía extremadamente sexy...

- "Concéntrate Tamao" – se dijo a sí misma – "piensa ¿cómo fue que llegue a aquí" – en ese momento recordó que al entrar algo en ella quería recostarse al lado de él, tal vez cuando dormía cumplió ese deseo inconscientemente.

- " Sí el joven Horo despierta ¿qué pensará de mí?" – pensó desesperada Tamao, tenía que aceptar que sentía algo por Horo ¿amor?.

Ella ya sabía que era el amor, y sobre todas las cosas sabía que él hacia sufrir terriblemente cuando no era correspondido; Tamao ya había superado el dolor causado por el sentimiento de amor que sintió por Yoh, luego de olvidarlo decidió seguir adelante. Pero ahora¿su corazón había elegido a otro?

- "ya entiendo – comprendió ella acurrucándose más cerca de Horo y cerrando sus ojos – me he enamorado de Horohoro"

En ese momento sintió un gran alivio, pensó que por fin había alcanzado lo inalcanzable y que un gran peso se esfumaba. Pero también creyó que sin ni siquiera haber comenzado había destruido algo. Con el máximo cuidado posible se separó de Horo. Y agradeciendo que él tuviera el sueño tan pesado se alejó de su lado y se sentó en su asiento.

Miró la ventana, mientras dormía una tormenta apareció y una fuerte lluvia caía. Además dentro de poco llegarían a Funbary.

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- Amo Yoh – consultó Amidamaru - ¿Falta mucho?

- No, nos quedan unos 15 minutos para llegar – contestó Yoh, Amidamaru desapareció al escuchar su respuesta

Yoh contemplo a Anna, había sido un viaje muy silencioso, ella llevaba más de dos horas sin hablar.

- Annita¿te preocupa algo?- preguntó el shaman.

- No – contestó fríamente ella

- Si algo relacionado por Hao – rió Yoh – te noto más callada de lo común...

- No me interesa en lo más mínimo Hao – contestó Anna

- Disculpa, pero no te enojes tanto – le pidió él sonriendo.

- Lo que me preocupa eres tú – dijo sonrojándose un poco por lo que acababa de decir. Luego lo miró fijamente.

Yoh quedó impresionado¿por qué lo miraba de esa forma tan... tan... compresiva?

- No crees que sea capaz de enfrentar a Hao – consultó él

- No me preocupa que no hayas hecho tu entrenamiento desde que fuiste elegido Shamanking – dijo ella

- A eso – suspiró Yoh – descuida...

- Pero también me preocupa que te pase algo – confesó Anna

- No te preocupes – dijo colorado Yoh – no me sucederá nada

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- Estamos por llegar – dijo Pilika, estaba más tranquila ya que sólo había relámpagos – "me pregunto cómo le fue a mi hermano"

Len se paró y se dirigió a la puerta.

- ¿Adónde vas? - preguntó ella parándose y poniéndose frente a Len.

- Tú lo dijiste estamos por llegar, voy a buscar mi equipaje – contestó él mirándola con una mirada llena de frialdad.

-¿Por qué me miras así? – le preguntó algo asustada Pilika.

- De qué hablas, así miro a todos – contestó él

- Pensé, que tú ya no me dirigías esa mirada – suspiró triste ella – pensé que me miras de otra forma...

- te equivocaste – dijo él – "No dejaré que me confundas, por favor… aléjate de mí"

Pilika se dirigió nuevamente a su asiento y quedo mirando hacia la ventana.

- "Fui una tonta al creer que él se interesaría por mí... – pensó triste ella - ...no soy más que una mocosa para él, y yo..."

Len quería disculparse, pero si lo hacia, ella volvería a creer que él era alguien que sólo aparentaba ser frió y ella creería que él era alguien que no era... así con todas sus fuerzas se fue y no volvió.

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Horo despertó al sentir que el tren se detuvo, entonces recordó en la situación en que se encontraba. No quería abrir sus ojos, seguramente sólo vería la cara horrorizada de Tamao...

- Joven Horohoro – dijo Tamao avergonzada

- Dime... – contestó él mirándola, pero ella no se encontraba entre sus brazos, sino frente de él.

- Hayquebajarsedeltren – dijo rápidamente la muchacha parándose y saliendo del vagón.

- "me odia por lo que le hice" – pensó él

Mientras afuera de los vagones, en el pasillo...

Len caminaba cuando vio salir a Tamao de un vagón muy sonrojada. Ella lo vio muy asombrada.

- ¿Qué hace aquí joven Len? – pregunto la chica pelirosa

- Como el tren se detuvo me dirijo a la salida – contestó él fríamente continuando su camino.

- Disculpe joven Len – lo detuvo Tamao – dónde se encuentra la señorita Pilika?

Len se detuvo, de nuevo ese nombre. Cada vez que lo escuchaba su cabeza recordaba esa noche en el puente y en la cascada donde él le prometió protegerla, donde él comenzó a sentir por ella algo que aun no podía descubrir que era...

- ¿Joven Len? – lo llamó Tamao – ¿le sucede algo?

- Esta en el vagón – reaccionó él siguiendo su camino

Tamao lo miró extrañada, nunca lo había visto tan distraído. Justo en ese momento vio a Pilika que salía del vagón.

- ¿Tamao? – la reconoció ella - ¿Cómo pasaste el viaje?

- Pase una vergüenza de mi vida señorita – suspiró ella – y además descubrí que soy sonámbula

- No te creo – rió fascinada Pilika –y qué hiciste?

- No se lo voy a decir – dijo la pelirosa – pero sólo agradezco que su hermano tenga un sueño tan profundo.

- ¿Lo besaste? – preguntó entusiasmada Pilika

- ¡No! – contestó sonrojada Tamao - ¿y que habló con el joven Len?

- De nada en especial- suspiró ella – sabes, yo creía que él se había hecho amigo mío pero, seguramente me ve como una mocosa

- El joven Len es un muchacho impredecible – comentó Tamao – nunca se puede estar segura que es exactamente lo que esta pensando o siente

- " Me gustaría saber por qué es así" – Pensó Pilika

Ella estaba en deuda con Len, él le había salvado la vida dos veces y protegido de Hao. Además él le prometió protegerla. Es como sí él tuviera dos personalidades o una mascara.

Pero la pregunta que atormentaba a Pilika era¿Cómo la veía a ella?... Pilika lo veía como un amigo y algo más... ¿ pensaría el frío, solitario y poderoso Len Tao lo mismo que ella?


OJALA LES HAYA GUSTADO Y SI NO, QUE PENA... ¿POR QUÉ LEN INTENTA ALEJARSE DE PILIKA¿CUÁNDO #& SE DARÁ CUENTA QUE ESTA ENAMORADO DE ELLA¿SE SOLUCIONARÁ EL PROBLEMA DE TAMAO Y HOROHORO¿TAMAO DESCUBRIRÁ LA VERDAD¿ANNA DEJARÁ DE SER TAN FRÍA?

¡¡¡¡ MANDEN R/R !!!!

Se despide Sharmylia.