Capitulo 4
Y, como siempre, mi presentimiento se volvió realidad. Virginia me hizo entrar al banco de los magos. Era enorme y, según me dijo, estaba tan bien protegido por sus duendes que intentar robar era prácticamente imposible. Aunque Virginia me dijo que había registro de algunas personas que lograron entrar por la fuerza y tomar cosas ajenas. Entre esas personas nuestro abuelo Potter junto con sus amigos. Y, esto es de antología, escaparon montados en un dragón :o jajajajajaja, como si los dragones existieran…aunque tal vez no debería dudarlo puesto que soy un mago.
Hablando de magia, saliendo del banco, cargados de monedas de oro, fuimos a la tienda de las varitas mágicas, y Virginia me compro una…cuando la tuve entre mis manos, sentí una energía que salía de mi o de esa varita, no lo se, pero parecía como si fuéramos dos viejos amigos que se reencuentran tras años de haberse separado. Fue reconfortante. Virginia dice que es muy raro que no haya aprendido nada del mundo mágico ni como controlar mi magia y que esta no me haya vuelto loco. Entonces le conté que mi madre me enseñaba juegos curiosos desde pequeño, me hacia imaginar que controlaba los objetos con la mente, claro que yo siempre supe que ella era quien los movía, o que había alguna explicación científica para eso. También inventábamos juegos de palabras raras que combinábamos con movimientos de las manos, casi como si simuláramos una batalla.
Fue su turno de reír. El ataque de risa le duro casi diez minutos, cuando pudo respirar y hablar me dijo que no eran juegos en absoluto, que nuestra madre se había encargado de enseñarme a manejar mi magia sin decirme la verdad. Esa era la razón por la que yo seguía cuerdo. Me enfade y entre a una tienda al azar. Resulto ser la tienda de las túnicas. Virginia entro después de mi y sonriente me dijo que también necesitaba un par de túnicas.
Así que, como resultado de mi visita al callejón Diagon, tengo una varita mágica de madera de ébano, con pelos de unicornio, de 27 cm., cuatro túnicas negras y largas y una de gala, color vino…y, una escoba voladora…en que momento voy a despertar, no tengo idea pero espero que sea pronto o terminare por volverme loco.
