Disclaimer- No me pertenece ningún personaje, sólo la historia que véis..xD

Summary-Bella, cuando eran pequeños, sin conocer a Edward nada más que de vista le dijo algo de lo que más tarde se arrepentería. Al día siguente él ya no está. ¿Qué hacer ahora para arreglarlo? ALL HUMANS

Capítulo 4

Alice había decidido ir de compras, y yo, ilusa de mi, pensando que todavía seguía desanimada, decidí unirme y acompañarla a mi pesar. Dejaría que me probase todos los absurdos vestidos que quisiera. Pero tan pronto acepté la locomotora Alice se desató.

-¡Rooose!- gritaba por el teléfono que agarraba con el hombro y la cabeza para dejar las manos libres y ocuparlas en llenar su bolso- Bellita ha accedido a ir de compras, prepárate, si, si, llévala… noo, Emmet va a estorbar, que no venga…. Si, tienes razón, nos puede llevar las bolsas…Pero entonces que venga Jazzy, y así vamos al cine… ¿Edward?- dijo parando de meter cosas en el bolso- Uhm… No sé si querrá venir… Si… ya sé que lo quieres conocer, pero no sé…

Yo la miraba sentada en el sillón de su enorme habitación de la que, pese a ser enorme y tener suficientemente sitio para compartir, me habían cambiado. Generalmente cuando me quedaba en casa de Alice me quedaba en su habitación, pero esta última vez, en contra de mis expectativas, me habían dicho que me habían preparado una para mí. La habitación, a pesar de ser sólo para invitados estaba decorada de la misma forma en la que se decoraría una habitación para cualquier miembro de la casa, es decir, no era de esas habitaciones típicamente impersonales que se solían hacer con un armario, una cama y un par de cosas más, si no que había cuadros pintados por la propia Esme , figuritas, fotografías de los miembros de la familia… Daba la sensación de que hasta vivía alguien en esa habitación. La de Alice por su puesto, estaba decorada por ella misma, pese a que en un principio la hubiese decorado Esme, ya que Alice tenía que darle " el toque Alice" a todo lo que le pertenecía. Era una habitación que se podría denominar como "moderna", yo no tengo mucha idea de decoración, pero la habitación era parecida a las que suelen salir en las revistas de decoración. La habitación estaba pintada a dos colores, negro y violeta y estaba iluminada por un enorme ventanal en una de las paredes. La habitación de mi casa se podría decir que era como su armario porque sí, su armario era como una habitación, llena de estanterías y percheros. Su "armario" era también su "centro de creaciones" ya que en el había un enorme espejo, que Alice y yo de pequeñas usábamos para desfiles privados; un pequeño escritorio lleno de todo tipo de pinturas y una maniquí, a la que Alice había puesto una peluca marrón y que llamaba "Isabella", imaginaos por qué. Lo que verdaderamente me gustaba ese sitio era una de las paredes, en la que Alice colgaba descuidadamente con chinchetas los diseños que se le iban ocurriendo, cuando veías esa pared te dabas cuenta verdaderamente de gran talento de Alice.

Yo ya me encontraba en mi mundo, aburrida de enterarme de sólo una parte del diálogo, y ya me encontraba en mi "mundo de yupi" así que no me percaté de Alice estaba enfrente mía hasta que me pasó la mano por delante de la cara.

-…llamando a Beeeellaaaaa!-dijo poniendo cara de extraterrestre.

-¿Qué?- contesté aburridamente.

- Tu te encargas de hacer que Edward quiera venir- dijo poniendo cara de marisabidilla y alzando un dedo- Así además aprovechas para hablar con él…

Yo abrí los ojos de par en par. No, no me podía hacer esto, bruja malvada…

-Alice, no, tu misma has dicho que no querrá venir…-empecé.

-Ya, pero no se pierde nada por intentarlo- me dijo cortándome- Y además yo no puedo, ya le di demasiado la vara por hoy creo…

Salí de su habitación a los cinco minutos, ya que había logrado convercerme, si, cuando se lo porponía podía ser una gran manipuladora…Pero nada más salir, toda la confianza que me había infundido había desaparecido. Comencé a buscarlo por toda la casa, habitación por habitación, y cada vez que veía que no se encontraba en una suspiraba de alivio, deseando no tener que enfrentarlo.

Cuando llegué a la amplia cocina, me encontré con Esme, que se encontraba enfrascada mirándo un libro de cocina, mientras con una mano, sostenía un envase de mantequilla y en la otra una manopla.

-Esme….¿sabes dónde está Edward?

Ella alzó la cabeza distraída.

-No lo sé. Debe estar en su cuarto…. O por ahí- dijo encogiéndose de hombros. Y volvió a concentrarse en el libro.

-Oye… Esme…¿sabes por qué Edward se ha decidido a venir este año..? ¿ Y precisamente aquí?

Ahora alzó la cabeza interesada.

-¿Por qué lo quieres saber? ¿ Acaso no lo quieres ver?

-Nooo- contesté alzando los brazos- no, es eso, es sólo que después de tanto tiempo se me hace extraño que haya decido venir, no sé… y justamente a un sitio que no le trae muy buenos recuerdos que digamos…

Esme suspiró.

-La verdad ,Bella, es que no exactamente qué le impulsó a venir justamente este año, pero me alegro, sea lo que sea…. Creo que nunca te lo había dicho… pero… Hace años, cuando me enteré de que lo había adoptado de nuevo- ¿adoptado de nuevo?¿qqué querrá decir con eso? ¿Qué se habían muerto sus primeros padres adoptivos? O peor…¿lo habían rechazado?- pensé en adoptarlo yo, esto fue cuando Edward tenía 10. Pero se me habían adelantado de nuevo y… bueno. Tras eso no supe más de él.

-Pero… pe-pero.. ¿sabías de Edward y no me lo dijiste?- dije repentinamente dolida.

-No, cariño- dijo tranquilizándome- Me encontré a la asistenta un día en el supermercado y me informó de eso. Hasta ese día no había sabido nada de él, y lo último que supe hasta ahora, fue que lo habían adoptado de nuevo- su dulce rostro se pudo triste- Yo… siempre lo consideré como mi hijo, y los padres que tienen no lo merecen.- dijo ahora pasando al enfado.- Sé que te he dicho que no sé por qué ha vuelto, porque es verdad, no lo sé de su boca, pero puedo asegurar que ahora que ya tiene mayoría de edad legal ha decidido librarse de ellos…. Y por mí que les den también.

No pude evitar sorprenderme al oír a la dulce Esme mandando a alguien a paseo, asi como no pude evitar la carcajada que se me escapo al ver su cara y su puño apretado. Era surrealiasta. Esme empezó a reírse también al darse cuenta de cómo había sonado.

-Voy a ir a buscarle- le dije a Esme cuando dejé de reírme- o Alice me matará…

-¡Busca en su habitación!- me dijo Esme mientras me alejaba.

Subí al segundo piso, donde se encontraba la habitación de invitados, que se encontraba justamente en frente, al final de todo el pasillo. Sé que sonaré dramática, pero me sentía como si me dirigiese hacia la famosa supuesta luz que se ve cuando estás apunto de morir. Lo sé. Debo dejar de leer Romeo y Julieta, me hace más melodramática de lo que ya soy… Me paré frente a la puerta de roble. Cogí aire, intentando armarme de un valor que no tenía. Por favor… si ni me subía a la noria… Venga Bella, tú puedes. Toqué la puerta fuerte con varios golpes siguiendo un impulso, antes de que me pudiese arrepentir, y esperé con ansiedad a que alguien abriera la puerta o me dijera que abriera.

Nada.

Me desinflé como un globo. Ni siquiera me había dado cuenta de que no había respirado en un buen rato. Me debatí internamente en si abrir la puerta para comprobar si estaba. Una parte de mí me golpeaba el cerebro internamente por semejante idea, me decidía a mi misma si tenía alguna clase de problema mental o si quería que me asesinase, ya que a lo mejor sí estaba y no me quería abrir porque sospechaba que fuera yo. La otra se planteaba dos opciones por la cuales debía abrir la puerta. La primera, que tal vez estuviese dormido y no hubiese escuchado, y la segunda que tal vez no estuviese allí. Opté finalmente por hacer caso a la última parte mientras la otra me gritaba que me iba a arrepentir. Sí, debía ir al psicólogo por eso… Pero, ¿quién no tiene debates consigo mismo? ¡A mi no me llaméis loca!

Giré lentamente el picaporte, sosteniendo de nuevo el aire. Abrí la puerta y…. No había nadie.

Me paré en medio de la habitación y miré alrededor. Estaba igual de bien decorada que la que los Cullen me habían cedido a mí, pero se notaba que lo de Edward había sido más improvisado porque no sé veía tanto empeño por parte de Esme para hacer la habitación confortable y hogareña. Al contrario de la mía, que era de un tono beige claro, esta habitación era de color azul oscuro, con una parte de las paredes recubierta de madera y de estanterías que en su mayoría se encontraban vacías. Había una gran cama junto a la ventana, que iluminaba la habitación de forma agradable. Aparte de esto había un armario empotrado en la pared y un escritorio que estaba lleno de cosas que me imaginaba que sería de Edward. A un lado de la cama había una maleta, de la cual no me había percatado, estaba abierta y dejaba ver la ropa que había dentro. Decidí no mirar para mantener limpia mi pobre conciencia. En cambio, no pude evitar acercarme al escritorio ya que me comía la curiosidad. Sobre él había un estuche con un montón de lápices y algún que otro bolígrafo, un teléfono que decidí no tocar, y un cuaderno que se encontraba abierto y que mostraba un precioso dibujo de un anciano sentado en un banco de un parque leyendo un periódico. Me fijé en que estaba abierto cerca de la mitad, por lo que deduje que antes debía de haber más dibujos, y no pude evitar cogerlo entre mis manos, movida por mi terrible curiosidad. Pasé a la página anterior y pude ver el dibujo de un niño saltando a la cuerda. Se podía ver a la perfección cada detalle, el movimiento del pelo, las marcas y expresiones del rostro… Era impresionante. Pasé a la hoja anterior a esta y el sonido del picaporte del baño hizo que girara bruscamente la cara hacia la izquierda. Mierda y más mierda. Un Edward- vestido, gracias a dios- salía del baño secándose el pelo con la toalla. Cuando se percató de mi presencia se paró bruscamente y me miró directamente a los ojos. Y esos ojos decía: Que. Coño. Haces. Aquí.

Dios, Si es verdad lo que dice Emmet : " Bella es la única persona qué es gafe para sí misma" Cuánta razón , Emmet, cuánta razón…Empecé a ponerme colorada como nunca me había puesto, como si estuviera a punto de entrar en ebullición. Temblaba, sudaba y mi corazón estaba haciendo horas extras que luego me pagarían factura cuando me diese un infarto. Probablemente hoy. Edward alzó una ceja, como cuestionándose mi salud mental. Yo traté de balbucear una respuesta. Pero ni eso, lo que salía de mi boca no sé podía considerar ni balbuceo porque los bebés de 6 meses pronunciaban mejor que yo en este momento.

Hice lo primero que se me ocurrió. Huír. Pero Bella la patosa tenía que resurgir … como siempre en lo momentos cruciales. Resbalé con la alfombra del suelo y pude ver varias cosas a la vez. Una: la cara de horror de Edward y su intento de intentar agarrarme. Demasiado lejos amigo, ni Superman cubre 7 mentros en un segundo. Bueno, a lo mejor si. Dos: Lo que me había hecho tropezar no había sido una afombra, si no una libreta, que estaba colocada en el suelo junto a la mesa. Y tres: El bordillo de la mesa que cada vez se acercaba más a mi campo de visión.

Mi último pensamiento fue: ¡OUCH!

Siento haber tardado tanto en actualizar. Pero estaba bloqueada con esta historia y no sabía cómo continuarla.

He escrito otra, se llama Asco de vida. Si podéis pasaros, aunque sea para criticarla, sólo para saber si merece la pena continuarla.

Gracias a los reviews, no sabía que motivaran tanto…xD

Gracias a : RebEeca CullEn ,Bittersweet sunbeam,ilovetheicecream, Vladislav, annimarie, darky1995, miriamm. Perdón si me olvido de alguien.

Susurrodeviento.