Savin´me
Dejó las llaves sobre el recibidor y el abrigo, colgado en la percha. Cuando llamó a Loki y no obtuvo respuesta, se encaminó a la biblioteca. En cierto modo era pretencioso llamarla así cuando solo era una habitación con estantes llenos de libros en un orden que solo ellos comprendían y columnas de ejemplares rodeando dos cómodas butacas y cojines sobre una alfombra frente a la chimenea. Por excelencia, era donde Loki estaría a cualquier hora del día de ser posible, escuchando música y con una copa de vino tinto como acompañantes, lo más cerca que pudiera acomodarse del invernadero, donde las luces y el olor de algunas plantas exóticas te encadenaban a la historia. Sí, no contaba como buena idea tener tantas plantas cerca de los libros, pero si la magia ayudaba, entonces no tenían que preocuparse por el deterioro inminente.
Y allí estaba el asgardiano, con el cabello húmedo y una toalla alrededor de la cintura, instalado en el diván bajo la claraboya con vitrales. Natasha se acercó y lo abrazó por detrás, depositando un beso sonoro y mojado sobre la mejilla de su compañero. Loki dejó el libro a un lado para incorporarse y darle un estrujón tan efusivo que la levantó del suelo. Tales de muestras de cariño eran casi nulas en público, pero allí, donde la soledad guardaba a dos seres suspicaces, se permitían ser los amigos unidos por la confianza absoluta y por el eterno desprecio a las normas de la sociedad.
Cada secreto jamás revelado, cada anécdota jamás relatada, cada pensamiento oculto al resto del equipo Avenger y compartido entre ellos, engrosaba la saga de sus vidas. Natasha le enseñó a comprender esa realidad que se había transformado en una prisión para ambos; Loki le demostró que podía aceptar su pasado para convertirse en alguien diferente; los dos construyeron una extraña relación en la que solo necesitaban decir te necesito aquí conmigo para abandonar lo que estaban haciendo y reunirse.
La urgencia imperiosa de ver y a hablar con Loki, denominador común en toda su reciente felicidad activó tiempo atrás su sexto sentido para captar lo extraño. Natasha quería contarle de su último fiasco amoroso con Banner, un intento inútil de llenar el vacío que amenazaba con consumir su alma, pero juzgó que no sería necesario, porque con una mirada de aquellos ojos verdes todas sus tribulaciones se desvanecieron y un peso cayó de sus hombros.
Loki levantó la comisura de los labios cuando ella se relajó por completo. Le hizo beber de su copa y la famosa frase de tú y yo contra todo y todos nunca pareció más cierta a los oídos de la rusa. Nunca nos dejaremos caer, le transmitió con sus pensamientos, frente contra frente. Cada vez que te salve, Natalia Alianovna Romanov, me salvarás a mí… y seremos los únicos que queden en pie…
