Cuando veo a Edward en el pequeño supermercado que está a la vuelta de mi casa, siento que se me va a salir el corazón del cuerpo.
Al principio el no me ve. Lleva ropa de entre casa, unos pantalones cortos marrones, y una sudadera gris. Lleva un pequeño carrito con productos adentro. Los musculos de sus brazos resaltan de una manera que hace que hasta las señoras mayores le echen un vistazo. Está tan malditamente guapo que no le puedo sacar los ojos de encima mientras examina una caja de cereal, y obviamente eso hizo que mire hacia mi dirección.
Se sorprende al igual que yo. Me encanta sorprenderlo. Dios. Esa expresión era impagable.
Ninguno sabe que hacer, ¿es correcto que lo salude?
-Profesor -lo saludo, mirando a mi alrededor.
-Bella -dice el sin mucho interés, como si simplemente fueramos profesor y alumna. Sus ojos vuelven a los productos, toma una lata de atún.
Sigo parada allí como una idiota, necesito tanto que me hable, es que el fin de semana se vuelve muy largo esperando verlo, y me lo he encontrado... y es una casualidad muy grande.
-¿Cómo ha estado?
Las palabras salen sin permiso de mi boca. Sus ojos oscuros y sarcásticos me miran.
-Bien -contesta, y suena como un "alejate de mí". Pero cuando estoy a punto de hacerle caso, una mujer de unos veinticinco años aparece y lo abraza desde atrás. Cuando repara en mí, sonríe.
Es bonita. Tiene el cabello rubio y largo, sus ojos son tan azules como el mar, y es alta y bronceada.
Dios.
Quiero irme pero ya es muy tarde.
-¿Y tu... eres..? -pregunta.
-Bella, una de mis alumnas -responde muy serio.
-Hola Bella, mi nombre es Abby -dice alegremente estrechando mi mano.
-Mucho... gusto -digo nerviosa.
Cuando salgo del supermercado siento como si me hubiera arrollado un camión.
Es hermosa. Demasiado hermosa. Podría ser una modelo tranquilamente. ¿Entonces por qué Edward coge conmigo todo el tiempo?
Me había imaginado a una esposa normal, que no podía satisfacerlo completamente, ¿pero esto? ¿Por qué...?
Me he alejado del supermercado, pero puedo escuchar como Edward sale con su novia de allí. Giro y noto con mucho asombro que entran en la casa de al lado.
¿Allí viven? ¿Tan cerca?
Esa noche apenas puedo dormir, estoy celosa, no puedo dejar de imaginarme como la debe estar follando, si lo hará de la misma manera que lo hace conmigo...
Me toco mientras pienso en el, pero mi liberación solo sirve para calmarme unos segundos.
Lunes. Literatura.
Cuando termina la clase, Edward se va rápidamente del salón, dejandome completamente decepcionada.
Cuando voy a mi casillero y lo abro, una nota cae. La tomo y leo "Te espero a las ocho, en mi casa, se que sabes donde es"
Aprieto mis piernas casi por instinto.
Cuando son las ocho en punto ya estoy allí, es una noche cálida y llena de estrellas, Edward sale de casa y me hace señas para que lo siga al jardín trasero.
Hay una piscina enorme y iluminada por unas lucesitas blancas.
Edward se saca la sudadera y se lanza a la piscina. Creo que casi me quedo con la boca abierta... su cuerpo por dios...
Saca la cabeza del agua y me mira.
-¿Sabes nadar?
Asiento. ¿Quiere que me meta?
-No traje...
Edward no me deja continuar y me toma de la pierna, cayendo rápidamente a la piscina.
Salgo a la superficie y lo miro sorprendida, pero apenas tengo tiempo para enojarme, porque me acorrala contra uno de los lados de la piscina y me besa.
Una de sus manos pasa por debajo de mi falda y mis bragas y me toca salvajemente.
Mis pezones se endurecen al instante.
Gimo.
Su boca va a mi cuello, me muerde apasionadamente.
-¿Tu... tu esposa no está...? -jadeo.
-Si, pero le dije que se tomara una ducha... -susurra en mi oído.
Lo miro sorprendida.
Me sonríe maliciosamente.
-No creí que fueras de las que tienen miedo... -dice divertido.
-No tengo miedo -contesto.
Sale de la piscina y me toma obligandome a salir. Me lleva del brazo hasta la casa, y entra.
Se escucha la ducha en el segundo piso. Admito que tengo miedo, pero cuando Edward me aprieta un pecho mientras subimos las escaleras las ganas de coger supera las cosas.
Entramos a su habitación. Su novia se está bañando en el baño de la habitación, tan cerca...
-Tendrás que ser silenciosa...
Edward me lanza a la cama y luego de sacarme las bragas me penetra.
Me muerdo el labio mientras comienza a moverse adentro mío. Me abre la camisa, me saca el sostén y me manosea los pechos. Su lengua juega con uno de mis pezones mientras su novia canta una canción de Muse.
Sus manos van a mi trasero y me aprietan mas contra el. Muerde mi pezón, y yo aprieto mas su cabeza contra mi pecho para que succione con mas fuerza y me hace caso por primera vez.
Luego de un momento, levanta mis piernas y me coge duro.
Siento como su pene sale una y otra vez dentro de mí mientras mis pechos rebotan. Sus ojos oscuros mirándome de la manera mas diabólica, mordiéndose el labio inferior...
La ducha se detiene.
Siento pánico, pero pensar que nos puede descubir me calienta.
Mi profesor me penetra mas rápido.
Edward sigue me hace voltear y me coge en cuatro patas tomandome de los pechos.
Su novia sigue cantando, sin saber lo que sucede detrás de la puerta.
Su mano va mi clítoris, quiero gritar, pero me contengo. Su pene se siente tan resbaladizo dentro de mí, estoy tan mojada, se que no lo voy a soportar por mucho.
-Bella, dios... -gruñe.
Me toma de las caderas y acelera, penetrándome mas profundo. Con cada una de sus penetraciones mis pezones rozan las sabanas de una forma que me vuelve loca.
-Dime que quieres llegar, pídemelo -murmura en mi oído.
-Edward, por favor...
-Si no dices algo mejor te cogeré hasta que nos descubran Bella -me amenaza, deteniéndose.
-Por favor Profesor Cullen, hagame correr -suplico excitada.
Gruñe, y sus embestidas vuelven, es casi magia para mi cuerpo.
Me corro y es un orgasmo que me hace marear, y moverme alocadamente mientras dura. Edward se corre, y siento como su semen caliente me inunda.
Apenas acaba, toma mi ropa y me obliga a salir de la habitación.
Me lleva al jardín.
-Ya sabes como salir -dice el, y cierra la puerta.
Me pongo la ropa y salgo de su casa.
Soñé con Edward Cullen toda la noche, y al día siguiente me desperté mojada, deseando volver a verlo.
