Y Por Si Te Encuentro…

Capitulo Cuarto

"Llevas cien años vivo y aun eres un terrible mentiroso Dave." Dijo Balthazar después de escuchar la respuesta que su aprendiz le dio a la pregunta lanzada. "Algo te pasa y voy averiguar que es."

Dave se detuvo un momento y contemplo las posibilidades. "¿Billar?"

"Ya lo jugamos ayer."

"Ok, bolos entonces."

"Ganare de nuevo." Dijo Balthazar parándose en medio del largo pasillo, mientras Dave respira hondo y se acerca. "¿La chuza cuenta doble?"

"Solo si son todos del mismo sexo."

"Sigues cambiando las reglas del juego, no es justo." Las puertas del castillo se abrieron y un grupo de hechiceros del bando opuesto entraron; venían gritando, corriendo, bañados en sangre algunos mientras otros comenzaban a convertirse en alguna bestia salvaje. Aun relajados Dave y Balthazar comenzaron a lanzar rayos de plasma, bolas de fuego, y todo lo que se les ocurriera pero que fuera un hechizo redondo. Solían jugar así hasta que las cosas se volvían serias, lo cual considerando los niveles de cada uno, nunca sucedía. Amenos que alguno de los atacantes lograra sacar de las casillas alguno de los dos.

Como siempre Balthazar iba ganando, pero era experiencia no poder, lo que le daba la ventaja. Dave lanzo un par de rayos de plasma, haciendo que Balthazar se volteara. Había limpiado los primeros batallones solos. "Eso es trampa."

"¡No, es una doble chusa!"

Un nuevo grupo corrió hacia ellos, no se intimidaron de ver sus compañeros en el suelo y comenzaron atacar. Alguno lograron invadir el circulo de seguridad y Balthazar tuvo que comenzar a repartir golpes a sus atacantes. Dave, por otra parte, tomo uno de los sujetos y lo utilizo de escudo contra los demás.

Balthazar pateo uno de sus atacantes, tumbando otro grupo y declarando chuza, cuando se escucho un disparo y el hombre de ojos azules cayo al suelo herido. Por un momento, Dave y los demás hechiceros se voltearon a mirar a Balthazar el hoyo en su frente aun humeaba por causa de la bala. Dave cubrió su boca con sus manos y se teleporto fuera del lugar. Hubo un momento de silencio, lleno de confusión; cuando Balthazar se levanto, sacudiéndose y furioso.

"Bien, ustedes se la buscaron." La forma en que la magia se levanto de la tierra bajo sus pies mientras se incorporaba sobre sus pies fue tan fuerte que antes de que Balthazar terminara de recolectar magia para lanzar el hechizo varios de los atacantes cayeron muertos. La luz verde que caracterizaba a Balthazar cegó la gran mayoría y la explosión ocurrió segundos después. Limpiándose las manos, todos los enemigos desintegrados, Balthazar tomo un segundo para tocar su frente. "Tendré una migraña por culpad e estos cabrones."

"¿Ya paso?" Pregunto la voz de Dave, sonando asustado.

"Si puedes salir." Contesto Balthazar, enojado aun. Dave se teleporto junto a Balthazar, sonriendo.

"Bien, ¿cual fue la puntuación final?" Miraron los pasillos limpios del castillo y Balthazar le sonrió. "Cero a cero, bien. Pero la próxima vez que recibas un tiro procura mantener la cordura mientras cuento, ¿vale?"

Balthazar sacudió la cabeza aun enojado y se retiro. "Necesito un trago."

"Bueno, ya que los chiquillos de Morgana nos encontraron, ¿ahora que?"

Balthazar estaba frente a la barra, mirando las botellas, mientras Dave se sentaba como si fuera un cliente. "Proteger el castillo."

"Hogar dulce hogar." Murmuro Dave, mientras se volteaba a mirar el jardín fuera de la ventana. Un hechicero enemigo se ocultaba detrás de uno de los rosales, extremadamente cerca de la tumba de Sofia. Dave lo observo, mientras Balthazar sacaba una botella de la gran colección y midiendo su ataque hizo que sus dedos crearan un casquillo y el joven enemigo salió volando fuera de la propiedad. "¡Goooooool!" grito mientras Balthazar se servía un trago y se lo ofrecía a Dave, quien lo tomo para celebrar y vio a su maestro beberse el resto de la botella. Hubo un momento de silencio y cuando Balthazar termino se miraron. "Consíguete una novia, viejo, ya me das depresión."

"El alcohol no me pelea por haberme arrastrado por toda la casa borracho."

"Pero se queja la mañana siguiente de todo lo que comiste." Y Dave se bebió su trago.

Balthazar no estaba alcohólico per se, era mas un escape para la extraña situación en la que vivían. Desde que la guerra comenzó habían negado unirse a ningún clan, lo que hizo que los seguidores de Morgana y Merlín los buscaran. Si no estaban con ellos no estaban con nadie. Habían tenido que colocar minas militares por todo su terreno para detener los avances, habían trampas mágicas y físicas por los bosques alrededor del bosque y ellos permanecían encerrados en el castillo.

Después de casi cincuenta años de viajes constantes se estaban volviendo locos entre las paredes de su vivienda. Especialmente Balthazar, que por fin viajaba el mundo con la única misión de no recordar.

Escucharon un nuevo escuadrón de soldados y se voltearon a mirar por las ventanas el pequeño ejercito que les rodeaba. Balthazar y Dave se miraron, jugaron piedra-papel-tijera para decidir quien iría y Dave gano, haciendo que Balthazar gruñera con coraje. Mientras Dave salía, Balthazar volvió a la barra y busco otra botella. Le serviría de guarda espalda mientras jugaba con los soldados, amenos que alguno de ellos le hiriera y Balthazar tomaría su posición. Pero Dave ya era bueno peleando, con cualquier tipo de arma, y era raro que lo hirieran. Así que la mayoría de los días Balthazar terminaba miserablemente borracho mientras Dave se divertía con la visita.

Varias horas después Balthazar estaba sentado sobre el pórtico, fumando un cigarrillo y aguantando una botella de whiskey, mientras hacia guardia. Se fijo en los arbustos a la derecha y vio varias figuras tratando de escurrirse a los jardines. Coloco el cigarrillo en sus labios, aguantándolo mientras colocaba la botella en un lugar seguro. Las rocas del jardín se movieron tan rápido que no lo pudieron ver. La gran valla de rocas alrededor de la propiedad de hizo pedazos, haciendo que los intrusos cayeran inconscientes al suelo, otros gritando, mientras los que quedaban arrastraban a los caídos mientras huían. Balthazar arreglo lo roto, se volvió a sentar y continúo fumando su cigarrillo. Levanto la botella de whiskey, para un pequeño refrigerio…

Una bala hizo pedazos la botella, entrando en su pecho y haciéndolo mirar abajo.

Dave sintió la propiedad temblar, y luego escucho el rugido que Balthazar dejo salir, esperando que se hiciera el silencio. "Alguien esta ovulando." Se dijo, burlándose de su maestro, volviéndose a continuar su trabajo. Estaba afilando las espadas, solo por precaución. Balthazar odiaba las armas de fuego, estaba entrenado en todas, podía montar desmontar y volver a montarlas pero no le gustaban. Decía que terminaban las cosas muy rápido.

"No deben haber atajos Dave." O solía decirle durante su entrenamiento. Las armas de fuego si que creaban atajos hacia la muerte. Balthazar cruzo por el pasillo hacia la barra, sin duda, y volvió a ver que hacia Dave. "Me dispararon."

"¿Donde?"

"En el pórtico."

"¿Donde en el cuerpo, viejo?"

"Ah, el pecho. Arruinaron mi camisa favorita y volaron my botella de whiskey."

"¿Estas fumando?"

"No." Y se retiro.

Balthazar no estaba alcohólico per se, para ser un alcohólico debía admitirlo.

Esa tarde llegaron noticias sobre la disminución de seguidores de Morgana. Dave había visto una disminución en los ataques al castillo pero no había considerado que tal vez podría ser que se estaban acabando los chicos malos. Los próximos días fueron relativamente tranquilos, uno o dos ataques, y Balthazar pudo pasar al menos un día sin fumar y con menos de un vaso de whisky en el sistema. O al menos pensaba Dave.

"Estas bebiendo mucho." Le dijo Dave un día, mientras se sentaba en el pórtico fumando y con una botella de whiskey.

"No estoy bebiendo suficiente."

"Creo que puedes bajar, hace días que no ataca nadie."

Balthazar gruño algo y levito al suelo. "Debería dejar de fumar, ¿no crees?" Dave asintió con la cabeza. Balthazar tiro los cigarrillos y levanto la botella para darse un trago cuando una bala destruyo el cristal. Dave bajo la cabeza, mientras Balthazar se volteaba a mirar el campo. "Son como cucarachas, aparecen cuando menos las esperas." Y con un rayo de plasma devolvió el favor.

"Estas borracho."

"Estoy creado resistencia contra las resacas." Pero después del comentario Balthazar comenzó a controlar su problema. Lo había echo antes ¿por que no nuevamente?

La forma en que se habían recuperado anteriormente era viajando.

Dos días después y de mal humor, Balthazar caminaba por uno de los pasillos del castillo, no había amanecido todavía pero se había levantado temprano por una taza de café. La taza era alta, llena del amargo líquido, y lo había dejado sin azúcar con todo el propósito de mantenerse despierto. Sin un trago en dos días se sentía a morir, pero todavía tenía la voluntad de aguantar. Dave apareció en la puerta de su habitación, tal vez de camino al baño cuando vio a su maestro pasar. "¿Ya estas bebiendo?"

"Café. Hay mas en la cocina." Balthazar se metió en el cuarto al fondo del pasillo y cerro la puerta, mientras Dave solo dio su vuelta al baño y volvió para regresar a la cama. En su cuarto Balthazar observo la oscuridad fuera de la comodidad de sus ventanas y tuvo el mismo pensamiento que lo había llevado al fondo de muchas botellas. "Ay Veronica, ¿estarás a salvo?"

La guerra estaba terminando, pero para Balthazar el no saber del paradero de esa mujer que le había arrancado el corazón y se había ido era principio de dolores. El había visto el mundo en ruinas anteriormente y se habían recuperado, New York ya se estaba levantando de sus cenizas como lo habían echo países después de al segunda guerra mundial. Habían rumores de una batalla final en Rusia, y de muchos hechiceros que negaban su poder por no volver a la batalla. Con todos los poderes, con todas las diferentes formas de usarlo, con tanto mal luchando el poco bien que quedaba, las batallas entre hechiceros podían volverse infernales. Veronica tal vez haya muerto, tal vez siga viva, lo mismo se podría decir de Becky, pero hasta que el mundo no se ordenara nada era seguro. La confusión en el mundo era tanta que ya ni siquiera su Encantus lograba recopilar noticias valiosas sobre los eventos que ocurrían en el mundo, lo que quedaba era esperar que todo se balanceara para saber que había sucedido, quien había sobrevivido.

Balthazar necesitaba salir.