Hola a todos los fans de Digimon Tamers. Estoy de regreso con el cuarto capítulo de esta historia, que se acerca cada vez más a su final. Sin más que decir, les invito a leer y a disfrutar.
Disclaimer: Digimon Tamers es propiedad de Chiaki. J. Konaka, yo sólo realicé esta historia sin fines de lucro, sólo por diversión.
Capítulo cuatro: Confesiones
En quince minutos darían las dos de la madrugada, y algunos de los niños elegidos ya sentían los efectos del desvelo y el cansancio, pero sobretodo satisfactorio por lo vivido esta noche, sin duda alguna la mejor de sus vidas. Con toda probabilidad no sería la única, sino el primer eslabón de una cadena de experiencias singulares como individuos y como grupo.
Ryo regresó después de unos instantes:
-¿Dónde estabas?
-Tranquila Rika, aquí estoy para ti –estaba tan cansada que no replicó-. Ya está lista la recámara de mis padres, ahí dormirán tú y Juri. Para nosotros, bien podemos hacer espacio en mi recámara, pero necesitaré su ayuda.
-Desde luego, Ryo. Vamos, Takato.
-Sí –dijo con un gran bostezo- ¿qué tenemos que hacer?
-Vamos a bajar algunos sacos de dormir para ustedes y acomodarlos en mi recámara..
Los tres amigos fueron en dirección a la recámara del anfitrión, las chicas se quedaron todavía en la sala de estar:
-Juri, ¿vas a hablar con Takato?
-Sí, no quiero irme a dormir sin dejar esto en claro –dio un bostezo que educadamente cubrió con su diestra- ¿Y tú, qué vas a hacer?
-Lo mismo, pero dejaré que Ryo de el primer paso, sólo por esta vez. Bien, hora de poner nuestro plan en acción.
Mientras tanto, Ryo y compañía se hacían del suficiente espacio en su recámara con las bolsas de dormir.
-Para la próxima pijamada traeremos nuestros propios sacos –anotó mentalmente Henry, quien no se veía cansado-
-Despreocúpense, no es ninguna molestia. Tengo mucho tiempo sin usarlos. Pero olvidemos eso, porque por lo visto Takato, piensas irte a dormir sin hablar con Juri. Eres una gallina.
-No es eso, Ryo. Estoy cansado y…
Pero sus palabras murieron en cuanto escucharon los pasos de las chicas dirigirse hacia las habitaciones:
-Chicos, nosotras ya nos retiramos a dormir –dijo Juri guiñando un ojo tras la cerrada puerta- Que duerman bien.
-Juri, espera– El impetuoso chico corrió y deslizó la puerta sin dar tiempo a Ryo de subirse los pantalones-
-¡Pervertido! –gritó la pelirroja con un fuerte sonrojo y salió corriendo. Juri no pudo ver nada porque el castaño le cubrió los ojos-
-¡No es lo que piensas! ¡¿Takato, qué demonios hiciste?! –De prisa y sin mucho cuidado se ajustó los jeans y salió corriendo tras Rika-
-¡No fue mi intención, enserio! –pero la pareja no le prestó atención. Juri sólo reía por lo bajo-
-Vaya forma de llamar la atención. Bien, sólo pasé a desearles buenas noches.
-Espera. Necesito hablar contigo. ¿Podemos ir a la sala?
-Claro –sonrojada, con su corazón latiendo aceleradamente, tratando de controlarse- Henry, que tengas buena noche. Nos veremos más tarde.
-Buenas noches, Juri. Y buena suerte, Takato.
Sólo escuchó cerrar la puerta. Enfocó su atención en la grabación de la reciente reunión. Todo quedó grabado con gran nitidez y audio. Sería el registro de un memorable momento de sus vidas.
Henry, contrario a sus precoces amigos, no sentía en su interior la necesidad de una novia. Su todavía en desarrollo mente analítica no le permitía comprender lo que significa enamorarse, el sentir "mariposas en el estómago", sonrojarse y soñar con el primer amor. No había llegado su momento y esperaría hasta encontrar a la niña indicada. Sólo hasta entonces, por ahora disfrutaría al máximo su niñez.
En los pasillos del edificio, unos pasos acelerados rompían el silencio del descanso de sus habitantes. Rika estaba enojada y Ryo le seguía muy de cerca.
-Rika, espera –pidió en voz baja por respeto a sus vecinos-
-¿Para qué? ¡No quiero verte, eres un pervertido!
-No alces la voz. Deja de actuar como una niña y escúchame.
-Soy una niña, ¿sabías?
-Ya no lo eres –aquellas palabras aparentemente sin sentido la detuvieron-. Desde hace tiempo dejaste de ser una niña. Para mí has dejado de serlo. Ya no puedo verte como una niña.
La pelirroja de ardiente temperamento guardó silencio y se giró para confrontarlo.
-¿Qué tonterías dices? No puedes verme todavía de otra manera porque aún no soy una mujer –se giró a su derecha y se detuvo frente al ventanal, mirando hacia la ciudad-
-Puede que estés en lo cierto, pero tampoco eres una niñita de 9 años. Ya no eres esa niña molesta a la que gané en el duelo. Sigues siendo quisquillosa y muy terca, pero –con pasos lentos se acercó a ella para atraparla suavemente entre sus fuertes brazos-
-Ryo…
-Calla. Sólo escúchame –pidió con su tono de voz más suave y varonil- Esto tienes que saberlo hoy, y tú decidirás qué hacer al respecto. Estás en lo correcto al pensar que aún eres una niña, pero en lo más profundo de tu persona has cambiado, madurado y crecido. Tú ya eres una mujer que sabe lo que quiere. Eres una chica fuerte y valiente, decidida, tenaz… pero… tú eres… eres…
-Dime, por favor –su voz, hasta ahora lo desconocía, adoptó un tono casi acariciante-
-Supo que iba por buen camino. Tomó aire- Eres hermosa, Rika. Me gustas. No te asustes, por favor. Estoy siendo completamente honesto respecto a lo que siento por ti. He hecho todo lo posible, incluidas muchas locuras para demostrarte lo que siento por ti. Para mi no eres mi rival ni mi compañera. Eres alguien más. Lo eres desde hace tiempo. No comprendo esto en su totalidad, pero sé que es verdadero. Me gustas. Te quiero – el silencio se hizo de nuevo presente en la penumbra del lugar-
Ella se giró para verlo a la cara. Aunque algo loco, Ryo era ya un hombre. No sólo físicamente. Sus palabras evidenciaban los frutos de la madurez, el crecimiento y la experiencia.
-Tampoco comprendo lo que me está pasando, pero poco a poco me he dado cuenta. Esto es muy nuevo para mí. No cabe duda que tú y yo somos muy diferentes y siempre competimos para ser los mejores. Eso ya no importa. En todo este tiempo me obsesioné con esa estúpida competencia, cuando en realidad no podía dejar de pensar en ti, también temí pensar que era una más de tus bromas. Y si algo sé como mujer es saber si los sentimientos son sinceros. No quiero admitirlo, pero lo son.
-Debes saber algo más. Cuando luchamos contra el D-Reaper y me otorgaste la fuerza de Sakuyamon, en el momento de recibirla sentí algo más profundo, más fuerte y más hermoso. ¿O me equivoco?
-Odio cuando tienes razón –sonrió- Sí, supongo que no pude evitarlo. No sólo te di nuestra fuerza, también en ella iban mi deseo de protegerte y también lo que siento por ti. Ryo, odio admitirlo –ambos rieron en sigilo-, aunque a veces colmes mi paciencia, también me gustas… no, también te quiero –respondió finalmente, bellamente sonrojada- Bien, dí algo.
-El chico de ojos azules sonrió con satisfacción y felicidad- Muchas gracias, Rika Makino –y con suavidad, conociendo la inexperiencia de su "novia", depositó un beso en aquellos rosados labios que le recibieron ansiosos y anhelantes. Sin dejar su suavidad pero usando su experiencia, acarició con su lengua los labios de Rika, quien asombrada abrió un poco la boca y pudo sentir la lengua del chico, profundizando el beso y disfrutando su sabor. Emocionada ante su primer beso, lo abrazó con fuerza.
La necesidad de oxígeno los hizo romper el contacto, sólo unos centímetros los separaban.
-Tendremos que esperar un poco más para regresar.
-Sí, ellos tienen que decir también lo que sienten. Por cierto, ¿qué fue lo que pasó en tu cuarto? ¿Por qué tenías los pantalones abajo?
-Fue un estúpido accidente, enserio.
-Tonto –dijo divertida. Se abrazaron nuevamente-
Mientras tanto, en la sala de estar, Takato y Juri se mantenían en el más profundo silencio:
-Takato, creo que es mejor que nos vayamos a dormir.
-No, por favor, espera. Tengo algo muy importante que decirte.
-Llevas mucho tiempo conmigo y no has abierto la boca. Si algo no me caracteriza es la paciencia.
-Tú tampoco me has dicho lo que me susurraste en la cena, jeje.
-Sí, tienes razón. Pero primero tienes que hablar tú.
-Ya, es ahora o nunca. Juri –tomó las manos de su mejor amiga, provocándole un sonrojo- Estoy decidido a que te des cuenta de lo que siento por ti. Estoy haciendo un gran esfuerzo para no echarme a correr, así que por favor escúchame. Juri –a ella le gustaba escuchar su nombre de labios de él-, siempre te consideré mi mejor amiga, una niña muy especial. Pero últimamente todo ha cambiado. Justo antes de la pelea final contra el D-Reaper te escuché llamándome. En ese momento mi corazón tembló y supe que no descansaría hasta rescatarte. No me importó arriesgar mi vida con tal de verte de nuevo junto a mí. Y cuando creí que todo estaba perdido y moriríamos, la fuerza de la amistad obró un milagro, se transformó en un poder aún más grande que me permitió rescatarte. Lo que quiero decir es que no quería ser el héroe que salvara al mundo, yo quería… yo quiero ser tu héroe hoy, mañana, siempre. ¿Para qué salvar el mundo si tú no…
Los suaves dedos de Juri tocaron sus labios y fue suficiente para silenciarlo. Temió lo peor, que perdería su amistad y su cariño, todo lo especial que pudo ser no sería… pero en eso la chica habló.
-Takato, no sabes cuánto tiempo he esperado para escucharte decir esto. Hablas como un hombre seguro de lo que sientes. Yo también hablaré como una mujer segura de lo que siento, pero mis palabras murieron en el momento de escucharte. No sabía que tu transformación final se debió a lo que sientes por mí. Arriesgaste tu vida para salvarme, y gracias a ti yo también opté seguir viviendo y decidí luchar. Tenías razón, fue la esperanza, la esperanza de volverte a ver la que mantuvo con vida e hizo posible el milagro. En el momento de estar en tus brazos supe que te quería más que a un amigo. Eres mi persona especial. Y quiero estar contigo siempre.
-¡¿De verdad?!
-¡Sí!
Las palabras estuvieron de más. Con la inexperiencia de la inocencia y la gracia del amor infantil, se besaron. Fue una suave caricia, breve pero vibrante. Sus rostros felices se tiñeron de un gracioso color cereza.
-Juri, ahora dime lo que me susurraste.
-Recuerdas que me pediste no perder la esperanza de volver a ver a Leomon. Mira –del bolsillo del pantalón extrajo su digivice-, lo descubrí hace un par de días.
En la pequeña pantalla de plasma parpadeaba un huevo con manchas color ocre. Evidentemente no tardaría en abrirse. Takato se alegró con Juri.
-Juri, esto significa que…
-¡Lo sé, y ahora soy dos veces feliz! Él regresa, y tú estarás conmigo siempre.
-Juri –miró a su novia con rostro travieso- ¿otro?
-¡Otro! –Este beso igual de inexperto e ingenuo, sin embargo, duró aún más.
Tan concentrados estuvieron que no prestaron atención a los ojos que los veían divertidos. Ryo y Rika, tomados de la mano, entraron muy sigilosamente, y para no romper aquella magia, se retiraron hacia el pasillo de las recámaras.
-Se ven tan lindos. Aún son unos niños –comentó Rika- Ryo, de una vez te diré que no esperes que me comporte así.
-Descuida, pero sólo cuando no estemos solos, entonces sí.
-Lo pensaré. Hasta mañana –le guiñó un ojo-
-Hasta mañana –y se besaron antes de que la puerta se cerrara. Ryo sonrió satisfecho, logró su hazaña más grande: conquistar a la reina Digimon.
En la sala de estar, los dos pequeños enamorados terminaron su beso. Un bostezo de Juri les hizo darse cuenta de lo tarde que era. Recorrieron el mismo camino que sus amigos.
-Bien, entonces, hasta mañana, Juri.
-Sí, hasta mañana. Dulces sueños –y se besaron por tercera ocasión-
Juri se acostó sin hacer el menor ruido en el futón de la izquierda. Rika aún estaba despierta.
-¿Qué tal te fue?
-Maravilloso. Fue tan tierno y dulce. ¿Y a ti?
-Muy bien, fue mejor de lo que pensé. Ryo sí que sabe besar –las dos amigas rieron- Buenas noches, Juri.
-Buenas noches.
Mientras tanto, en el cuarto cercano, justo cuando Takato se disponía a acostarse:
-Qué tal te fue. Ryo ya me contó su hazaña.
-Sí. Y no mientas, Takato, Rika y yo los vimos.
-¿Qué? –Sonrojado- Ya qué importa. Por fin me pude decirle lo que siento, y ella me correspondió. Soy el niño más afortunado del mundo.
-Sin duda. Bien, será mejor que descansemos o mañana ustedes llegarán tarde. Hasta mañana chicos.
-Hasta mañana –Henry apagó su cámara y se cubrió con la sábana-
-Hasta mañana. Y gracias por todo –a los escasos minutos, Takato quedó profundamente dormido-
Y aquella pijamada tuvo el final perfecto. Sin duda alguna, la recordarían durante mucho, mucho tiempo.
Continuará…
Y así, nos acercamos al capítulo final, y les prometo que habrá una sorpresa, aunque tendrán que esperar un poco. Les agradezco su recibimiento y a quienes hayan leido, en especial a Juri Di Lammemmor -si lo escribí mal, discúlpame- que ha seguido mi historia desde el principio. Sin más que decir, nos estaremos leyendo dentro de un tiempo, hasta pronto.
