Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de knicnort3, yo solo la traduzco.
Hola chicas, hoy estoy un poco más pronto, es que luego no sé cuando llegaré a casa para poder subirlo :)
Vamos a empezar con las clases de natación, a ver qué tal salen ^^
Capítulo 4 - Humor difícil
"Si vas a aprender a nadar, tendrás que quitarte el chaleco salvavidas", le dije al día siguiente.
"Pensé que sólo podríamos practicar los movimientos básicos en primer lugar. Una vez que los aprenda, me lo quitaré", respondió nerviosamente.
"Es un pequeño lago", argumenté. "Si te estuviera enseñando en el océano podría entender la necesidad del chaleco salvavidas".
"Bien", dijo nerviosamente y luego se quitó el chaleco.
"¿Vas a nadar con tu camiseta?", le pregunté.
"¿Y tú?", él replicó. Edward no se había quitado la camiseta delante de mí desde que hice ese comentario acerca de su peso, me sentía mal, pero él tampoco quería escuchar mis disculpas.
"Las mujeres no suelen nadar en topless", le dije.
"Yo no he dicho topless, pero llevas sujetador, ¿verdad?".
"No te voy a mostrar mi sujetador", espeté.
"Un sujetador cubre lo mismo que un bikini, ¿cuál es la diferencia? Además, estoy seguro de que te han visto desnuda muchos más chicos que a mí chicas. No debería ser nada nuevo para ti".
"¿Me estás llamando puta?", le pregunté ofendida.
"Igual que tú me llamaste gordo".
"¿Sabes qué? ¡Enséñate tu mismo a nadar!", dije con rabia y luego salí corriendo hacia la playa.
Me senté en las dunas de arena y sólo miré el horizonte, rezando para que un barco pasara. No podía quedarme en esa isla con Edward Friki Cullen. ¿Qué demonios había hecho yo para merecer esto? Vale, no siempre había sido amable con la gente, pero nunca había roto ninguna ley y en Forks había un infierno de gente mucho más mezquina que merecía un destino peor que el mío.
Una hora más tarde me di cuenta de que Edward no me había seguido, así que me preocupaba que él me hubiera abandonado de nuevo. No podía soportar a ese tipo, pero no podía soportar la idea de estar sola más, así que me apresuré a regresar al lago, pero luego me detuve en seco cuando lo vi. Él estaba tratando de aprender por sí mismo a nadar.
Él estaba con el agua hasta el cuello en la parte más profunda de lago, y no dejaba de soltar el borde rocoso para tratar de mantenerse en el agua, antes de agarrarse a la roca de nuevo.
"Te estás moviendo demasiado rápido", le dije.
"¿Qué?", preguntó confundido.
"Cuando estés en el agua, no te muevas tan rápido. Gastas demasiada energía y acabarás hundiéndote".
"¿Qué se supone que debo hacer?".
"Mira, yo te lo mostraré", le dije, y sin dejarme pensar en ello me quité mi camiseta sobre mi cabeza y me tiré al agua. Cuando me metí en el agua Edward tenía una expresión de asombro en su rostro. "Es más fácil hacerlo sin una camiseta mojada y pesada", le expliqué. "Quítate la tuya también".
"Estoy bien", dijo rápidamente.
"Oh, vamos, ya te he visto sin tu camiseta. Será más fácil aprender a hacerlo si te la quitas".
"Bien", dijo, pero quitarse la camiseta sin soltar la roca era bastante difícil, así que traté de ayudarlo. "¡Vale, la tengo!", me dijo. Obviamente, él no quería que yo le tocara, así que di marcha atrás y dejé que lo hiciera él mismo.
Después de agitarse a su alrededor, finalmente se la quitó y luego se volvió y esperó mis instrucciones. Si no se hubiera quitado la camiseta, probablemente yo no lo hubiera notado, pero sin duda él había perdido peso. Todavía estaba gordito, pero sólo en los pocos días que habían pasado desde la última vez que lo vi sin camiseta, estaba visiblemente más delgado. Por supuesto, no tenía ni idea de por qué me sorprendió, el ejercicio y una dieta rica en pescado haría que cualquier persona bajara de peso.
"Vale, ahora tienes que hacer movimientos tranquilos y suaves. Mueve los brazos hacia atrás y hacia adelante horizontalmente y gira las piernas en un movimiento circular", le instruí.
Él se soltó nerviosamente de la roca y se movió como yo le había dicho, pero aún así lo hizo con demasiada rapidez.
"Lento y hacia abajo. Relájate", le dije, y mientras decía las palabras le demostré exactamente lo que estaba diciendo para que no hubiera ninguna confusión.
Emuló mis movimientos, y para su sorpresa, se quedó fuera del agua. "¡Hey, lo estoy haciendo!", dijo emocionado.
"Y ese es el primer paso de la natación".
"¿En serio?", preguntó con entusiasmo.
"Bueno, por lo general en primer lugar hago que los niños pequeños se metan de golpe y luego floten sobre sus espaldas, pero para ti es sin duda un buen punto de partida".
"Calma", dijo antes de agarrar la pared.
"Hey, no te sujetes. Puedes avanzar en el agua ahora, así que empieza", le reprendí de manera alentadora.
"Bueno, sé que probablemente no soy una de esas personas en forma a las que has enseñado, pero todavía tengo que tomarme un respiro", dijo a la ligera.
"¿Acabas de hacer una broma?", pregunté con una sonrisa. No sonaba como un comentario sarcástico, así que me arriesgué y le pregunté si estaba bromeando.
"Mira, sólo las personas gordas pueden burlarse de la gente gorda", dijo con una sonrisa.
"Y sólo las putas pueden burlarse de las putas", bromeé. Se me quedó mirando, así que suspiré. "De todos modos yo empecé llamándote gordo".
"Tú no dijiste nada que no fuera cierto".
"No, yo no debería haber dicho nada en absoluto. A veces hablo antes de pensar y realmente lo siento", le dije con sinceridad.
"Sí, bueno, los dos estamos atrapados aquí y somos dos personas completamente diferentes, por lo que estamos obligados a chocar... sólo necesito no ser tan sensible al respecto", dijo.
"Y yo tengo que esforzarme para ser más agradable", añadí.
Él asintió con la cabeza. "Yo también lo siento, no he querido llamarte puta. Nunca he sido el tipo de persona que dice cosas crueles a otras personas".
"Vale, bueno, ahora que las disculpas están fuera del camino, vamos a nadar".
Cuando las lecciones terminaron para ese día, salimos y ambos nos pusimos nuestras camisetas tan pronto como fue posible. Mi sujetador era blanco, y no estaba segura de si el agua lo había hecho transparente o no, pero sí estaba segura de que no quería que él viera mis pechos.
Nos secamos junto al fuego mientras el pescado fresco se asaba, y pasamos la noche contando historias ridículas de miedo.
"Así que la voz fantasmal no paraba de decir 'dedo sangriento, dedo sangriento' hasta que estuvo justo al lado de los campistas, y entonces..."
"¿Qué?", le pregunté con impaciencia. La estúpida historia realmente me estaba asustando un poco, y sólo quería que terminara.
"El fantasma abrió la tienda y todos los niños gritaron, pero él sólo esperó a que se detuvieran y luego les preguntó '¿qué?, yo sólo quería ayuda' ", dijo Edward con una sonrisa infantil.
"¡Esa es la cosa más estúpida que he oído!", dije mientras le lanzaba una cabeza de pescado.
"Eso ha sido asqueroso", se quejó.
"Bueno, te lo merecías después de tu estúpida historia".
De repente los dos estábamos riendo, pero nuestro estado de ánimo rápidamente fue humedecido... literalmente.
"¡Oh, no!", grité mientras la lluvia golpeaba mi cara. Ninguno de nosotros ni siquiera habíamos visto las nubes de lluvia que venían, pero el viento se levantó y definitivamente nos metimos en problemas. "¿Eso es un tifón?", pregunté antes de ponernos a cubierto bajo los árboles.
"¡Yo creo que es sólo lluvia!", gritó por encima del ruido del viento.
Deberíamos haber sabido que iba a llover de un momento a otro, haber pospuesto la construcción de nuestro refugio había sido una mala idea y me eché la culpa por completo a mí misma. Pero no fue sólo agua, hacía frío, así que me acurruqué junto a la base de un árbol y sólo esperé a que la tormenta terminara. Si pensaba que yo era miserable antes de esa noche, estaba equivocada.
OoOoOoO
Después de la peor noche de nuestras vidas, nos propusimos una nueva determinación. No importaba si íbamos a estar en esa isla un día o una década, teníamos que construir un refugio.
Trabajamos juntos para unir las ramas de los árboles e ir mucho más rápido, pero no había suficientes horas en el día para hacer una robusta y completa estructura, así que optamos por hacer sólo una pared. Tuvimos suerte y encontramos una cueva poco profunda en las rocas junto al lago azul, y utilizamos nuestro muro improvisado para cerrarla, sólo me hubiera gustado haber encontrado la cueva la noche anterior durante la tormenta. Probablemente fue uno de los días más ocupados que había tenido, no sólo tardamos horas en hacer la pared, sino que también tuvimos que pescar y hacer un fuego, eso llevaba una gran cantidad de tiempo también. Cuando se puso el sol, los dos estábamos agotados... pero claro, yo no podía dormir.
"Duérmete", Edward me dijo después de que mis inquietos movimientos lo despertaran por tercera vez.
"No puedo, todo es duro y rocoso".
"Cuanto menos te muevas, más fácil será conciliar el sueño".
"No puedo. Hay una roca afilada donde se supone que tiene que ir mi cabeza... y no dejo de sentir cosas que se arrastran sobre mí", me quejé mientras apartaba lo que fuera que se arrastraba por mi brazo.
Finalmente, harto de mis quejas, se levantó y me dejó. Afortunadamente regresó de inmediato y llevaba su chaleco salvavidas.
"No vas a nadar ahora mismo, ¿verdad?", le pregunté confundida.
"No, es para ti", dijo mientras me lo entregaba.
"Uh..."
"Para tumbarte en él", dijo lleno de irritación.
"Oh... gracias", dije antes de ponérmelo debajo de mi cabeza.
"Mañana encontraremos una manera de hacer el suelo más mullido", dijo. "Ahora, duérmete".
"¿Qué hay de ti?"
"Estoy bien", dijo de manera uniforme.
"De ninguna manera, ven aquí y acuéstate conmigo", insistí.
"No me voy a acostar contigo", dijo con severidad.
"¿Por qué? Sólo vamos a dormir".
"Creía que te daba asco", dijo con amargura.
"¿Por qué piensas eso?", le pregunté con aire de culpabilidad.
"Oh, vamos, sé cómo habláis de mí tú y tus amigos".
"Pensé que no íbamos a hablar de nada de eso mientras estuviéramos aquí", le recordé. "Además, estoy segura de que soy repugnante en estos momentos. El agua del lago no es exactamente jabonosa, no sé si sabes lo que quiero decir. Ven y descansa la cabeza en el otro lado de este chaleco".
"No".
"Está bien, yo tampoco lo haré", dije tercamente y alejé el chaleco.
Era casi todo negro en la cueva, pero el débil resplandor de la hoguera que habíamos hecho justo fuera era suficiente para permitir que nos viéramos el uno al otro. Él se dio cuenta por mi expresión de que yo no iba a ceder, así que resopló y extendió el chaleco antes de colocarlo más cerca de él. Sonreí con aire de suficiencia y luego me acosté en la otra mitad, y deseé poder dormir...
Yo estaba en un spa cálido y tranquilo con un daiquiri virgen en una mano y unas fresas cubiertas de chocolate en la otra. Estaba acostada en la mesa de masaje mientras el masajista me empezaba a frotar con piedras calientes, pero algo me dio un golpecito en la espalda y me puse un poco incómoda.
"¿Qué estás haciendo?", pregunté mientras trataba de apartar lo que fuera que me estaba tocando. Cuando no se movió de repente me di cuenta de que estaba soñando, así que me obligué a abrir los ojos y recordé dónde estaba. La mañana estaba pasando a través de las rendijas de nuestra pared hecha a mano, pero a pesar de que estaba completamente despierta, lo punzante seguía allí.
"¿Pero qué...?"
Estaba tumbada de lado, y Edward estaba presionándose con fuerza contra mi espalda con su brazo pesado colgando sobre mí, y su ingle...
"¡Oh, Dios mío!", salté, cosa que le hizo despertarse.
"¿Qué?", preguntó aturdido mientras trataba de concentrarse, ya que se había despertado de una manera abrupta.
"Tu... tu...", ya era demasiado vergonzoso decirlo incluso en voz alta, pero él rápidamente se percató de la cuestión.
"¡Oh, mierda!", dijo horrorizado. Prácticamente saltó de la cueva y se fue corriendo hacia los árboles.
Yo no podía creer lo que acababa de suceder. No era como si no hubiera visto una erección antes, Jake y yo nos topábamos con ellas muy a menudo, pero aún así, la idea de la erección de Edward Cullen presionada contra mi espalda - aunque de un tamaño sorprendentemente impresionante para un tipo bajito - fue sin duda un momento surrealista e inquietante. ¿Había estado soñando conmigo? La idea era más que un poco inquietante, así que decidí creer que estaba soñando con Tanya, o tal vez era simplemente la erección normal de todos los días. Era natural para los chicos, ¿no?
Supuse que lo peor de todo fue el hecho de que yo nunca había pensado realmente en Edward como un 'chico'. Sí, él era un chico, y posiblemente incluso un poco mayor que yo, pero yo siempre lo había visto como un ser asexual que vagaba por los alrededores. Era un pensamiento bastante superficial.
Pero lo único que sabía con certeza era que las próximas horas iban a ser incómodas.
OoOoOoO
Salí de la cueva poco a poco, sin saber si Edward estaría alrededor o no, y cuando no lo vi me acerqué al lago para darme un baño. El agua siempre se sentía refrescante por la mañana y era mi parte favorita del día en la isla, pero no pude disfrutar de la manera en la que solía hacerlo.
Después de nadar me puse mi camiseta y me dirigí a la playa. Había decidido que nadar con mi sujetador era aceptable y tenía la intención de nadar así desde ahora, pero la sorpresa de Edward de esta mañana me hizo pensármelo dos veces. ¿Por eso se había empalmado?
¿Edward empalmado?, la idea me hizo temblar.
Cuando salí del bosque y llegué a las dunas de arena de la playa, vi a Edward de nuevo en el arrecife, y de nuevo con su chaleco salvavidas.
"¿Todavía no estás listo para nadar sin chaleco?", le dije, pero por supuesto él no respondió. Yo ya sabía que no estaba listo porque sólo habíamos tenido una lección, sólo estaba tratando de pensar en algo que decir para romper el hielo. "¿Cogiendo algo de comer?".
"Sí", respondió él, y sin llegar a mirarme, tiró el pez.
Capturar peces voladores fue reflexivo en ese momento, así que de inmediato lo cogí y lo llevé hasta nuestra fogata para iniciar la limpieza. Edward se acercó por detrás mientras yo cocinaba el primer pez, y me pasó el resto de los que había capturado.
"Toma, cómete este", le dije mientras le entregaba el pescado cocido.
"Voy a esperar hasta que el otro se haga, tú lo has cocido, tú deberías ser la primera en comértelo", argumentó.
"Entonces éste se enfriará... sólo comételo", insistí.
"Está bien... gracias", dijo con vacilación antes de tomarlo de mí y acercarse a las rocas para comer.
"No tienes que irte tan lejos, ya sabes", le dije.
"Sólo estoy sentado", dijo a la defensiva.
"Sí, bueno, por lo general nos sentamos juntos a comer".
"¿Te haría sentir mejor si voy a sentarme contigo?", dijo condescendiente.
"Sí", le dije, negándome a dejar que su estado de ánimo extrañamente amargo llegara a mí.
A regañadientes pateó la arena mientras se dirigía de nuevo a mí, y luego se sentó sin decir una palabra y aún se negó a mirarme.
"Realmente no tienes de qué avergonzarte", le dije, incómoda.
"¿Podemos no hablar de eso?", gritó.
"Está bien", le dije en voz baja.
"Olvida que ha pasado", agregó.
"Hecho", estuve de acuerdo, aunque olvidarlo era casi imposible. Nos sentamos en un incómodo silencio durante el resto del desayuno, pero luego decidí que era hora de superarlo. "¿Listo para más clases de natación?".
Él negó con la cabeza. "No lo creo".
"¿Por qué no?"
"Porque no quiero hacerlo".
"Oh, vamos, Edward, no dejes que algo tan normal como… una erección mañanera te impida aprender a nadar. Está bien, realmente no me importa, y a ti tampoco debería..."
Pensó en ello durante unos minutos y luego suspiró. "¿Qué me vas a enseñar hoy?".
"Um... tal vez vamos a empezar a trabajar en el movimiento de la respiración. Una vez que puedas hacer eso, entonces podrás nadar".
"Está bien", dijo soltando algo de su tensión, pero todavía podía sentir cómo irradiaba de él. "Sólo una vez que hayas terminado de comer".
No es que yo siempre estuviera a gusto con él, pero me preocupaba que él nunca se relajara después de eso, y también estaba un poco preocupada por cómo iba a ser esa noche el tiempo en la cama, así que lancé la precaución al viento y decidí acaba de decir lo que tenía en mente.
"Así que... ¿te has liberado?".
"¿Qué?", preguntó sorprendido por mi pregunta.
"Sólo estoy preguntándolo porque no quiero hacer el viaje a través del bosque, caer en algo pegajoso y preguntar al respecto".
"Oh, estás enferma", dijo preocupado.
"No, lo digo en serio. Dios, ¿cuál es el gran problema de todos modos? Tú te masturbas, ¿no? ¿Quién no lo hace?".
"Bella, detente".
"Sólo dime dónde lo has hecho, así no caminaré accidentalmente por allí. Vamos, hemos designado zonas para hacer pis y caca, puede ser que también tengas un lugar para liberarte", traté de aguantarme, pero lo ridículo de mi comentario llegó a mí y me eché a reír.
"¿Qué diablos te pasa?", dijo perturbado. "En serio, ¿eres mentalmente inestable?".
"Sí", le dije sin vacilar mientras continuaba riendo sin aliento. Yo era más que mentalmente inestable, me estaba convirtiendo en una loca incontrolable. ¿Qué demonios estaba hablando de todos modos? Yo estaba mortificada por la basura que salía de mi boca, pero era como si fuera una niña de doce años en una clase de educación sexual, una risa ridícula se escapaba por la vergüenza que sentía.
"Eres una idiota", murmuró, pero luego de la nada empezó a reírse también.
"Yo simplemente no quiero ponerme toda pegajosa", le dije con lágrimas rodando por mis mejillas.
"Sí, es difícil quitarlo sin jabón", dijo a través de sus propias risas... y eso me hizo reí aún más y empecé a marearme. Me caí de espaldas y comencé a rodar alrededor para detener la locura que me superaba, pero fue inútil.
Pensé que el ataque de llanto que tuve unos días atrás había sido terapéutico, pero estaba equivocada, reír se sentía tan bien que incluso tuve un momento en el que no odiaba completamente mi vida.
Pero revolcarse en la arena no era la mejor idea, porque entonces llegó a mis pulmones y mi risa se convirtió en tos.
"¿Estás bien?", Edward preguntó después de que yo contuviera el aliento.
"Sí", le dije mientras inhalaba profundamente. "Lo siento, no tengo ni idea de qué ha pasado".
Él se encogió de hombros. "Está bien. Perdón por lo de esta mañana", dijo casualmente, lo que me provocó una nueva ronda de risa.
Cuando los dos estuvimos por fin en calma de nuevo, volví a respirar hondo. "¿Listo para ir a nadar?".
"Sí", contestó.
Estábamos cubiertos de arena, pero de lo contrario, el malestar entre nosotros desde la mañana pareció haber desaparecido por completo, y creo que ambos nos sentimos agradecidos por ello. Lo último que necesitábamos era que las cosas fueran aún más incómodas entre nosotros.
Uyy, menudo 'problema' que ha tenido Edward, casi le da algo a Bella, jajaja.
Por cierto, si queréis preguntarme algo, me mandáis un privado y os lo contestaré sin problemas ;)
¡Nos vemos el viernes! :)
Muchas gracias por seguirme y comentarme esta historia:
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