Confinamiento
Luego del altercado, llevaron al albino a su celda, no sin antes curarlo, pues por el esfuerzo en súbito que hizo al atacar a la inspectora, sus heridas se habían abierto nuevamente. Algunas horas más tarde despertó con algo de dolor y sin poder moverse mucho, ante esto sólo elevó una de sus manos, sosteniéndola en el aire, como si intentase sujetarse de algo.
/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/
Desde que había despertado, Kougami Shinya había sido encerrado en aquella habitación que solía ocupar cuando estaba en servicio, aparentemente estaba prohibido para él recibir visitas humanas, salvo por la inspectora que por lo que sabía, estaba obligada a ir a verlo todos los días, a parte de ella solo drones iban a entregarle comida o a hacerle algún extraño examen.
Ahora que el caso de Makishima Shougo estaba cerrado y él estaba obligado a vivir en confinamiento, realmente no había nada que hacer, además, sentía un pequeño vacío pues no había logrado su cometido, ya que antes de poder dispararle a ese hombre, el ministerio de sanidad los interceptó a ambos, y por lo que había escuchado de boca de la inspectora Tsunemori y de la comisario Kasei, Makishima Shougo ya no pertenecía más a este mundo; no era que confiara realmente en la comisario, sin embargo, si la inspectora lo decía, las probabilidades de que fuera cierto eran altas, y eso le estaba enloqueciendo porque muy dentro de él, presentía que ese hombre seguía con vida, simplemente no podía conformarse con pensar en él cómo en un muerto sin haber visto su cadáver primero, simplemente, no podía admitir que no había sido él quien lo mató, no podía…además todo el proceso le había parecido extraño, simplemente había algo que no embonaba.
Sabía que algo andaba mal, después de todo, realmente ya no era útil para el sistema Sibyl, al contrario, seguramente era considerado un peligro total, ya no simplemente para la sociedad, sino para el oráculo en sí. Para él era una certeza que había algo raro, lo sabía por aquella ocasión en que Makishima Shougo había escapado y lo había contactado, le dejó como mensaje que el susodicho sistema no era algo que valiera la pena proteger: un flagrante secreto. Era obvio que tarde o temprano el moriría por orden de Sibyl, sin embargo, le preocupaba el por qué eso no había ocurrido aun, había muchas preguntas e ideas surcando por su mente, demasiadas.
[¿No he muerto porque aun soy útil de alguna manera para ellos? De ser así ¿cuál? Es probable que sea usado como cebo o como rehén…La inspectora mencionó que ella solicitó se asegurara mi vida, sin embargo, el sistema no accedería a algo como eso para alguien como yo o como ella, menos, sin un motivo en específico…a menos que…Tsunemori Akane, ella debe estar involucrada en algo más grande, pero ¿De qué manera están usándonos? En este lugar no tengo acceso a ningún tipo de información y la inspectora no está autorizada para decirme mucho de lo que suceda "afuera"…quizá…]
Sus cavilaciones fueron interrumpidas por un drone que ingresaba a su habitación. Frunció el ceño. Nuevamente esa comida, desde que despertó se había percatado de algo, le servían la comida 2 horas antes de recibir la visita de la inspectora, siempre era igual. Luego de comérsela –pues no podía negarse a ingerirla- solía tener muchos malestares e irritación, tanto, que terminaba por pedirle a la inspectora que se fuera. Aunque esto no era siempre, a veces no se sentía mal, pero había notado un patrón, su malestar se presentaba "una visita si, una visita no". Seguramente le echaban alguna especie de droga, era obvio que tenían un motivo para hacerlo, de hecho en su cabeza había sentido cierto parecido con aquella novela de Anthony Burgess*, pero si su hipótesis era correcta, debía encontrar cual era el estímulo preciso al que intentaban que asociara el malestar, ¿qué conducta querían evitar o que era lo qué querían que aumentara? aunque no esperaba que el sistema Sibyl recurriera a un método tan antiguo y obsoleto como el del conductismo, tenía un 70 % de probabilidad de equivocarse, pero ¿de no ser así?. Debía pensar ¿Cuál es el objetivo del sistema? ¿y si eso era sólo una distracción? Seguro había una verdad más allá de esa verdad, pero no sería tan fácil de discernir. No muy animado comenzó por fin a comer aquellos alimentos, muy a su pesar, como si estuviese comiendo un manojo de heno.
Cuando terminó de comer, se sintió inquiero, comenzó a embargarle una sensación extraña, no era la primera vez, pero no le pasaba seguido y no era el malestar de siempre, sentía de pronto que estaba en un peligro mortal, quería ocultarse en algún punto estratégico, en el cual pudiese observar todo el lugar y de ser necesario atacar.
- Posiblemente el plan de Sibyl es que yo no pueda regresar a ningún tipo de sociedad- murmuró en una voz casi inaudible, estaba luchando con todas sus fuerzas para no sucumbir a ese impulso que tenía, la supervivencia real no estaba en ocultarse en algún armario, estaba precisamente en seguir las reglas del sistema sin cumplir sus expectativas.
Terminó por sentarse frente a la puerta, con las rodillas pegadas a su pecho, como en posición fetal, la mirada la tenía fija a la puerta, era una mirada pesada, con un inquietante brillo, si alguien hubiese estado parado frente a él, seguramente habría experimentado la sensación que se tiene cuando se está frente a un depredador.
El azabache estaba comenzando a sumergirse en sus pensamientos, a ellos acudió su ex –subordinado Sasayama Mitsuru, hacía tiempo no pensaba en él, le dio algo de gracia el recordar aquella vez que los llevo a él y a Gino a aquel cabaret, realmente no se desenvolvieron muy bien en el lugar, podía recordar como intentaba el pobre castaño, evitar que generaran más gastos innecesarios abriendo cosas como botellas de licores caros y canastas de frutas reales –que para la época era algo bastante costoso- luego recordó como al final de aquella noche solo les sonrió y se burló juguetonamente por las tonterías que habían hecho –ese pensamiento le sacó al moreno una ligera sonrisa, que se borró cuando- en breve, por su mente se cruzó el recuerdo del cuerpo ultrajado de su amigo, de pronto ya no estaba más en aquella habitación, se vio rodeado por un montón de cadáveres de Sasayama, tal cual recordaba los ojos del hombre habían sido reemplazados por monedas y del cuerpo desmembrado emanaba un extraño aroma a plástico, los miembros resquebrajados iban moviéndose con dificultad arrastrando los torsos y con ello jalando los órganos que permanecían ahora esparcidos por el suelo. Llevó sus manos a su flequillo, comenzando a jalarlo y a encajar sus uña en sus sienes, apretó las mandíbulas y su respiración comenzaba a agitarse. Los cuerpos se acercaban lentamente a él y le jalaban el pantalón, algunos rogando por su ayuda y otros reclamando su fallo, comenzaban a clamar en eco ese nombre tan conocido: Makishima Shougo…de pronto todos los cadáveres comenzaron a derretirse y frente a él apareció ese hombre, cuando intentó dirigirse a él para encestarle un buen golpe, se dio cuenta que no podía, los derretidos restos de los cadáveres de Sasayama había pegado sus pies al suelo e inmovilizaban sus piernas, no podía hacer más que estirar su mano clamando desesperadamente por alcanzar a ese hombre, de repente todo ardió en llamas y el lugar en el que estaba se desintegraba, pronto el suelo en el que estaba parado dejó de existir y cayó a un abismo, mientras su vista aun seguía clavada en el blanco cuerpo que le veía caer desde arriba y que pronto fue envuelto en llamas.
De la nada vio una puerta, y esta reprodujo un sonido, como si alguien desde afuera tocara, de pronto la puerta se abrió e ingresó la inspectora. Ya no estaba en ese extraño espacio, nuevamente estaba en su habitación, así que sin más que hacer observó a la castaña que llegó con la misma actitud de siempre, o al menos eso quería aparentar, pero él lo notó…había algo diferente en su andar, en su manera de moverse y por sobre todo, en su ropa. No estaba vestida como normalmente, ahora llevaba una blusa con un cuello alto, adornado con unos pequeños y delgados tablones y no la camisa blanca que usualmente llevaba, ya no llevaba la falda que antes portaba, en su lugar usaba un pantalón de vestir, pero por sobre todo, lo que más llamó su atención, fue aquella extraña marca en su oreja que estaba procurando ocultar.
- Buenas tardes, Kougami, ¿cómo ha estado? –intentó ella nerviosa, iniciar una conversación ante la mirada inquisitiva del ex-ejecutor.
- Le sucedió algo –no era una pregunta, le estaba afirmando y abordando el tema que ella tanto quería evitar.
- ¿Qué le hace pensar eso?- dijo con una ligera sonrisa, pues se sentía algo culpable por haberle mentido respecto a la muerte del albino, y esas heridas la estaban delatando deliberadamente.
- Sólo tengo que verle para darme cuenta. Estás asustada –dejó los formalismos a un lado- ¿te pone nerviosa que te pregunte?
- …- la inspectora no sabía que responder, solo se quedó viendo al ex-ejecutor, pues estaba segura que jamás podría engañarlo, sin importar cuánto tratara, y eso le preocupaba en vista de la situación.
- ¿Qué te pasó en la oreja? –preguntó directamente y en breve se fijó un poco más en el rostro de ella, notando algunos rasguños leves- ¿y en la cara?- inquirió con la vista fija en ella, como si le dijera "no dejaré que evadas la pregunta"
La inspectora tragó en seco, nuevamente Kougami mostraba aquella carnívora mirada, la misma que mostraba cuando tenía un rastro de Makishima Shougo…
Finalmente apareció Kougami, pero su mente parece estar algo inestable...¿Qué opinan? ¿Qué creen que sucederá? :3 me encantaría leer sus opiniones
*Anthony Burgess es el autor de "La naranja mecanica" y hago alución a ella con la relación de ideas que hace Kougami. En la novela al protagonista Alex le inyectan un quimico que hace que tenga malestares luego de algunos minutos, y lo ponían a ver peliculas que mostraran actos violentos de variados tipos de manera que relacionara el malestar con la violencia, así lo incapacitarían de cometer actos violentos y delictivos, pues cada vez que fuere a hacerlo, comenzaría a sentir un malestar, y para desgracia de él, llegan a ponerle de fondo la 9na sinfonia de Beethoven (Alex es amante de la musica de Beethoven) haciendo con esto que no pudiese escuchar esa melodia nuevamente. De hecho la novela (esa parte al menos) es una critica al conductismo, una rama de la psicología que (hablando muy silvestremente) procura aumentar o disminuir conductas por medio de estimulo-respuesta-consecuencia.
Por alguna razon la pagina o mi compu, ya ni sé no me deja responder con mp -w-U creo que ha de ser mi compu, en fin, muchas gracias a todas las personas lindas que le han dado oportunidad a esta historia y que me han escrito, espero no descepcionarl s:
Shima-tan: Que bueno que te guste la historia ^^ jeje. Y oh si, a veces es algo dificil conseguir otras obras de O.W. además de las populares, pero es un autor excelente con el que creo me habria divertido platicando si hubiesemos vivido en la misma epocaXD
Shiro24Kuro: Bueno, aun no sé tampoco si seguirá con vida hasta el final, yo espero que si ^^ pero ya veremos más adelante como termina la historia, jeje. Oh si, Akane hace lo que puede de acuerdo lo a lo que le pidió el sistema, todo sea por mantener vivo a Shinya, pero sabemos que no puede competir con el moreno y el albino, que como vimos, no pueden ser engañados por ella, tal como piensas el sistema esta planeando algo, que descubriremos conforme avance la historia :D
