OUAT no me pertenece, la trama sí.

¡GRACIAS POR LOS REVIEWS! ¡Son las MEJORES!

Había comenzado a llover cuando su hermano y cuñada salían del edificio y se subían al auto. Suspiró de alivio y cruzó la calle. Cuando entró al vestíbulo estaba toda empapada. Bufó, ahora Regina tendría que verla así. Marco no se encontraba a la vista, por lo que entró al ascensor y se fue a su loft.

Y allí estaba de nuevo, frente a la puerta de aquel "hogar". Sacó las llaves y entró. Recorrió la vista con el lugar. Regina no estaba a la vista, por lo dio un portazo para anunciar su llegada y comenzar su plan de no prestarle atención.

-¿Emma? – escuchó la voz de ella.

¿Quién más? ¿Robín? ¿O algún otro individuo?

Regina apareció a su vista. Tenía los ojos rojos y grandes ojeras, su maquillaje estaba corrido y se veía totalmente vulnerable, algo que le rompió el corazón. Estaba rompiendo su promesa de reconfortarla siempre, pero ella había rompido la promesa de siempre ser fiel, así que al diablo.

Ella se lanzó a sus brazos con lágrimas en los ojos.

-Me asuste tanto – dijo Regina mirándola-. ¿Dónde estabas?

No respondió y le quito las manos del hombro, deteniéndose en la mano que tenía el anillo. Rodó los ojos y pensó que era una perra mentirosa. Definitivamente, Regina había cometido un grandísimo error, que ella no pensaba perdonar tan fácilmente.

-¿Estás bien, osita? – dijo Regina-. ¡Estas empapada!

La miró a los ojos y luego la esquivó.

-¿Emma? – llamó ella sorprendida.

No era usual que Emma hiciera eso.

-¿Estás bien? – repitió.

Emma levantó un pulgar y siguió su camino. ¡Por supuesto que no estaba bien! Vivía con una mentirosa. Subió las escaleras repitiéndose que por supuesto no estaba nada bien.

Entró a su estudio y chilló furiosa. Se sentó en su sofá y luego se paró. Pensó en destruir el lugar, pero antes de empezar se detuvo. No valía la pena hacerlo, su estudio era su lugar favorito, no solo por los momentos románticos que había compartido con su esposa, sino que también era donde su imaginación volaba hacia otros mundos.

Salió de allí y se encontró con que Regina la esperaba fuera, la miró fríamente y fue hacia su habitación, sacó ropa limpia y seca. Se dispuso a ir a la ducha.

Ningún imbécil con nombre de payaso, la iba a sacar de su casa.

-Emma, amor, háblame – decía Regina pisándole los talones.

Pero ella ni siquiera se volteó. Siguió su camino, pero estornudó ruidosamente. La gripe iba a comenzar a afectarle. Pensó que fue una hamartia quedarse sentada en ese parque incluso con la lluvia.

Regina se puso frente a ella y la sujetó. Le puso la mano en la cabeza y la miró mortificada.

-¡Estas ardiendo!

¡GENIAL! Pensó irónicamente. Ahora Regina no la iba a dejar sola.

-Suéltame – siseó.

Se encaminó a la habitación con mal sabor en la garganta y con ella siguiéndole. Sonrió levemente al ver que era irónico que ella le siguiera, cuando en realidad, ella siempre era la que iba tras su Gina. Así era como funcionaba. Gina la amaba, por supuesto, pero también le gustaba ser admirada, que le dijeran sus triunfos y virtudes, mientras ella le encantaba hacer dicho trabajo. Suficiente tenía con los empleados, y demás personas que iban al club o que la conocían.

-Emma, mírame, por favor – dijo Regina.

Ella buscó su pijama y se enfrentó a ella.

-No mereces que te hable, no después de lo que hiciste – dijo Emma, entrando al baño.

Luego de una ducha caliente, se había dado cuenta de que su garganta estaba inflamada. Regina estaba sentada en la cama.

-¿No soy suficiente? – dijo mirándola con frialdad-. ¿Él es mejor que yo?

-¿Cómo te enteraste? – dijo ella, con lágrimas en los ojos.

-Vine aquí y los encontré. Gemías de placer como una zorra – dijo con cara de asco, volteándose.

-¡Pero, Emma! – dijo Regina detrás de ella-. El no significa nada. ¡Emma!

Emma se dirigía hacia abajo, no quería nada con esa habitación. Fue hacia un armario y sacó una frazada. El frio la mataba. Regina la alcanzó.

-Déjame cuidarte esta noche – dijo llorando-. Te estas enfermando, ¿acaso estabas bajo la lluvia?

-Regina, muévete – dicho esto subió las escaleras, se metió en su estudio, se recostó en el sofá y se arropó con la frazada.

Por supuesto que no estaba bien.

Y… ¿Qué me dicen?

Apenas empieza pero al menos ya Regina sabe que Emma lo sabe y que todos sabemos xD ok ya.