Capítulo cuarto: Si nada más importa.- por Samael Bene Elohim/Izzy Meadows.

- Aún no acabo de entenderlo.- dijo Genzo.
- ¿El qué?.- preguntó Urabe.
- ¡Nada! ¡Asuntos nuestros!

Urabe lo miró mal.

- Nunca te fías de mí.- protestó.
Me pregunto por qué.- saltó Matsuyama sarcásticamente.

Los demás, exceptuando por supuesto a Urabe se echaron a reír por lo acertado del comentario. Era el tipo de cosas que Samael diría.

- Pasas demasiado tiempo con la señorita Excéntrica.- opinó Kisugi-. Se te está pegando su sentido del humor.- pronunció las tres últimas palabras con burla.

- No quiero volver a oírte llamar a Samael "señorita Excéntrica".- dijo Hikaru en tono de amenaza velada.

- Bueno, es que es rara.- lo justificó Izawa-. Está demasiado clavada con la música, ¿no crees?

- Ya quisieras tú tener el don que ella tiene para la música.- intervino Misugi-. Y ahora, Matsuyama, ¿te importaría mucho si volvemos a atender mi problema?

- ¡Pero si ya te hemos dicho lo que tienes que hacer!.- se impacientó Genzo.

- Sí, claro. ¡Pero lo que quiero saber ahora es cómo hacerlo!

Los otros dos se miraron. Misaki se unió con una mirada curiosa.

- No esperes que ellos te saquen las castañas del fuego, Jun.- sentenció-. Hay cosas que sólo tú puedes hacer, nunca lo olvides.

- Oye, ¿y qué te dijo Samael? No la imagino dando consejos de este tipo.- dijo Hikaru.
Me dijo que no abandonara. Que la esperanza es lo último que se pierde.

Genzo soltó una risita.

- ¿Quién lo diría de ella? Y seguramente te cantó algo así como Aunque no te pueda ver o Fly, ¿no?.- comentó.

- No. Me cantó Sería fácil.

- Bueno, lo que cuenta es que cantó.- dijo Wakabayashi-. Izawa tiene razón, está muy clavada con ese tema.

- Sí, y para animar a la gente se las pinta solita.- se burló Taro-. No es que sea la gran felicidad esa canción, ¿no?

- Pues, lo crean o no, me animó. Y además me dio una idea….- dijo Jun pensativamente.

Sus tres compañeros lo miraron interrogantes. En realidad Misugi no sabía si iba a poner en práctica aquella idea que le había llegado al vuelo cuando escuchó cantar a Samael… pero no era en absoluto mala.

- Se me ocurrió que ella podría ayudarme a hacer una canción para Yayoi.

Yayoi y Lily salieron del hospital juntas tras el turno de noche.

- Entonces ese chico te gusta.- recapituló Lily, aunque Yayoi no le había dicho de quién se trataba.
- Sí, mucho. Pero…
- ¿Pero? ¿Hay un pero?

Yayoi suspiró.

- Sí, que él no siente nada por mí, o al menos no lo parece.- dijo en voz muy baja.
- ¿Por qué? ¿Te trata mal o algo?.- preguntó Lily algo preocupada.
- ¡No, no…! Sólo que yo siempre he tratado de ayudarle y él…

Se quedó callada un momento. Lily no le pidió que le diera una explicación más detallada: simplemente esperó a que continuara. Pasados unos momentos en que Yayoi no decía nada, Lily la alentó suavemente:

- ¿Qué hace?
- … Pareciera que no le importa en absoluto lo que hago por él.- murmuró Yayoi con voz rota.

La mexicana se rascó la cabeza, pensativa.

- Pues eso puede ser por dos razones: una, que de verdad no le importe en absoluto lo que haces por él, y otra, que le gustes pero no se atreva a decirte nada porque… por lo que sea.- dijo.
- ¿Y qué hago para averiguarlo?

Lily lo pensó.

- No lo sé.- admitió con voz de derrota-. No lo sé. ¿Qué es exactamente lo que sientes por él?
- Que cuando estoy a su lado, eso es lo único que importa, no hay nada más.

La mexicana se quedó pensativa. Ella sentía lo mismo cuando estaba con Genzo. Claro que la situación no era la misma, ni mucho menos: ella y Genzo eran novios desde hacía casi seis meses… Y Yayoi parecía haber perdido la esperanza de conseguir aquello con… con quienquiera que fuese el chico al que ella amaba.

- Y a propósito.- preguntó de forma casual-, ¿quién es?
- ¿Quién es quién?
- ¿Quién va a ser? ¡El chico!
- ¡Ah! Sí, lo siento. Es… es Jun Misugi.

Llegaron junto a la casa de Yayoi. En realidad no era una casa, sino un pequeño departamento.

- ¿Quieres entrar?.- le ofreció a Lily.
- No, gracias. Me voy a buscar a Genzo para desayunar juntos.- sonrió ella.

Se separaron. Pero Lily siguió pensando en aquel problema…

Pasaron unos días en los que Yayoi siguió evitando a Jun. Él se sentía mal, entre otras cosas porque sabía que, aunque la viera, seguiría notando un peso en el estómago cada vez que encontrara algo que pudiera relacionar con ella, aunque tan sólo fuera ver una "Y" escrita en alguna parte ya le hacía pensar en Yayoi. Él solía preguntarse en voz alta por qué no había sabido decirle a la joven lo que sentía por ella, pero el aire no sabía responderle. Se sentía mal por estar convencido de que la cosa ya no tenía remedio.

- Y si no tiene remedio, ¿por qué quieres dedicarle una canción?.- le preguntó Hikaru un día que ambos estaban reunidos con Samael y su teclado.
- ¡Para que al menos sepa lo que siento!.- respondió Misugi en tono soñador.
- Pues para eso, lo que puedes hacer es ir a buscarla y decirle "Yayoi, te amo".- opinó Samael con su pragmatismo acostumbrado.
- ¡Qué poco romántica eres!.- le reprochó Matsuyama.

Ella se encogió de hombros como si la cosa no fuera con ella.

- Bueno, ¿qué tipo de tema quieres?.- le preguntó a Misugi.
- Una balada.- respondió él al instante.
- Sí, eso ya me lo imagino.- dijo la chica en tono impaciente-. ¿Qué tipo de balada?

Los dos futbolistas se miraron.

- ¿Hay varios?.- fue lo único que atinó a decir Misugi.
- Sí. ¿No lo sabías?
- No.
- Eres un inculto.- y se lo dijo con un desprecio que…-. Hay baladas pop, rock, clásicas, rock-pop, punk… cada género de música tiene su género de baladas. Incluso el rap y el hip hop.
- No sabía que había baladas rock.- dijo Misugi.
- Las mejores. Créeme, las mejores baladas son las que componen los grupos heavy.

Matsuyama sonrió. Él ya había tenido una conversación parecida a ésta con Samael, poco después de conocerla. Misugi lo miró y después la miró a ella, un tanto sorprendido.

- No te creo.- dijo.

Samael sólo le mostró los dientes en un gesto que no tenía nada de sonrisa.

- Escucha Nothing else matters si no me crees.- replicó.
- Bueno, dejemos este tema antes de que empiecen a aventarse cosas a la cabeza.- terció Hikaru-. Tú sólo di qué tipo de balada quieres.
- Es que no lo sé.- confesó Jun.
- Puede que sea buena idea que nos digas qué es lo que sientes por Yayoi. No te pido una descripción exacta, sólo una idea aproximada.- sugirió Samael.

Jun se quedó pensativo. ¿Qué sentía por Yayoi?

- Siento que estoy a su lado, no importa si estamos alejados. Que podría haber mucho más entre nosotros, que somos ella y yo y nada más importa.- dijo al final.
- Pues si nada más importa, entonces sí la quieres.- opinó Matsuyama.

Samael se sentó, tomó una guitarra eléctrica, la enchufó y comenzó a tocar una lenta melodía. Se trataba de "Nothing else matters", interpretada por Metallica y la Orquesta Sinfónica de Londres.

- ¿Es eso lo que sientes?.- preguntó Hikaru interrumpiendo el canto de Samael.
- Sí.- respondió Misugi sorprendido.

Samael siguió cantando y tocando. Hikaru se le unió para hacer un dúo. Ella ejecutó un solo con la guitarra, mientras Jun los miraba ora uno, ora otro y asentía con la cabeza muy sorprendido.

- Se ve que a ti también te ha dado por cantar.- se burló Misugi.
- Oye, no seas así, al menos no desafino.- replicó Hikaru.
- Como sea.- interrumpió Samael-. ¿Te ha gustado el tema o no?
- Es una maravilla.- admitió Jun.
- Pues es una balada rock.
- ¿Podría ser lo que te pido algo parecido?
- Mientras no lo sea demasiado.- medió Matsuyama con una sonrisa-. Porque si lo es, los acusarían de plagio.
- Graciosito.- gruñó Misugi.

Genzo y Taro también se dedicaban a pensar en aquel tema. Desde que Misugi les había confesado que quería hacerle una canción a Yayoi, ocupaban sus ratos libres improvisando letras para esa canción y riéndose, ya que la mayoría no eran muy buenas ni estaban muy elaboradas. Muy a menudo Lily estaba con ellos.

- Si Jun nos encuentra así, le va a sentar bastante mal.- comentó Taro una vez que logró dejar de reír.
- Bueno. Cantamos bien, algo es algo.- dijo Lily en tono mordaz.
- Querrás decir que tú cantas bien. Yo desentono un tanto.- replicó Genzo.
- Eso es por falta de costumbre.- contestó ella con desenfado-. No tienes mala voz, en absoluto. Y tú tampoco, Misaki.
- El otro día él y Matsuyama le cantaron a Misugi Have you ever loved a woman?.- evocó Misaki.
- Me habría gustado oírlo.- sonrió Lily.
- Te cantaré todas las canciones que quieras, hermosa.- le dijo al oído Wakabayashi.

Ella le dio un cariñoso empujón.

- Eh… si no les importa, ¿podrían ser un poco menos melosos? No me gusta andar de sujetavelas.- espetó Misaki.

Genzo y Lily se rieron.

- Lo siento.- se disculparon al unísono.

Fin del capítulo.

Notas:
El término "sujetavelas" se refiere a cuando una persona se encuentra a solas con una pareja y siente que sobra.