QUIERO SER

UNA

BUENA ESCUDERA.

Selernia.

CAPÍTULO 3:

Dormité en el bus camino a Toronto. Estaba agotada. En mi regazo llevaba una pequeña mochila con las pocas pertenencias que me atreví a llevarme, pequeños recuerdos de mi infancia que fui incapaz de dejar atrás.

Por fin le había echado valor y me había escapado de casa.

Tenía poco dinero encima, pero muchas ganas de comenzar mi vida en otro lugar muy lejos de mi hogar,…de él.

Sentí como se deslizaban las lágrimas por mis mejillas, abrasándome, dejándome vacía. No había tenido tiempo en despedirme de mi hermano, ni de Randolf. A Roderick lo dejé durmiendo agotado tras una larga jornada de caza la pasada noche.

Disponía de poco tiempo. Cuando oscureciese se enteraría que faltaba, y estaba segura que Roderick informaría a mis padres y a mi hermano… mañana todos sabrían que había faltado a mi juramento escapándome.

No tardarían en perseguirme, y darme caza.

El tiempo es oro.

Había tenido mucho cuidado, preparando esta escapada con precisión.

Ahora, aunque me encontrase con mis padres… estaba segura que no me reconocerían, me había cortado el pelo en capas y lo había teñido de negro… cuando me miraba en el espejo y veía mi cabellos azabaches le recordaba…..

Los pocos ahorros que tenía los saqué del banco, guardándolos en una pequeña cartera cosida a mi abrigo. Ese fajo de billetes sería mi puerta a una nueva vida, debía de andar con ojos y no perderlos de vista.

Pero nada salió como pensaba………

………………………………………………………………………….

Hacía un mes que me había ido.

Me tuve que cambiar tres veces de ciudad, viajando por todo Canadá.

Me perseguían. Notaba como me seguían, sus miradas…

Eso me ponía muy nerviosa.

La mala suerte me perseguía, la verdad.

Cuando llegué en bus a Toronto, me robaron el bolso y acabé sin abrigo.

Sola y sin dinero vagué por la ciudad hasta que conseguí que me contratasen en un supermercado veinticuatro horas,… debió de ser movido por la pena,..por que tenía unas pintas……

Acostumbrada como estaba a una vida de lujos y comodidades, vivir sin dinero, trabajando día a día para poder comer, me cambió.

Fue una experiencia nueva y enriquecedora para mi.

Aunque maldijese todas las noches cuando llegaba al motel donde tenía alquilada una habitación, agotada del trabajo.

Pero cambiar tanto de ciudad, el estrés de saber que en cualquier momento mi vida se vería truncada al ser capturada… me desveló. No podía dormir por las noches. Era incapaz de conciliar el sueño, dando vueltas en la cama, mirando al techo…. Y pensando en todo lo que había perdido. Estaba sola, sola sin dinero, con un trabajo de mierda,… y todo por no ser lo bastante fuerte para no haberme enamorado.

Al final opté por comenzar a tomar somníferos.

No puedo recordarlo todo… mi mente aun hoy en día sigue en blanco…

Solo se, que una noche tomé tres somníferos, esa noche estaba muy agotada y muy sensible, era el día de mi cumpleaños y lo iba a pasar completamente sola. Aquello me deprimió, y bebiendo un vaso de champán, me tragué las tres pequeñas pastillas….

No tardó en hacerme efecto.

La vista se me nubló, los sentidos los perdí poco a poco, nada importaba….

La oscuridad me llamó dándome la bienvenida,.. y corrí abrazarla…..

Ya no veía nada, no oía nada, no pensaba en nada…

Sólo quería dormir…….

El tiempo pareció detenerse.

Despertar fue doloroso.

Cuando lo hice, y miré desorientada a mí alrededor, no tardé en darme cuenta de que no estaba en mi habitación del motel cochombroso.

Era de noche.

Las cortinas estaban abiertas y la ciudad se iluminaba con miles de bombillas rompiendo el silencio el sonido del tráfico.

Con dificultad me senté. Y cual sería mi sorpresa que estaba completamente desnuda.

¡Desnuda y vete tú a saber donde!

Parecía sacado de un mal libro de terror.

Tan solo faltaba que algún psicópata se presentaba en el cuarto y…

Dicho y hecho. En el mismo instante en que pensé esto, la puerta se abrió.

Grité hasta casi quedarme afónica, agarrando las sábanas con fuerza presa de un ataque de histeria.

Solo me sacaron del shock, cuando me zarandearon con fuerza. Solo entonces fijé mí mirada a quien entró en el cuarto. Podía reconocer ese tacto, ese olor, esas manos….

Maldita seas muchacha. Deja ya de gritar.

Reconocería donde fuese esa voz………

………Roderick McLeod.