Gracias por todos los Reviews y tambien gracias por leer
Espero que les guste
Pau Ruby Malfoy
Les recomiendo leer este cap con la canción "I'll be there for you " de Bon Jovi
Capítulo 3:
Deprimido
A la mañana siguiente fue bastante complicado levantar a mi hermano y a mi padre, se despertaban y volvían a dormir, cuando por fin se levantaron ya estábamos retrasados y mi madre demasiado estresada.
Cuando llegamos a la casa de mis abuelos ya estaban todo ahí, mi abuela y mi tía Ginny estaban en la cocina, mi madre se les unió al instante, en el comedor estaba mi abuelo y mi tío Harry, este estaba tratando de convencer al testarudo de mi abuelo de que lo deje a él conectar los aparatos eclécticos, o que, al menos, lo hiciera con magia ya que siempre todo terminaba explotando, mi padre se acercó a ellos pero no participo de la conversación, se limito a mirarlos y a reírse de los comentarios.
Después de saludarlos fui directo, junto con Hugo, al jardín, allí estaban todos mis primos.
- ¡Ahí estas! - gritó Albus al verme.
- ¿Qué tienes? - pregunté confundida.
- Scorpius te mando una tarjeta de Navidad. - me dijo poniendo una sonrisa burlona y dándome la tarjeta. – No la abrí pero… parece que le gustas primita. - agregó riendo.
Me sonrojé totalmente.
- Y tal parece a ti también. - soltó Hugo mientras se acercaba.
Ambos empezaron a reír, yo no sabía donde meterme, deseaba poder volverme invisible en ese mismo instante.
- ¿Quién te gusta Rosie? - preguntó Ted acercándose junto a James.
- Genial, lo que me faltaba. - pensé.
- Scorpius. - respondió Albus.
- ¿Malfoy? - preguntó sorprendido. -Ten cuidado con ese chico.
- Es bueno. - replique enojada.
- Si, además es mi amigo. – continuó Albus.
- El puede que lo sea, pero su padre no, creo que sabes eso. - respondió Ted.
- ¡Ya déjenla en paz! – dijo Lily acercándose a nosotros. – Déjenla respirar.
- ¿Tu lo sabías? – preguntó Albus. - ¿Por qué a mi nunca me cuentas nada? – agregó indignado mientras me miraba.
- Porque no puedes mantener tu boca cerrada. – respondió.
- Esperen. ¿Qué sabias? – preguntó James aún sin entender.
- Que a tu prima le gusta Scorpius. – respondió Ted como si eso fuera lo más obvio del mundo.
James me miró atónito y luego la miró a Lily en busca de una respuesta.
- Por supuesto que lo sabía. – contestó en tono altanero.
En ese momento comenzaron a discutir, ni siquiera hice esfuerzo por escuchar lo que decían, lo que me decían. ¿No tenían vidas propias? ¿Por qué tenían que meterse en la mía? A decir verdad, mi vida no es tan interesante como para que se arme un debate familiar sobre ella.
- ¡Ya basta! – grité. - ¿Quieren dejar de meterse? - todos se callaron al instante y miraron hacia abajo. – No quiero volver a escuchar a nadie hablando sobre el tema, es mi decisión y por favor, por una vez en la vida… respétenla. – dicho esto me aleje de ellos y entré a la casa. Ayudando a mi abuela y a mi madre iba a poder distraerme.
Por el resto del día y los días que estuve en la casa de mis abuelos no se volvió a hablar del tema, al menos, no delante de mí, pero, sé que hablaban a mis espaldas, es una gran costumbre de mi familia meterse en los asuntos de los demás.
La noche anterior a volver a la escuela me quedé en la sala leyendo.
- ¿Qué haces aquí? Mañana vuelves al colegio, debes levantarte temprano. – dijo mi madre sentándose a mi lado.
- Quiero terminar este libro. – respondí mientras lo cerraba con cuidado.
- ¿Estas emocionada por volver al colegio? ¿Por volver a ver a tus amigos? – me preguntó sonriendo. – Por… volver a ver a Scorpius. – agregó con voz burlona.
Yo la miré sorprendida por su comentario.
- Si estoy emocionada, quiero ver a todos mis amigos. – dije tratando de restarle importancia al tema.
- Pero más a Scorpius. – continuó en tono relajado. – Tranquila hija, sé que te gusta, he notado como te pones cuando alguien habla de él y como lo defiendes, además no es común que le grites a tu padre. Te conozco, no puedes mentirme, no sabes mentirme. – agregó esto último como una amenaza, aunque literalmente no lo fue, yo lo sentí así.
- No creo que sólo me guste mamá. - dije por fin vencida. - Creo que estoy enamorada de él. - agregué un poco avergonzada.
Ella sonrió.
- Entonces ¿Por qué estas así? - me preguntó.
- Porque si papá se entera nos mata. - respondí.
- Yo no pienso decirle nada, si eso es lo que te preocupa, primero debes dejar que se acostumbre a la idea de que es tu amigo, no lo abrumes, sabes como reacciona cuando las cosas los golpean de esa forma, se pone... histérico. - me explicó mientras mantenía la sonrisa. Yo le devolví la sonrisa. – Quédate tranquila y no te preocupes por nada, y… ahora lo mejor es que vayas a dormir, porque si no mañana no podrás despertarte.
Asentí y me despedí.
En cuanto llegué a mi habitación y me acosté me quedé dormida, ya estaba más relajada, había hablado con mi madre y no había enloquecido, eso quería decir que tenía una aliada en el momento en el que quisiera hablar con mi padre.
En la mañana fuimos a la estación, ya en el tren busqué a Scorpius por todos lados pero no lo encontré, James me dijo que tal vez me estaba evitando, cosa que no me hizo demasiada gracia.
- Tranquilízate Rose. Me pones nerviosa hasta a mi. – comentó Lily después de un rato mientras me miraba fijo. – Quédate aquí y relájate, sino lo haces juro que te paralizo. – agregó riendo.
Cuando llegamos al castillo fui directo a las habitaciones, a desempacar y a descansar, casi no había dormido la noche anterior, me había acostado muy tarde, y el viaje en tren siempre me cansaba y me estresaba, escuchar la voz de mi hermano y mi prima constantemente es algo que le produce jaqueca a cualquiera.
- Rose. - escuché la voz de Abby mi mejor amiga, me acerqué a ella y la abracé. - Tu primo te esta buscando, me pidió que te viniera a buscar. - me dijo.
- Que raro tu con mi primo. Ahora bajo. - respondí amable, ella estaba loca por Albus, aunque él no lo sabía.
Baje las escaleras. Albus estaba en el medio de la Sala Común, esperándome.
- ¿Qué sucede? – le pregunté un tanto molesta, todavía me dolía un poco la cabeza y quería quedarme hablando con Abby, no quería hablar con él.
- Encontré a Scorpius y pensé que querrías saber que parece deprimido pero no quiso decirme nada, tal vez a ti te hable. – comentó.
- ¿Qué te hace pensar que me va a decir a mi? – me miró sonriendo. – No lo digas. De acuerdo, hablaré con él. ¿Dónde esta? – pregunté.
- Esta cerca de lo de la casa del guardabosque. – explicó.
Asentí y salí de la habitación con dirección al bosque.
No podía imaginarme porque estaría deprimido, y porque no había querido hablar con Albus y porque mi primo suponía que iba a querer hablar conmigo, de acuerdo, si, yo tenía más posibilidades de hacerlo hablar, pero, Albus era su mejor amigo, siempre creí que era más fácil para cualquier persona hablar con sus amigos, pero, como con todo, Scorpius era la excepción.
A lo lejos lo vi, sentado, apoyado contra un árbol con la mirada fija en la nada, eso no estaba bien, no era propio de él quedarse así.
