Hola!!! Disculpen que me tardé un poquito, lo que ocurre es que he tenido exámenes y he tenido que estudiar… pero ya volví con otro capítulo! Espero que lo disfruten.

Capítulo 4

-

Apenas Haruhi entró en el gran salón junto con los gemelos, pudo oír los incontables murmullos y expresiones asombradas de las personas que habían esperado su llegada impacientemente.

- Realmente es idéntica a Haruhi Kun.-

- Es una versión femenina de él.-

- Lo que son los vínculos familiares, ¿no?-.

Desde su puesto, inteligentemente colocado, Kyouya era capaz de escuchar todo lo que las clientas se decían entre sí y sonrió complacido debido al éxito del plan. Haruhi se integró en el grupo rápidamente, las chicas le preguntaban inmensidad de cosas acerca de sus relaciones familiares. Era increíble que estuvieran hablando con una persona a la que veían todos los días, pero no eran capaces de reconocerla de lo cambiada que se veía. Por supuesto, todas esas chicas sabían que Haruhi Kun era un chico "lindo", con rasgos delicados, pero estaban seguras de que era chico. En cambio, ver a "Kotoko" con vestido y cabellos largos les parecía como ver algo parecido pero diferente al mismo tiempo, y eso las entretenía.

Cuando los gemelos vieron que todo andaba sin contratiempos, decidieron que podían dejar a Haruhi sola un rato. Kaoru sincronizó su reloj para que en media hora sonara y así dirigirse a la tercera sala de música para volver a cambiar a Haruhi. Fue con Hikaru a entretener en los otros puestos del festival. Mientras tanto, era Tamaki el que vigilaría que todo fuera bien, y éste crearía una excusa para sacar a "Kotoko" de allí cuando ésta tuviese que desaparecer misteriosamente…

- Kotoko San, ¿vives en la ciudad con Haruhi Kun?-.

- No. En realidad, sólo vengo durante días festivos, ocasionalmente. En realidad soy de Karuizawa.- Dijo el primer lugar que le vino a la mente.-

- ¿Te criaste cerca de Haruhi Kun? Hablan de manera muy parecida.-

- Si. Nuestros padres siempre nos ponían a jugar juntos, así que pasamos mucho tiempo nosotros. Supongo que algo se nos habrá pegado del otro en ese tiempo.-

Trataba de sonar lo más convincente posible, y aparentemente, lo lograba. Nadie parecía sospechar nada en lo absoluto y eso la hacía sentirse tranquila. Sólo tenía que aguantar esa farsa esa noche, y nunca más tendría que volver a inventarse una prima lejana. Todo volvería a ser como era antes.

Pero había algo que no la dejaba tranquila. Sentía un mal presentimiento, algo malo iba a pasar y no quería arruinar nada. Todos en el club se habían preocupado tanto por su situación que no quería traerles ningún problema. De no ser por ellos, a ella la habrían descubierto hacía mucho tiempo, con lo descuidada que era. Mientras respondía las impertinentes preguntas de muchísimas curiosas, se recordaba a sí misma que tendría que agradecerle a sus compañeros más tarde por los esfuerzos que estaban haciendo. Estaban dejando de disfrutar el festival sólo por ayudarla, y eso la hizo apreciarlos aún más.

"¿De qué manera puedo mostrarles mi gratitud? Tal vez deba hacerle unos regalos a cada uno… Aunque ellos son de tan alta clase que seguramente se reirán. Bueno, ya veré qué se me ocurre". Pensaba ella.

De repente, sintió un ligero escalofrío recorriéndole desde la espalda hasta la nuca. Tembló un poco y se volteó para percibir qué la había hecho sentirse así, pero no se encontró con nada. De nuevo tuvo la impresión de sentirse vigilada.

- ¿Te sientes bien, Kotoko San?-. Preguntó Kasugazaki Kanako, llegando de improvisto.- ¿Te sientes mareada?-.

Haruhi la vio y trató de hacer una expresión de sorpresa, para dar la impresión de no conocerla. Por lo visto, le funcionó, porque Kanako le sonrió y le extendió la mano amistosamente.

- Kasugazaki Kanako, un placer conocerte. Estaba emocionada preguntándome cómo sería la prima de Haruhi Kun.-

- Oh, mucho gusto. También me alegra conocerla.- Respondió Haruhi devolviéndole el gesto.- ¿Conoces a Haruhi?-. Preguntó para no levantar sospechas.-

- Veo que no ha hablado de mí.- Rió Kanako.- Pero no es importante. La verdad, le tengo muchísimo aprecio a tu primo, ¿sabes? Es un chico maravilloso.-

El oír a alguien hablar así de ella la hizo sentirse peor por estarla engañando. Mientras pensaba en cómo cambiar el tema, se dio cuenta de que Renge se les acercaba con una enorme sonrisa en su cara. Haruhi respiró hondo. Esperaba poder burlar al ojo crítico de la administradora del club.

- ¡Vaya! Es como ver un espejo.- Renge puso una pose dramática.- ¡Te juro que si te vistieras de chico te confundiría con Haruhi Kun!-. Y rió como sólo ella lo sabía hacer.-

"Si tan sólo supiera…". Pensó Haruhi.

- Esto…-. Trató de sonar lo más femenina posible.- Debes ser Renge Chan. La administradora.-

Al escucharse nombrar con su título, Renge pareció enaltecerse hasta las nubes. Se cruzó de brazos y optó por poner rasgos elitescos en sus expresiones.

- Así es, me enorgullece admitirlo. Alguien tiene que poner a ese club de locos en orden. Si no estuviera yo, creo que Kyouya Kun no podría solo con todo. Es el único cuerdo allí.-

"En eso sí que tiene toda la razón.".

- Hasta no hace mucho era él quien más me gustaba como anfitrión, pero cambié de parecer porque una persona muy buena me hizo ver que no podía cambiarle la personalidad a los demás. Obviamente, me refiero a Haruhi Kun, se ha convertido en mi favorito.-

- También fue mi favorito desde que me ayudó a mí y a mi prometido a llevarnos mejor.- Intervino Kanako.-

- Kanako San, eres muy afortunada. ¡Poder tener un beso de Haruhi Kun! Lo que yo daría por un beso de mi Host favorito.- Dijo Renge con ilusión.-

Kanako se sonrosó ligeramente y rió nerviosamente, cubriéndose con una de sus elegantes manos. Haruhi también rió ligeramente al recordar ese incidente.

- E...e…eso fue un acc…idente, Renge…Chan. ¡Además! Pienso en Haruhi Kun como un amigo ejemplar. A quien amo es a Tohru Kun.- Dijo más roja que nunca.- Pero en verdad no me arrepiento que Haruhi Kun esté con nosotros en Ouran. Creo que desde que él llegó muchas cosas han sido diferentes.- Terminó con una sinceridad que hizo feliz a Haruhi con escucharla.-

Renge asintió con la cabeza y recordó con cariño su experiencia cuando llegó también a la academia. Luego de su decepción de amor con Kyouya, fue su amistad con Haruhi Kun lo que la hizo sentirse mejor. Aunque no fuera un amor tan pasional como le hubiese gustado que fuera, se sentía con un calor tibio en su interior cuando escuchaba al anfitrión natural.

- Yo también le aprecio mucho.- Sonrió.- Y estoy segura de que los otros chicos también. ¿No has notado que lo tienen como si fuera su mascota? Todos lo cuidan muchísimo y han cambiado notablemente desde su llegada.-

- Es verdad. Tamaki Kun tiene un notable cariño por él, dice que es su hijo y lo he visto defenderlo de muchas cosas.- Dijo Kanako.-

- Los gemelos tuvieron su primer pleito y su primera reconciliación gracias a él, lo que creo que los hizo madurar un poco. Yo estoy en la misma clase que ellos tres, y lo cuidan todo el tiempo.-

- Kyouya Kun parece respetarlo mucho. Cuando el Host club se iba a acabar, lo vi especialmente preocupado por Haruhi Kun, y sólo a él le confió la tarea de traer de vuelta a Tamaki Kun.-

- Y Honey senpai y Mori senpai le llevaban arrastrado a todas partes cada vez que el club tenía un plan o evento. Era muy divertido verlos a los dos con sus disfraces improvisados, cargando a Haruhi Kun por todas partes.-

Las dos muchachas empezaron a recordar tantas cosas que Haruhi no se atrevía a interrumpirlas, pero tampoco quería dejar de escuchar lo que decían. Le traía a la mente tantas memorias…

- Cuando llegó ese adorable chiquillo de la sección de primaria queriendo ser Host, fue una maravilla verlo como el tipo travieso.- Recordaba Renge.-

- Cuando las muchachas de Lobelia quisieron llevarse a Haruhi Kun, eso fue una guerra para hacer que se quedaran. Tamaki Kun estaba deprimidísimo. Lo vi varias veces en los pasillos ideando formas para que Haruhi Kun se quedara.-

- ¿Recuerdas a la hermanita de Nekozawa Senpai? Kirimi Chan. Haruhi Kun le leía cuentos de mangas Shojo para distraerla.- Rió.-

- Y cuando vino Kasanoda Kun. Sólo fue gracias a Haruhi Kun que se pudo llevar bien con los demás en la escuela.-

- Él ha hecho muchas cosas por todos nosotros. Es una buena persona.-

- Me imagino que cuando hablas con él tienen muchas cosas que contarse, ¿No, Kotoko San?-. Preguntó Kanako, tomándola por sorpresa.- ¿Kotoko San?-.

Haruhi agachó la cabeza para que no vieran su expresión de tristeza. Recordar tantas cosas la hizo sentir que no volverían a ocurrir. Ya Honey senpai y Mori senpai no estaban más, y muy pronto tampoco lo estarían ni Kyouya senpai ni Tamaki senpai. Y cuando ella y los gemelos se graduaran, ¿qué iba a pasar? Ella no tenía toda la seguridad de quedarse en la universidad de Ouran a estudiar. Era demasiado cara y no sabía si la becarían de nuevo. Seguramente tendría que decirles adiós más pronto de lo que creía. Y no quería. Esos seis locos habían pasado tanto tiempo haciéndole la vida imposible, que se le haría muy raro cuando los tuviera que dejar. Ahora entendía un poco mejor porqué se habían puesto tan nerviosos cuando la vieron tan cambiada. Ellos también entendían que, si ella no era hombre, no podrían hacer lo que siempre hacían, o reír de las mismas cosas, o pasar todo el tiempo juntos.

Ahora comprendía los motivos de ellos para que ocultara su género a toda costa. Ellos sólo querían que las cosas se quedaran así, que no se movieran ni un milímetro de la posición en que estaban. Querían aprovechar cada instante que les quedara antes de graduarse y disfrutar del Host club hasta su máxima expresión.

Haruhi no podía levantar la cara, sentía que si lo hacía no podría seguir fingiendo ser Kotoko.

- ¿Kotoko San? ¿Te sientes muy mal?-. Preguntaba Kanako, nerviosa.- ¿Quieres que te traiga algo?-.

- Seguramente no venías muy a menudo porque eres delicada de salud, ¿verdad?-. Preguntó Renge.- Discúlpanos por haberte hecho venir hasta Ouran.-

- No, no tienen que disculparse, estoy bien, perfectamente.- Dijo Haruhi.- Sólo estaba pensando, qué afortunado es Haruhi. Me gustaría muchísimo… estar en su lugar. Estoy segura de que él también las aprecia de la misma forma que ustedes.-

Quiso sonar alegre, pero todavía no era muy convincente. Estuvo a punto de excusarse para retirarse, pero una mano la sujetó por el hombro caballerosamente. Renge y Kanako ahogaron una exhalación de sorpresa al ver al siempre radiante rubio Tamaki.

- Oh, esa canción es hermosa, y ¿qué mejor manera de disfrutarla que bailarla con una dama de igual belleza que la música? ¿Me permites, Kotoko?-. Preguntó Tamaki haciendo una pose que parecía estarle pidiendo matrimonio.-

"¿Está mal de la cabeza o qué?". Pensó Haruhi.

Claro, como no podía cortejarla siendo chico, aprovechaba esa oportunidad para hacer lo que le encantaba hacer. Haruhi no vio escapatoria y aceptó la mano de su senpai con su cotidiana expresión que parecía decir: "No entiendo a esta persona". Aún así, se dejó llevar y bailó con él, mientras éste le sonreía alegremente.

- No bailábamos desde el antiguo festival de Ouran. Ah, me parece tan lejano ahora.-

- No sea drámatico, Tamaki Senpai.-

- ¿Lo estás pasando bien?-.

- La verdad…-. Recordó lo triste que estaba hasta hacía poco.-

Al notar lo que le ocurría, Tamaki amplió su sonrisa y se dejó ver su carisma y comprensión.

- No pude evitar escuchar lo que tú y las damas hablaban. Pensé que era buen momento para interrumpirlas en cuanto vi que agachabas la cabeza.-

Haruhi, que había estado mirando hacia otro lado, estableció contacto visual con él y sonrió.

- Gracias, senpai. Llegaste en un buen momento.-

Entonces, su cotidiana expresión cambió a una más contenta. Era justamente eso, la calidez y amabilidad inocente del presidente Tamaki Suoh, lo que la hacía sentirse bien a su lado. A pesar de que fuera un chico tan tonto, tenía un corazón más grande que su inversión en el banco. Lo admiraba mucho. Y lo extrañaría el día en que se fuera.

Mientras bailaban, Tamaki decía lo mucho que le encantaba estar bailando con su hija, y Haruhi decidió, al menos por esa noche, dejarlo disfrutar de sus locas fantasías.

- Me sentí muy mal hace un rato porque engañar a toda esta gente, me hace ver como una farsante. ¿Qué llegarían a pensar todos ellos de mí si descubren que les he mentido desde que llegué a este instituto?-.

- Es muy raro verte preocupada por lo que piensen los demás.-

- No es que me preocupen "los demás". Me refiero a la gente que aprecio en Ouran, por ejemplo: Kasugazaki san y Suzushima kun, Renge chan, Kasanoda kun y unos cuantos más, incluidos ustedes.-

- ¿Nosotros? ¿Te preocupamos nosotros? Jejeje.- Rió de forma tan dulce que Haruhi lo encontró extraño.- Haruhi, nosotros hacemos todo esto por gusto, porque queremos que tu secreto esté a salvo y para que, justamente, no tengas que preocuparte de estas cosas tan triviales. Tú misma lo dijiste la primera vez que nos vimos: Ser hombre o mujer no es lo que importa, lo que importa es cómo seas en tu interior. Y déjame decirte que, de tus dos formas, tanto hombre como mujer, has traído mucha felicidad a todos los que te conocen. Y si te lo digo yo, debe ser cierto. ¡Mis ojos jamás se equivocan!-.

Al ritmo de la canción, Haruhi dejó que su senpai la guiara y le hablara, y cuando éste terminó de decir su argumento, sintió unas ganas impresionantes de agradecerle, pero todavía no sabía cómo.

- Entonces, ¿no crees que esté mal lo que estoy haciendo?-.

- En absoluto.-

- Bueno, aunque no confío mucho en tus ojos… te creeré esta vez, supongo.-

De repente, pensó en un obsequio que, aunque no se envolvía, le podría agradar al joven rubio.

- Senpai, ¿alguna vez has ido a un festival japonés tradicional de verdad?-.

- ¿Cómo? ¿Te refieres a esas fiestas de los plebeyos en las que hay puestos en la calle y debes usar una Yokata (Kimono ceremonial)?-. Se le iluminaron los ojos.- No, nunca he ido. Pero debe ser fabuloso.-

- Va a haber uno para la navidad en un templo que queda cerca de mi casa. Es dentro de unos meses, pero, si quieren, me gustaría invitarlos. Creo que es una experiencia que les gustaría.-

Antes de poder decir otra cosa, Tamaki aprovechó que estaban bailando y que estaba feliz para elevar a Haruhi en el aire y darle unas cuantas vueltas. Al volverla al colocar en el suelo, no cabía en su alegría.

- ¡Gracias, Haruhi! Lo esperaré con ansias. ¡Ya quiero ver la cara de Kyouya cuando se lo diga! Siempre he querido ponerme un kimono para un festival de verdad.-

La abrazó entre risas y risas. Haruhi no había pensado que se sentiría tan contento sólo por un simple festival. Definitivamente, él era como un niño, muy fácil de complacer.

De pronto, Tamaki sintió un enorme dolor en sus pies que lo obligó a separarse de Haruhi. Pegó un grito de dolor y se le humedecieron ligeramente las pupilas. Cuando se dio cuenta de quién era, reprochó ruidosamente.

- ¡Hikaru, Kaoru! ¿Por qué me han pisado? ¿No tienen idea de que pude haberme lastimado mucho peor?-. Le gritó a los gemelos.-

- Lo sentimos Tono, pero ya pasó media hora y debemos llevarnos a "Kotoko"-. Se defendieron ellos, sin ningún deje de arrepentimiento por haber pisado a su presidente.-

- ¡¿Y por eso me pisaron?!-.

- Sí.- Respondieron.- Vamos, Haruhi.-

Sin que Tamaki pudiera oponerse, los gemelos se llevaron a su pareja de baile, quien les pedía que no caminaran tan a prisa. Sabía que, luego de esa noche, tendría que ponerse un ungüento en ambos pies. No lo podían haber pisado en uno solo, tenía que ser en los dos…

-

En cuanto los gemelos habían llegado al gran salón, habían visto a la pareja bailando entre sonrisas y un aura de comodidad que no les agradó para nada. Atinaron a hacer lo primero que les vino a la mente, y eso habían sido los pisotones.

- ¿Lo pisaron muy fuerte?-. Preguntó una ingenua Haruhi.-

- Para nada, sólo fue un ligero toquecito. Es Tono quien exagera.- Mintieron ellos.-

- Ahora cámbiate por favor, y cuando salgas te quito el maquillaje.- Dijo Kaoru, pasándole su anterior traje masculino.-

- Apresúrate antes de que se den cuenta de tu ausencia.- La apuró Hikaru.-

- Está bien, ya voy.- Dijo ella metiéndose en el probador.- No necesitaban acompañarme hasta acá sólo para eso.-

- No te ofendas, Haruhi, pero no confío en tu capacidad para quitarte el maquillaje sola.- Dijo Hikaru.-

- Lo más seguro es que se te olvidara y serías capaz de regresar a la fiesta con traje de hombre y rimel de mujer en los ojos.- Rió Kaoru.- Así que nuestra presencia sí es requerida.-

Desde el otro lado de la cortina, Haruhi suspiró sin remedio. Entonces, miró a todos lados en el probador. ¿Por qué otra vez se sentía observada?

- Hikaru, Kaoru, ¿No hay nadie más aquí, verdad?-.

- ¿Eh? Desde luego que no.-

Decidió no decir más nada y terminar de cambiarse. Así fue cada media hora, en una eterna carrera para cambiarse de hombre a mujer y de mujer a hombre. Lo único bueno era que nadie había notado su gran estafa durante la noche. Estaba ya agotada, sin poder correr más, cuando Kyouya se le acercó y le dio unas palmadas en la espalda.

- Felicidades, Haruhi. Has logrado concluir la fiesta sin levantar la más mínima sospecha.-

Para cualquiera eso hubiese sido algo muy tonto que decir, pero para Haruhi esas palabras fueron un canto de ángeles celestiales. Fue, por última vez, al probador, y se puso su ropa original, se quitó las extensiones y el resto del maquillaje y respiró hondo. No había hecho tanto ejercicio desde hacía años. Al salir, se encontró con sus cuatro compañeros, tres con sus pulgares en alto, señalando su éxito, y uno con una sonrisa petulante pero sincera mientras cerraba su cuaderno de notas. Eso la hizo sentir como que todo lo que habían hecho había valido la pena.

- Ya casi no queda nadie, si quieres puedes irte a tu casa.- Dijo Kyouya.- Nos veremos el lunes.-

- Gracias, senpai.-

Hizo una leve reverencia y se dispuso a irse, pero Tamaki la detuvo.

- Oye, Haruhi, es bastante tarde. Si quieres, mi chofer nos puede llevar en el auto hasta tu casa. Un taxi saldría muy caro para ti.-

- Trataré de no ofenderme por ese comentario.- Dijo Haruhi, cansada.- La verdad es que no quiero caminar más. Acepto tu oferta, senpai.-

Tamaki no tuvo tiempo de alegrarse, pues los gemelos volvieron a pisarlo en ambos pies con los mismos resultados esperados, un adolorido rubio quejándose.

- ¡¿Ahora por qué ha sido eso?!-.

- Nuestra madre se ha ido ya hace horas y no queremos llamar a otro vehículo…-. Empezó Kaoru.-

- ¿Crees que puedas llevarnos también a nosotros, Tono?-. Terminó Hikaru con una sonrisa maquiavélica.-

- En ese caso, tampoco quiero llamar a otra limosina a buscarme. Me iré con ustedes también.- Se auto invitó Kyouya.-

- ¡Oigan! ¡No recuerdo haberles ofrecido nada a ustedes! ¡Haruhi, di algo!-.

- Estoy demasiado agotada como para eso, senpai. Sólo déjalos que vengan y ya basta.- Dijo Haruhi agitando la mano en un ademán de poca importancia.-

En efecto, terminaron yendo todos juntos en el auto de Tamaki. Pero, aunque el presidente se hubiese quejado al principio, durante el recorrido no dejó de decir que le encantaba lo bien que se veían como familia, todos juntos. Los gemelos no dejaron de hacerle bromas y Kyouya, como siempre, hacía comentarios ocasionales. Haruhi, a pesar de lo que había creído, disfrutó el trayecto desde que salieron de Ouran hasta que la dejaron en la puerta de su casa.

- Muchas gracias, muchachos.- Les dijo al irse.- Fue todo un éxito. Espero no tener que volver a repetir esto nunca. Los veré el lunes.-

- ¡Hasta el lunes, Haruhi!-.

- Nos vemos, hija mía.-

- Saludos a Ranka san de nuestra parte.- Finalizó Kyouya.-

Cuando el auto se alejó, Haruhi no sabía que acababa de dejar pasar su último momento de paz que tendría en mucho tiempo.

-

El lunes llegó con una rapidez asombrosa. El fin de semana no les había durado nada. Tamaki tuvo que colocarse bolsas de hielo en los pies, y no había sido precisamente de tanto bailar. Pero todos coincidieron en que la velada había sido estupenda. Ahora tocaba era quitar los altos parlantes de la academia y la pantalla gigante del patio. De resto, verían de nuevo sus clases rutinarias.

Cuando Haruhi llegó, no pensó que algo se viera diferente. Todo parecía haber salido muy bien, no supo en qué momento dejó que un accidente semejante ocurriera, pero al abrir la puerta de su salón, supo que algo había salido mal…

- ¿Dónde está todo el mundo?-. Se preguntó a sí misma al ver el aula vacía.-

Entonces, miró al pizarrón y se quedó paralizada. Allí, frente a ella, estaba una pancarta pegada con una enorme foto de ella poniéndose un esmoquin todavía con las extensiones puestas…

Corrió hacia el salón de al lado y vio la misma foto, y también estaba en el otro, y en el otro, y en todos los otros salones del instituto. Pero no había señales de nadie más. Fue en ese momento cuando llegó a sus oídos la peor evidencia de todas:

¡Ouch! Espera, espera…-.

- Quédate quieta, Haruhi. No puedo maquillarte bien si te la pasas parpadeando. El rimel se te cae. Ya no falta mucho…-.

- Siento los ojos pesados, ¿ya estás acabando?-.

- Sí, con los ojos… luego viene el resto de la cara. Tus cejas requieren de una mano experta, ¿sabes? No eres la única que sufre con esto.-

Luego, la cinta cambió, y por los altos parlantes se escuchó la siguiente grabación, dejando que se escuchara en cada rincón de Ouran.

-Es tu turno, Hikaru. El cabello te lo dejo a ti. Voy por el vestido, está en el clóset del club de teatro.

-Aquí está el vestido. Lamento la tardanza, es que me encontré con un espectro en el camino. No es mentira que los fantasmas salen de noche.-

- ¿Ves, Hikaru? Esta sí es una princesa.-

- Sí. La princesa Kotoko Fujioka. Curioso nombre, ¿eh? En verdad eres una niñita de mami, Haruhi.-

Corrió hasta el origen de las grabaciones y lo que vio la dejó en un shock mortal. Ahí mismo, en el patio del instituto, frente a TODOS los estudiantes, estaba un video que se mostró en la pantalla gigante de Haruhi durante los cambios de ropa, de Hikaru y Kaoru ayudándola con el maquillaje, y a todos los del Host club diciéndole que el plan había sido exitoso. También, en todas las paredes de los pasillos estaba una horrible y vergonzosa imagen de ella en brasier, colocándose el vestido. Se tapó la cara con las manos, sin poder creer lo que veía y escuchaba. Y todos los que veían el video estaban anonadados, dándose cuenta de que habían sido engañados todo ese tiempo. Ya era oficial para todos: Haruhi Fujioka era, en realidad, una mujer.

Como pueden ver, compañeros, la identidad de Haruhi Fujioka Kun siempre fue un total engaño, así mismo como la existencia de su falsa prima Kotoko Fujioka. Esa persona entró a este instituto como una chica becada, pero falsificó su papeleo y mintió sobre su género, ¿quién sabrá su verdadera razón? ¿No se sienten igual de indignados que yo, al verse tan cruelmente engañados por una persona a la que todos apreciábamos?

En los altavoces, se escuchó la voz de la princesa Ayanokoji.

Cuando volvió a entrar al edificio, huyendo de las miradas acusadoras que le dedicaban todos, vio a Hikaru y a Kaoru hechos una ira, arrancando todos los papeles que tenían fotos de ella, y quitando violentamente las pancartas de todos los salones. Vio que estaban en un estado que no supo decir si estaban furiosos o a punto de llorar. Seguramente, se sentían avergonzados de haber aparecido en la grabación, hablando en voz alta sobre el secreto de su amiga. Para ellos, era como si hubiesen sido ellos los chismosos.

- ¡Estúpida mujer! ¡No tienes idea de cómo quisiera haberla tirado por las escaleras!-. Gritaba Kaoru, exasperado.-

Cuando llegaron Tamaki y Kyouya, fue lo mismo. Empezaron a quitar toda evidencia, aunque ya no sirviera de nada. El sólo dejar esas fotos allí pegadas, era para ellos una falta de respeto hacia Haruhi, quien todavía no podía ni reaccionar.

- Haruhi, ¡perdónanos! ¡fue por nuestra culpa!-.

- No fue culpa de nadie, y si es de alguien, es sólo mía, por no darme cuenta de que me estaban filmando. No se preocupen por nada.-

Contra todo lo que le dijeron sus amigos, decidió salir de nuevo al patio y enfrentar lo que se merecía. A la primera persona que vio fue a Kasugazaki Kanako, que la veía como si no la conociera. La muchacha se le acercó lentamente, como si tampoco pudiese creerlo, y antes de que Haruhi pudiese hacer nada, le dio una sonora y dolorosa bofetada llena de indignación.

- ¡Eres una mentirosa! ¡Confié en ti y me engañaste! ¡No vuelvas a aparecerte por aquí!-. Gritó Kanako, histérica, mientras unas lágrimas de rabia le recorrían el rostro.-

Tanta fuerza había aplicado que Haruhi casi cae al suelo. Hikaru y Kaoru fueron a auxiliarla y la alejaron de Kanako, pero ella miró a su exclienta a los ojos y dijo lo que sentía:

- Lo siento mucho, Kasugazaki san.- Dijo, presa de la vergüenza.- Lo siento.-

Sin mirarla, Kanako se dio media vuelta y se alejó. Había empezado una tortura. Ya nadie se atrevía a mirar a los ojos a Haruhi Fujioka, la mentirosa.

CONTINUARÁ…

¿Les gustó? Si es así… REVIEWS!!!!!