-Entonces… ¿Ya habías conducido un Wrangler? – preguntó Naruto luego de un largo rato de silencio.

- Un par de veces, mi primo Neji tenía uno y me enseñó a conducirlo – respondió Hinata perdiendo repentinamente la luz en los ojos.

Naruto notó como la mirada de la chica se desviaba por la ventana, el ambiente se tensó incómodamente.

- ¿Dije algo malo? – se interesó reduciendo la velocidad a medida que se acercaban a los centros comerciales.

- No es tu culpa – negó la chica sin apartar la mirada de la ventana.

Naruto no insistió, intuyendo que hacerlo podría ser una mala idea y se concentró en acceder en algún estacionamiento subterráneo lo bastante fiable para dejar estacionado el jeep, cuando al fin lo hubo estacionado detuvo la marcha, puso el freno de mano y se sacó el cinturón para poder girarse hacia Hinata.

- ¿Hinata?

Si antes lo había sospechado ahora lo veía, gruesas gotas de lágrimas bajaban de los ojos color perla de la chica, no había sonido en su dolor, apenas parecía respirar.

- ¿Qué ocurre? – ató los cabos mentalmente - ¿Es algo sobre tu primo? ¿Te hice recordar algo desagradable?

Hinata asintió en silencio y por un momento solo se mantuvieron así, ella sentada con la cabeza gacha y él a su lado observándola como quién tiene en sus manos un animal herido y no sabe qué hacer con él, pasados unos minutos la chica se limpió los ojos con el dorso de la mano.

- Lo siento, no pretendía ponerme así. Seguro te parezco una llorica patética.

- ¿Una llorica? – Naruto negó con la cabeza y le dio la espalda - ¿Sabes Hinata? Yo también he perdido a personas cercanas a mí, jamás te acusaría de ser una llorica si lloras por ello.

No agregaron nada más y salieron del estacionamiento, el centro comercial más cercano debía de tener por lo menos seis pisos, entraron juntos pero aun así intercambiaron sus números en caso de perderse alguno de los dos, Hinata se alejó un poco para conseguir ropa de cama y Naruto se dirigió a la sección de accesorios para autos más abajo, mientras subía a la escalera automática contempló a Hinata alejarse con su mochila al hombro y paso decidido lo que lo hizo sonreír irónicamente para sí mismo, la muerte le había arrebatado a sus padres y eso era una putada que nadie merecía pero era suficientemente fuerte para soportarlo, ya ni recordaba la última vez que había llorado por ellos.

Hinata pensaba en Neji. El último día que él pasó con vida la había invitado a tomar un helado para alejarla un poco de las presiones de su padre, todo parecía ir bien, todo estaba en su lugar… Hasta que ese auto fue contra ella directamente y un empujón la sacó de su camino, aún recordaba el sonido de los frenos, los vidrios rotos, el grito de la gente alrededor. Neji había dado su vida por la de ella, ahora le correspondía vivirla lo mejor posible por los dos.

- ¿Necesita ayuda? – preguntó amablemente una de las dependientas.

- Uh, ¿podría decirme dónde encuentro sábanas para una cama media?

- La sección de la derecha, y los cobertores están al final del pasillo.

- Muchas gracias.

Hinata concentró su mente en dirigirse a elegir algo, los precios eran razonables tal y como Ino le había asegurado… Ino… la chica tomó el móvil y marcó apresuradamente el número de Sakura recordando que su amiga le había pedido que llamara para saber si estaba bien.

- ¿Se puede saber por qué tardaste tanto? – dijo inmediatamente la voz de su mejor amiga.

- Lo siento, iba a llamar temprano pero no quería despertarte a ti ni a Sasuke, recuerda lo alto que sueles poner el timbre del móvil.

- Supongo – se escuchó un suspiro – Entonces, ¿conseguiste un lugar dónde quedarte? ¿No necesitas nada?

- Ya conseguí algo temporal, ahora estoy en Shibuya comprando lo que me falta.

- ¿Y cómo has llegado allá?

- Mi uh… ¿Vecino? El chico que me arrienda su anexo me trajo, tenía que venir a comprar unas cosas también.

- ¿Un chico? ¿De qué edad estamos hablando? ¿Seguro no tiene dobles intenciones? Hinata – rezongó su amiga.

- Uh yo diría que no pasa de los veinte y pocos en realidad, es muy amable, creo que te gustaría.

- Eres demasiado confiada con las personas – se quejó la chica de ojos verdes – bueno eso no es todo, tengo una sorpresa para ti.

- ¿Una sorpresa?

- Así es, Sasuke viajará a Japón a ver su hermano Itachi en unas semanas y he pensado que yo podría pasar a verte si no te molesta.

- ¿Bromeas? Es genial, tengo una habitación extra que podrías ocupar.

- Eso es bueno. De acuerdo, te iré poniendo sobre aviso entonces cuando me den las vacaciones en el hospital.

- Te estaré esperando.

- ¡Adiós!

Hinata se guardó el móvil, era increíble lo rápido que Sakura había encontrado trabajo como asistente en el hospital cuando se fue a Europa, pensándolo bien ella también debería tomar algo de medio tiempo si quería tener dinero para aguantar después del tercer mes de alquiler.

- ¿Va a llevar esos? – la dependienta había aparecido otra vez detrás de Hinata y señaló el paquete que había elegido.

- Sí, por favor. Y ¿podría decirme dónde encuentro una lámpara de escritorio?

- Junto a las cajas de pago tenemos algunas.

- De acuerdo.

- Por aquí.

Después de hacer algunas compras y dejar lista la orden de despacho a la dirección del taller, Naruto se dispuso a encontrar a Hinata entre el gentío del piso siguiente, no fue difícil realmente había solo tres cajas de pago y la más cercana a la sección que Hinata buscaba estaba casi vacía, allí se la encontró intentando hacer malabares para llevar las dos bolsas con lo que había comprado, se acercó a ella y tomó la más grande para dejarla solo con una caja mediana.

- ¿Has terminado? – le preguntó viendo cómo se sonrojaba ligeramente al verse sorprendida.

- S… Sí, gracias.

- Vamos al Wrangler, así nos queda tiempo para darnos una vuelta por el mercado y comprar algo para comer, dependo mucho de la comida preparada pero el precio de pedir a domicilio me está recortando el presupuesto.

- ¿No sabes cocinar?

- No, no realmente.

- ¿Y cómo has sobrevivido todo este tiempo? – se sorprendió Hinata

- Mamá solía hacer la cena – dijo con una expresión que dio el tema por zanjado.

- Ya veo. Mamá nunca cocinó en casa – mencionó ella intentando alejar la expresión oscura de Naruto.

- ¿Y tú sabes?

- Sí, aprendí con Kurenai, ella fue mi tutora algunos años mientras mis padres estaban ocupados en asuntos familiares, luego de un tiempo se retiró para criar a su hija y comenzar su propia familia.

- La quieres mucho ¿no es así? Se nota en tu expresión cuando hablas de ella.

- Cuando son pocas las personas a tu lado, las valoras más que a cualquier otra cosa. No es que no quiera a mi familia, claro, pero creo que hay una diferencia entre acompañarte por el camino que escoges y empujarte a que escojas un camino. Mi hermana Hanabi… Es como si hubiera nacido para recorrer el mismo sendero que mis padres, pero yo…

- Siempre te has sentido fuera de lugar – adivinó Naruto.

- Pues sí.

- Solía sentirme así cuando mi hermano vivía por aquí – le comentó Naruto de repente mientras guardaban las bolsas en el jeep – a Menma todo le salía fácilmente mientras que yo tenía que intentarlo una y otra vez. Era realmente frustrante, con el tiempo algunas cosas no le fueron bien mientras que el taller creció y se convirtió en lo que es ahora, cuando alguien no está acostumbrado a perder el golpe es mucho más duro.

- Así que ¿se fue para no sentirse inferior a ti?

- Esa es una de las razones, pero sí.

- Debes echarlo de menos – apostó Hinata cerrando la puerta del copiloto y abrochándose el cinturón.

- En realidad – el chico se abrochó el cinturón y dio el contacto – la última vez que hablábamos le dije un par de cosas de las que luego me arrepentí. Aún me arrepiento de haberlas dicho, no creo que sea algo tan fácil de perdonar.

- Pero lo quieres, ¿no?

- Claro – Naruto la miró con una pequeña sonrisa nostálgica - ¿qué clase de hermano sería sino quisiera a mi hermano menor?

- TODOS odiamos alguna vez a nuestro hermano menor – agregó Hinata con una sonrisa.

- Pero también es parte de la responsabilidad de hermanos mayores CUIDARLOS – la atajó él.

- Pero muchas veces creen que lo saben todo y hacen lo que quieren – protestó la chica.

- Y luego a nosotros nos toca levantarlos. Una vez Menma atascó su pie en un panal de abejas.

- ¡¿Bromeas?!

- Te lo juro, y el muy imbécil fue corriendo hacia mí rogando que se lo quitara mientras las abejas nos picaban a los dos – Naruto rio un poco al recordar la escena – Mamá estaba tan furiosa que pensé que con gusto pisaría yo el enjambre con tal de que no me atrapara.

- Tienes una sonrisa muy bonita – le comentó Hinata riendo también con la historia.

Al oír eso Naruto inconscientemente dejó de sonreír.