Aclaraciones:
- Hola –texto del personaje
- Quiero comer queso – pensamiento del personaje
(Hola *-*) – aclaraciones de la autora en la historia
O0o0o0o0o0o0o0o -cambios de escena
Fairy tail y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Hiro Mashima.
Capitulo 3: ¿Solo amistad?
Sus cabellos rubios danzaban en el agua caliente, le encantaba sentir el calor al bañarse en la noche, era muy relajante y olvidaba rápidamente sus preocupaciones de la vida. Era su vía de escape de todos los temores y sentimientos que la atormentaban día a día. Porque si, ella tenía varios miedos, que en muchas ocasiones le provocaban desesperanza y soledad, que la encerraban en un mundo del cuál jamás creyó que podría escapar. Hasta ese día. El día en el que lo enfrento, a esa figura altanera que se auto-proclamaba como su padre, más ella siempre supo que jamás fue digno de ese título.
Ese día no solo se atrevió a mostrarle el sufrimiento y la verdad de sus sentimientos, que eran ciegos ante los ojos del hombre, sino que además se escapó esa misma noche.
Decidió un camino muy cobarde, lo tenía muy claro pero ¿Qué más podría hacer? ¿Quedarse y esperar a que él la usara para su propio beneficio? ¿Que él la casara con ese chico al que apenas conocía? Asi es, por que su padre ese día había tenido la osadía de hablar del matrimonio como si fuera un par de billetes y sin si quiera preguntarle su opinión, él ya había arreglado ese acuerdo solo por su ambición y avaricia. Ese terrible "negocio" al que había sido condenada solo para el bien de su padre y su preciado dinero, con ese hombre al que vio un par de veces, pero no sintió nada especial, es más, le molestó mucho su personalidad y su actitud superior.
Y es que ella no quería casarse de esa manera, los libros y la historias contadas por su madre antes de su muerte, le habían formado una visión muy diferente del amor hacía otra persona. No podía ser una unión solo por codicia y poder, eso estaba demasiado erróneo de su propia realidad. Tenía que estar presente un sentimiento mayor, que le agradara y a la vez le produjera cierto temor, temor por esa sensación nueva que es imposible de describir y que solo aparece con una sola persona.
Nadie más. Solo una.
Porque hay algo muy en claro que dejar: existe una gran diferencia entre amor y atracción. Son sentimientos y sensaciones muy difíciles de diferenciar para inexpertos y mal informados y que al final, por malas decisiones de los mismos, se convierten en relaciones que terminan en un desastre lastimando a ambas partes por igual. Eran muy pocos las afortunadas parejas que duraban con el tiempo y es que ¿Cómo poder encontrar a "tu otra mitad" en este universo tan grande? Solo una entre muchas. Por eso la rubia estaba decidida a no rendirse y en algún momento encontrarlo, pero no podría si se casaba con otro ser al que encontraba tan distante con ella.
Cerró la llave y se cubrió con la toalla que tenía a un costado. Ya no quería pensar más en sus problemas, estaba demasiado relajada y ya tendría tiempo para que su mundo se viniera encima.
Salió del baño, aún con la toalla puesta y fue en dirección a la cama donde se encontraba su pijama.
En eso, un estrepitoso ruido sorprendió a la chica al tiempo que la puerta de su habitación se abría rápidamente.
- ¡Lucy! Es hora de cen… - el pelirosa no pudo terminar la frase debido a la imagen frente a él, Lucy en una toalla bastante pequeña, con el agua un corriendo por su cuerpo y un rubor muy notorio en las mejillas.
- ¡NATSU! ¡FUERA! – la chica le grito muy enojada y le lanzó la lámpara de la mesa de noche. En ese momento el chico reaccionó esquivó el objeto y salió lo más rápido que pudo de la habitación. Luego lo siguió el portazo de una enojada Lucy.
¿Qué acababa de ocurrir? Simple, la vio semi desnuda, definitivamente ahora tendría que dejar de abrir las puertas sin tocar antes.
- Pero no se veía mal – pensó para sí el pelirosa – no pensé que tendría un cuerpo tan sex… ¡pero qué rayos, contrólate Natsu! – se sacudió los cabellos intentando borrar esa imagen de la chica en toalla, tenía que controlar sus estúpidas hormonas. – Lucy – le dijo del otro lado de la puerta.
- ¡QUE! – ella aún seguía molesta
- Perdón, la cena esta lista… y abrígate o te vas a enfermar…
- ¡JAMÁS ME HE ENFERMADO DESPUÉS DE BAÑARME PERVERTIDO!
- Bien, solo baja quieres – dijo sin preocupaciones caminando en dirección al comedor… aunque la imagen de la Lucy sexi en toalla no se iba de su mente y no podía evitarlo.
Esa cena fue incomoda, por lo menos para Lucy que miraba de reojo a Natsu con odio, mientras este se aguantaba la risa al ver la actitud infantil de la rubia, y a esto le sumamos un Igneel sin comprender nada. Si, definitivamente fue una cena incomoda.
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Al día siguiente…
- ¡Juvia! – le llamó la bajita peliazul corriendo por el pasillo hacia ella.
- Levy! ¿Has visto a Lucy?
- Are? Creí que estaría contigo
- No, no la he visto hoy
Mientras ellas hablaban dos chicos se acercaron a ellas y las saludaron. Juvia se puso feliz y Levy se puso muy nerviosa, lo cual su amiga noto.
- ¿Oe enana has visto a salamander?
- No Gajeel, no lo he visto ¡y no me digas enana!
- Tampoco está Lucy – dijo la otra peliazul.
- Parece que no vendrán… bueno entremos a clases quieren – dijo el peliazul caminando hacia el salón
- Hai, matte gray-sama – Juvia salió corriendo detrás de él y más atrás iban Levy con Gajeel discutiendo.
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...
- Asi que jamás te enfermabas después de bañarte…
- Oh, cállate Natsu – decía una muy enojada y pálida Lucy acostada en la cama – de todos modo ¿Qué haces aquí? Tú no estás enfermo.
- Mi padre me dijo que me quedara a cuidarte… no es que me preocupara ni nada de eso – hablo un poco incomodo desviando la mirada
La rubia rió disimuladamente, ese chico no sabía mentir, era notorio que se estaba preocupando por ella. Pero no le molestaba, ahora se sentía feliz de que fueran amigos y lo pudiera conocer mejor… esperen un momento… ¡se estaba preocupando por ella!
Se sonrojó en extremo, jamás un chico se había preocupado de que ella estuviera bien y Natsu había faltado a la escuela solo para cuidarla. En ese momento agradeció mucho estar enferma ya que la fiebre camuflaba su monumental sonrojo.
- ¿Estás bien? – dijo el pelirosa al notar su cara – ¿tienes fiebre? – se acerco, se sentó en la cama y puso su mano en la frente de la chica.
- N-no es nada – intento detenerlo y se sentó apoyándose en el respaldo de la cama, pero él ya estaba demasiado cerca, así que se rindió y dejo que examinara la fiebre.
Él pelirosa corrió un par de mechones de su flequillo. Se veía hermosa con ese rubor en las mejillas, a pesar de estar enferma, seguía reflejando la alegría en sus ojos que a él tanto le gustaba. Luego su vista bajo hacía sus labios ¿Qué se sentiría tocarlos y apoderarse de ellos completamente? Se acerco un poco más, su mente solo quería resolver esa respuesta por más tonta que fuera. Vio que ella no se inmutó y avanzó un poco más.
La había conocido hace casi ya dos meses. Tuvieron sus altos y sus bajos, pero a pesar de todo, le agradaba la chica, la quería mucho, ese cariño comenzó hace poco, cuando de verdad la consideró una amiga, una de las mejores, jamás se había sentido tan bien al hablar con una amiga, jamás había podido ser él mismo con una amiga y por sobre todo, jamás había sentido la necesidad acercarse tanto a una amiga. Pero…
¿Solo era eso? ¿Una amiga?
Se alejó de ella a pocos centímetros. Así era, solo eran amigos y no podía arruinar eso. La chica lo miro confusa y él solo cambió el tema como si nada hubiera pasado.
- Mmm… está demasiado alta – habló refiriéndose a la fiebre
- Eh? – con todo su nerviosismo, la rubia no había notado lo alta que estaba y de hecho se sentía algo mareada.
- Espera, voy por un paño húmedo no tardo – dijo recostándola nuevamente en la cama, para luego irse.
Ella solo se quedo ahí, inmóvil. Se toco la frente, sin saber que acaba de ocurrir.
- ¿Que fue eso? –pensó. Luego su mano se poso en sus labios – acaso él… - sacudió su cabeza, el estuvo a punto de… ¡ni siquiera podía decirlo! No es como si ella no quisiera que pasara, él es bastante lindo y más de una vez pensó que algo así podría pasar ¡pero eran amigos! No podía hacer eso ¿o sí? A demás, él siempre fue hostil al principio ¿tan radical había sido su cambio? Ella no quería que las cosas ocurrieran de ese modo tan rápido, jamás le había gustado de ese modo.
Entre tantas cavilaciones su cabeza comenzó a dolerle, de verdad estaba muy enferma, lo pensaría dos veces antes de volver a bañarse por la noche. Se acomodo en la cama y a los pocos minutos se quedo dormida.
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En la escuela a la hora del almuerzo…
Levy y Juvia se encontraban hablando en un banco charlando animadamente.
- Juvia se pregunta por qué Lucy faltó a clases – dijo desanimada la peliazul
- Si yo también luego podemos visitarla y preguntarle.
- Hai… etto Levy juvia tiene una duda desde hace un rato.
- ¿Cuál? – se intrigo la bajita
- ¿Que sientes por Gajeel-kun? – ante esa pregunta Levy se sonrojo demasiado, al punto de parecer un tomate.
- Tan… tan obvia he sido? – susurro por lo bajo la chica pero su amiga lo noto.
- Bueno, juvia solo se fijo en como lo mirabas, es la misma forma en la que ella mira a Gray-sama – dijo intentando animarla.
- Si, como sea… él no se fijaría en alguien como yo – habló con una lastimera sonrisa
- No digas eso – dijo de repente una voz atrás suyo. Las chicas se voltearon y notaron a la pelirroja que había llegado al lugar
- ¡Erza! ¡No me asustes así!
- El si se fijará en ti, ya lo verás Levy – siguió la recién llegada
- Arigato – dijo la peliazul ya más animada – nee, ella es juvia, no creo que se hayan conocido aún.
- Un gusto soy Erza – dijo con una sonrisa.
- Juvia está feliz de conocer a la amiga de Levy.
- Por cierto, Erza – hablo la bajita peliazul – ya casi ni se te ve por los almuerzos y tiempos libres.
- Si, ser presidenta del consejo estudiantil no es nada fácil, estoy ocupada en todo momento, pero elegirán a otra persona a mediados de semestre para que ocupe mi lugar, si fuera por mí me quedaría más tiempo, pero son las reglas y hay que cumplirlas – se sentó en la banca junto a las chicas.
- no sé como aguantas, si estuviera en tu lugar ya estaría agotada con todo eso.
- Yo estoy bien y con energía de sobra – dijo orgullosa la pelirroja – a demás ser parte del concejo estudiantil tiene sus beneficios jeje ¿a quién no le gusta recibir pastel de fresas gratis en la cafetería a la hora del almuerzo? – dijo sacando un pastel de quien sabe dónde y mirándolo con ojos brillantes, haciendo que a las chicas presentes les saliera una gota en sus nucas al más puro estilo anime.
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No sabía cuánto tiempo se había dormido, solo se despertó lentamente, aún con su dolor de cabeza, aunque había disminuido gracias al paño que tenía puesto en la frente… ¿un paño? Ah cierto, Natsu le iba a traer uno.
Giro su cabeza hacia el lado y pudo ver al chico de cabellos rosas que estaba apoyado en la cama profundamente dormido, ella se sorprendió ¿él había estado ahí todo el tiempo? ¿Se quedó con ella? ¿Cuidándola?
Una sonrisa se formo inconscientemente en su rostro, Natsu podía tener diferentes facetas y personalidades con la gente, pero ella estaba segura de que él solo le mostraba la alegre y amable, la verdadera detrás de todas esas capas de rostros distintos.
Se acomodo en la cama y se dispuso a dormir nuevamente sintiéndose por alguna extraña razón, segura y protegida.
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Eran las cinco de la tarde, Levy pensaba pasar el resto del día con Juvia y Erza paseando, pero se le había olvidado un pequeño detalle: no había ido a recoger a la biblioteca el libro que tanto ansiaba, y tenía que hacerlo ese mismo día no podía aguantar más.
Entro al lugar sin hacer mucho ruido, la bibliotecaria ya estaba cerrando, Levy le pidió un tiempo más y como ella era de confianza y siempre iba a la biblioteca, la señora le dio las llaves y le dijo que cerrara cuando terminara.
Busco y busco el tan preciado libro hasta que lo encontró… arriba de uno de los estantes más altos del lugar.
¡Demonios! Era en este tipo de situaciones cuando Levy deseaba con todas sus fuerzas ser más alta. Tomo una escalera, la posicionó en el estante sin fijarse mucho en sujetarla con algo y comenzó a subirla, pronto tendría su libro.
De repente escuchó una voz demasiado familiar. El chico pelinegro se dirigía hacia ella, la peliazul se dio vuelta y lo observo, pero sus nervios debieron afectarle, ya que piso mal el último escalón del gran pedazo de metal y cayó de él en dirección al frío suelo. ¿Pero cómo podía ser tan despistada? ahora solo quedaba esperar a un insoportable dolor… cerro sus ojos con fuerza esperando el impacto… pero jamás llegó, en lugar de eso se fijo en el chico que rápidamente la había sostenido y la tenía entre sus brazos. Cualquier persona se sentiría aliviada de no caer de tal altura, pero Levy no, en ese momento no sentía alivio, sentía unos terribles nervios porque con ese movimiento había quedado muy cerca de la persona a la que le tenía unos muy especiales sentimientos.
- ¡Gajeel! – dijo la peliazul sorprendida y sonrojada en extremo.
- Enana ten más cuidado – él la bajó de sus brazos – no deberías subir a lugares tan peligrosos.
- Estaba buscando un libro – dijo malhumorada inflando sus mejillas ¿es que él no sabía que ella podía cuidarse sola? Es cierto, casi caía de la escalera, pero si él no hubiera estado ahí no se abría distraído y tropezado. Esperen ¿¡el estaba en la biblioteca!? - Gajeel ¿Qué haces aquí? – preguntó muy extrañada.
- Yo solo vine a dejar un par de cajas con libros y se me hizo un poco tarde, creí que no habría nadie, pero por suerte estabas tú.
- Si, la señora fue muy amable y me dio tiempo de buscar el libro que quería, pero está muy lejos – miró desilusionada donde se encontraba el libro.
- Bien, sostén la escalera – dijo comenzando a subir el metal.
- ¿qué haces? – pregunto la peliazul.
- ¿Que no ves? Voy por tu libro, ahora sostén con fuerza la escalera si no quieres que aterrice arriba tuyo.
- Hai – dijo ella agarrando con fuerza el objeto. El sonrojo que hace unos minutos había desaparecido, volvió y más fuerte que nunca. Él la estaba ayudando ¿desde cuándo Gajeel hacía ese tipo de favores? Antes simplemente se hubiera ido sin más; Eso la alegro bastante, significaba que el cambio por lo tanto como dijo Erza, aún podría fijarse en ella – "¡pero que estas pensando!¡El jamás se fijaría en alguien como tú!" – esa voz en su mente no paraba de molestarla y la hacía volver a la realidad. Era cierto, por más que él cambiara ella no era su tipo de chica, jamás la vería como algo más, pero era mejor tenerlo como amigo a que no estuviera en su vida... si él estaba con ella, independiente de qué forma, amigo, compañero o algo más, ella estaría feliz, eso era lo único que importaba.
- Toma – le entrego el libro – ya me voy, nos vemos mañana – dicho esto camino a la entrada de la biblioteca.
- Matte Gajeel, te acompaño – dijo alcanzando al pelinegro – si, lo quiero en mi vida, no importa cómo, solo lo quiero cerca.
Continuará…
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Nota de la autora:
¡LO SIENTO MUCHO! Esta vez si me demore en actualizar T.T bueno ojala hayan disfrutado del capítulo. Esta más aburrido que los anteriores, pero lo hice para que vieran como Natsu y Lucy van mejorando su relación, además de saber un poco del pasado de Lucy.
Estos primeros caps son aburridos pero ya más adelante se va poniendo más interesante y ya tengo una idea de lo que se viene, solo que en mi cabeza está todo mezclado y me falta ponerlo en orden xd
Sé que dije que habría Gruvia pero nose, me pareció mejor poner GaLe (también amo mucho esa pareja). El próximo cap ya está casi listo yo creo que de aquí a la próxima semana lo subiré pero no aseguro nada.
Me harían muy feliz con un review, siempre me emociona leerlos :3
¡Sayonara!
