Rapsodia multicolor
4. Día de nieve
Yamato suspira. Aunque le gustan la nieve y el invierno, son cosas que le recuerdan especialmente la última Navidad que pasó en la casa de su abuelo. En Francia. Con Takeru y... Natsuko. Son pequeños fragmentos de su vida que están tan enredados entre sí que le cuesta separarlos y a veces siente que se pierde en el recuerdo. Siente que así puede olvidar lo solo que siente en su casa cuando cae la nieve y no tiene a alguien que disfrute el paisaje blanco. A veces no está seguro si a su padre le gusta la nieve. Nunca está en la casa lo suficiente para preguntarle en esa época.
En la escuela... En la escuela es diferente.
Son los días que más cerca están de las fiestas de Fin de Año y todo en las calles apunta a eso: decoraciones tempranas y festivales, pequeños anuncios y el mismo calendario. Pero la nieve en la escuela significa una cosa segura...
—¡Piensa rápido, Ishida!
La bola de nieve golpea en su frente con una precisión que podría haberlo sorprendido si no fuera porque es Yagami Taichi. Y por supuesto que es Taichi, que sonríe divertido y desafiante desde el otro lado del patio. Él se encuentra sonriendo en respuesta y es involuntario, principalmente. Porque le gusta competir y le gusta ganarle a Taichi. Y aprovecha cada oportunidad. La nieve no parece tan fría cuando hay tantas risas dando vueltas y puede quedarse con las sonrisas cuando vuelve a su casa vacía. Puede usarlas como un abrazo para memorias solitarias.
Se detiene un momento para ver a Sora arrojar una bola de nieve hacia Taichi con el deleite del triunfo anticipado y alcanza a ver al niño pelirrojo —Izumi si no se equivoca— correr en busca de un refugio con la pequeña hermana de Taichi pisándole los talones.
Es otro típico día de nieve.
