Capitulo Final Bailamos?

Todos corrían de un lado al otro, con todos se hablaba de los sirvientes de aquellos niños ricos. Acomodaban las mesas, las sillas, la decoración en cada pared, ventana, hasta el techo mismo tenían hermosas luces y los más finos colgantes de cristal cortado. Esa era una noche especial, era el Festival de Primavera.

Mientras que unas escuelas hacían festivales, donde cada clase hacia un evento, una cafetería con algún tema, una casita de terror, algunos juegos, aquella enorme institución hacia un hermoso baile que duraba toda la noche. Todo le hacía recordar a la joven al primer festival que había asistido, el cual había organizado el club. Pero este era diferente, pues era organizado, directamente, de la dirección de la escuela.

-Se decora toda la escuela? ...- Pregunto, algo intimidada por tanta preparación, a los gemelos que la acompañaban por el pasillo, de camino al club.

-Por supuesto, se decoran todas las aulas, los pasillos, el comedor y el jardín- Los chicos la rodearon con un brazo cada uno mientras entraban al club. Allí una brisa que olía a flores la golpeo como un cachetazo. Al mirar observo las mesas decoradas con hermosos bouquet de flores primaverales. Y allí estaban sus sempais, tan brillantes como siempre.

-Haruhi! ¡Mi niña! - Tamaki corrió hacia la joven con los brazos con sus brazos abiertos, casi en cámara lenta podría decirse. La muchacha solo se separó de los gemelos, usándolos como un ¨cebo¨ mientras se movía a un lado. Entonces el dúo fue abrazado por el número uno. El adorable Honey solo puso su boca como una ¨O¨ mientras los miraba.

-Increíble! Haru chan tiene muy buenos reflejos ahora! - La chica solo sonrió un poco hacia el chico quien salto junto a ella, con su conejo en una mano y tomo la de la chica con la otra, jalándola un poco. Mientras que los gemelos y el rubio se separaban con asco.

-Todo se lo debo a Mori sempai... él ha estado enseñándome defensa personal- Elevo un poco la vista y observo un poco al más alto, dedicándole una pequeña sonrisa. El hombre solo asintió levemente, como diciéndole que no había sido nada, pero sin usar palabras. Entonces el rubio corrió frente a la chica y la tomo de los hombros.

-¿¡Por qué!? ¿¡Acaso alguien te a estado molestando!? ¡Quien moleste a mi preciada hija de las veras conmigo, dime quien es Haruhi! -La joven solo aparto la vista hacia un lado.

-El único que me está molestando eres tú, sempai- El rubio corrió con Kyouya, llorando, y lo abrazo con fuerza.

-Okasaaaan, Haruhi, Haruhi, está siendo muy fría conmigo...-El muchacho solo se acomodó los lentes e ignoro las quejas de su amigo como siempre. Entonces la muchacha solo suspiro un poco y se acarició la cabeza, cuando sintió que el pequeño Honey jalaba un poco de su ropa.

-Nee... nee... Haru chan, te pondrás la ropa que te trajimos para esta noche, no es así? -Entonces todo el club quedo en silencio y se giraron para mirarlos. Pero la joven solo inclino la cabeza extrañada.

-Ropa? ¿Qué ropa? -Ya, completamente, recuperado, Tamaki se acercó a la joven con sus pasos suaves y elegantes.

-Muy sencillo Haruhi, este baile es muy especial, y por ello hemos preparado ropa especial para ti-La chica lo observo algo intrigada, pero desconfiada, y con razón. -Por supuesto que es un regalo- Ante aquella aclaración la joven se relajó un poco. -También es una sorpresa, no podrás ver el atuendo hasta que sea el momento de cambiarse-

-Si! ¡Sorpresa! ¡Sorpresa! - El pequeño y alegre sempai corrió alrededor del grupo, llevando a su muñeco. Antes de que continuara Mori solo lo levanto y lo llevo a un sofá, donde lo sentó cual si fuese un niño y le dio unas galletas con chips de chocolate. Los miembros los observaron, eran más como un padre e hijo, más que primos.

-Es agradable ver como se llevan...- Murmuro la joven mientras los observaba con una suave sonrisa. La verdad es que ese par era mucho más revitalizante que...

-Haruhi! Hablando de ropa tienes que venir a nuestra casa, mama quiere una nueva modelo- El ¨demoniaco¨ par la rodearon con sus brazos y sonrieron, mientras ella solo soltaba un suspiro. Pero ya era de ponerse a trabajar, así que no serían molestia mucho tiempo más.

El resto paso con pocos dramas. Las clientas parecían muy emocionadas por esa noche, y solo se la pasaban preguntándole a los muchachos que les concedieran una pieza durante la noche. Por supuesto que uno por uno iban aceptando a las jóvenes y organizándolas para que tuviesen su oportunidad.

-Haruhi san... tu... bailarías conmigo esta noche? - Pregunto una joven tímida a la otra muchacha, mientras bajaba la mirada al suelo y la movía a un lado, y jugaba nerviosamente con sus manos. La joven no pudo evitar sonreír y asentir con la cabeza ante la primera invitación para que ella bailara con una clienta.

-Por supuesto- Ante la positiva, la clienta, elevo la vista y sonrió ampliamente, claramente emocionada por la respuesta. Fue después de eso que muchas otras clientas tuvieron la confianza de invitar a la chica a que las acompañara en una canción. Los demás miembros del club sonrieron, pues la chica era popular, pero no era algo que les preocupase, no esta vez al menos.

...

Despidieron hasta la última de las clientas y se procedió a limpiar el lugar. Debían cambiarse, pero el tiempo era lo que les sobraba antes de que empezara el baile. La chica se estiro un poco y sintió las manos que se posaban en su cintura, al elevar la vista pudo ver el rostro de Mori por encima de su cabeza. -Sempai? ¿Qué sucede? -

-Haru chan! - El pequeño rubio salto abrazando a la joven, ella hubiese perdido el equilibrio de no ser que el más grande la sostenía. Sí que era inteligente. Sintió como el pequeño se aferraba a ella con sus brazos y hundía el rostro en el saco de su uniforme. -Haru chan ahora te llevaremos a que te arreglen, no es genial!?- Entonces la chica lo observo sorprendida y confundida.

-Como... que me arreglen?... ¿No era solamente era el vestido? - Inclino ligeramente la cabeza y entonces el resto de los miembros del club se colocaron frente a ella.

-No solo se puede vestir bien- Dijeron los gemelos a unísono elevando las manos y negando, como desaprobando el comentario de la muchacha.

-Ellos tienen razón, no se puede solo lucir buena ropa, se debe tener los acompañamientos adecuados para poder brillar. ¡Brillar como un diamante! - Grito, prácticamente, el rubio a los cuatro vientos.

-Por supuesto que, al contrario del vestido, lo demás no será un regalo- Sonrió el malvado vicepresidente, Kyouya. La chica solo dejo caer la cabeza hacia el frente, aquello no le gustaba, pero tampoco le sorprendía. Entonces sonó un chasquido. Con una sola seña de Tamaki, unas tropas de sirvientas aparecieron en el lugar y la joven se vio apresada por esa marea de mujeres, que la tomaron y se la llevaron, dejando atrás solo un hilo de sonido que debía ser un grito de la muchacha.

...

Las horas pasaron y en su vida había tenido que pasar por tanto. Un grupo de sirvientas la hicieron meterse en una bañera llena de agua tibia, con sales raras y lo que parecían pétalos de rosa, pero ella solo pensó una cosa: POR QUE HAY UNA BAÑERA EN LA ESCUELA!?.

Paso por el incómodo proceso de sentir como sus pies y sus piernas eran frotadas, al igual que sus brazos. Al salir se envolvió con una toalla. entonces frotaron su piel descubierta con aceites que prefirió no preguntar que eran, seguido por unas cremas que también colocaron en su rostro. Le colocaron una bata que resulto muy suave en el contacto de su piel y la hicieron sentarse en un mullido sillón, le pidieron que cerrara los ojos y sintió como sus ojos eran cubiertos por algo frio y luego el resto de su rostro. Le estaban haciendo una mascarilla con pepino.

Dos chicas tomaron una mano cada una, limando sus uñas y luego aplicando un esmalte, y una laca sobre este. Le limpiaron la mascarilla y le secaron el cabello con delicadeza. El aire caliente del secador golpeo su nuca provocándole unos escalofríos, abrió un poco los ojos y observo como acomodaban una mesa llena de distintos maquillajes, nunca había visto tanta variedad ni en una tienda de cosméticos. Volvió a cerrar los ojos y solo espero a que todo pasara rápido.

...

-Seguro que se verá muy bien- Dijeron los gemelos mientras se miraban, alisándose el traje como si uno fuese el reflejo del otro.

-Quiero ver a Haru chan! ¡Quiero verla! - Mori estaba acomodando el moño rojo del pequeño Honey mientras este continuaba moviéndose y saltando.

-Honey, Honey, debes ser más paciente...- Eso fue lo que dijo Tamaki, pero no dejaba de girarse hacia la puerta, cada dos segundos, agitando un pie mientras pasaba una mano por su mentón. Kyouya solo movió la manga de su saco, revelando su reloj de plata.

-Ya deben haber terminado, así que puedes estarte tranquilo Tamaki-Acabo de hablar y la puerta fue golpeada con suavidad y comenzó a abrirse. Todos miraron conteniendo el aire.

La joven entro a la habitación, tenía un hermoso vestido, color turquesa, de escote recto, con mangas anchas pero delicadas, sin hombros. El largo llegaba hasta sus pies, pero se lograban ver ligeramente sus tacones claros. Las ligeras capas cubrían y acentuaban su cintura, con el delicado corset que dejaba ver sus cintas en su espalda. Y las extensiones de cabello permitieron que se pudieran formar hermosos bucles en su espalda. Sus labios estaban decorados con un rosa claro con brillos, y sus ojos tenían una ligera sobra blanca, con un delineado oscuro que alargaba sus ojos y sus pestañas estaban perfectamente arqueadas.

Todos abrieron los ojos y sus bocas formando una ¨o¨. Algunos rostros se sonrojaron, los gemelos y el rey, otros solo estaban petrificados por la sorpresa, Kyouya y Mori. En cambio, el ultimo que quedaba solo sonrió ampliamente y corrió junto a la chica tomando sus manos.

-Haru chan! ¡Te ves muuy bonita! ¡Como una princesa o una muñequita! - La chica rio un poco al escuchar como el niño hablaba de aquella forma, y con su rostro tan iluminado y emocionado. Pero había una idea que no dejaba de pasear por su mente.

-Es un bonito vestido... pero... estará bien que lo use? ¿No descubrirán que soy una chica? - Sostuvo las manos del pequeño, pero giro la mirada hacia el resto del grupo, con unos ojos confundidos.

-Evidentemente con ese vestido sería imposible ocultar tu género- Afirmo Kyouya mientras se acomodaba los lentes y se cruzaba los brazos.

-Pero te ves tan diferente que nadie podría darse cuenta que eres tu- Dijeron los gemelos como si fuese una obviedad. Entonces la chica lo pensó un momento, si se veía muy diferente, no debía preocuparse a ser descubierta pues hoy sería una chica desconocida.

-Ahora, ¿qué tal si nos permite escoltarla a la fiesta princesa? - Con su sonrisa principesca Tamaki le ofreció la mano a la joven y ella apoyo la suya con suavidad, solo asintiendo un poco. Entonces todo el club se retiró del salón de música y fueron al comedor principal de la escuela.

Al entrar todos abrían la boca y los ojos. Las chicas desfallecían al ver al grupo de apuestos estudiantes, y los chicos se sonrojaban al ver a la belleza desconocida que entraba junto con ellos. -tu belleza está opacando todo el baile Haruhi...- La voz susurrante del rey en su oído la hizo estremecer. Entonces la guio a la pista de baile, de hecho, se sintió como una principesca, paso una mano sobre su hombro y la otra se aferró a la mano del otro.

-No estoy acostumbrada a bailar como chica...ni con tacones, tal vez lo haga mal...- Murmuro algo avergonzada, apartando ligeramente la mirada.

-Solo déjate llevar Haruhi, estoy seguro de que lo harás bien- Su brazo paso delicadamente alrededor de su cintura y la atrajo, haciendo que su cuerpo siguiera al suyo en un ritmo suave y delicado. Sin darse cuenta la joven se dejó llevar, el baile se sentía como algo natural, y paso de brazos en brazos, primero fue Kyouya, luego Kaoru, Hikaru después, Mori sempai la recogió con delicadeza y por último el divertido Honey que lo único que parecía querer hacer era girar en círculos con la muchacha.

Una hora había pasado con facilidad mientras la joven se entretenía con el baile. Pero sus pies comenzaban a recriminarle, jamás había usado tacones tanto tiempo y moviéndose tanto, se alejó un poco de los muchachos y camino al pasillo que salía de la cafetería, entro a un salón vacío y se descalzo, acariciándose los pies con tranquilidad, ahora que estaba en un lugar silencioso y sin espectadores.

-Se lastimaron tus pies? ...-La voz resonó en la silenciosa habitación. Elevo la vista y observo a Tamaki acercarse a ella, se arrodillo frente a ella y tomo su pie con suavidad, acariciándolo mientras lo revisaba -Tu talón esta algo rojo, pero no parece que te haya lastimado... que bien...- Cuando el elevo la vista sus ojos chocaron, ambos sonrieron con suavidad en ese momento y no hizo falta decir nada. -Te ves hermosa...-

Se fue acercando lentamente, sus manos fueron arrastrando el vestido hacia arriba hasta que estuvo a la altura de su rostro. Se miraron por otro instante, pero entonces ella paso los brazos alrededor de su cuello y sus labios se hundieron en un deseado beso.

Las manos de Tamaki acariciaron las piernas de la muchacha, sintiendo sus suaves y carnosos muslos bajo sus dedos. Masajeo lentamente su carne hasta que subió a sus glúteos, tomándolos con sus manos para estrujarlos levemente, provocando que Haruhi soltara un gemido en sus labios. La lengua del mayor comenzó a colarse entre sus labios, paseándose por su boca y contra su lengua, enlazándose con la de ella, succionándola suavemente. Pronto la habitación se llenó de jadeos y suspiros de placer.

Sus dedos se engancharon en la braga de la muchacha y comenzaron a jalarla de a poco hacia abajo. Mientras, las manos de la muchacha, bajaron acariciando el pecho cubierto del rubio, hasta su pantalón y fue abriendo su cinturón, y los botones para poder abrir el pantalón. Ambos parecían estar muy ansiosos, pero entonces la puerta se abrió de golpe y sonó algo parecido como una trompeta, dejando helados a ambos.

-Upsssss, parece que interrumpimos algo- Dijeron los malignos gemelos, ambos con una corneta en una mano y salieron corriendo. Mientras que el rubio se acomodaba la ropa y salía corriendo tras de ellos, gritándoles y con intención de matarlos. Entonces la chica se quedó allí sentada, sorprendida y no pudo evitar suspirar, seguido de eso, reír.

-El año será muy largo de igual forma...- Murmuro poniéndose de pie y acomodándose la ropa.

Fin

Les agradezco mucho que hayan leído mi Fic, y nos veremos en próximas historias. Adiós.