Capítulo 4: "Kraden el sabio".

Han pasado varios años desde la destrucción del planeta de Saturus. Este último ha crecido al cuidado de su tío, quien se ha encargado de educarlo y conseguir un trabajo para ambos. Son ladrones profesionales, trabajadores independientes, ambos exploran los planetas para robar piezas de mucho valor, y por ende su trabajo se basa en planificación, en tomar otras identidades y conseguir su objetivo en el tiempo establecido.

Saturus se encuentra en un planeta desconocido, en unas instalaciones de lujo pasando un buen momento con su compañera llamada Mia. Ella está coqueteando con él y le pregunta porque sigue usando esa bufanda horrorosa.

"Tal vez me dé buena suerte", le contesta.

Ella se ríe mientras le informa: "sabes que, me encantaría acompañarte en tu próximo trabajo".

Saturus bromea mientras coge una fruta de la cesta y le dice: "es un trabajo muy peligroso para una mujer tan hermosa como tú".

Mia se le acerca, lo abraza y le dice: "tal vez algún día deberíamos dejar este trabajo".

Saturus aún se pregunta porque ella sigue insistiendo en reformarse, ella le quita la fruta de la mano y le contesta: "podríamos tener una vida normal, en cualquier planeta, prométeme que lo pensarás".

Saturus estaba a punto de responder cuando recibe un aviso de su dispositivo colgando de su cuello. Mia le pregunta si es su tío, él le responde afirmativamente, la besa en la mejilla y se retira.

Saturus entra en la habitación del tío quien le informa que tienen un trabajo nuevo. Uno de sus habituales clientes les solicitó visitar un planeta bastante cercano al que se encuentran en este momento.

"Quiere que robemos una joya de diamante situada en la cabeza de una estatua".

"No nos especificó si la estatua se encuentra en el exterior o en el interior de alguna estructura", le explica el tío.

Saturus cruza sus brazos y le pregunta: "¿el planeta es habitado?".

El tío verifica el informe que le entregaron y le menciona: "veamos, las personas que habitan allí no son hostiles y en general son gente pacífica."

"Entonces será un trabajo fácil", admite Saturus. "Sabes que no hay trabajos fáciles, no en nuestra profesión" le advierte su familiar.

El tío le indica a Saturus que se prepare y que piense en elaborar sus nuevas identidades, mientras que él verificará si la nave ya está abastecida.

Luego del amanecer, ambos se encuentran preparados para iniciar su misión. Mia se despide de Saturus mientras le pregunta: "¿de verdad no puedo acompañarlos?".

Saturus le responde confesándole: "lo siento, es un trabajo para dos personas".

Ambos se despiden con un abrazo, posteriormente Saturus entra en la nave.

El viaje hacia su destino solamente duró dos días, tiempo suficiente para planear el robo y practicar sus nuevas identidades. La nave aterriza sin problemas en un campo desierto, la atmosfera del planeta presenta parámetros adecuados para que no tengan que usar los respiradores artificiales.

En esta ocasión el tío de Saturus se hace llamar "Raznat" mientras que el alter ego del joven tiene como nombre "Priet". Su historia es sencilla, son turistas que en pleno viaje su nave se ha averiado y aterrizaron en ese planeta para solicitar ayuda.

Luego de recorrer algunos kilómetros a pie, se encuentran con un habitante en una carreta siendo jalada por dos animales gigantescos. Ellos solicitan ayuda, afortunadamente el habitante es muy simpático, este los deja montarse en la carreta y durante el recorrido le contaron toda la historia.

Al llegar al poblado, Saturus le pregunta si conoce la estatua con la descripción que tiene anotada. El habitante afirma conocerla, esta se encuentra en la ciudad, en el Mausoleo de la Capital.

Otro habitante del pueblo, un sujeto bajísimo pero con una audición maravillosa, los interrumpe y les informa: "¿quieren visitar el Mausoleo?, les advierto que no suelen pasar muchos turistas por ese lugar".

"Dígame extraño, ¿porque no deberíamos visitar ese lugar?", le pregunta el familiar de Saturus.

El sujeto les explica: "el Mausoleo no es solamente un lugar Santo, es un laberinto, muchos se pierden y nunca vuelven".

"Entonces, ¿existe algún tipo de mapa?", pregunta incrédulamente Saturus.

El habitante se ríe y descarta esa posibilidad. Luego les informa que los llevará personalmente al lugar, pero una vez dentro del Mausoleo, no los podrá ayudar a salir.

Saturus y su tío piensan que quizás este exagerando y aceptan su ayuda.

Ellos llegan a la ciudad y como prometió, el sujeto los deja al frente del Mausoleo, les desea buena suerte y les informa que los esperará allí hasta antes de anochecer.

Saturus y su tío activan los dispositivos colgados en el cuello, de forma a que puedan comunicarse el uno con el otro. Al ingresar al Mausoleo, luego de pasar la primera habitación, encuentran varias puertas. A partir de ese momento se separaron.

Saturus recorre por varios pasillos y habitaciones, pero siente que está caminando en círculos. "Esto es inútil", menciona el joven en voz alta mientras se sienta en el suelo y se toma un respiro.

"Oh, un turista por estos lados", menciona una figura desconocida que sale de una habitación. "Dime chico, ¿no te advirtieron que este lugar es un laberinto?", le pregunta el anciano.

Saturus piensa en la respuesta pero el anciano lo invita a entrar a la habitación, que realmente es una biblioteca.

Saturus observa el lugar y le pregunta: "disculpe la intromisión, pero ¿Qué hace usted en un lugar tan desolado?".

El anciano le responde: "bueno, básicamente me gusta leer en privado y cómo puedes observar, el local donde nos encontramos es una enorme fuente de lectura".

"No me has dicho porque te encuentras en el Mausoleo", le interroga nuevamente el anciano después de prepararle una taza de café.

Saturus piensa en inventar una historia que atraiga su atención y lo desvíe de sus mentiras, le agradece por el café y le contesta improvisadamente "yo…he venido para conseguir respuestas".

El anciano se intriga y le menciona que tal vez es el hombre perfecto para ayudarlo. Saturus solo puede improvisar, piensa rápidamente y el primer nombre que le viene en la mente es: "el Titán, quiero saber sobre el Titán".

Saturus asumía que el desconocido ignoraba todo lo relacionado con ese nombre, sin embargo el anciano queda petrificado al escuchar esas palabras, y le pregunta con cierta inquietud: "¿qué es lo que sabes del Titán?".

Saturus en esta ocasión fue honesto, sus recuerdos merodean por su mente y sus emociones le nublan el raciocinio. El joven bajó la guardia y le contó la triste historia de su infancia.

Cuando acaba de relatar su experiencia, el anciano enciende su pipa mientras le menciona: "increíble historia joven, lamento lo sucedido, pero vayamos al grano, yo me llamo Kraden, y el Shin que conociste, es uno de los Kaoshin".

Obviamente la primera reacción de Saturus fue preguntar que es un Kaioshin, Kraden le explica que son dioses protectores del Universo.

El anciano le confiesa que debe ser aterrador visualizar de cerca la figura del Titán.

Saturus le pregunta cómo es que tiene conocimiento de los dioses. Kraden sonríe y en voz baja le menciona: "porque he trabajado con ellos, bueno por lo menos con uno de ellos, el mismo Dios que tu conociste, el kaioshin del este".

"Consigues guardar un secreto, joven… ¿cuál es tu nombre?", le pregunta el anciano.

Saturus en medio de la conversación se olvida de su tapadera y le responde: "me llamo Saturus".

"Joven Saturus, este laberinto tiene un objetivo, sirve para proteger algo maravilloso, y esta biblioteca, solo es una encubierta, los Kaioshin han dejado en este lugar una gema, la cual es un puente, una conexión que nos permite acceder al conocimiento de todo el universo, la llamo la Biblioteca Universal", le cuenta el anciano.

Saturus al principio cree que Kraden está solo fanfarroneando, sin embargo, el joven piensa como es que el anciano obtuvo el conocimiento sobre el Titán y los Kaioshin.

La interesante conversación es interrumpida por una comunicación enviada por el tío de Saturus, en su dispositivo escucha la voz de su familiar: "Saturus, el trabajo está hecho, salgamos rápido".

Saturus se disculpa con Kraden y le informa que se tiene que ir. Kraden se decepciona porque su compañía duró unos pocos minutos.

Saturus le pregunta al anciano como puede salir. Kraden le indica que tiene que entrar en la tercera puerta luego de girar hacia la derecha.

Posteriormente el anciano se despide diciéndole: "Espero que nos volvamos a ver algún día joven Saturus".

Saturus y su tío salen finalmente del laberinto. En la entrada del Mausoleo, el familiar le muestra la joya y ambos salen del local. El sujeto bajito aún los estaba esperando.

Saturus le confiesa que fue más fácil de lo que le había advertido, el sujeto le responde: "tenemos que atraer a los turistas de alguna forma, a todos les intriga la idea de perderse en un laberinto".

Posteriormente, este los lleva al lugar donde se encuentra la nave y ambos abandonan el planeta.

Durante su viaje de regreso, el tío de Saturus recibe una nueva comunicación. Es su cliente principal, su mayor fuente de ingresos, el cual les indica que tiene un nuevo trabajo, será más difícil conseguirlo, por eso les pagará una suma millonaria.

Luego de recibir todos los detalles de la misión, Saturus le advierte a su tío: "necesitaremos más personas".

Aunque a su tío no le encante la idea de compartir el botín sabe que tendrán más posibilidades de salir exitosos si incluyen a otros profesionales.

La nave llega a su base habitual. Saturus sale corriendo en búsqueda de su querida Mia.

El entra en la habitación y la encuentra durmiendo. Saturus la despierta y le muestra la joya robada. Mia grita de la sorpresa y le pregunta si es para ella, Saturus le responde negativamente, ella se enfada pero el joven le menciona la buena noticia: "tengo una nueva misión, puedes venir con nosotros y si lo logramos, si conseguimos salir con éxito, podemos dejar esta vida".

Mia escucha esas palabras y comienza a llorar. Luego lo abraza y le dice en voz baja: "gracias Saturus".

Posteriormente Saturus le pide que se prepare mientras él busca a otras tres personas que lo puedan ayudar.

Luego de un par de horas, el tío se encuentra abasteciendo nuevamente la nave. Saturus llega con los nuevos reclutas y le comunica al tío que todos ya están informados. Aparentemente la misión tiene un límite de tiempo porque el objetivo está en constante movimiento.

La nave sale del planeta rumbo hacia su nuevo destino. Lo que no saben Saturus y compañía, es que este viaje traerá sorpresas desagradables y un futuro poco prometedor para estos habilidosos ladrones.

Luego del largo viaje de varios días, ellos llegan al planeta objetivo y cuidadosamente observan desde el cielo el comportamiento de sus habitantes.

Encuentran una zona montañosa, y bien escondido entre las rocas, se localiza un centro de reclusión, que aparenta una seguridad bastante rigorosa.

La nave aterriza en una zona lejana, y por decisión del tío de Saturus, todos llevarán armas escondidas bajo los trajes, las cuales solo deben ser usadas en caso de absoluta emergencia.

Saturus y Mia deciden hacer un reconocimiento de las instalaciones. Mientras se esconden tras los arbustos verifican el tamaño del local. Mia usa los binóculos para observar la dimensión del lugar y calcular aproximadamente el número de guardias al que se tendrán que enfrentar.

"Si todos nos separamos, tendríamos más posibilidades de encontrar el objeto, le explica a Saturus.

Saturus le solicita que observe una de las entradas interiores de la cual salen varias personas. "Allí, en las áreas ajardinadas", le señala el joven.

Mia distingue que son varios seres de diferentes edades, incluyendo niños, todos muestran signos de violencia. "Saturus, esto es aterrador", le comenta muy preocupadamente.

El joven le contesta, "lo sé, pero acuérdate que estamos en una misión, somos inferiores en número, no los podemos ayudar".

Las dudas comienzan a incomodar a los jóvenes pero Saturus insiste en concentrarse en el objetivo de la misión. "Vamos Mia, tenemos que reportar a mi tío lo que hemos visto". Ambos se retiran al local donde están los demás.

Posteriormente, Saturus le informa a su tío: "encontramos un lugar por el cual podemos acceder sin que se activen las alarmas".

"¿Cuánta oposición vamos a encontrar?", le pregunta el tío.

"Sin duda nos superan en número", responde Saturus mientras observa la mirada incómoda de Mia.

"Está bien, preparémonos muchachos", les informa el tío de Saturus.

Antes de viajar al local indicado por Saturus, el joven intenta calmar a Mia, quien no puede ignorar los maltratos sufridos por esa gente.

"No me veas así Saturus, sé que no es parte de la misión, entramos y salimos de una, ¿cierto?".

"También los he visto Mia, tampoco es fácil para mí, pero si pensamos en ayudarlos, arriesgaríamos nuestras vidas", le contesta.

Todos salen de la nave y caminan hacia el local que según Saturus es una entrada sin vigilancia. Ellos lo siguen y al confirmar la ausencia de los guardias, entran por aquella puerta. Ninguno de ellos desconfía de la escaza protección, al contrario, posiblemente piensen que la gente que vigila ese centro de reclusión ha sido descuidada.

Saturus en voz baja les recuerda: "a partir de aquí nos separamos, no se olviden que no pueden ser vistos, esta misión es de entrar y salir, quien encuentre el objeto avise a los otros".

Posteriormente todos se separan. Saturus le advierte a Mia: "ten mucho cuidado cariño". Ella sonríe y le aprieta los cachetes mientras le confiesa, "eres encantador cuando te preocupas de esa manera."

Luego de separarse, Saturus camina por los pasillos y se esconde entre las sombras, también se fija en la posición de las cámaras para no ser detectado. El joven entra en una habitación en la cual puede visualizar algunas celdas, luego observa a las personas que están encerradas, las caras de estas personas reflejan el terror, el miedo de tener que vivir un día más en esas condiciones.

Saturus siente remordimiento, piensa en lo que Mia o sus padres hubieran hecho en su lugar. Luego analiza las posibilidades, teoriza que puede abatir a los guardias antes de que consigan avisar a lo demás. Se motiva pensando en darles a esas personas la oportunidad de vivir en libertad.

Sin embargo, en pleno pensamiento, antes de que pueda actuar, Saturus escucha la alarma activarse.

«Pero que rayos», piensa el joven mientras se esconde de los guardias que pasan por su lado.

Saturus intenta comunicarse con los demás, no obstante nadie contesta. El joven sale corriendo por el pasillo pero se encuentra con algunos guardias.

Saturus golpea a uno de ellos, le roba el arma y dispara al otro sujeto. El joven llega a otra habitación, se encuentra a otros tres guardias que comienzan a disparar inmediatamente, él se protege con la pared y disparando consigue impactar a uno de ellos. Luego lanza una granada de luz, la cual los deja temporalmente ciegos, este aprovecha y golpea a los dos sujetos, uno de ellos se queda agachado.

Saturus apunta el arma en la cabeza y piensa en la crueldad de esos sujetos y en lo justo que sería que pagasen con la misma moneda. En ese preciso momento, llega un sujeto desconocido con una espada en sus manos, él propio le dice al joven: "mátalo, haz justicia con tus propias manos".

Inesperadamente llegan más guardias y el joven se ve rodeado. El sujeto con la espada se deshace de todos ellos con cierta facilidad y en un abrir y cerrar de ojos desaparece del sitio.

«¿Cómo lo ha hecho?, ¿Dónde rayos se ha metido?» piensa el joven Saturus cuando repentinamente escucha los gritos de Mia solicitando ayuda.

El joven corre hacia la dirección de donde provienen los gritos y la encuentra en el otro lado del pasillo.

Mia repara en la presencia del joven, a solo pocos metros de ella. Saturus se acerca y observa que ella está sangrando en el área del abdomen. "Mia estas desangrándote, tengo que sacarte de aquí", le indica el joven mientras intenta detener la hemorragia.

Mia le agarra la mano y la coloca encima de su rostro, luego le menciona moribundamente: "Saturus, es tarde, no tengo más energías, tienes que salir vivo de aquí, prométeme que saldrás sano y salvo de aquí". Saturus la ignora e intenta levantarla.

El joven corre con su amada muriéndose en sus brazos. Saturus busca entre las habitaciones alguna enfermería. Lo más cercano que consigue es un gabinete con materiales médicos.

"Mia, aguanta por favor", le suplica el joven mientras le cubre la herida. El pobre aún no se percató que el corazón de Mia dejó de latir.

«Maldición, no me abandones también», piensa desoladamente mientras los recuerdos de la muerte de su familia merodean por su mente.

Repentinamente el joven se ve rodeado por varios guardias quienes lo apuntan con sus armas y le exigen que se rinda. En este momento, Saturus sabe que no tiene nada que perder.